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Actualidad Política

Malvinas: El dirigente populista y el caballero inglés

Falklands Islands - Islas Malvinas 

Todo Gobierno del planeta forzado a lidiar con ánimos separatistas dentro de su país ha recibido con alivio la decisión de los escoceses por preservar su unión tricentenaria con Inglaterra. No que sea un alivio definitivo, pues aún los españoles, los belgas, los ucranianos, los marroquíes y hasta en cierta medida los italianos, deben contender con regiones que no se sienten representadas o identificadas con las demarcaciones actuales. Para los europeos en particular, el referéndum del 18 de septiembre marca un influyente precedente que incentivará a los independentistas a exigir la oportunidad de un referéndum propio. Sin embargo, de regreso en nuestros páramos argentinos, vale la pena tomar la oportunidad para reflexionar sobre nuestra imagen del Reino Unido, al cual, para empezar, callejeramente denominados (incorrectamente) simplemente Inglaterra.

Cuando aún cursaba en la universidad, recuerdo que en una oportunidad, una de mis profesoras internacionalistas declaró efusivamente que las Malvinas eran argentinas, y que habían sido arrebatadas injustamente por los ingleses. No recuerdo las circunstancias exactas que acompañaron a esa clase específica de 2007, pero sí recuerdo que fue la misma profesora quien en otra ocasión le dijo a la clase que el mundo tenía que ser visto por lo que era, antes que por lo que debería ser.

Creo que esta anécdota expone la gran contradicción de muchos analistas, foristas y periodistas argentinos en relación al sensible tema de Malvinas. En el fondo, si para entender el estado del mundo debemos primero reconocer sus realidades, entonces vitorear que las Malvinas son argentinas solo porque fueron expropiadas se vuelve irrealista, y no dista de ser inmaduro.

Idealismo y amnesia

Los analistas, académicos y diplomáticos deberían discriminar entre las aspiraciones políticas de la Argentina por un lado, y las realidades políticas, los desafíos, y las verdades inconvenientes por el otro. Por supuesto, todos estos profesionales no son idiotas y en efecto reconocen las eventualidades del escenario internacional. El problema no obstante aparece cuando nos percatamos que en nuestro país ser realista está mal visto. Referirse a Puerto Argentino como Stanley es incorrecto; afirmar que la bandera que allí flamea es la Union Jack y no la albiceleste es traición a la patria.

Las Malvinas han quedado impregnadas en el imaginario colectivo argentino. Las islas se han convertido en una gran herida abierta en el orgullo nacional. La investigación de Carlos Escudé ha mostrado que en nuestros textos escolares de principios del siglo pasado, ya abundaban reivindicaciones nacionalistas y territoriales. Se mostraba a la Argentina como una víctima de los ultrajes de terceros. La herida se abrió mucho antes que 1982, pero esta definitivamente empeoró tras la fallida guerra.

Malvinas es una herida que no termina de cicatrizar, y a este paso probablemente nunca lo hará. Como un herido de guerra que en secreto se autoinflige una infección para no ser enviado de regreso al campo de batalla, Argentina prefiere dejar abierto el trauma para victimizarse ante los agravios de una potencia “pirata” e imperialista.

Es precisamente por esto que me permito decir que no existe una verídica política exterior en relación a la cuestión de soberanía. A pesar de que Malvinas es uno de los pilares ordenadores de la Cancillería, el tema se ha manipulado tanto que hoy por hoy solo sirve a los efectos de dar más resonancia al circo doméstico. En este aspecto, creo que la política del matrimonio Kirchner puede sintetizarse como “mucho ruido y pocas nueces”. Sino, como diría Escudé, se trata de “una política de poder sin poder”.

Como es un tema de lo más sensible que inmediatamente despierta el patriotismo de cualquiera, Néstor y Cristina han sabido utilizar las islas para cautivar grandes audiencias y apalancar así su popularidad. Sin ir más lejos, los generales argentinos decidieron invadir las islas empleando una lógica similar. La dictadura militar apostó a desviar la atención de los ciudadanos apelando a la afección cultural de los argentinos con su porción de territorio absento de redención.

