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Nota de Opinión

El top 27 de jefes de Estado vitalicios

“Bucle” (Loop) de Pawel Kuczynski, también referido como “revolución”. Son muchos los líderes que llegan al poder mediante las armas o el voto popular, prometiendo cambios “revolucionarios” para luego convertirse en aquello mismo que en un principio decían combatir.

A pesar de las tragedias y contradicciones con las que dejaron a sus países, personajes como Muamar el Gadafi, Hosni Mubarak, Ali Abdullah Saleh o Kim Joing-il, ya son historia. Quedan sin embargo demasiados autócratas diseminados por el mundo. Algunos de ellos se enuncian como presidentes y nunca fueron electos en primera instancia, y otros fueron electos democráticamente y desde entonces nunca dejaron el poder. El caso es que existen líderes que vienen aferrándose al poder desde hace ya un tiempo considerable.

Suscribo a la idea que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. En este sentido parece evidente que en muchos casos, tras una década o más en el podio, los Gobiernos unipersonales degeneran en dictadura y corrupción.

A continuación, una lista de los 27 mandatarios más longevos aún en el poder, ordenados de acuerdo a su antigüedad. Nótese que no se incluyen a las monarquías europeas, tampoco a la japonesa o sus equivalentes en países como Indonesia, Malasia, Marruecos o Jordania, pues todas ellas se encuadran en formas (funcionales) de gobierno parlamentario o constitucional. Tampoco se incluyen las raras excepciones de líderes de países cabalmente democráticos (en el sentido liberal) que permanecen en el poder por un decenio o más, como el presidente de Islandia, y los líderes de las pequeñas islas de Samoa y San Cristóbal y Nieves. Sí he incluido a figuras que han ocupado el cargo de presidente y luego el de primer ministro o vice versa; y que en todo caso, si bien algunos en teoría fueron electos democráticamente (otros llegaron al poder mediante golpes de Estado), en varios aspectos gobiernan como si fueran los jefes de Estados unipersonales. Finalmente, un breve resumen para dar cuenta de la anatomía del poder.

1. Muda Hassanal Bolkiah: sultán de Brunéi desde el 4 de octubre de 1967

Hassanal Bolkiah

Muda Hassanal Bolkiah, el líder supremo del pequeño sultanato de Brunéi (ubicado en Asía-Pacífico) viene gobernando desde 1967, hace 47 años. Es uno de los individuos más ricos del mundo, con un patrimonio valuado (en 2008) en $20 billones de dólares.

2. Qaboos bin Said al Said: sultán de Omán desde el 23 de julio de 1970

Qaboos Bin Said al Said

Qaboos bin Said al Said, el sultán de Omán, gobierna desde hace 44 años. Tomó las riendas del poder tras derrocar a su padre del trono en 1970. En su juventud  se unió al ejército británico, y se instruyó en Inglaterra. Ha sido descrito como un líder moderado que modernizó a su país. Es bastante popular entre la población. Bajo Qaboos, Omán extraoficialmente actuá de moderador entre Irán y Estados Unidos.

3. Khalifa bin Salman Al Khalifa: primer ministro de Baréin desde el 10 de enero de 1970.

Khalifa bin Salman Al Khalifa

Khalifa bin Salman Al Khalifa es el primer ministro del pequeño Estado isleño de Baréin, ubicado cerca de las costas del golfo Pérsico. Khalifa es el jefe de Gobierno desde 1970 – desde casi dos años antes de que su país se independizara formalmente del Reino Unido. Khalifa es el tío del actual rey (quien manda desde 1999 y está en el puesto 21 de esta lista). En los hechos, es el rey quien designa al primer ministro, pero la larga trayectoria de Khalifa bin Salman en la escena pública le merece un lugar en este listado. En el cargo hace 43 años, el primer ministro experimentó en 2011 la erupción de protestas catalizadas por la Primavera Árabe. La familia real que es sunita, gobierna sobre una mayoría de musulmanes (52%) chiítas.

4. Paul Biya: primer ministro y presidente de Camerún desde el 30 de junio de 1975

Paul Biya

Paul Biya de Camerún, primer ministro en 1975, y luego presidente desde 1982 en adelante, controla su país formalmente desde hace 32 años, aunque el monto resulta en 39 años si se considera la totalidad de sus años como magistrado. En la década de 1980, Biya intentó conducir a su nación hacía un sistema unipartidista, y en muchos aspectos lo ha logrado. Educado en Camerún y en Francia, el líder consiguió que su parlamento modificara la constitución para permitirle perpetuarse en el poder. En 2011, en el marco de unas elecciones sumidas en controversia y sospechas de fraude, ganó con un 78% de los votos. Similarmente, en 2004 ganó con un 70%, y en 1997 con un 92%.

5. Denis Sassou Nguesso: presidente de Rep. del Congo desde el 8 de febrero de 1979 (con un ínterin de 5 años entre 1992 y 1997)

Denis Sassou Nguesso

Denis Sassou Nguesso llegó al poder en 1979 como el líder de la República Popular del Congo, un Estado marxista-leninista establecido en 1970 sobre lo que es hoy la República del Congo; recién derogado en 1992. Si bien el país se independizó de Francia en 1960, bajo la égida del Partido Congoleño del Trabajo (PCT), el Congo pasó a convertirse en un Estado moldeado por el ejemplo soviético. Con la caída de la Unión Soviética, el cambio de circunstancias en el mundo forzó a Nguesso a constituir un sistema multipartidista, y devolverle a su país el carácter que tenía previo a su transformación en un entidad comunista. Nguesso fue derrotado electoralmente en 1992, cuando se celebraran los primeros comicios democráticos en más de dos décadas. No obstante, con la ayuda de tropas angoleñas, volvió al poder en 1997 luego de una violenta guerra civil. Desde entonces no ha dejado el poder. Salvando el ínterin de cinco años en donde no fue presidente, el hecho permanece que Nguesso dominó la escena política de su país por más de tres décadas. A pesar de ser considerado un pragmático, es sospechado de malversar fondos públicos para adquirir millonarios bienes de lujo en Francia.

