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Actualidad Política

Hezbolla e Israel: La guerra que se avecina

Hace pocas semanas el grupo islámico palestino Hamás instó a Hezbollah, su contraparte chiita y libanesa a aunar fuerzas para combatir al enemigo común de siempre: Israel. De concretarse, semejanza alianza no resultaría en un desenlace inesperado. Ambos grupos comparten un odio ideológico visceral frente a lo que consideran un Estado ilegitimo y colonialista. No obstante, por encima de sus inclinaciones similares, ambos grupos responden a intereses que no siempre coinciden. Siendo actores no estatales, dependen de los víveres provistos por benefactores con agendas disimiles.

Fundados durante la década de 1980, hasta el levantamiento contra Bashar al-Assad en 2011 ambos grupos servían como intermediarios de Siria e Irán. Hamás no expresaba, pese a ser un movimiento sunita, ninguna convulsión en recibir fondos y armamentos mediante la gracia de Teherán. El liderazgo del grupo palestino tampoco podía quejarse frente a la hospitalidad del Gobierno de al-Assad, que le brindaba amparo y protección. Pero una vez que las fallas sísmicas del mundo árabe comenzaron a desplazarse, dando lugar a la guerra civil siria, Hamás se distancio de sus patrones tradicionales. Tomando partido en lo que constituye un conflicto sectario entre sunitas y chiitas, Hamás cambió a un patrocinador por otro. Su líder, Khaled Mashaal, movió sus oficinas desde Damasco a Doha, convirtiendo a su organización en pleno cliente de Qatar.

A diferencia de lo ocurrido con Hezbollah, atada geográfica e ideológicamente a la supervivencia del régimen sirio, el conflicto sectario en el Levante no afectó las prioridades de Hamás, que no desistió de atacar a Israel. Por el contrario, en 2014 el grupo aprovechó la situación regional para guerrear a los israelíes, y sumar puntos a su reputación como movimiento yihadista, verídicamente comprometido con “la destrucción de los sionistas”. Hezbollah en cambio sí vio su agenda alterada, porque tuvo que priorizar la supervivencia de Assad. Pero la situación podría estar cambiando.

Según algunas consideraciones, cuatro años más tarde de haberse iniciado, la guerra intestina entre los árabes lentamente se estabiliza en beneficio de Assad. Las fuerzas gubernamentales controlan la mayor parte de la zona costera del país, incluyendo las principales ciudades de Damasco, Homs y Alepo. Hoy Assad puede dormir tranquilo, a sabiendas de que su seguridad por lo pronto está garantizada.

La irrupción en escena del Estado Islámico (ISIS) en 2013, y acaso más concretamente, la campaña internacional iniciada en su contra el año pasado, ha sin lugar a dudas fortalecido la posición de Assad vis-à-vis Occidente. Apelando a que “más vale diablo conocido que diablo por conocer”, el regente damasceno apuesta a que si no tranzan con él, los estadounidenses por lo menos lo dejen ser. En este contexto los israelíes están más intranquilos. Por un lado, Assad – el diablo conocido – mantuvo una frontera tranquila con el Estado judío, realidad que para muchos lo convierte en la mejor opción frente al prospecto de la alternativa: un Gobierno islámico – el diablo por conocer. Por otro lado, algunos sostienen que la supervivencia del régimen sirio es un cálculo estratégico obsoleto, que debería ser revisado a la luz de su apoyo continuo a Hezbollah. En rigor, desde que fuera derrotada militarmente en la guerra de octubre de 1973, Siria ha buscado guerrear contra Israel por otros medios indirectos, esencialmente patrocinando a grupos terroristas de todo el espectro político y religioso.

