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Actualidad Política

La educación argentina en crisis

La educación es considerada una de las cuatro patas de la mesa que sostiene a un país. La formación de un colegio o una universidad nos permite prepararnos poco a poco para la vida que nos vayamos a enfrentar en un futuro, abriendo la gama de posibilidades de encontrar nuestra vocación, además de obtener un empleo y un sueldo que nos permita vivir dignamente durante nuestra vida.

Si nos situamos en Argentina, es suficiente con leer los diarios o algunas estadísticas para darse cuenta de que la situación actual de la educación es grave y preocupante.  La pesadilla comienza desde los primeros años de vida, donde casi no hay jardines maternales para los dos millones de niños que habitan en el país. Según datos de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de Calidad Educativa , hay provincias, como La Pampa, que no tienen ni un solo jardín maternal. Catamarca tiene 1. San Luis, 2, que son del sector privado quien busca suplir lo que el Estado no hace. Tucumán, 4, para un total de 78.316 niños. Córdoba, tan sólo 27. Si bien en años anteriores esto no era un gran problema, ahora cada vez más y más mujeres trabajan y el no poder dejar a sus hijos en un jardín, es un impedimento para ellas.

En el siglo XX, se creía que la educación formal debía comenzar en preescolar, pero estudios de las Universidades de neurociencias más importantes del mundo y Unicef han demostrado que los primeros tres años de vida de un niño son críticos en su desarrollo cognitivo.

En el 2007, por iniciativa del estado, se sancionó la ley  26.233, conocida como Alicia Kirchner, donde se incentivó la creación de centros infantiles. Ustedes dirán, ¿en buena hora no? Lamento comunicarles que no es tan bueno como piensan. Los establecimientos son supervisados por Desarrollo Social y no por el Ministerio de Educación como debería ser. Es decir, asisten a chicos pobres pero no tienen pedagogía ni una docente a cargo del aula. Si bien no podemos asegurar que por estar a cargo del ministerio, esto sea mejor, se supone que es lo lógico.

En el caso de la educación primaria, los problemas rebalsan y el gobierno argentino sólo intenta poner parches para resolverlos. Un caso llamativo fue la Resolución 1057/14 que el gobierno bonaerense decretó el año pasado, en virtud del cual anula los aplazos (Nota insuficiente para aprobar un examen) y por lo tanto la repitencia de grado, ya que considera que estigmatiza y trauma a los alumnos. La ex ministra de Educación y consultora de la Unesco, Ines Aguerrondo, dijo: “Es un facilismo sacar sólo los aplazos como medida reparadora para que el chico aprenda mejor, porque lo que ocurre en la práctica es que se está dejando al chico sin enseñarle nada”.

A medida que avanzamos en los niveles educativos, la situación se torna más perturbadora. Según el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) que analiza el rendimiento de los alumnos de 15 años en asignaturas como matemática, comprensión de lectura y ciencia, a partir de unas pruebas a las que fueron sometidos 510.000 escolares de los 65 países (34 miembros de la OCDE y en 31 naciones asociadas), que representan el 80% de la población mundial. En el 2013, Argentina se ubicó en la posición número 60 sobre 65 países. Es decir, que el 52% de los adolescentes argentinos de 15 años no comprenden lo que leen. Como si no fuera suficiente, según las últimas estadísticas del Ministerio de Educación, solo el 56% de los chicos terminan el secundario  y sólo lo completan en tiempo y forma el 44 %. 

Por último, llegamos al nivel de estudios superiores, universitarios o carreras de grado. Aquí se supone que luego de una buena base escolar, los alumnos reforzarán conceptos y dedicarán horas de estudio a materias especializadas a la carrera que cada uno de ellos desea seguir. Pero poco de esto ocurre. Extraigo un texto del Diario La Nación que relata la situación frustrante de un alumno universitario: “Stefan Krailing se anotó en la carrera de Geología en 2009, cuando terminó el secundario. Nunca se había llevado una materia en el colegio y estaba muy entusiasmado con las posibilidades tanto de estudiar como de trabajar de geólogo en el futuro. Sin embargo, después de intentar avanzar en la carrera durante tres años, tuvo que abandonar.