6. Teodoro Obiang: presidente de Guinea Ecuatorial desde el 3 de agosto de 1979

Teodoro Obiang

Teodoro Obiang gobierna el pequeño país africano de Guinea Ecuatorial desde 1979. Considerando que el país se independizó de España en 1968, la mayoría de los ecuatoguineanos no han conocido a otro líder que no fuese Obiang, quien gobierna hace 35 años. En 2012 Obiang nombró a su hijo “Teodorín” vicepresidente, y (similar a lo que sucede con Nguesso del Congo) ambos están sospechados de haber utilizado cifras multimillonarias para adquirir inmuebles y bienes de lujo en Francia y en Estados Unidos.

7. José Eduardo dos Santos: presidente de Angola desde el 10 de septiembre de 1979

José Eduardo dos Santos gobierna Angola hace 35 años. Al igual que lo que sucede con su homologo ecuatoguineano, la mayoría de los angoleños no ha conocido otro líder que dos Santos. El país se independizó de Portugal en 1975, y el mandatario gobierna desde 1979.

José Eduardo dos Santos gobierna Angola desde hace 35 años. Al igual que lo que sucede con su homólogo ecuatoguineano, la mayoría de los angoleños no ha conocido otro líder que no fuese dos Santos. El país se independizó de Portugal en 1975, y el mandatario gobierna desde 1979. El presidente es reconocido por haber dado fin en 2002 a la guerra civil que sumió a su país por 26 años, y por ser una de las figuras más corruptas de su continente. De acuerdo con Transparencia Internacional, Angola es uno de los países más corruptos del mundo.

8. Robert Mugabe: primer ministro y pres. de Zimbabue desde el 18 de abril de 1980

robet mugabe

Robert Mugabe, el líder zimbabuense, acusado de cometer crímenes de lesa humanidad, subió al mando como primer ministro en 1980, y luego pasó a tomar la jefatura directa como presidente en 1987. Desde entonces gobierna el país africano con un puño de hierro. Similar a sus pares africanos, Mugabe es virtualmente el único líder que Zimbabue conoce desde su independencia del Reino Unido en 1980. Contabilizando el tiempo transcurrido desde su primer magistrado, Mugabe tiene poder desde hace casi 35 años. Demás esta decir que, tanto como sus pares, se cree que ha fraguado las elecciones en sucesivas oportunidades. Como dos Santos de Angola, Mugabe es una reliquia viva del antiamericanismo nacido en la década de 1960. Como tal, Mugabe es profundamente intolerante con la oposición política.

9. Alí Jamenei: presidente y líder supremo de Irán desde el 13 de octubre de 1981

El ayatolá y supremo líder de Irán, Ali Jamenei, supervisa los asuntos públicos de su país y ejerce un alto grado de discrecionalidad sobre el gobierno iraní. Como sucesor del ayatolá Ruhollah Jomeini, quien hizo de Irán una teocracia islámica, Jamenei retiene su palco desde 1979 – desde hace 25 años.

El ayatolá y supremo líder de Irán, Ali Jamenei, ocupó primero el cargo de presidente en 1981, y luego su actual cargo en 1989 tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, quien hizo de Irán una teocracia islámica. Jamenei supervisa los asuntos públicos de su país y ejerce un alto grado de discrecionalidad sobre la oficina del presidente (el jefe de Gobierno), quien debe responder directamente a él. En este arreglo, como líder supremo, Jamenei es la autoridad política más poderosa de Irán.

