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Actualidad Política

Puntos de partida para la acción liberal en la Argentina

Lo cierto es que hay diferencias metodológicas que nos separan a varios de nosotros, que responden en realidad a diferencias de tipos gnoseológicas,  ontológicas y, en algunos casos, epistemológicas. No pienso, en este escrito, enfocarme en esas diferencias si no, muy por el contrario, partir del presupuesto que todos compartimos la visión de que la filosofía de la libertad, inspirada en los valores del respeto del individuo, la responsabilidad, la solidaridad conforman los puntos fundamentales para disfrutar de los beneficios de una sociedad argentina abierta, rica e inclusiva.

Sobre esta base, me propongo ofrecer algunas observaciones acerca del contexto político-social-histórico en el que nos encontramos y, a mi criterio, los posibles cursos de acción que tenemos. Ante estas propuestas (que son sólo enunciativas y bien pueden aparecer otras), propongo orientar el debate en la próxima reunión del grupo que, reuniéndose por segunda vez, carga con el mandato de dar una respuesta a las pretensiones enunciadas en la reunión fundacional, hacia dar una respuesta política-orgánica a la pulsión liberal en la Argentina.

Quisiera que podamos consensuar una estrategia política y trabajar mancomunadamente para transformar la sociedad argentina. Mi aporte tras muchas horas de reflexión, estudio y autocrítica:

¿Por qué luchamos?

Esta es la pregunta central a la que debemos dar respuesta. Lo evidente y lo fundamental es transformar la realidad argentina. Entendiendo por realidad los esquemas institucionales, los valores, las reglas de juego, en fin, en dos palabras: las relaciones de poder. Tenemos una visión de lo que es deseable y queremos implantarla o tender en esta dirección. Todo aquel que no asuma ese deseo como propio, no es político y no merece un lugar en esta mesa política. De hecho, es funcional al statu quo y será mejor perderlo en la puja política por venir.

Y cómo se transforman las relaciones de poder? Con poder. Qué queremos entonces? Poder. Y acá planteo poder como capacidad transformadora, creadora, de influencia. Sugiero leer a Foucault si la noción de poder les hace ruido. Hay que sacar del oscurantismo de la moralina a estas nociones. Y, les ruego, dispénsenme la aceptación provisoria (en caso que no la compartan) de esta idea para poder elaborar juntos lo que sigue.

Es en este esquema de puja por el poder, donde debemos definir la estrategia que vamos a perseguir. Queremos una revolución (cambio de un paradigma por otro) o una reforma (modificación del paradigma vigente)? Algunos de nosotros venimos trabajando en pos de la revolución, otros en aras de la reforma y algunos somos más indefinidos o mixtos. Es decir, tenemos 2 pulsiones en juego (no creo en las formas puras, reconozco que todos construimos en ambos sentidos, pero hay siempre una pulsión dominante), la reformista o la revolucionaria.

La una y la otra representan dos proyectos muy diferentes y, consecuentemente, demandan estrategias y  hasta marcos teóricos distintos.

¿Por quién luchamos?

En mi visión de las cosas, creo en la democracia republicana por sobre un modelo autárquico. No creo en la sacralidad de los “valores fundamentales”, si no que los entiendo en clave social como conflicto de intereses. Y no creo que tengamos los recursos necesarios para imponer, ni implantar nuestra visión de las cosas. Y, honestamente, no me gusta nada la idea de imponerlo.

Partir de una visión iusnaturalista, sea inspirada en la religión o sea inspirada en “la razón” no da cuenta de las complejidades de la puja política. Sirve, en todo caso, para fundamentar la posición personal ante la propia conciencia pero descreo absolutamente de la eficiencia de operar con un discurso de esta naturaleza. Por la sencilla razón que nos pone en pie de igualdad a cualquier otro apriorismo y hoy luchamos contra un esquema de este tipo, pero que a su vez sabe relativizarnos cuando sus “porque sí” no alcanzan. Y vamos en franca desventaja y no contamos con los recursos para posicionar nuestro discurso y nuestra explicación por sobre la del otro.

Pecamos, creo, de cierto fetichismo de la libertad. Pensamos que tenemos la solución que todos están buscando y que bajamos con la verdad revelada que los impíos necesitan para redimirse ante si mismos y alcanzar así su felicidad. Somos soberbios. Vemos infelicidad donde no la hay o, lo que es peor, pensamos que hay algún bien aún más deseable que ser feliz para las personas. Sobre este tema, reconozco, me abrió los ojos Martín Simonetta y es un tema que, en general, los liberales hemos pasado por alto. La felicidad es el verdadero parámetro de éxito de un paradigma y, por más que nos pese, el populismo con su pan y circo hace un gran trabajo manteniéndola (aunque sabemos que posee dificultades de proyectarse en el tiempo sin violencia o sin dilapidar los recursos de la sociedad). Los problemas que tiene la gente no son los problemas que normalmente vemos. Dejémonos de romper las bolas.