“Ingresé en la carrera sin saber estudiar y con una mala base de matemática . Tuve que contratarme un profesor particular para que me ayudara con las materias exactas, y de todas formas no las pude aprobar. Insistí durante tres años, pero llegó un momento en que trabajaba en un call center, cursaba en la facultad e iba a clases particulares, y así y todo no me iba bien. Se me hizo insostenible y después de tres años tuve que abandonar” dijo Stefan casi decepcionado.

Según el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, de cada 100 estudiantes que empiezan a estudiar en la facultad solo 27 logran graduarse. Siendo más específicos, el estudio revela que en las universidades públicas solo 23 alumnos de cada 100 logran terminar. Mientras que en las privadas el número asciende a 40.

Según el Centro de Estudios, Argentina tiene una de las tasas más bajas de graduados en relación con otros países latinoamericanos. En Brasil se gradúan en promedio 50 de cada 100 ingresantes y en Chile, 59. Las diferencias son más notorias cuando comparamos con otras naciones, por ejemplo Japón (91), Dinamarca (81), Rusia y Reino Unido (79), Canadá (75), Suecia (69), Francia (67) y México (61).

Además, podemos dar el ejemplo del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires, donde alrededor de un 40% de los alumnos abandonan la carrera en esta instancia. Esto es llamativo porque es un año de preparación para la universidad, por lo tanto o les resulta muy difícil o no se encuentran motivados, algo grave.

A niveles generales, Argentina ocupa el puesto número 7 respecto de su calidad educativa en la región. Y de forma tristemente graciosa, más del 15% de los jóvenes argentinos integran el grupo denominado: “ni, ni”. Este grupo está compuesto por lo que NI estudian Ni trabajan, es decir, se encuentran en un estado de inercia, perdiendo oportunidades.

Con respecto a la inversión que destina la Argentina en educación, podemos decir  que el país presidido por Cristina Fernández de Kirchner destina menos del 6% del PBI. SI bien muchos gobernantes desmienten esta cifra y dan una mayor, expertos de la Universidad de DI Tella y San Andrés, lo confirman demostrando que el INDEC cambió la forma de medir el PBI, tomando en cuenta la inflación que hubo desde el año 2004 (nuevo año base de la medición) en adelante.

Para que este dato no quede en el aire, es necesario compararlo contra la inversión en los países con los mejores sistemas educativos del mundo. Veamos: Dinamarca invierte el 8% de su PBI, lo sigue Finlandia quien destina el 7,70% y en séptimo lugar se encuentra Estados Unidos que lo hace con el 7,30%. Esto es un poco extraño, ya que la inversión argentina es parecida con respecto a estos países, por lo tanto, debemos hablar de mala inversión o malversación de fondos por partes del Estado.

¿Qué es lo que hacen los demás países en educación para que ésta sea mejor? Recordemos que EE.UU tiene las mejores universidades del mundo, y éstas son privadas. También hay que pensar en la ineficiencia del gasto público (usualmente muchos recursos públicos se pierden, ya sea por corrupción como por mal empleo, lo que no sucede tanto en administraciones privadas porque hay una responsabilidad mayor por ser dinero propio).

 

Para concluir, sobran argumentos para ver las fallas que hay en la educación argentina y seria hora que las iniciativas y los fondos privados tengan más participación en esta.

La falta de educación nos transforma en ignorantes y es ello lo que hace más fácil la tarea de manejarnos y gobernarnos a su gusto.

 

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Actualidad Política

La razón del Estado. Respuesta a Javier Milei

El jueves 17 de enero, como todas mis mañanas, ingreso a la web del diario El Cronista, y en sus primeras líneas había una nota, escrita por Javier Milei, cuyo título llamó mi atención y decidí leer.