En términos de la seguridad de Israel, la relativa mejoría en la situación del régimen sirio presenta una grave amenaza. Suponiendo que las prioridades de Hezbollah se reorientaran a su propósito fundacional, una operación contra el norte israelí sería plausible. El grupo ha adquirido mayor experiencia bélica, y de acuerdo con estimaciones de inteligencia, habría incrementado considerablemente su arsenal balístico. Si en la última conflagración durante el verano (boreal) de 2006 Hezbollah poseía 13 000 cohetes de corto y mediano alcance, ahora podría tener más de 100 000, incluyendo un inventario de misiles capaces de impactar Tel Aviv, que habrían sido provistos por Teherán.

Por supuesto, si el grupo libanés decidiera escalar en un conflicto abierto con Israel, esto pondría en riesgo dejar el flanco de Assad en descubierto, en tanto mayores recursos serían destinados a la frontera sur. Lo que es más, y aquí el dilema en la estrategia de Jerusalén, a esta altura una guerra con Hezbollah implicaría casi seguramente una guerra con Damasco. Con el ataque de helicóptero realizado hace un mes en Quneitra, en el límite entre Israel y Siria, las fuerzas hebreas parecen haber señalado que no tolerarán la apertura de un nuevo frente, o mismo aún, que no tienen intención de verse arrastradas en el conflicto sirio. Israel históricamente ha dependido de la fuerza como política de disuasión. Pero aunque esta disciplina ha funcionado de maravilla con los actores estatales del vecindario, el registro reciente muestra de sobremanera que esta no funciona tan eficazmente con los grupos terroristas transnacionales.

Los conocedores de la materia dejan por sentado que Israel actuará con severidad si los cohetes vuelven a llover sobre sus ciudades y poblados. Si bien una nueva guerra en el sur de Líbano y Siria podría resultar crucialmente perjudicial para Assad (y este podría estar opuesto de antemano a la misma), paradójicamente, un conflicto con los enemigos “imperialistas” de siempre, podría desviar la atención de los yihadistas de toda ramificación hacia la guerra contra los judíos. Si así fuese el caso, la comunidad internacional por descontado clamaría por la autocontención de Israel frente a sus objetivos vitales de seguridad.

Desde lo discursivo, Hasan Nasrallah, el líder de Hezbollah, ha prometido recientemente retaliación contra Israel. Lo cierto, no obstante, es que nunca faltan declaraciones beligerantes entre yihadistas e islamistas contra “el Satán sionista”. En este sentido tampoco sería la primera vez en que grupos islamistas hacen diplomacia entre sí para acordar que Israel debe ser destruido. Lo grave del llamado de Hamás a cooperar con Hezbollah no es la cooperación per se, pero más bien el momento crítico en el que podría llegar a darse esta. Es posible que el guiño de Hamás a Hezbollah represente la frustración del primero frente a un suministro disminuido de arsenal, queriendo ahora estereconciliarse con Irán. En todo caso, debe tomarse en consideración que el Gobierno egipcio de Abdel Fattah el-Sisi, contrario a la gestión anterior liderada por Mohamed Morsi, se ha propuesto ser mucho más estricto con el bloqueo a Gaza desde el Sinaí.

En suma, desde el sur, eventualmente otra guerra contra Israel le permitiría a Hamás agraciarse frente a Teherán. Desde el norte, otra guerra con Israel le permitiría a Hezbollah reafirmar su presencia, y ganar credenciales como elemento activo en la lucha contra los israelíes. Cabe de esperar que Irán se encuentre preparando a sus activos en el Levante como plan de refuerzo, para demorar y enredar el proceso de acercamiento que Barack Obama comenzara hace poco. Una guerra no solamente pondría a Israel en una situación precaria desde el punto de vista estratégico, sino que probablemente desenfocaría la atención de Washington frente a los designios persas. Con una guerra entre Israel y Hezbollah, Irán podría ganar tiempo en su búsqueda por la bomba nuclear, incrementar su influencia, y desviar el foco de atención desde Asad al premier israelí. En contrapartida, como ha sido discutido, la estrategia no está exenta de importantes riesgos.

