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Actualidad Política

Las lecciones no aprendidas del genocidio armenio

Este mes se conmemora el centenario del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio, cometido por el Gobierno otomano durante la Primera Guerra Mundial. Se estima que entre un millón y un millón y medio de armenios murieron; centenares de miles como resultado directo de terribles masacres, y otros millares como resultado indirecto de su desplazamiento forzado, para languidecer en el exilio y perecer frente a la falta de refugio y alimentos.

Visto en perspectiva histórica, del genocidio armenio trascendieron importantes y terribles secuelas que se ven reflejadas en la ejecución de otros crímenes sistemáticos contra grupos humanos por parte de diferentes actores. Como precedente, la suerte de los armenios, y no menos importante, la relativa impunidad con la que se salieron sus verdugos, influenciaron el trágico devenir de otros pueblos que luego serían perseguidos también. Pero en esta oportunidad, en vista de los dantescos eventos de la guerra religiosa que viene llevándose a cabo en Medio Oriente, es conveniente repasar cómo el genocidio armenio cambió para siempre el paradigma de la política en la región. A todo quien esté dispuesto a verlos, los sucesos de la actualidad muestran por sí solos los méritos del ejercicio de conmemoración y memoria.

Lo primero a destacar es naturalmente el contexto de esta fatídica experiencia. Entre mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los armenios, al igual que otros pueblos y etnias gobernadas por el gran imperio multicultural que era el otomano, descubrieron la idea del nacionalismo. Provistos con un renacimiento político y cultural en línea con los movimientos ideológicos de Europa, los súbditos cristianos del califa otomano comenzaron a revelarse y a obtener progresivamente su independencia hasta el desmembramiento final del imperio islámico. En el caso de los armenios, a finales del siglo XIX, influenciados por la tendencia marxista que se estaba desarrollando en Rusia, concibieron entre otros a dos partidos políticos radicales (Hunchakian y Dashnaks), caracterizados por una aspiración independentista común, pero así también por instar al uso de violencia en contra de los otomanos, y hasta cierto punto contra la mayoría musulmana, para alcanzar dicha finalidad.

Comenzando en la década de 1890, los militantes armenios comenzaron a contrabandear armas rusas y a emprender con ellas actos que hoy serían catalogados como terroristas contra funcionarios públicos e incluso contra personalidades armenias opuestas a la campaña de violencia. Como resultado, la insurgencia de los radicales “corroboró”, en vista del califa y posteriormente de los nacionalistas turcos, que los armenios querían sublevarse como lo hicieran, efectivamente, y gracias al apoyo de las potencias europeas, los búlgaros, griegos, rumanos y serbios antes que ellos.

Lo cierto, no obstante, es que Estambul ya venía articulando una otredad negativa para los armenios desde mediados del siglo XIX, comenzando estos a ser vistos como detractores – una quinta columna si se quiere – dentro del Imperio, que favorecía la influencia rusa a costas de la soberanía turca. Históricamente las ambiciones rusas sobre los Balcanes y el Cáucaso constituyeron la principal fuente de amenaza a la integridad territorial otomana, y con el devenir de las guerras ruso-turcas, Estambul fue perdiendo control sobre sus provincias europeas. En este contexto, ya antes de la Primera Guerra Mundial, el hecho de que hubiera armenios rusos combatiendo en favor del zar sentó la creencia entre los turcos (posteriormente explotada con fines macabros) que todos los cristianos siríacos, armenios, o griegos ortodoxos representaban una presencia que amenazaba la seguridad otomana. En este sentido, el sequito del califa creía que los cristianos serían proclives a confabular con los rusos para arrebatarle Anatolia Oriental al orden musulmán.

Por otro lado, pese a las vicisitudes, en términos generales, los súbditos armenios del soberano otomano eran mucho más laboriosos y prósperos económicamente que la mayoría musulmana a su alrededor. Esta realización, al igual que sucedería con otras minorías en distintos lugares y coyunturas, contribuyó a su estigmatización entre el grupo humano predominante. Conjugadas las circunstancias, la subversión de los radicales armenios, la precaria situación geopolítica otomana, y los prejuicios de las elites y las masas, prepararon el terreno para “Medz Yeghern” – el “Gran Crimen” – cometido contra los armenios.