10. Hun Sen: primer ministro de Camboya desde el 14 de enero de 1985

hun sen
Hun Sen es el primer ministro de Camboya hace 30 años, desde que asumiera como jefe de Gobierno en 1985. Sen es una figura controversial y presenta rasgos autoritarios. En 1997 hizo expulsar a su co-primer ministro, el primero elegido dramáticamente en la historia del país. Sen fue comandante del Khmer Rouge, la facción de Pol Pot. Como claro resabio de sus afiliaciones pasadas, Sen consolidó su posición centralizando el poder en su su figura, construyendo una red de patronazgo con los militares; amenazando y chantajeando a la oposición. No por poco, Camboya es considerado uno de los países más pobres y corruptos del mundo.
11. Yoweri Kaguta Museveni: presidente de Uganda desde el 29 de enero de 1986
Yoweri Kaguta Museveni
Yoweri Kaguta Museveni, el presidente de Uganda, gobierna desde 1986, hace 29 años. Se hizo con el poder con la ayuda de un ejército rebelde. Al momento de escribir esta reseña, (24 de diciembre de 2014), el partido de Museveni le concedió a su líder superpoderes – de cara a una posible reforma constitucional. En el pasado la constitución ugandesa ya fue enmendada para permitir la reelección del mandatario. A su favor, Museveni es reconocido por restaurar relativamente la estabilidad de Uganda luego de los años de guerra civil y represión bajo Milton Obote, y especialmente Idi Amin.
12. Nursultán Nazarbáyev: presidente de Kazajistán desde el 22 de junio de 1989
Nursultán Nazarbáyev es el presidente de la república centroasiática de Kazajistán desde 1991, cuando el país se independizara de la rota Unión Soviética. Típico de la estatura de un líder que gobierna desde hace 23 años, Nazarbáyev tiene un amplio expediente en lo que respecta al enriquecimiento ilícito. Por otro lado queda bastante claro que las elecciones que lo ratificaron en el cargo fueron fraguadas. En 2011, fue electo con el 95.5% de los votos.
Entre 1989 y 1991 Nursultán Nazarbáyev fue el primer secretario (del partido comunista) de la entonces República Socialista de Kazajistán. Tras la caída de la Unión Soviética, independizada la gran república centroasiática en 1991, Nazarbáyev fue electo presidente. Típico de la estatura de un líder que gobierna desde hace 25 años, Nazarbáyev tiene un amplio expediente en lo que respecta al enriquecimiento ilícito. Por otro lado, en 2005 fue reelecto con el 90% de los votos, y en 2011 con el 95,55% de los votos.
13. Islam Karimov: presidente de Uzbekistán desde el 23 de junio de 1989
islam karimov
Como su homólogo kazajo, Islam Karimov llegó al poder como primer secretario de Uzbekistán durante los últimos meses de vida de la Unión Soviética. Ganó las primeras elecciones (supuestamente) democráticas de su país con un 86% de los votos, empleado todos los recursos del Estado para su campaña. Karimov es considerado un autocráta de rigor. De acuerdo con las Naciones Unidas, en Uzbekistán la tortura fue virtualmente institucionalizada y es ejercida sistemáticamente. Como sería de esperar, la censura mediática también es una práctica de todos los días, algo familiar para un líder que gobierna desde hace 25 años, y que consecutivamente se ha anclado al poder mediante reelecciones de dudosa transparencia.
14. Omar al Bashir: presidente de Sudán desde el 30 de junio de 1989
Omar al-Bashir gobierna Sudán desde 1989, cuando se consagrara en el poder por medio de un golpe de Estado. Wikileaks reveló que el presidente sudanés se habría llevado a su bolsillo $9 billones de dólares de fondos públicos. Lo concreto, es que al-Bashir es el único Jefe de Estado buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad contra la población (cristiana) del sur de Sudán – región obtuvo su independencia en 2011 tras una calamitosa guerra civil. Si bien entonces al-Bashir gobierna un Sudán escindido, está en el poder desde hace 25 años.
Omar al-Bashir gobierna Sudán desde 1989, cuando se consagrara en el poder por medio de un golpe de Estado. Wikileaks reveló que el presidente sudanés se habría llevado a su bolsillo $9 billones de dólares de fondos públicos. Lo concreto, es que al-Bashir es el único jefe de Estado buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad contra la población (cristiana) del sur de Sudán – región que obtuvo su independencia en 2011 tras una calamitosa guerra civil. Si bien al-Bashir gobierna hoy un Sudán escindido, está en el poder desde hace 25 años, y ha implementado un Gobierno de corte islamista. Durante los primeros años de la década de 1990, su Gobierno albergó a Osama Bin Laden.
15. Idriss Déby: presidente de Chad desde el 2 diciembre de 1990
idriss debyIdriss Déby, el líder de la república centroafricana de Chad, gobierna desde 1990. Llegó al poder con un golpe de Estado. Sobrevivió un intento de golpe en 2006 cuando rebeldes atacaron la capital (Yamena), y otra vez en 2008 gracias a la asistencia militar francesa. Pero su lucha contra los rebeldes le dió la cobertura perfecta para reprimir duramente a la oposición política proveniente desde los sectores civiles. Déby gobierna hace 24 años.16. Isaías Afeweki: presidente de Eritrea desde el 27 de abril de 1991Isaias AfwerkiIsaías Afweki fue el líder rebelde al mando del Frente para la Liberación de Eritrea (EPLF), quien luego de una guerra civil de treinta años (1961-1991), obtuvo la independencia de facto de Eritrea de Etiopía en abril de 1991. Cuando Eritrea fue formalmente reconocida como independiente en 1993, Afweki fue ratificado formalmente como presidente. Desde entonces Eritrea sea ha convertido en un Estado unipartidista, donde solo el el partido oficialista es legal. Las elecciones, planeadas para 1997 nunca se materializaron, y desde entonces no han habido reformas democráticas. Afweki gobierna desde hace casi 24 años.

17. Emonali Rahmon: presidente de Tajikistán desde el 20 de noviembre de 1992

emomali rahmon

Similar a lo sucedido con sus pares en Kajistán y Uzbekistán, Emonali Rahmon ascendió a la presidencia de Tajikistán tan pronto cayera la Unión Soviética en 1991. Rahmnon no obstante debió lidiar con una insurgencia armada desde el inicio de su mandato; la cual sumiría al país en una guerra civil – entre las fuerzas del Gobierno respaldado por Moscú y una oposición islamista – que recién terminaría en 1997. En 1994 Rahmon fue oficialmente electo presidente para ser luego reelecto en 1999, en 2006 y en 2013. Como en los casos anteriores, se sospecha que los comicios fueron fraudulentos, y los grupos de oposición denuncian que el Gobierno se comporta en la práctica casi como un régimen soviético. Particularmente, en las últimas elecciones, el Gobierno proscribió al principal candidato de la oposición bajo el argumento de que no había reunido las suficientes firmas para presentarse como candidato. El presidente sin embargo es popular dado el hecho de que su liderazgo puso fin al conflicto intestino. De confesión musulmana sunita, hasta 2007 el presidente se llamaba Rakhmonov, cuando cambió su nombre para fomentar un renacimiento de la identidad cultural del país antes de la era soviética. Tajikistán al día de hoy es el país más pobre de Asia Central. Rahmon gobierna desde hace 22 años.

18. Paul Kagame: vicepresidente y presidente de Ruanda desde el 19 de julio de 1994

paul kagame

Paul Kagame fue el comandante del Frente Patriótico Ruandés (FPR) que puso fin al genocidio que se llevó la vida de cientos de miles ruandeses de origen tutsi entre abril y julio de 1994. Si bien entonces fue nombrado vicepresidente, cargo que mantendría hasta la renuncia del presidente en el año 2000, los analistas coinciden en que siempre fue él quien ostento el poder real del país. En el 2000 el parlamento oficialmente lo eligió presidente. Luego ganaría elecciones en 2003 y en 2010. Kagame es una figura controversial. Para sus admiradores, el presidente ha sido un excelente administrador, ya que  en efecto, durante su gestión, Ruanda ha experimento un crecimiento “milagroso” de la economía. Para sus críticos, Kagame es un déspota que gobierna autócraticamente – extraoficialmente hace casi 21 años.

19. Alexander Lukashenko: presidente de Bielorrusia desde el 20 de julio de 1994

Alexander Lukashenko

Alexander Lukashenko fue electo presidente de Bielorrusia en 1994 con el 80% de los votos. Para su campaña, empleó el eslogan “derrotar a la mafia contra la conspiración del Nuevo Orden Mundial y el Sionismo“. En su tiempo, Lukashenko fue el único miembro del politburó bielorruso en votar en contra de la independencia de su país de la Unión Soviética. Lo que es más, apoyó vocalmente el intento de golpe que perpetraran oficiales de mano dura contra Mijaíl Gorbachov en agosto de 1991. En 1996 disolvió el parlamento para acrecentar poder. Siguiendo esta tradición, Lukashenko es un autócrata desde todo punto de vista. Mantiene un férreo control sobre la totalidad del aparato Estatal, y sobre su figura gravitan serios alegatos relacionados con violaciones constantes a los derechos humanos – cosa que le ha valido sanciones a Bielorrusia (impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea). Por todo esto, ha sido catalogado como “el último dictador en Europa” por Occidente. Lukashenko gobierna hace 20 años.