De llegar a cumplirse este pronóstico, y de volver a caer cohetes sobre suelo hebreo, lo más probable es que los islamistas decidan abstenerse de comenzar una guerra en tanto no haya sido formado un nuevo Gobierno en Israel. Con las elecciones fijadas para el 17 de marzo, es posible que ya adentrado abril, las fuerzas políticas de este país no hayan pactado todavía para formar una coalición. En este momento, una ofensiva por parte de los grupos islámicos inclinaría a los votantes israelíes a votar por la plataforma más seguridad-intensiva, lo que se traduce en el voto a los partidos de derecha – menos moldeables a ceder frente a la violencia. Por todo esto, quedará por verse que sucederá este año, y si en efecto Hamas y Hezbollah encuentran el fatídico momento para atacar.

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Néstor Roncaglia obtuvo un alto puesto en Interpol

Argentina obtuvo un lugar central en Interpol este miércoles al ser elegido el jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, como vicepresidente por las Américas de la emblemática organización policial internacional, con la que el país reactivó fuertemente su cooperación. El cargo dura tres años.

Este puesto además se considera central para sus distintas actuaciones. Argentina mantiene un rol activo en el organismo, cuyo trabajo está siendo prioritario en el sistema de control de entradas y salidas en la previa de la cumbre de líderes del G20, que tendrá lugar en Buenos Aires la semana que viene. Pero además el espacio que tendrá Roncaglia ahí se considera estratégico también por el interés argentino de que Interpol mantenga activas las alertas rojas -los pedidos de captura internacional- como las que pesan sobre ciudadanos iraníes acusados aquí de ser autores intelectuales del atentado a la AMIA.

La elección de Roncaglia -que mantendrá también su actual puesto- se produjo en el marco de la 87º Asamblea General de la Organización Interpol, celebrada en Dubai, Emiratos Árabes Unidos. Allí, en el marco de las negociaciones por su cargo, estuvieron el director Nacional de Cooperación Internacional del Ministerio de Seguridad, Gastón Schulmeister -la PFA depende de la órbita de Patricia Bullrich- y el director de Organismos Internacionales de la Cancillería, Mateo Estremé. Roncaglia logró arrebatarle el puesto a un chileno, que era su competidor en la región.

La Asamblea número 87 de Dubai estuvo más que peleada ya que se produjo en el marco de la elección del candidato que promovió Estados Unidos a presidente del organismo, el surcoreano Kim Jong Yang. La votación se produjo tras el nunca aclarado alejamiento anticipado del chino Meng Hongwei. El ahora ex presidente desapareció en septiembre tras subirse a un avión rumbo a su país. Tras días de silencio, la Comisión Nacional de Supervisión de China (el órgano anticorrupción) confirmó su “renuncia” y detención.

Pero la Asamblea en estos días se recalentó con las denuncias del Kremlin de “fuertes presiones” por parte de Estados Unidos en la elección a favor del surcoreano y contra el candidato ruso, Alexandr Prokopchuk. Argentina como en otras votaciones recientes en las Naciones Unidas se alió detrás de Washington y no de Moscú. Kim Jong Yang estará al frente de Interpol por dos años para completar el mandato de Meng. Y Roncaglia será la máxima autoridad regional ya que es un presidente y tres vicepresidentes en todo el mundo.

La elección de Roncaglia se produjo tras una negociación de meses y una carta de Bullrich a la Organización Internacional de la Policía Criminal – Interpol en la que expuso los argumentos de la candidatura. El  jefe de la PFA ya había sido vocal por las Américas de Interpol, en 2017. El otro argentino que ya está en Interpol, en su comité de ficheros, es el ex auditor general de la Nación, Leandro Despouy.