Entre 1894 y 1896 se registró una masacre de armenios sin parangón hasta ese entonces en la historia moderna del Imperio otomano. Se concede que aunque las mismas no fueron orquestadas personalmente por el califa, funcionarios otomanos hicieron la vista gorda al comportamiento de los musulmanes de Anatolia Oriental y sus notables, y ergo de un modo u otro permitieron que estos arremetan contra las comunidades armenias por miedo a las aspiraciones nacionalistas difundidas entre estas.

En 1908 un grupo de nacionalistas castrenses referido como los Jóvenes Turcos tomaron el poder en Estambul, y emprendieron una fuerte campaña de “otomanización” (léase unificación) de las distintas etnias y minorías del Imperio, valga la redundancia, para fomentar una identidad y lealtad otomana común entre los habitantes. Este proceso, si bien anterior a 1908, ahora era impetuosamente acelerado, y para los no turcos se convirtió en motivo de preocupación, en tanto se entendía que deberían relegar sus costumbres y solidaridades sectarias en función de abrazar una identidad esencialmente turca.

Si anteriormente los armenios eran vistos como una amenaza a la integridad otomana, luego de 1908 pasaron de lleno a ser considerados, no solamente peligrosos, sino extranjeros e indeseables. Esta inclinación llegó a su cúspide con la guerra balcánica de 1912 y 1913, una contienda en donde voluntarios armenios lucharon contra los otomanos, y que resultó en la pérdida definitiva de la soberanía turca sobre territorios europeos. Este desastre, al menos en términos de la proyección de poder otomano, como secuela crispó el nacionalismo turco, y este pasó a favorecer, para distanciarse y a la vez antagonizar con los rebeldes cristianos, un sentir identitario fuertemente apegado a la religión islámica. Esta ideología denunciaba a los cristianos, fueran de la etnia que fueran, como sediciosos, infieles, e ingratos, y con la erupción de la Primera Guerra Mundial, dadas las tensiones recientes, un importante número de armenios se abstuvo de integrar las filas otomanas, y lo que es más, muchos decidieron integrar las formaciones rusas. Lo que siguió a partir de ese momento fue una campaña deliberada por parte del Estado otomano por exterminar sistemáticamente a los armenios y a otros cristianos como los asirios y griegos pónticos dentro de su territorio. El resto, como dicen, es historia. Para usar una expresión más coloquial, en suma las autoridades turcas “metieron a todos en la misma bolsa”, indiscriminadamente de su activismo político, lealtad, condición o sexo.

La lección más importante que debería haber sido aprendida al término de la guerra, cuando el Imperio otomano fue desmembrado por las potencias europeas victoriosas, es que los nexos de solidaridad construidos sobre una base sectaria o religiosa suelen ser más poderosos que aquellos impartidos “desde arriba hacia abajo” por una autoridad central. Esto viene al caso sobre todo cuando dicha autoridad se ampara en una ideología que minimiza las costumbres o sensibilidades de las colectividades, si es que directamente no es el resultado de una nueva entidad política construida por agentes extranjeros.

Comenzando con las guerras balcánicas, a principios del siglo XX comenzaban a manifestarseindicios que los nuevos Estados multiculturales, donde la competencia política, si la había, se traducía en competencia sectaria, eran un experimento destinado al fracaso. Francia y Gran Bretaña se dividieron Medio Oriente tras la derrota otomana, mas fraguaron una división política imperfecta con trágicas consecuencias. Notoriamente, para acomodar a los cristianos maronitas en el Levante con un Estado viable, los franceses crearon en 1920 el Líbano, en un esquema que los situaba compartiendo poder con los árabes sunitas y chiitas.

En paralelo, los británicos dieron formación a Irak unificando tres provincias otomanas, suponiendo que una mayoría chiita viviría en paz con una minoría sunita en el poder, y que los kurdos, étnicamente diferentes a los árabes, balancearían la ecuación.