Antes de comenzar a explayar esta respuesta, es importante aclarar que quien escribe es un gran admirador de Milei, porque gracias a él y a otros economistas más, en los últimos tiempos la sociedad argentina viene despertando y dándose cuenta de que el gran problema de Argentina es el tamaño del Estado, y que gran parte de la sociedad vive para sostener no sólo a otra parte de la sociedad (por medio de subsidios y planes sociales), sino también a una élite (aunque no me gusta usar esa palabra) política parasitaria, que vive de los impuestos de los demás y que (lamentablemente) no tiene idea alguna sobre cómo manejar la economía del país, como así tampoco se decide a hacer cambios radicales para asegurar el crecimiento sostenido de nuestra economía, ya que esos cambios radicales constarían de atentar contra sus propios intereses (por ejemplo, eliminando cargos políticos, bajando la cantidad de asesores, eficientizando el funcionamiento del Estado, transparentando la política). En ese sentido, agradezco a Javier Milei el hecho de que ilumine a muchas personas, y (hablando en términos platónicos) los haga salir de “la caverna” y ver la realidad (que todo lo que el Estado gasta, lo pagamos los ciudadanos que trabajamos en blanco).

La nota mencionada se titulaba Sobre la naturaleza del Estado, y en ella, el autor utiliza como sustento lo escrito por varios autores, conduciendo luego la estructura de su escrito hacia una opinión totalmente personal, que es la de que el Estado es el enemigo del individuo. Y es por esta conclusión que este humilde servidor ha decidido realizar una respuesta a la nota, y (si se quiere) iniciar un debate, ya que del debate formal y respetuoso es de donde se obtienen las buenas conclusiones e ideas.

Vayamos al quid de la cuestión. Javier Milei titula a su nota Sobre la naturaleza del Estado, pero no explica la naturaleza del Estado. Es decir, el autor no responde al porqué del nacimiento del Estado, sino que trata, por argumentos que son posteriores a la creación del Estado, de decirle al lector que el Estado nace única y solamente para robar, y que por lo tanto es “nuestro enemigo” (de los individuos). Por lo tanto, y al utilizar argumentos que cronológicamente no tienen conexión lógica con una proposición, la proposición final (el Estado es nuestro enemigo porque nace para robarle al individuo) se anula por sí misma.

¿Cuál es el argumento de Milei? Utilizando a Franz Oppenheimer, informa que solo hay dos medios para obtener riqueza: los “medios económicos” (crear la riqueza por medio de la producción y el intercambio comercial) y los “medios políticos” (captura de bienes o servicios de otros por medio de la fuerza o la violencia –a lo cual podría agregarse que no sólo se puede capturar el bien o servicio, sino la riqueza generada por ello-). Según Milei, este es un acto de confiscación unilateral o robo de la propiedad de otro.

Como el Estado no produce bienes o servicios (y por lo tanto no genera riquezas), la forma de obtener riquezas del Estado es la de los “medios políticos”. Así, y como para todo libertario el Estado es un aparato que roba, Milei propone que el Estado nace para robar.

Es posible ver, entonces, que el argumento de Milei no es sostenible porque sencillamente no explica la causa del nacimiento del Estado. No explica el porqué. Milei dice que el Estado no genera riquezas (con toda la razón del mundo), sino que las confisca, las roba. Y afirma que como las roba, nace solamente con esa finalidad. Así, es posible ver que, efectivamente, no explica cómo nace el Estado. No explica la finalidad que tiene el Estado. El autor toma una concepción posterior (la herramienta para el financiamiento del Estado, que son los impuestos) para explicar un hecho anterior (nacimiento del Estado). Así, su argumento se cae.

En uno de los párrafos de la nota, el autor afirma que “…el Estado nunca ha sido creado mediante ´contrato social´ alguno y siempre ha nacido mediante la conquista y la explotación”. Allí, nuevamente habla sobre la creación del Estado (bajo una concepción libertaria), pero no trata el porqué de su creación.

Ahora bien, para descifrar la naturaleza del Estado, hay que remontarse a los autores clásicos, que también cita Milei en su artículo. Los autores a los que aquí se hace referencia son J.J. Rousseau y J. Locke. Ellos son, si se quiere, los padres de la izquierda y la derecha.