No lo hacemos por la gente. Lo lamento, pero no lo hacemos por la gente. Nunca vi a un liberal escuchando (quitando el loable caso de Marcos Hilding Olhsson en San Isidro que merece el mayor de los respetos). Nos hemos vuelto maestros del habla, del monólogo, nos hemos excluido solos de los debates (y los zurdos han hecho lo suyo, pero fundamentalmente es culpa nuestra). Somos como la abuela que anuncia que todos se van a ir al infierno y ese momento no llega; y si llega lo que dijo la abuela importa poco porque estamos en un quilombo y hay que salir. No se trata de tener razón, asumámoslo. Se trata de tener poder para sostener la razón propia.

¿Qué estamos haciendo?

Como sostuve antes, tenemos dos caminos: el revolucionario o el reformista.

Ahora, me animo a decir que el revolucionario es inconducente y una franca pérdida de tiempo. No tenemos los recursos de ningún tipo para llevar adelante un programa de ese tipo y sólo es sostenible con violencia. Lo lamento, pero sus condiciones de posibilidad son similares a las del comunismo, son utopistas. Podemos esperar como un Marx que el capitalismo se supere y se “purifique” o podemos plantear tirar al sistema por la borda y cambiarlo por otro a punta de pistola. Honestamente, ambas estrategias me parece inverosímiles una por mística (esperando a un “hombre nuevo”, iluminado), la otra por ser lisa y llanamente contraria a, al menos, mi visión de la libertad.

Tenemos que dejarnos de joder con visiones ahistóricas de nuestro fracaso o, lo que es peor, negar que hemos fracasado. Porque no es otra cosa, el “programa liberal” fracasó, no supo instalarse o no supo sostenerse. Fracasó por negarse a replantearse sus bases, sus métodos y sus formas. No hemos sido capaces de acompañar a los tiempos y a los cambios y las reglas del juego cambiaron. Ya no podemos pensar la sociedad desde una lógica maniquea, no podemos usar un lenguaje segmentario, no podemos seguir peleados con lo que pasa a nuestro alrededor.

Retomando el mandato que nos fue encomendado, creo que debemos proponer una solución a la demanda de representación política. Y la sensatez en la respuesta depende fundamentalmente de las probabilidades de éxito de la misma, es decir, de su eficacia. Y, si somos responsables frente a nuestros representados, agregaré de su eficiencia (hemos derrochado y derrochamos, muchos no soportamos un análisis de ROI – Return of investment).

¿Qué podemos hacer en Argentina?

Creo que tenemos tres alternativas reformistas para contemplar:

  1. Fundar una fuerza política orientada a ganar elecciones y a amasar poder para transformar la realidad.
  2. Constituirnos como una línea interna en algún partido con peso electoral para crecer dentro de su estructura (personalmente sugiero al PRO, más allá de mis diferencias con Macri y cia.)
  3. Replantear los proyectos existentes, por ejemplo, redefiniendo el objetivo y la dinámica en torno al punto 1.

El resto, mis estimados, es a mi humilde opinión una cruzada quijoteana a mediano o largo plazo (en el mejor de los casos). No obstante, como hermano y socio en la causa los acompañaré en cualquier aventura que intenten. (Y diré, intentemos). Espero puedan receptar de buena gana mi preocupación y ayude a ampliar el debate.

Es momento para repensar en conjunto una estrategia central, lo cual no implica de forma alguna descuidar las iniciativas individuales. Para quienes no entiendan cómo se puede formar parte de un todo más grande sin perder la individualidad, sugiero ver a los Transformers o a los Power Rangers.

Les mando un fraternal abrazo,

Yamil Santoro

PD: el que me tire en los comentarios la mejor combinación de organizaciones liberales que representen a los battlezords de los Power Rangers le doy un premio y una mención especial.

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Actualidad Política

Financiamiento político podría tener hoy media sanción

Hasta anoche a última hora, senadores del oficialismo y del PJ aún negociaban a contrarreloj las modificaciones al dictamen acordado en diciembre del proyecto de financiamiento de los partidos políticos que podría obtener este miércoles media sanción de la Cámara alta (a las 15 está prevista la sanción) y que introduce, entre otros cambios, la bancarización de los aportes y la vuelta de las contribuciones empresarias a las campañas electorales.