La historia muestra que la convivencia entre distintos colectivos dentro de un solo país pudo conseguirse solamente con el amparo y presencia de las potencias europeas, pero cuando Londres y París abandonaron sus colonias a su suerte, en la segunda mitad del siglo XX, la convivencia rápidamente comenzó a deteriorarse. Esta semana, por ejemplo, se cumplen cuarenta años de la guerra civil que destrozó al Líbano y que forzó a los grupos religiosos a tomar partido de acuerdo a su identidad confesional. Este problema, que hoy en día se ve especialmente en Siria y en Irak en la guerra religiosa entre sunitas y chiitas, fue evadido durante seiscientos años por las autoridades otomanas mediante el sistema de Millet. Este consistía en la asignación de espacios especiales dónde cada comunidad religiosa podía, en donde esta fuera significativa, autogobernarse de acuerdo a sus propias costumbres y leyes religiosas, siempre y cuando se atuvieran a pagar los impuestos debidos según lo establecido por el califato. Entrada la Era Moderna el sistema se desmoronó con el avenimiento de los distintos nacionalismos.

La segunda lección no aprendida de la catástrofe armenia apunta a que en situaciones de rivalidad y resentimiento sectario, la etnia o grupo encabezando el poder, represente o no a la mayoría total del país, puede iniciar un proceso de deshumanización y polarización, que de escalar, podría culminar en un genocidio. Esto está bastante documentado y es una realidad que trasciende las fronteras de Medio Oriente. Como la experiencia armenia muestra, el colectivo es señalado como una amenaza interna y acusado de ser desleal con el Estado, y luego se lo degrada a un carácter de inferioridad, deshumanizándolo para facilitar su aniquilación física o la desaparición de su cultura. La campaña de Saddam Hussein contra los kurdos, o la reciente insurgencia del Estado Islámico (ISIS) contra las minorías religiosas de Irak sirven para ilustrar la relevancia de esta cuestión.

El genocidio armenio es una herida abierta, no exclusivamente porque el Estado turco ha fallado en enfrentar su pasado y en reconocer responsabilidad por las masacres, pero también porque las minorías religiosas de la región continúan en peligro de extermino. Los cristianos del mundo árabe son perseguidos y asesinados a diario y a esta altura existe suficiente evidencia de que el fanatismo islámico, y la ideología totalitaria que es el islamismo, acaparan intenciones perfectamente catalogables como genocidas. Lamentablemente en Medio Oriente el “nunca más” está muy lejos de ser una realidad dada por sentada.

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Actualidad Política

Alberto Fernández, precandidato a Presidente, CFK a Vice

Cristina Fernández y Alberto Fernández compartieron el Gobierno

Cristina Kirchner sorprendió a todos y anunció este sábado que será candidata a vicepresidente en una fórmula que encabezará Alberto Fernández.

Así, la actual senadora se bajó de la candidatura presidencial y explicó que le ofreció ser candidato al ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner. «Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula a presidente que integraremos juntos, él como candidato a presidente y yo como candidata a vice en las PASO».

En el mensaje, recordó que conoce a Alberto Fernández desde hace más de 20 años y reconoce que con el dirigente tuvieron diferencias. «Fue jefe de Gabinete de Néstor (Kirchner) durante toda su presidencia, lo vi junto a él decidir, acordar y buscar la mayor amplitud posible. Fueron tiempos muy difíciles, pero estos que estamos viviendo son dramáticos. Nunca tantos y tantas durmiendo en la calle», sostuvo la senadora nacional.

El mensaje, de casi 13 minutos, titulado «En la Semana de Mayo, reflexiones y decisiones. Sinceramente Cristina», comienza diciendo: «Hoy sábado 18 comienza la Semana de Mayo y el próximo 25 se cumplen 16 años del día en que Néstor asumió como presidente de un país devastado».

«Quiero dirigirme a mi compatriotas para compartir reflexiones y decisiones», inicia la ex presidenta el mensaje grabado, en el que destaca que «nunca me desvelaron los cargos políticos ni fueron mi principal motivación».