Por un lado, Rousseau (en El Contrato Social) sostiene que el hombre es libre y bueno por naturaleza, y que las instituciones creadas luego del pacto social lo restringen y lo hacen malo, lo incivilizan, lo corrompen. Esta comunidad epistémica sostiene que la riqueza es una, y que unos privilegiados roban y se quedan con mucho, y así generan pobreza, y que el Estado es la creación de esos privilegiados para mantener el poder sobre los pobres. El Estado, para Rousseau, es una estructura de poder que se debe “desenmascarar”, y considera que la propiedad es el origen de la desigualdad, y que esa desigualdad es una igualdad rota (o sea, iguales en el estado de naturaleza, desiguales una vez creado el Estado). Para Rousseau, el primer contrato (que crea el Estado) es antisocial, ya que sirve para robar. Luego existe un segundo contrato, el contrato social, donde los ciudadanos enajenan sus derechos hacia la Asamblea. El contrato social es dar todo, de todos, a la comunidad.

Por otro lado, Locke (en Tratados sobre el Gobierno Civil, que incluye algunos ensayos anteriores del mismo autor), considera que el hombre, en estado de naturaleza, es un ser malvado que se aprovecha de su superioridad con respecto a otros hombres (por posesión de riquezas superiores, de fuerza, de inteligencia, u otras características). El estado de naturaleza es malo, es un estado de guerra, donde unos contra otros luchan por los recursos. Entonces, el Estado se crea para asegurar una convivencia pacífica. Es decir, los hombres, de común acuerdo, crean el Estado para darse a sí mismos seguridad jurídica y seguridad personal. Se construye el Estado entre todos, por el bien de todos. Así, Locke propone también la división de poderes del Estado para que el Estado no oprima (ya que, como se le da todo el poder de policía, podría ejercerlo arbitrariamente contra sus súbditos –los ciudadanos-). Así, el Estado se crea para civilizar a la gente, salir del estado de guerra, siendo la vida mucho mejor con leyes, no sin ellas. De esta manera, todos los ciudadanos son iguales ante la ley, y las desigualdades (económicas o de cualquier otro tipo) son igualdades pendientes de ser creadas. El Estado, las instituciones, están para crear igualdad y oportunidades. El poder se crea para asegurar derechos y libertades.

Si se trata de mantenerse en el plano teórico, así surge el Estado. En el plano práctico, el Estado (organizado como tal) no existía hasta 1648, con la finalización de la Guerra de los 30 años y la firma de la Paz de Westfalia. Para ver sobre el nacimiento del Estado, se invita a visitar el blog Nada es gratis en la vida, blog personal de este autor y que, en su primer escrito, habla sobre el nacimiento del Estado. El Estado nace formalmente para asegurar la supervivencia de la gente.

Anteriormente, por esos años mencionados, la normalidad en las relaciones internacionales era la guerra y, por lo tanto, los diferentes territorios tenían que defenderse ante ataques externos. Para ello, los Reyes (en aquellos momentos) solicitaban el pago de impuestos a los señores feudales, con la finalidad de financiar ejércitos que permitieran defenderse ante ataques externos y, así, proteger sus tierras, cosechas, y a su población. De esta manera nace el Estado, para dar seguridad. Además, y con el paso del tiempo, el Estado también comenzó a centrarse no solo en la seguridad personal y física, sino en la seguridad jurídica, con la creación de leyes que gestionen las relaciones sociales, y con jueces que diriman los conflictos que podían surgir.

Así surge el Estado, y para eso está el Estado. El Estado no nace para robar, como afirma Milei, sino que nace para proteger. Proteger a las personas de sí mismas. Nace para civilizar a la sociedad, para establecer parámetros de buena convivencia y para que, al fin y al cabo, no se maten unos a otros por obtener un recurso o un bien. El Estado no es nuestro enemigo, como dice Milei. El Estado es el protector de libertades y derechos.