20. Yahya Jammeh: presidente de Gambia desde el 22 de julio de 1994

Yahya Jammeh

Yahya Jammeh llegó al poder en la pequeña nación de Gambia situada en África occidental en 1994 tras comandar un golpe de Estado. Durante los años 80 Jammeh recibió entrenamiento militar en Senegal y en Estados Unidos. En 1996 fue electo, y desde entonces reelecto continuamente en elecciones que responden al patrón propio de los autócratas: comicios de dudosa transparencia, marcados por una fuerte presencia oficialista en las urnas.  Por descontado, Jammeh es de lo más controversial. Algunos datos ilustran su perfil. En 2007 dijo que podría curar el SIDA, suministrando al paciente una pasta herbal combinada con la ingesta de bananas. Según él, esta fórmula produciría resultados en días. Todavía más, Jammeh anunció en 2008 que su Gobierno introduciría legislación más dura que la de Irán en relación a los homosexuales, a quienes colectivamente se refirió como una escoria y una aberración contra Dios. Este año dijo que su Gobierno perseguiría a los homosexuales como si fueran mosquitos portadores de malaria. Jammeh gobierna hace 20 años.

21. Hamad bin Isa Salman Al Khalifa: rey de Baréin desde el 6 de marzo de 1999

hamad bin-isa al khalifa bahrain

Hamad bin Isa Salman Al Khalifa sucedió a su padre como emir en 1999 tras la muerte de este, para en 2002 coronarse e inaugurarse al mismo tiempo como rey. Es el sobrino del primer ministro, Khalifa bin Salman Al Khalifa (puesto 3 de este listado). La dignidad de rey fue creada a los efectos de convertir a Baréin en una monarquía constitucional, con un parlamento electo y un poder judicial independiente. Pero si bien en términos generales la situación en materia de derechos humanos y libertad de expresión ha mejorado, las protestas de 2011 enmarcadas en la Primavera Árabe sumieron al país en grandes controversias. A diferencia de su tío, el rey es considerado un moderado, dispuesto a entablar un dialogo con la disidencia y los representantes chiítas. Fue educado en Inglaterra, y gobierna desde hace casi 16 años.

22. Abdelaziz Buteflika: presidente de Argelia desde el 27 de abril de 1999

Abdelaziz Buteflika es el presidente de Argelia desde 1999. Buteflika gobierna desde hace casi 16 años, y le tocó mandar durante el cierre de la guerra civil argelina. Su gestión es duramente criticada por su fracaso en solucionar el grave problema de desempleo y corrupción que afecta a su país.

Abdelaziz Buteflika es el presidente de Argelia desde 1999. Buteflika gobierna desde hace casi 16 años, gracias a continuas reelecciones, y le tocó mandar durante el cierre de la guerra civil argelina. Para perpetuarse, en 2008 mandó a emendar la constitución para remover el límite que establece que no se puede ser reelecto más de una vez. A pesar del parlamento argelino, el poder es concentrado en el ejecutivo, y Bouteflika conserva un aura especial por ser uno de los últimos íconos de la guerra de independencia contra Francia. Luego de independizarse Argelia en 1962,  fue ministro de exteriores entre 1963 y 1979.

23. Islamil Omar Guelleh: presidente de Yibuti desde el 8 de mayo de 1999

Ismail Omar Guelleh

Ismail Omar Guelleh es el presidente de la pequeña nación africana de Yibuti, ubicada en el Cuerno de África. Fue reelecto en 2005 y en 2011 en elecciones en donde el único candidato era él. Para ello, en 2010, el parlamento, compuesto plenamente por miembros del oficialismo, enmendó la constitución para que Guelleh pueda perpetrarse en un tercer mandato. Fiel a la tradición familiar, Guelleh es el segundo presidente de Yibuti. Desde que el país se independizara de Francia en 1977, y hasta 1999, Yibuti fue gobernado por el tío de Guelleh. Por su importancia geopolítica (acceso al mar Rojo), Yibuti goza de importante asistencia internacional, y sirve de base para tropas norteamericanas y francesas.

 24. Vladímir Putin: presidente y primer ministro de Rusia desde el 31 de diciembre de 1999

vladimir putin

Exagente de la KGB soviética, Vladimir Putin llegó al poder en el 2000 con la intención de devolverle a Rusia su lugar en el mundo, o por lo menos así se presenta a sí mismo desde entonces. Descrito como el hombre fuerte de su país, Putin fue nombrado presidente en funciones por su predecesor ni bien comenzó el nuevo milineio, para luego ser oficialmente electo. Fue presidente entre el 2000 y 2008, luego primer ministro entre 2008 y 2012, y finalmente nuevamente presidente hasta la actualidad. Los expertos coincíden en que Putín ejerció una cuantiosa influencia en el ejecutivo de Dmitri Medvédev (presidente entre el 2008 y 2012), muchos de ellos indicando que en rigor se trato de un duunvirato pensado para que Putin pudiera seguir en el mando – pese a la existencia de una cláusula constitucional que le impedía una tercera reelección consecutiva. Para cuando Putin volvió a tomar oficialmente el mando de su nación, la Duma (parlamento) extendió la duración del período presidencial de cuatro a seis años, de modo que no debe buscar la reelección hasta el 2018. Putin ha sido descrito por la oposición rusa como un atócrata y demagogo. El presidente tiene su propio movimiento de juventud oficialista (Nashi), y hay reportes que indican que la corrupción ha florecido durante su gestión. Contabilizando los años de Medvédev, Putin ha estado en el poder por 15 años.