«Después de haber sido dos veces presidenta de este país, la expectativa o ambición personal están subordinadas al interés general», indicó la senadora de Unidad Ciudadana, antes de dar a conocer su decisión de presentarse como candidata a vicepresidente.

«El mundo es distinto y el país también», enfatizó Cristina Kirchner, quien planteó dar «nuevas respuesta a los nuevos desafíos».

La candidatura de Cristina Kirchner llega a días del inicio del primer juicio oral contra la expresidenta por la supuesta corrupción en la obra pública de Santa Cruz. El caso había despertado una fuerte polémica por una medida de la Corte Suprema que generó incertidumbre sobre la postergación del juicio, que finalmente se confirmó para este martes 21 de mayo.

Ante la decisión de CFK de postularse a vicepresidenta, otro de los candidatos a presidente dentro del kirchnerismo, Agustín Rossi, decidió bajar su candidatura presidencial para acompañar a la fórmula Fernández-Kirchner.

Sobre el sorpresivo anuncio, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, aseguró: «No me corresponde analizarlo, yo no voy a opinar del tema, lo que importa es que en octubre podamos oponer a este gobierno un camino de salida, no seguir hablando de la grieta».

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Actualidad Política

Violencia de género: conferencia y disertación

Jornada sobre violencia de género

Con la finalidad de poner de manifiesto la necesidad de concientizar sobre la Violencia de Género de empoderamiento y de capacitación, así como de asesoría especializada que precisan las féminas que optan por dar vida a sus proyectos profesionales, que muchas veces son también, los personales, la Asociación de Profesionales y Representantes de Emprendedores y Empresarios Afines se complace en invitarte al desayuno sobre la Violencia a la Mujer.

Fecha del evento: 18/05/2019.

Horario: 10 a 12 AM.

Lugar: Confitería The Rozz (Avenida Medrano 152 CABA).

Auspicia: Taller Legal, APREEA y Emprender

Temario

10:00 hs – Bienvenida a cargo del Dr. Chiesa Juan Pablo10:05 h – Disertación a cargo de Camila Carnes y Estefanía Bembi (Especialistas en violencia de la Mujer)
Violencia Familiar Ley 24.417
Violencia contra las mujeres. Tipos de Violencia
Ciclos de Violencia o espiral. (fase de agresión, de tensión y de reconciliación)
1050 h – Charla con Milagros Sanchez sobre la visibilizacion de la problemática y la deconstrucción cultural
1120 h – Charla con el Dr. Juan Pablo Chiesa sobre violencia en el ámbito del Trabajo “mobbing” o acoso laboral. El techo de Cristal “un castigo inadmisible”
1145 h – Consultas, preguntas, dudas.
12:00 h – Fin del evento.

Durante el evento, se abordaron diversas temáticas a desarrollar durante el año; entre ellas, la contención psicológica, estrés, violencia y acoso laboral, el empoderamiento de y para las emprendedoras, autoestima y trabajo en equipo, mitos en torno al techo de cristal, entre otros.

Protección integral para una vida sin violencia y sin discriminación.

Se entregara material e información en papel sobre la temática y material importante para que lleven a sus casas.

Te pedimos que confirmes tu asistencia completando el formulario de inscripción o bien mándanos tu nombre y apellido al (WhatsApp) 115 980 3777. (Consumición mínima $100 incluye desayuno). ¡Entrada GRATIS!

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Actualidad Política

Ciudadanos Libres y la puja con el GCBA

Un fallo de primera instancia de la Justicia en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, ordenó al gobierno de Rodríguez Larreta a identificar públicamente, quienes son los docentes de escuelas de CABA sumariados en los últimos cinco años, indicando el establecimiento en el que se desempeñan.

La Ciudad, se había negado a brindar dicha información, ante el pedido efectuado por la ONG Ciudadanos Libres, que preside el abogado José Magioncalda, quien es, además, dirigente de la coalición Republicanos que lidera Darío Lopérfido.

El letrado festejó el fallo en su cuenta de twitter, sosteniendo que “Donde @horaciorlarreta y la mafia sindical docente quieren oscuridad, nosotros ponemos transparencia”.
La sentencia aún no se encuentra firme y podría ser apelada.
Ver texto completo

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