“Venimos bien”, se esperanzaba anoche un dirigente oficialista que monitoreaba las negociaciones con el bloque del PJ en el Senado, de cara a la reunión de labor parlamentario prevista para las 10 y media de este miércoles. Esteban Bullrich, del PRO, y Dalmacio Mera, del PJ y presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, lideraban las discusiones pasada la hora de la cena.

Durante las últimas semanas, legisladores de la Cámara alta y de Diputados habían intercambiado consultas en torno al dictamen de mayoría aprobado a fines del año pasado y que por tensiones internas de la coalición de gobierno y diferencias entre la Casa Rosada y la oposición no había podido ser tratado en sesiones extraordinarias.

El Gobierno y un sector del bloque del PJ habían querido llevarlo al recinto la semana pasada, pero las negociaciones aún no estaban maduras.

Los principales puntos de discusión pasaban a última hora por el tope de los aportes empresarios y la regulación de la publicidad en los medios digitales, una propuesta de Mera resistida por Cambiemos. Según la propuesta del PJ, un porcentaje de la publicidad en plataformas digitales debería destinarse en la campaña a medios nacionales y provinciales con producción propia.

Hasta anoche no había acuerdo en ese punto. Desde el oficialismo impulsaban una normativa similar a la acordada 66 de agosto del año pasado de la Cámara Nacional Electoral, que regula el uso de los sitios web y las cuentas de redes sociales de los candidatos y las agrupaciones políticas.

En cuanto al tope de las contribuciones privadas, que no pueden efectivizarse a las alianzas partidarias en campaña tras la reglamentación de la ley 26.215 del 2009, había consenso para bajarlo del 5% estipulado en el dictamen al 2%. Fue una de las imposiciones tras las consultas con los bloques opositores de Diputados.

Otra de las modificaciones que buscaba el PJ en estas horas era la creación de un fondo común destinado a recibir un porcentaje mínimo de los aportes empresarios a los candidatos, a repartirse entre todos los postulantes. También resistido por el oficialismo.

De tratarse hoy en el recinto, en lo que sería la primera sesión del año, el proyecto podría obtener media sanción y pasaría a Diputados, donde, según los cálculos parlamentarios, estaría en condiciones de tener sanción definitiva en los últimos días de abril, con la campaña presidencial a punto de arrancar en forma oficial.

El proyecto de financiamiento pulula en el Congreso desde mediados de julio del año pasado: fue enviado por el Gobierno en medio del escándalo por los aportes irregulares a la campaña bonaerense de Cambiemos del 2017, que jaqueó a la gobernadora María Eugenia Vidal y puso en duda las contabilidades de campaña del PRO.

La iniciativa perdió intensidad durante buena parte del segundo semestre del 2018 por falta de voluntad política y desacuerdos con la oposición, por la resistencia interna –Elisa Carrió tiró el proyecto atrás por su resistencia a los aportes de empresas- y por el estallido judicial de la causa de los cuadernos, que desnudó coimas millonarias en la administración anterior disfrazadas de supuestos aportes de campaña.

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Actualidad Política

Garavano le respondió a Elisa Carrió

El ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, le respondió a la diputada y fundadora de la coalición de gobierno, Elisa Carrió, quien lo trató de “imbécil”. “Estoy acostumbrado. Son estilos diferentes, a ella le ha dado resultado ese estilo y yo la respeto”, aseguró el funcionario.

“No tengo trato con imbéciles, por lo general me preservo. Este chico no tiene la más pálida idea de la dimensión de las causas que trata. No digo que sea malo, pero ser imbécil también es un error. Digo imbécil como lo dice la Real Academia, es decir, falto de inteligencia”, había sentenciado la legisladora en un reportaje donde plasmó sus diferencias irreconciliables con el ministro.

Como primera reacción Garavano consideró que “cada uno se tiene que hacer cargo de lo que dice” y que a pesar de todo, “ella ha hecho aportes muy valiosos en materia de lucha contra la corrupción, en materia de construcción política en apoyo al presidente (Mauricio) Macri. No es mi estilo. Es uno de los costos que uno ha tenido que pagar por incorporarse a la política pero vale la pena. En las redes sociales me dicen cosas peores. No soy malo, algo bueno tendré”.

Más allá del agravio, Garavano aseguró que “la alianza está muy sólida” y recordó que con Carrió “hay una agenda de trabajo en materia electoral y en materia institucional común”.

La opinión de Garavano sobre el caso Ramos Padilla

El ministro de Justicia también defendió el pedido de destitución del juez federal Alejo Ramos Padilla y negó que la presentación ante el Consejo de la Magistratura sea un ataque contra el magistrado. “Quizás políticamente lo mejor hubiera sido no hacer nada, pero jurídicamente lo que correspondía es lo que se hizo”, enfatizó.