 25. Bashar al-Assad: presidente de Siria desde el 17 de julio de 2000

Bashar al-Assad

Bashar al-Assad nunca fue la primera opción para suceder a su padre Hafez: el dictador que gobernó Siria desde que hiciera un golpe de estado en 1971, hasta su muerte en el 2000. La responsabilidad debía haber caído en Bassel, el hermano mayor de Bashar, pero este murió en un accidente automovilístico en 1994. Bashar, que en ese entonces estudiaba oftalmología en Londres, de repente fue convocado para regresar a su país y reemplazar en funciones a su hermano dentro del ejército sirio, dominado por la minoría alawita; de la cual procede la familia al-Assad. Cuando Bashar asumió como presidente en el 2000, se comenzó a hablar de la “Primavera de Damasco”, en tanto el nuevo presidente concedió ciertas reformas liberales y amnistía a los prisioneros políticos. Sin embargo el acelerado ritmo de cambio alertó al establishment alawaita, el cual de inmediato percibió una amenaza a su influencia. Presionado por los suyos, Bashar retrocedió y pronto el país volvió a ser gobernado a la antigua usanza. En el poder desde hace casi 15 años, sumida Siria en una terrible guerra intestina, al-Assad lucha por conservar el poder.

26. Joseph Kabila: presidente de la Rep. Dem. del Congo desde el 17 de enero de 2001

Joseph Kabila

Con 43 años, Joseph Kabila es el mandatario más joven de África. Se convirtió en presidente cuando su padre Laurent fue asesinado en 2001. Fue reelecto en 2006 y en 2011 en elecciones controversiales, por las mismas denuncias que ocasionalmente gravitan sobre los sufragios africanos. Kabila gobierna la República Democrática del Congo (ex Zaire) desde hace 14 años, un país que ha estado en el epicentro de las guerras africanas en las últimas décadas. La Rep. Dem. del Congo es un país rico en recursos minerales, y Kabila se ha mostrado proclive a firmar contratos multimillonarios con firmas occidentales.

27. Recep Tayyip Erdogan: primer ministro de Turquía desde el 14 de marzo de 2003

RT Erdogan

Recep Tayyip Erdogan es visto como el hombre fuerte de Turquía. De corte islamista, Erdogan fue alcalde de Estambul entre 1994 y 1998, y primer ministro entre 2003 hasta agosto de 2014, cuando pasó a ser presidente. Si bien la posición de presidente es más que nada ceremonial, muchos analistas coinciden en que es Erdogan, y no su sucesor (Ahmet Davutoglu) quien tiene las riendas del país. Erdogan cultivó popularidad gracias a su carisma y a su excelente gestión económica. Su popularidad le permitió sobreponerse al sector militar que tradicionalmente opera como garante de la secularidad turca. Actualmente impulsa una reforma para transformar el sistema parlamentario en uno presidencialista, el cual en teoría reforzaría las facultades del presidente.  Para sus oponentes, Erdogan es un típico autocráta en potencia que busca socavar las instituciones democráticas para consolidar poder.  Como Putin, su política exterior se ordena en un esfuerzo romántico por restaurar la gloria perdida, y posicionar a su país entre los grandes de la escena mundial. Como hecho simbólico de este esfuerzo, Erdogan recientemente ha inaugurado un palacio presidencial con una superficie de 300.000 metros cuadrados, con 1.000 habitaciones, superando en tamaño las residencias oficiales de cualquier otro jefe de Estado del mundo.  El palacio costó $615 millones de dólares, y es mas grande que el palacio del sultán de Brunei (puesto 1 de esta lista) que tiene 200.000 metros cuadrados.

Anatomía del Poder

sheep pawel kuczky
Ilustraciones satíricas de Pawel Kuczynski

Ha sido estudiado que la tenencia y concentración de poder generan adicción. De acuerdo con el artículo publicado por el Dr. Ian Robertson, profesor de psicología en el Trinity College de Dublín, la sensación de poseer grandes cuotas de poder (por sobre los demás) libera testosterona en los hombres y en las mujeres, provocando efectos (en el cerebro) similares a los que produce la cocaína – ofreciendo placer extremo en el corto plazo, mas a la larga conduciendo a la adicción, con todo lo que esto trae aparejado.

De acuerdo con una opinión científica, la proyección de poder sobre otros individuos incentiva la producción de dopamina, una hormona que mejora el funcionamiento de los lóbulos cerebrales frontales; haciendo – dice Robertson – “que el poder haga a las personas más inteligentes”. Pero agrega que una dosis de poder duradera – demasiada dopamina – puede interrumpir los procesos cognitivos y emotivos normales, llevando al individuo a cometer grotescos errores de juicio, experimentar impermeabilidad al riesgo, enorme egocentrismo y falta de empatía hacia los demás.

Pasando revista a los líderes de este listado, podemos obtener las siguientes proporciones aproximadas según la representatividad geopolítica disponible.

  • El 18,5% (5/27) de los líderes en el listado provienen de países en el Cáucaso o Asia Central.
  • El 37% (10/27) de los líderes provienen de África del norte y Medio Oriente. (Incluyendo a Chad).
  • El 37% (10/27) de los líderes provienen de África subsahariana.               (Incluyendo a Eritrea).
  • El 7,4% (2/27) de los líderes provienen de Asia pacífico.
  • El 37% (10/27) de los líderes provienen de África subsahariana.
  • Por otro lado, si agrupamos a todos los países con mayoría musulmana en un solo grupo, nos encontramos con que más de la mitad – el 55,5% (15/27) – de los líderes en este listado pertenecen al mismo.
  • Luego, si agrupamos a todos los líderes africanos en un solo grupo, observamos que un 51,85%  (14/27) de los líderes pertenecen al mismo.

La muestra es ilustrativa pero representativa. En la actualidad, las regiones africanas y musulmanas son las más propensas a caer en manos de gobernantes autócratas, interesados en perpetuarse en el poder. Ya sea porque existe justificación para esto en la experiencia religiosa, en las prácticas políticas, o en las pautas culturales de fondo, estas regiones hoy se enfrentan a importantes desafíos en lo que respecta a la construcción institucional de democracias pluralistas, liberables, y ante todo viables. Asimismo es menester recordar que la mayoría de los regímenes de partido único – un marco de gobierno dictatorial – se encuentran en Asia: incluyendo a China, Corea del Norte, Laos y Vietnam.