Si estuviese equivocado, podría decirse entonces que la fórmula para recuperar las islas consiste actualmente en dar discursos y presentar quejas ante las Naciones Unidas. Ahora, sin importar las promesas hechas en discursos, existen hechos que nos marcan pautas claras. Uno de estos hechos, por ejemplo, nos muestra fácticamente que todos los habitantes de las islas (ilegales o no) quieren preservar sus lazos con el Reino Unido. Esto además nos indica otra cosa que retoma más importancia todavía a la luz del referéndum escoses: los “piratas” permitieron que la población tomara sus propias decisiones. Hay quienes sostienen que esto, el referéndum malvinense, no ha sido otra cosa que un teatro bien armado, dado que los ingleses sabían perfectamente de antemano que sus pobladores se decidirían por el sí. Bien, el caso es que aun así, los habitantes de las islas celebraron contundentemente una votación libre y abierta.

El caballero inglés

Hay quienes dicen de igual modo que la negativa británica a ceder las islas pasa por la beta estratégica, sobre todo por los recursos fósiles que podrían llegar a ser explotados en el lecho marino que rodea al archipiélago. Bien, si esto fuese el factor determinante, ¿cómo se explica la permisibilidad inglesa frente a los reclamos escoceses? Si todo pasa por la variable energética, ¿cómo se explica que los ingleses estuvieran dispuestos a ceder una región que – según The Economist – ha producido casi $300 billones de dólares en ganancias desde 1980, gracias a la explotación marítima de petróleo? Es casi impensable suponer que existió una posibilidad fáctica de que Escocia pusiera fin a Gran Bretaña como la conocemos, y sin embargo la unión casi se rompió.

Sería ingenuo dar por sentado que Londres no tiene intereses estratégicos, egoístas por definición. Mas también resultaría ingenuo asegurar que, como Argentina no acarrea el mismo legado imperial que Gran Bretaña, Buenos Aires es desinteresado y actúa  motivado por mero altruismo. Eventos históricos y definitivamente sangrientos como la guerra contra el Paraguay y la conquista de la Patagonia en el siglo XIX nos sirven de ejemplos.

Existe una larga lista de agravios atribuibles a los británicos. Empero con los barcos y cañones también trajeron muchas introducciones con trascendentales beneficios. La tradición anglosajona difundió el liberalismo en todos sus sentidos, la idea de representación parlamentaria, la noción de derechos a cambio de responsabilidades, la libertad económica, la libertad de prensa, y diversas innovaciones institucionales que contribuyeron en grata medida al imperio de la ley (rule of law).

Uno puede ciertamente criticarle muchísimas cosas a David Cameron como así a toda su estirpe conservadora. Sin embargo, los argentinos deberíamos reconocer que la disputa de soberanía no podrá ser resuelta polarizando la cuestión entre argentinos e ingleses. Tan imperialistas son estos últimos, que vaya uno a ver que estaban dispuestos a separarse de Escocia, una parte íntegra de Gran Bretaña. Cameron, en efecto, se ha comportado como un caballero inglés. Retrotrayéndonos más en el tiempo, en analogía lo mismo puede decirse de Jean Chrétien, el quebequense y liberal primer ministro canadiense que casi experimenta en 1995 la independencia de su provincia natal. Para el regocijo del primer ministro, Quebec, al igual que Escocia, no se independizó. Sin embargo nadie les quita lo bailado a los separatistas, quienes pudieron, no solo expresarse libremente, sino actuar política y democráticamente para intentar alcanzar sus objetivos.

La mera idea de que un Gobierno permita democráticamente allanar el paso a la desintegración territorial de su Estado, es en la mayoría de los casos impensable y parlamentariamente hablando intratable. Si el día de mañana los habitantes de la provincia de Jujuy (para poner un ejemplo) deciden votar a un gobernador secesionista, y este provoca a Buenos Aires llamando a un referéndum independentista… ¿le permitiría el Congreso a Jujuy celebrar dicha expresión última de autodeterminación? ¿Arriesgaría el ejecutivo la posibilidad de que Jujuy votara por la independencia?

El dirigente populista

Cristina Kirchner, pero más aún los argentinos en general, deberíamos aprender de la ocasión escocesa para aceptar finalmente la inevitable realidad. Si esperamos que algún día las Malvinas sean, o vuelvan a ser argentinas, debemos reconocer que ninguna solución será alcanzada ignorando indefinidamente los derechos y las preferencias de sus habitantes.

Actualmente la Argentina se niega contundentemente a reconocer a los llamados kelpers bajo el lema de que son población “implantada”, población que ergo carece de un estatus jurídico valido.