La solicitud incluye tres cuestiones a evaluar, según explicó Garavano:

  • Los recursos: “El juez tramitó a través de un funcionario de tercera jerarquía sumar a su equipo integrantes del programa Verdad y Justicia de forma totalmente inadecuada porque el mismo está dirigido a procesos de lesa humanidad. El titular de programa le contestó que no podía y ramos Padilla en el Congreso atacó al ministerio de Justicia por no prestarle colaboración, cuando en realidad los programas que le deberían prestar colaboración son los de protección de testigos y el programa de asistencia a las víctimas”.
  • Las formas: “Hizo un show mediático ante una comisión del Congreso que no era la competente para intervenir. Violando lo que fija el Código Procesal Penal que dice que los procesos son privados”.
  • El rol del fiscal: “La Corte ya tiene dicho que los procesos penales deben ser investigados por los fiscales y el juez es el que fija las garantías. Eso no es lo que está sucediendo en este proceso y no es lo que está haciendo el juez”.

Al ser consultado sobre si el gobierno se siente perjudicado por la investigación y por eso se impulsó la presentación ante el Consejo de la Magistratura, Garavano respondió: “Es plausible, la realidad es que el gobierno está totalmente alejado de este caso. Pero lo que si vemos es un ánimo por parte del juez de involucrar al gobierno en este proceso”.

El ministro reiteró que desconocía quién era D’Alessio y que se enteró de la existencia de este hombre a raíz de las causa y los medios. “Pareciera ser un hombre ligado a ese mundo que es lo que este gobierno quiere dejar atrás al menos en la relación con la justicia. La investigación debería ser llevada adelante con absoluta transparencia y sin intervención políticas. Lamentablemente eso hoy no está garantizado por el juez”, añadió.

Finalmente, el ministro cuestionó la forma en que se elige el juez. “Es extraño por la competencia, la forma en que se publicita esto y cómo se difunde. Uno puede encontrar muchos puntos de coincidencia con las causas que hemos nombrado. Incluso el fiscal de la causa se ha manifestado opuesto a la investigación y ha dicho que el juez es incompetente. Ojalá me equivoque y no sea un armado político pero existe una fuerte sospecha”, concluyó.

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Conferencia de la ONU: Macri abre el evento

La Conferencia de la ONU se desarrollará en el Centro de Convenciones

En medio de un operativo de seguridad similar al del G20 aunque a una escala menor, el presidente Mauricio Macri abrirá a las 10 la II Conferencia de la ONU, en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien el clima se tensionó en los últimos días con la reproducción de todo tipo de versiones sobre los dos ciudadanos de origen iraní que ingresaron al país con documentos adulterados, desde el Ministerio de Seguridad negaron que se haya escalado en el nivel de alerta más allá de los previsto para una cumbre de esta magnitud.

Localizado en el Centro de Exposiciones y Convenciones, junto a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el operativo de seguridad también involucra a las cuatro fuerzas federales. En esta ocasión, no obstante, solo se movilizó a los destacamentos en la Ciudad y alrededores en comparación con los 20 mil hombres desplazados el año pasado para el G20 en Costa Salguero y los anillos concéntricos.

“El nivel de alerta es menor y los mandatarios que vienen no tienen la conflictividad del G20. Además, esta es una reunión bajo el paraguas de las Naciones Unidas”, aseguró un alto funcionario de la cartera a PERFIL. De hecho, el territorio físico en el que se desarrolla el evento, el CEC, pasó a formar parte de lo que se conoce como Blue Zone, o Zona Azul, bajo la jurisdicción del Sistema de las Naciones Unidas. Allí flamea, desde el lunes, la bandera celeste del organismo. Pese a ello, la vigilancia dentro del recinto también reposa en las fuerzas locales, sin importar que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con rango presidencial, se traslade con su propio jefe de seguridad.

Como ocurrió en la Cumbre de Líderes, también en torno a la Conferencia Sur-Sur se cerrará el espacio aéreo si bien con un radio mucho más estrecho. En consecuencia, no habrá vuelos afectados más allá de tener que desviarse unos metros de su ruta habitual. Los drones estarán prohibidos y las fuerzas de seguridad los derribarán con inhibidores ante la menor señal de alerta si un dispositivo no autorizado irrumpe en la Blue Zone.

Todos los que ingresen a la Conferencia de la ONU deberán pasar por escaneos y, por último, no habrá calles cortadas. Salvo algún eventual traslado de las delegaciones, cuya logística se articuló con las embajadas, en la cartera que comanda Patricia Bullrich confían en que el tráfico no debería sufrir mayores complicaciones. Toda la acción la seguirán desde el Centro de Monitoreo instalado en el ministerio.

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