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Economía

La razón del Estado. Respuesta a Javier Milei

El jueves 17 de enero, como todas mis mañanas, ingreso a la web del diario El Cronista, y en sus primeras líneas había una nota, escrita por Javier Milei, cuyo título llamó mi atención y decidí leer.

Antes de comenzar a explayar esta respuesta, es importante aclarar que quien escribe es un gran admirador de Milei, porque gracias a él y a otros economistas más, en los últimos tiempos la sociedad argentina viene despertando y dándose cuenta de que el gran problema de Argentina es el tamaño del Estado, y que gran parte de la sociedad vive para sostener no sólo a otra parte de la sociedad (por medio de subsidios y planes sociales), sino también a una élite (aunque no me gusta usar esa palabra) política parasitaria, que vive de los impuestos de los demás y que (lamentablemente) no tiene idea alguna sobre cómo manejar la economía del país, como así tampoco se decide a hacer cambios radicales para asegurar el crecimiento sostenido de nuestra economía, ya que esos cambios radicales constarían de atentar contra sus propios intereses (por ejemplo, eliminando cargos políticos, bajando la cantidad de asesores, eficientizando el funcionamiento del Estado, transparentando la política). En ese sentido, agradezco a Javier Milei el hecho de que ilumine a muchas personas, y (hablando en términos platónicos) los haga salir de “la caverna” y ver la realidad (que todo lo que el Estado gasta, lo pagamos los ciudadanos que trabajamos en blanco).

La nota mencionada se titulaba Sobre la naturaleza del Estado, y en ella, el autor utiliza como sustento lo escrito por varios autores, conduciendo luego la estructura de su escrito hacia una opinión totalmente personal, que es la de que el Estado es el enemigo del individuo. Y es por esta conclusión que este humilde servidor ha decidido realizar una respuesta a la nota, y (si se quiere) iniciar un debate, ya que del debate formal y respetuoso es de donde se obtienen las buenas conclusiones e ideas.

Vayamos al quid de la cuestión. Javier Milei titula a su nota Sobre la naturaleza del Estado, pero no explica la naturaleza del Estado. Es decir, el autor no responde al porqué del nacimiento del Estado, sino que trata, por argumentos que son posteriores a la creación del Estado, de decirle al lector que el Estado nace única y solamente para robar, y que por lo tanto es “nuestro enemigo” (de los individuos). Por lo tanto, y al utilizar argumentos que cronológicamente no tienen conexión lógica con una proposición, la proposición final (el Estado es nuestro enemigo porque nace para robarle al individuo) se anula por sí misma.

¿Cuál es el argumento de Milei? Utilizando a Franz Oppenheimer, informa que solo hay dos medios para obtener riqueza: los “medios económicos” (crear la riqueza por medio de la producción y el intercambio comercial) y los “medios políticos” (captura de bienes o servicios de otros por medio de la fuerza o la violencia –a lo cual podría agregarse que no sólo se puede capturar el bien o servicio, sino la riqueza generada por ello-). Según Milei, este es un acto de confiscación unilateral o robo de la propiedad de otro.

Como el Estado no produce bienes o servicios (y por lo tanto no genera riquezas), la forma de obtener riquezas del Estado es la de los “medios políticos”. Así, y como para todo libertario el Estado es un aparato que roba, Milei propone que el Estado nace para robar.

Es posible ver, entonces, que el argumento de Milei no es sostenible porque sencillamente no explica la causa del nacimiento del Estado. No explica el porqué. Milei dice que el Estado no genera riquezas (con toda la razón del mundo), sino que las confisca, las roba. Y afirma que como las roba, nace solamente con esa finalidad. Así, es posible ver que, efectivamente, no explica cómo nace el Estado. No explica la finalidad que tiene el Estado. El autor toma una concepción posterior (la herramienta para el financiamiento del Estado, que son los impuestos) para explicar un hecho anterior (nacimiento del Estado). Así, su argumento se cae.

En uno de los párrafos de la nota, el autor afirma que “…el Estado nunca ha sido creado mediante ´contrato social´ alguno y siempre ha nacido mediante la conquista y la explotación”. Allí, nuevamente habla sobre la creación del Estado (bajo una concepción libertaria), pero no trata el porqué de su creación.

Ahora bien, para descifrar la naturaleza del Estado, hay que remontarse a los autores clásicos, que también cita Milei en su artículo. Los autores a los que aquí se hace referencia son J.J. Rousseau y J. Locke. Ellos son, si se quiere, los padres de la izquierda y la derecha.

Por un lado, Rousseau (en El Contrato Social) sostiene que el hombre es libre y bueno por naturaleza, y que las instituciones creadas luego del pacto social lo restringen y lo hacen malo, lo incivilizan, lo corrompen. Esta comunidad epistémica sostiene que la riqueza es una, y que unos privilegiados roban y se quedan con mucho, y así generan pobreza, y que el Estado es la creación de esos privilegiados para mantener el poder sobre los pobres. El Estado, para Rousseau, es una estructura de poder que se debe “desenmascarar”, y considera que la propiedad es el origen de la desigualdad, y que esa desigualdad es una igualdad rota (o sea, iguales en el estado de naturaleza, desiguales una vez creado el Estado). Para Rousseau, el primer contrato (que crea el Estado) es antisocial, ya que sirve para robar. Luego existe un segundo contrato, el contrato social, donde los ciudadanos enajenan sus derechos hacia la Asamblea. El contrato social es dar todo, de todos, a la comunidad.

Por otro lado, Locke (en Tratados sobre el Gobierno Civil, que incluye algunos ensayos anteriores del mismo autor), considera que el hombre, en estado de naturaleza, es un ser malvado que se aprovecha de su superioridad con respecto a otros hombres (por posesión de riquezas superiores, de fuerza, de inteligencia, u otras características). El estado de naturaleza es malo, es un estado de guerra, donde unos contra otros luchan por los recursos. Entonces, el Estado se crea para asegurar una convivencia pacífica. Es decir, los hombres, de común acuerdo, crean el Estado para darse a sí mismos seguridad jurídica y seguridad personal. Se construye el Estado entre todos, por el bien de todos. Así, Locke propone también la división de poderes del Estado para que el Estado no oprima (ya que, como se le da todo el poder de policía, podría ejercerlo arbitrariamente contra sus súbditos –los ciudadanos-). Así, el Estado se crea para civilizar a la gente, salir del estado de guerra, siendo la vida mucho mejor con leyes, no sin ellas. De esta manera, todos los ciudadanos son iguales ante la ley, y las desigualdades (económicas o de cualquier otro tipo) son igualdades pendientes de ser creadas. El Estado, las instituciones, están para crear igualdad y oportunidades. El poder se crea para asegurar derechos y libertades.