¿Somos pues, la mayoría de los argentinos, descendientes milenarios de patriarcas que habitaron el suelo nacional desde tiempos inmemoriales? El mismo argumento empleado contra la autodeterminación malvinense podría fácilmente volverse en nuestra contra. Si los ingleses implantaron su población en las islas, los españoles hicieron lo propio en el continente. Luego vinieron los italianos, los polacos, los rusos, los franceses, los alemanes y los libaneses. En efecto el planteo es de lo más ridículo. Algunos de los kelpers llevan en Malvinas unas cuantas generaciones más que los descendientes de los inmigrantes que decidieron empezar una nueva vida en el continente. Allí lo desquiciado de la política kirchnerista, la cual en rigor, insisto, solo sirve para alejarnos de las islas y acercar a las masas al voto oficialista.

No obstante la política argentina no siempre fue así. Cuando hablamos de Malvinas, vale la pena tenerse presente que, entre finales de los años 60 y hasta antes de la guerra, las islas eran consideradas por la Foreign Office como un resabio sin valor de épocas pasadas. Funcionarios argentinos como británicos intentaron mediante negociaciones bilaterales secretas, decidir la cuestión de soberanía haciendo un bypass a la población local, posiblemente apuntando a instrumentar un condominio mantenido por ambos Estados.

La razón por la que la estrategia no funcionó fue porque, una vez enterados, los malvinenses – no incluidos en las negociaciones – organizaron una considerable oposición. Lo importante es que incluso cuando las islas “no tenían el valor estratégico de antaño”, la resistencia de los malvinenses actuó como una barrera considerable a la integración con Argentina. Por ello, demás está decir que lo único logrado con la guerra fue reafirmar la posición de los isleños, e incluso mejorarla substancialmente, incentivando a Londres a invertir en los (hasta entonces) olvidados territorios de ultramar.

En los años 90, el exministro de relaciones exteriores Guido Di Tella, consiente del requisito de integrar a los habitantes de las islas en las tratativas, intentó esbozar una política de Estado para conducir a la Cancillería hacia una “política de seducción”. La idea esencial era que los malvinenses, los kelpers, debían ser incentivados a buscar beneficios en una prospectiva cooperación con el continente. Di Tella entabló contactos personales con los dirigentes isleños y llegó a enviarles a los pobladores regalos y tarjetas navideñas a cuenta del Gobierno argentino.

Di Tella era poco ortodoxo, y su estilo personal no ayudó a la creación de consenso en torno a la política de Malvinas. Di Tella era un conductor solitario, y tal como suele suceder en la trastienda política argentina (con independencia de quien gobierne), el canciller prescindió del debate multipartidario y no buscó consolidar una amplia base de apoyo. La legitimidad de la política de seducción luego se vio seriamente afectada con la coyuntura de crisis que sucedió a la década menemista. Como ha quedado en evidencia, al cabo de pocos años kirchneristas, el proyecto terminó completamente enterrado.

Podría decirse que para arrojar sus frutos, como el propio excanciller llegó a reconocer, semejante esfuerzo requeriría una continuidad a lo largo de diversas administraciones multipartidarias. Ciertamente no es posible construir nacionalidad ni concretar grandes proyectos políticos en tan solo cuatro sino ocho años de gestión.

A mi juicio personal considero que tal camino es el indicado. Pero los políticos argentinos para ello deben renunciar primero al privilegio de invocar Malvinas como moneda de cambio corriente, cosa que hacen para ganarse el vitoreo de los sectores populares en momentos de necesidad. “Malvinas argentinas” es después de todo un discurso que siempre, siempre cae bien.

En mi opinión, por aquí pasa el principal desafío de la agenda de exteriores. El problema en algún punto ha dejado de envolver exclusivamente a la cuestión Malvinas, tal como puede apreciarse en el fuerte discurso doméstico en relación a los fondos buitres. No estoy diciendo que Argentina debe emplear solamente poder blando (seducción) para avanzar en la causa, pero aquí lo único certero son las pautas que se desprenden de los hechos. Y la realidad nos muestra que los ingleses no son colonialistas, menos aún “piratas”, y que los insensatos irracionales en todo caso somos nosotros.

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Actualidad Política

Gerardo Zamora quiso sacar US$ 32 millones en efectivo

El gobierno de Santiago del Estero intentó sacar 31.900.000 dólares en efectivo por una ventanilla del Banco Hipotecario, pero se encontró con el impedimento de la Justicia que evitó el sospechoso cobro por parte de apoderados de la gobernación de Gerardo Zamora.

Ante la extraña solicitud, desde el banco pidieron explicaciones y desde Santiago del Estero señalaron que se trataba de una emergencia y que el dinero era necesario para afrontar, entre otras obligaciones, el pago de salarios.