Al llegar al poder Mauricio Macri,  Bullrich cesó la gestión como vocal de Sergio Berni. El ex secretario de Seguridad de Cristina Kirchner había quedado salpicado por su cuestionada actuación en el departamento del ex fiscal especial para AMIA, Alberto Nisman, la noche que apareció muerto. Fue el 18 de enero de 2015, un día antes de que compareciera contra la ex presidente y varios de sus funcionarios a los que acusó de encubrir a los iraníes presuntos autores de la voladura de la AMIA y de acceder a un pedido de Teherán para levantar las alertas rojas de Interpol

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Procesaron al ex número 2 de Carlos Mac Allister en la Secretaría de Deportes

El juez federal Ariel Lijo dictó el procesamiento de Orlando Moccagatta, quien fue el segundo del secretario de Deportes Carlos  Mac Allister, en una causa en la que se lo investiga por favorecer supuestamente a la empresa Myrtha Pools, que construye piletas de natación.

Se trata de uno de los primeros procesamientos que se dictan desde Comodoro Py para funcionarios que pasaron por la administración de Mauricio Macri. Moccagatta está acusado de negociaciones incompatibles con la función pública y fue embargado en 55 millones de pesos. Por las sospechas en su contra, fue desplazado del Gobierno en noviembre de 2017.

Moccagatta está sospechado de favorecer contrataciones directas a Myrtha Pools por parte de diversos municipios y provincias. La causa se inició tras un informe periodístico en el programa PPT, de Jorge Lanata.

El acusado fue presidente de esa empresa hasta el 30 de noviembre de 2015, antes de que llegara el gobierno de Mauricio Macri. Cuando asumió su cargo como segundo de Deportes, quedó en la mira de la Justicia por haber recomendado las contrataciones directas a Myrtha Pools en provincias y municipios. Ahora, tras una investigación, quedó procesado y embargado, junto a dos personas vinculadas a la empresa, Ricardo Fernández y Hugo Ducasse.

Existen en el legajo elementos de cargo suficientes como para sostener que Orlando Oscar Moccagatta –en su carácter de Subsecretario de Deportes y Alto Rendimiento Deportivo de la Nación- se interesó y direccionó los tres subsidios anteriormente detallados, destinados a la instalación de piscinas olímpicas en diferentes puntos del país, para lograr su pronta concesión y que sean aplicados, exclusivamente, en la instalación de piletas de la marca “Myrtha Pools“, sostuvo el juez.

Según señaló, ello se hizo “con la finalidad de beneficiar con la adjudicación de aquellas contrataciones a la sociedad “Project & Management Pools S.A.”, única distribuidora en el país de las piscinas “Myrtha Pools”; conformada por los socios Fernández y Ducasse y que él mismo había fundado en el año 2013 y sido su presidente hasta su arribo a la función pública, señaló el juez.

Según afirmó, “el precio de de venta de las acciones de la empresa acordado entre Moccagatta y Ducasse, así como también las demás circunstancias del caso anteriormente acreditadas, me llevan a presumir fundadamente que el primero de ellos siguió siendo el dueño de la compañía luego de su asunción como funcionario público. Ello, sin perjuicio de que las pruebas recabadas no permitan afirmar que efectivamente haya percibido parte de sus ganancias, producto de las negociaciones aquí investigadas”.

“Como se advierte, el objeto de estos actuados se circunscribió en establecer cómo Moccagatta –desde su función pública- se interesó en los subsidios detallados en miras de beneficiar a la firma “Project & Management Pools S.A.” con la adjudicación de las contrataciones investigadas y, en particular, a sus accionistas –Fernández y Ducasse- quienes obtuvieran un rédito económico producto de aquellas negociaciones. Asimismo, que esta hipótesis ha sido debidamente acreditada”, agregó Lijo al firmar los procesamientos.

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Gerardo Zamora quiso sacar US$ 32 millones en efectivo

El gobierno de Santiago del Estero intentó sacar 31.900.000 dólares en efectivo por una ventanilla del Banco Hipotecario, pero se encontró con el impedimento de la Justicia que evitó el sospechoso cobro por parte de apoderados de la gobernación de Gerardo Zamora.