Si se trata de mantenerse en el plano teórico, así surge el Estado. En el plano práctico, el Estado (organizado como tal) no existía hasta 1648, con la finalización de la Guerra de los 30 años y la firma de la Paz de Westfalia. Para ver sobre el nacimiento del Estado, se invita a visitar el blog Nada es gratis en la vida, blog personal de este autor y que, en su primer escrito, habla sobre el nacimiento del Estado. El Estado nace formalmente para asegurar la supervivencia de la gente.

Anteriormente, por esos años mencionados, la normalidad en las relaciones internacionales era la guerra y, por lo tanto, los diferentes territorios tenían que defenderse ante ataques externos. Para ello, los Reyes (en aquellos momentos) solicitaban el pago de impuestos a los señores feudales, con la finalidad de financiar ejércitos que permitieran defenderse ante ataques externos y, así, proteger sus tierras, cosechas, y a su población. De esta manera nace el Estado, para dar seguridad. Además, y con el paso del tiempo, el Estado también comenzó a centrarse no solo en la seguridad personal y física, sino en la seguridad jurídica, con la creación de leyes que gestionen las relaciones sociales, y con jueces que diriman los conflictos que podían surgir.

Así surge el Estado, y para eso está el Estado. El Estado no nace para robar, como afirma Milei, sino que nace para proteger. Proteger a las personas de sí mismas. Nace para civilizar a la sociedad, para establecer parámetros de buena convivencia y para que, al fin y al cabo, no se maten unos a otros por obtener un recurso o un bien. El Estado no es nuestro enemigo, como dice Milei. El Estado es el protector de libertades y derechos.

Ahora bien, que en Argentina (y en muchos otros países) los políticos (que son quienes manejan el Estado) sean personas que buscan más su interés personal por sobre el de la ciudadanía, que sean tremendamente corruptos, que se protejan a sí mismos y se genere una casta o élite política que utiliza recursos estatales (o sea, de todos los ciudadanos) para perpetuarse en el poder y seguir viviendo a costa de los demás, es otra cosa. Sí, muchos políticos argentinos son parásitos. Sí, muchos políticos argentinos son corruptos. Sí, un Estado sobredimensionado limita las capacidades productivas del país y desincentiva la inversión. Sí, en Argentina se ahoga con impuestos a la sociedad y a las empresas. Sí, tenemos una justicia muy corrupta y que se inmiscuye en cuestiones económicas sin conocimientos. Sí, el nivel intelectual de nuestros legisladores es paupérrimo. Pero todo eso no quita que el Estado fue diseñado para protegernos. El Estado no es nuestro enemigo, el Estado es una herramienta necesaria.

Si queremos cambiar el país, se deben hacer muchos cambios radicales. Y el cambio que más costará es el cultural. El cambio que lleve a la sociedad a entender que si uno no trabaja, no produce, y por lo tanto no tiene derecho a pedir beneficio alguno. No se puede castigar a unos para sostener a otros por el simple pensamiento (no hecho) de que es “moralmente bueno”. El cambio que debemos hacer es el de mentalidad. Es menester abandonar la mentalidad becaria (pensar en vivir becados, o sea, sostenidos por otro) y empezar a hacerse responsable de su propia vida. Así, nuestro país tendrá un gran potencial. Sino, estará condenado al fracaso.

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Nota de Opinión

¿Debe eliminarse el aguinaldo?

Lo que hoy denominamos “aguinaldo” lejos está de ser “un sueldo más” como alguna vez fue. Se trata de un pago diferido del salario. Esto perjudica al trabajador por lo que, si queremos mejorar su calidad de vida, debería prorratearse sobre los doce sueldos regulares y eliminarse su figura actual de las liquidaciones salariales. Van los motivos.

El aguinaldo es una tradición que se originó en pueblos como el celta y el romano. Era un regalo que se hacía para desearle un buen año próximo a alguien. Conforme a la tradición evolucionó hacia un extra o un plus que recibían las personas con motivo de las fiestas. El aguinaldo original se trata pues, en términos jurídicos, de una donación que agregaba riqueza a quien lo recibía.

Distinto es el caso del Sueldo Anual Complementario (SAC), este instituto no está contemplado en nuestra Constitución y fue incorporado a nuestra legislación originalmente en 1945, durante la Dictadura de Farrel. El mismo nace con el Decreto 33.302/1945 propuesto por el Coronel Juan Domingo Perón que fue sancionado el 20 de diciembre de 1945. Dicho decreto establecía en su art. 45 la obligatoriedad de pagar un sueldo adicional a a cada empleado. Decía que los empleadores “están obligados a pagarles el 31 de diciembre de cada año y a partir del 31 de diciembre de 1945, inclusive, a sus empleados y obreros un sueldo anual complementario por lo menos”.

Dicho decreto generó al cortísimo plazo un genuino salario adicional a cobrarse de inmediato (que bastante bien le vino a Perón para las elecciones presidenciales que se celebraron 2 meses después, el 24 de febrero de 1946). Fue una forma eficiente de ganarse la adhesión de las masas con el dinero ajeno, un donante de sangre ajena. Al implementarse esta decreto se generó en un primer momento un ingreso extra, una transferencia de riqueza de empleadores a trabajadores. Situación que pronto encontró su límite por la restricción presupuestaria y la necesidad de mantener los puestos de empleo ya que no es sostenible en el tiempo un sueldo real por encima del precio de equilibrio, ello genera desempleo lo cual contradecía el objetivo de pleno empleo impulsado por Perón.