Lo que llamó aún más la atención del banco, ya que los sueldos no se pagan en dólares ni en efectivo. Al mismo tiempo la entidad bancaria le informó a la provincia que el retiro de casi 32 millones de dólares en efectivo tendría un costo adicional de 400.000 dólares. Y que ese gasto se evitaba si la operación se hacía en forma electrónica. Así y todo los apoderados insistieron en hacer el retiro en efectivo.

Al mismo tiempo y ante la negativa del Banco Hipotecario, el gobierno de Santiago del Estero inició una acción judicial ante un juzgado de aquella provincia, donde una jueza civil y comercial autorizó la extracción y le dio un plazo de tres días al banco para que la hiciera efectiva.

A la acción judicial iniciada en la provincia se sucedió la intervención de altos funcionarios santiagueños que insistieron ante las autoridades bancarias para que fuera autorizado el retiro de dinero en efectivo.

Debido a que la operación era sospechosa, intervino la Unidad de Información Financiera (UIF) el organismo del Estado que previene el lavado de dinero. Esa oficina pidió la intervención de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) que depende de la Procuración General de la Nación.

La PROCELAC pidió una medida cautelar para suspender el retiro debido a lo sospechosa de la situación. La semana pasada la jueza federal María Servini de Cubrini dispuso una medida cautelar que frenó por diez días hábiles el pago de esa considerable cifra. La provincia deberá explicar de manera razonable el por qué de tamaña extracción.

En 2017 hubo una modificación de la UIF a las normas que regulan las operaciones en los bancos. Cuando se detecta una operación inusual de algún organismo público, además de justificar el origen de los fondos hay que explicar el destino del dinero. Debido a lo extraña de la operación que intentó Santiago del Estero el banco alertó a la UIF.

Esto surgió a partir de un caso emblemático: los retiros de grandes sumas de dinero que hacía la agrupación de Milagro Sala en Jujuy. Pero además de avisar a la UIF el banco le pidió explicaciones a los apoderados de la provincia que habían ido a retirar la plata. Les solicitaron el acta administrativa preguntando para qué eran esos fondos y quién había tomado esa decisión. La primera respuesta fue que la iban a usar para pagar sueldos y gastos corrientes de la provincia. Desde el banco preguntaron para qué necesitaban dólares y por qué retiraban un monto fuera de lo habitual.

La segunda respuesta de los funcionarios del gobierno de Gerardo Zamora fue que lo hacían para proteger los recursos de la provincia frente a la crisis generada por el gobierno Nacional.

Hay una norma de la provincia de Santiago del Estero que establece que esos pagos no pueden realizarse ni en efectivo ni en dólares, sino solamente con transferencia bancaria.

Mientras está en vigencia la cautelar dictada por Servini se inició una etapa de conciliación entre la provincia y el banco para resolver la situación. Por el momento, el retiro del dinero en efectivo por ventanilla quedó suspendido.

En tanto, otro caso similar pero de un monto menor está a cargo del juez federal Sebastián Ramos. A fines de octubre la provincia de Santiago del Estero intentó retirar dos millones de dólares en efectivo y por ventanilla de la sucursal del Banco Nación de la capital provincial.

El banco sólo tenía la mitad del dinero, que fue entregada. Antes de la segunda entrega se dio una intervención similar a la sucedida en intento de retiro de casi 32 millones de dólares y Ramos paró el retiro por el millón de dólares pendiente.

Los investigadores no descartan que haya habido en los últimos tiempos más operaciones similares que serán judicializadas a la brevedad. En tanto se trata de investigar para qué se iban a utilizar los fondos públicos de la provincia gobernada por Zamora.

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Aerolíneas Argentinas: gremios anunciaron paro de 24 horas para el lunes

Los gremios agrupados en Sindicatos Aeronáuticos Unidos anunciaron hoy un paro de 24 horas para el próximo lunes. La medida de fuerza tendrá lugar luego de que Aerolíneas Argentinas suspendiera a 376 empleados que participaron de una asamblea de 11 horas el pasado 8 de noviembre, lo que provocó la suspensión de 258 vuelos.

En la previa, a través de una carta, los sindicatos aeronáuticos APTA, APA, UPSA, UALA y APLA habían adelantado la realización de un plan de lucha debido al “incumplimiento por parte de la Empresa del pago de la cláusula compensatoria inflacionaria (cláusula gatillo) correspondiente al mes de septiembre, como así también el estancamiento evidenciado en la negociación salarial del Grupo AR/AU para el período 2018/19″.

