Simonetta, los ismos y la irrealidad como expresión psicótica

Recuerdo hace un par de meses cuando me junté a tomar algo con Martín Simonetta, que me impactó muy positivamente por su sensatez política y su visión hedonista de la vida.

La conversación con Simonetta giró en torno a una multiplicidad de temas: su amor por sus hijos, la fundación Atlas 1853, su visión de la política, hablamos de emprendedorismo, de seducción y de muchas cosas más. El tema que más rescato fue la parte cuando me compartió su impresión sobre los extremistas.

Habiendo profundizado sus estudios en psicología, Martín Simonetta me comentó que lo que le llamaba la atención era el fenómeno de como la gente con descompensaciones serias en su vida particular era fácilmente atraída a posturas extremistas. Distinguimos la ideologización de la radicalización; mientras que la primera responde a adoptar cierta postura filosófica determinada o en asumir cierto marco de valores, el segundo responde a un fenómeno mediante el cual el sujeto canaliza su insatisfacción con su vida con una pretensión de cambio integral del mundo exterior.

En otras palabras, se trata de una forma de evadirse del verdadero foco de insatisfacción, que es la vida propia y se traspola a lo macro. Esto explica por qué muchos personajes de este tipo no son capaces de envisionar posturas intermedias, gradualistas o de transición. El radical es muy probablemente un psicótico infeliz.

En segunda instancia, los psicóticos tienden a conformar redes de reafirmación con otros psicóticos, desplegando complejos mecanismos para mantener a la ilusión viva. Es ejemplar en este sentido la representación de los comunistas o bolcheviques en Rusia en la película «el concierto«. Dejo trailer del peliculón:

Después de muchos años de reflexión, viendo cuando fue que tuve más acercamiento a grupos radicales como el evangelismo conservador ortodoxo, el comunismo o el liberalismo libertario admito que respondió a momentos de mi vida cuando la angustia era grande y estaba dispuesto, psicológicamente, a someter mi razonamiento, mi voluntad o mi interpretación de la realidad. Tampoco es casual que a medida que en cada etapa fui recuperándome o superando los puntos angustiantes, me haya ido separando de expresiones de esta naturaleza.

Supongo que son momentos en la vida.

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