El SAC y otras medidas trajeron un beneficio palpable al corto plazo. Entre 1945 y 1949 el salario real promedio obtuvo una mejoría del 57%. Pero allí encontró su techo y desde entonces no pudo sostenerse en esos niveles. Fluctuó durante años por debajo de ese nivel y recién logró superar dicho pico de forma sostenida en 1964, casi 20 años después de la sanción del decreto (tal como surge del estudio de Cazón, Kennedy y Lastra, ver cuadro 1).

Dicho en otros términos el impacto económico positivo de corto plazo que implicó el SAC fue licuándose progresivamente hasta alcanzar su nivel de equilibrio. Dejó de representar un salario “extra” ganado sobre los empleadores y pasó a integrar el salario total anual posible pagado por los empleadores. Solo que ahora se pagaba en 13 partes iguales. Cuando empresas y trabajadores negocian lo que está sobre la mesa es el salario total anualizado, el total a pagar, por lo que resulta anecdótico a priori que se pague en 12, 13 o 24 veces el monto total. Es decir, el salario total real no es mejor, hoy día, por la existencia de un SAC ya que su efecto de conquista se licuó y ya fue incorporado a la discusión salarial general.

El SAC hoy opera en perjuicio de los trabajadores y la explicación es sencilla: el empleador tiene ya computado el 8,33% del sueldo que cada mes en lugar de pagarle al empleado se reserva a cuenta del aguinaldo. Para el empresario es lo mismo pagar el salario anual total en 12 pagos que hacerlo en 13, en términos de costos la diferencia no es de naturaleza económica (no varía cuánto paga el empleador) sino que es una diferencia financiera (sobre cómo lo paga). ¿Por qué nos pagan en trece partes lo que podrían pagarnos en doce?  Estamos cobrando mensualmente un 8,33% menos que lo que podríamos cobrar para que nos lo paguen todo junto cada 6 meses. En formato matemático:

Equivalencia entre masa salarial con 12 o 13 pagos | Aporte del Lic. Martín Moretti

¿Cuál es el problema entonces? Que pasada la conquista inicial sobre los empleadores el SAC dejó de ser un “salario extra” y pasó a representar un pago diferido semestral de un porcentaje mensual de cada salario. En criollo: cada mes el empleador se queda con el equivalente a la doceava parte de tu sueldo que luego te paga un tiempo después, cada seis meses.

Esto trae al menos dos perjuicios para el trabajador:

  1. Alteración de incentivos del consumidor: Las personas manejamos de manera diferente nuestro ingreso cotidiano a los ingresos extraordinarios. Si bien en un escenario de individuos perfectamente racionales y con previsibilidad perfecta no debería haber diferencias sensibles en el comportamiento del consumidor la realidad es más compleja y en consecuencia las personas administran de forma diferentes el dinero del SAC. Llevando muchas veces a conductas ineficientes y decisiones potencialmente peores para su bienestar.
  • El negocio financiero: diferir el pago de la doceava parte del sueldo cada mes representa un beneficio para el empleador, no para el empleado. Al permitirse cada semestre que una parte del total de sueldosdebidos se pague de manera diferida lo que termina pasando es que el trabajadorfinancia al empleador quien administra esta parte del sueldo beneficiándose(sea utilizando el dinero para financiarse o sea evitando tener que financiarsepara pagar el sueldo). El empleado absorbe el costo financiero del SAC al quedebe sumarse el costo de oportunidad.

¿Por qué seguimos con esto? ¿creemos que los trabajadores son estúpidos y no pueden administrar su plata? ¿vivimos con la ilusión de que se trata de un “extra” cuando no lo es?. Es algo injusto, ridículo e inútil.  Lo lógico sería integrar y prorratear el SAC al sueldo corriente de los pagos regulares y así obtener el sueldo total en doce partes mensuales equivalentes (El sueldo más el 8,33% que se pagaba antes). Es decir, propongo eliminar el mal llamado “aguinaldo”, el SAC, para beneficiar a los trabajadores.

Pero como Argentina es un país con muchas personas que prefieren vivir en una ilusión, monetaria en este caso, antes que enfrentar la realidad de las cosas quizás sea una propuesta superadora que se otorgue el derecho a elegir para los trabajadores sobre cómo desean cobrar el sueldo que hoy se les paga en diferido mediante el SAC. Así cada uno podrá elegir si necesita que el empleador “le cuide” la plata mes a mes o si se siente lo suficientemente adulto y responsable como para administrar su dinero y cobrarlo todos los meses.

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Nota de Opinión

Dujovne elige un extranjero para un área clave, la Dirección de Tecnologías Informáticas.

Nicolás Dujovne presenta uno de los presupuestos más consensuados de la historia argentina

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne decidió pedir “excepciones” a las exigencias de la ley de regulación del empleo público y así designar a una persona de su confianza en el área de Dirección de Tecnologías Informáticas. La medida se dio a conocer hoy, mediante la Decisión Administrativa 1836/2018.

La medida, publicada hoy en el Boletín Oficial, manifiesta: “Autorízase al ministerio de Hacienda para contratar al señor Germán Añon Barros  con carácter de excepción al requisito de nacionalidad establecido en el inciso a), del artículo 4 de la Ley Marco de Regulación del Empleo Público Nacional N 25.164″.

Si bien en el sitio de acceso público “Concursar” del Estado Nacional, tiene vigente la convocatoria para el concurso que esté destinado a cubrir la vacante del lugar de tecnologías informáticas para el Ministerio de Hacienda, Nivel “B” y función ejecutiva IV, el Ministro de Hacienda ya avanzó con uno de los casilleros y decidió la contratación de Añon Barros.

En este sentido, Dujovne también dio empleo hoy a María Eugenia Tarraf, quien fue nombrada en el cargo de subgerente de Lucha contra el Lavado de Activos, de acuerdo a la publicación en el Boletín Oficial. Las medidas, cuentan con la firma del jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña.

De esta manera, desde la cartera de Nicolás Dujovne llevaron adelante la Decisión Administrativa que autoriza las contrataciones de personal. Las medidas, fueron dispuestas como “excepciones”, ya que la ley de regulación de empleo público determina ciertos requisitos a cumplir para las designaciones realizadas dentro de la órbita del Estado.

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