“Hemos resuelto convocar a un paro total de actividades para el lunes 26. Es un primer paso, luego se harán otras medidas, movilizaciones, marchas. En este caso afecta exclusivamente a Aerolíneas y Austral porque es un tema salarial, por incumplimiento del acta firmada el año pasado“, indicó el secretario general de la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA), Rubén Fernández.

En diálogo con los medios, el delegado de los trabajadores aeronáuticos criticó al Gobierno y consideró que busca hacer “desaparecer” a la línea aérea de bandera. “La están achicando, la están vendiendo mal”, afirmó, y agregó: “Con los sueldos de octubre se tendría que haber aplicado la cláusula gatillo por inflación, y no la aplicó, entonces que no nos quieran hacer responsables de no dialogar cuando hay algo firmado y homologado y la empresa no lo cumple”.

Los trabajadores del sector aéreo señalaron, además, que el paro podría extenderse a raíz de las suspensiones instrumentadas por Aerolíneas Argentinas, que se conocieron hoy, a raíz de la mencionada asamblea realizada el 8 de noviembre que dejó varados a más de 30 mil pasajeros y provocó la cancelación de 258 vuelos.

La empresa estatal resolvió suspender a 376 empleados por entre 10 y 15 días, según confirmaron fuentes de Aerolíneas Argentinas, y las áreas donde hubo más sanciones fueron Tráfico y Contact Center (las dos de atención al público), al tiempo que quienes trabajan en el sector de Tripulantes de a Bordo no participaron de la asamblea, por lo que no fueron sancionados.

La decisión fue comunicada en las últimas horas vía telegrama a los afectados, y las sanciones más extensas son para aquellos empleados que dejaron de hacer su trabajo durante la medida de fuerza. Además, la empresa les descontará las horas no trabajadas a quienes participaron de la asamblea.

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Desafuero de Cristina Kirchner: no hubo quórum y se levantó la sesión

El oficialismo fracasó hoy en su intento de tratar el pedido de desafuero de la senadora Cristina Kirchner, al no poder reunir el quórum necesario para sesionar, de 37 legisladores presentes.

La sesión había sido citada para las 16:00 y siendo las 16:30, sólo había 26 presentes en el recinto, por lo que el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, levantó la sesión y abrió las expresiones en minoría.

Al recinto bajaron únicamente la bancada de Cambiemos y dos senadores del Interbloque Parlamentario Federal (Carlos Reutemann y Lucila Crexell) mientras que el Bloque Justicialista y el Frente para la Victoria no concurrieron.

La intención de Cambiemos era tratar el pedido de desafuero que envió el juez federal Claudio Bonadio en diciembre pasado en el marco de la causa que acusa a la ex presidente de presunto encubrimiento del atentado a la AMIA a través de la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán.

El único que habló en el recinto luego de levantada la sesión fue Pinedo, quien expresó que con este intento Cambiemos cumple con su “obligación” dado que el plazo para tratar el pedido de Bonadio comenzó a regir “el primero de marzo” y desde esa fecha “se cumplen 180 días” este martes, límite para tratar el tema.

El senador oficialista indicó que con este intento, Cambiemos busca demostrar que “no hay espíritu corporativo para el no tratamiento de los temas” y agregó: “Tampoco hay lo que se ha dicho acerca de una persecución política o jurídica, lo que hay es una investigación judicial en marca. Fuimos cuidadosos en que sea eso lo que está en discusión”.

“De ninguna manera pensamos que puede haber ningún tipo de impunidad corporativa”, finalizó el presidente provisional del Senado.

Esta iniciativa de Cambiemos se dio en medio de una discusión entre el oficialismo y parte del Bloque Justicialista y el resto de la oposición sobre la conveniencia o no de convocar a una sesión ordinaria para tratar algunos proyectos pendientes (que sería la última antes del cierre del año parlamentario el 29 de noviembre).

Y es que el kirchnerismo y una porción significativa del Bloque Justicialista que preside Miguel Pichetto quieren tratar en la primera oportunidad que se presente un proyecto para derogar el decreto del presidente Mauricio Macri que eliminó el Fondo Federal Solidario.

El también llamado “Fondo Sojero” era una caja de más de $50 mil millones que se coparticipaba entre todas las provincias y municipios y que en los últimos días fue el caballito de batalla sobre el que se subió un grupo de senadores para llevar adelante una rebelión interna en la bancada peronista.

Es por esa razón que la posibilidad de que el tema se trate no sólo inquieta a Cambiemos, sino que reabre una fuerte discusión interna en el bloque que encabeza Pichetto, donde hay varias fisuras internas.

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