Ante la extraña solicitud, desde el banco pidieron explicaciones y desde Santiago del Estero señalaron que se trataba de una emergencia y que el dinero era necesario para afrontar, entre otras obligaciones, el pago de salarios.

Lo que llamó aún más la atención del banco, ya que los sueldos no se pagan en dólares ni en efectivo. Al mismo tiempo la entidad bancaria le informó a la provincia que el retiro de casi 32 millones de dólares en efectivo tendría un costo adicional de 400.000 dólares. Y que ese gasto se evitaba si la operación se hacía en forma electrónica. Así y todo los apoderados insistieron en hacer el retiro en efectivo.

Al mismo tiempo y ante la negativa del Banco Hipotecario, el gobierno de Santiago del Estero inició una acción judicial ante un juzgado de aquella provincia, donde una jueza civil y comercial autorizó la extracción y le dio un plazo de tres días al banco para que la hiciera efectiva.

A la acción judicial iniciada en la provincia se sucedió la intervención de altos funcionarios santiagueños que insistieron ante las autoridades bancarias para que fuera autorizado el retiro de dinero en efectivo.

Debido a que la operación era sospechosa, intervino la Unidad de Información Financiera (UIF) el organismo del Estado que previene el lavado de dinero. Esa oficina pidió la intervención de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) que depende de la Procuración General de la Nación.

La PROCELAC pidió una medida cautelar para suspender el retiro debido a lo sospechosa de la situación. La semana pasada la jueza federal María Servini de Cubrini dispuso una medida cautelar que frenó por diez días hábiles el pago de esa considerable cifra. La provincia deberá explicar de manera razonable el por qué de tamaña extracción.

En 2017 hubo una modificación de la UIF a las normas que regulan las operaciones en los bancos. Cuando se detecta una operación inusual de algún organismo público, además de justificar el origen de los fondos hay que explicar el destino del dinero. Debido a lo extraña de la operación que intentó Santiago del Estero el banco alertó a la UIF.

Esto surgió a partir de un caso emblemático: los retiros de grandes sumas de dinero que hacía la agrupación de Milagro Sala en Jujuy. Pero además de avisar a la UIF el banco le pidió explicaciones a los apoderados de la provincia que habían ido a retirar la plata. Les solicitaron el acta administrativa preguntando para qué eran esos fondos y quién había tomado esa decisión. La primera respuesta fue que la iban a usar para pagar sueldos y gastos corrientes de la provincia. Desde el banco preguntaron para qué necesitaban dólares y por qué retiraban un monto fuera de lo habitual.

La segunda respuesta de los funcionarios del gobierno de Gerardo Zamora fue que lo hacían para proteger los recursos de la provincia frente a la crisis generada por el gobierno Nacional.

Hay una norma de la provincia de Santiago del Estero que establece que esos pagos no pueden realizarse ni en efectivo ni en dólares, sino solamente con transferencia bancaria.

Mientras está en vigencia la cautelar dictada por Servini se inició una etapa de conciliación entre la provincia y el banco para resolver la situación. Por el momento, el retiro del dinero en efectivo por ventanilla quedó suspendido.

En tanto, otro caso similar pero de un monto menor está a cargo del juez federal Sebastián Ramos. A fines de octubre la provincia de Santiago del Estero intentó retirar dos millones de dólares en efectivo y por ventanilla de la sucursal del Banco Nación de la capital provincial.

El banco sólo tenía la mitad del dinero, que fue entregada. Antes de la segunda entrega se dio una intervención similar a la sucedida en intento de retiro de casi 32 millones de dólares y Ramos paró el retiro por el millón de dólares pendiente.

Los investigadores no descartan que haya habido en los últimos tiempos más operaciones similares que serán judicializadas a la brevedad. En tanto se trata de investigar para qué se iban a utilizar los fondos públicos de la provincia gobernada por Zamora.

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