Ahora bien, que en Argentina (y en muchos otros países) los políticos (que son quienes manejan el Estado) sean personas que buscan más su interés personal por sobre el de la ciudadanía, que sean tremendamente corruptos, que se protejan a sí mismos y se genere una casta o élite política que utiliza recursos estatales (o sea, de todos los ciudadanos) para perpetuarse en el poder y seguir viviendo a costa de los demás, es otra cosa. Sí, muchos políticos argentinos son parásitos. Sí, muchos políticos argentinos son corruptos. Sí, un Estado sobredimensionado limita las capacidades productivas del país y desincentiva la inversión. Sí, en Argentina se ahoga con impuestos a la sociedad y a las empresas. Sí, tenemos una justicia muy corrupta y que se inmiscuye en cuestiones económicas sin conocimientos. Sí, el nivel intelectual de nuestros legisladores es paupérrimo. Pero todo eso no quita que el Estado fue diseñado para protegernos. El Estado no es nuestro enemigo, el Estado es una herramienta necesaria.

Si queremos cambiar el país, se deben hacer muchos cambios radicales. Y el cambio que más costará es el cultural. El cambio que lleve a la sociedad a entender que si uno no trabaja, no produce, y por lo tanto no tiene derecho a pedir beneficio alguno. No se puede castigar a unos para sostener a otros por el simple pensamiento (no hecho) de que es “moralmente bueno”. El cambio que debemos hacer es el de mentalidad. Es menester abandonar la mentalidad becaria (pensar en vivir becados, o sea, sostenidos por otro) y empezar a hacerse responsable de su propia vida. Así, nuestro país tendrá un gran potencial. Sino, estará condenado al fracaso.

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Publicidad oficial: Macri bajó 70% el gasto

La baja en los gastos de publicidad oficial, permitirá redireccionar dinero

El Gobierno bajó un 70% el gasto en publicidad oficial durante 2018, respecto a la gestión anterior. Es que pagó $ 1.964 millones para difundir avisos en los medios de comunicación; frente a los $ 2.598 millones de 2015, último año del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que equivalen a $ 6.718 millones de ahora, por la inflación que hubo en este período.

Los datos surgen de los informes sobre gastos en publicidad oficial, de la Secretaría de Comunicación Pública de Jefatura de Gabinete. Allí se ve que incluso bajó un 25% el gasto de 2018 respecto al año anterior, cuando se gastaron $ 2.594 millones. Eso sin contar la inflación, ni la devaluación del peso con respecto al dólar, que permitió que la reducción en el gasto fuera mucho mayor.

Desde que asumió el Gobierno se propuso una reducción drástica de los gastos en publicidad oficial, porque considera que esa era una herramienta que usaba el anterior gobierno como parte del aparato de propaganda kirchnerista, que se usaba para premiar a los medios alineados con el “relato” y castigar a los que eran críticos de la gestión oficial. Por eso, durante los doce años de gobiernos K los gastos en publicidad oficial aumentaron un 5.616%.

En esa época había medios que tenían más del 90 % de sus ingresos provenientes de la publicidad oficial, que cambiaron de manos tras la llegada de Macri al Gobierno, como el diario Página/12, que se vendió al Grupo Octubre, del presidente del PJ porteño, Víctor Santa María; y la cadena de noticias CN23, que Sergio Szpolski transfirió al Grupo Indalo, de los detenidos empresarios kirchneristas Cristóbal López y Fabián de Sousa.

La reducción de la publicidad oficial forma parte de una política de “agenda ampliada de libertad de expresión”, dijeron fuentes del Gobierno, que también incluye la realización de conferencias de prensa, la sanción de la ley de acceso a la información pública y el “fin de la guerra del Estado contra el periodismo”, como dijo el jefe de Gabinete Marcos Peña, cuando anunció la modificación de la ley de medios audiovisuales.

Además, se eliminaron las publicidades del Gobierno en las propagandas de los partidos de fútbol, que hasta 2015 eran las únicas que se emitían en esas tandas y no figuraban como gastos en publicidad oficial. En el mismo sentido, fuentes del Gobierno destacaron la finalización de los canjes de publicidad oficial por deudas impositivas, que usó indiscriminadamente la gestión de Cristina Kirchner y que ahora sólo se implementan con los canjes realizados hasta marzo de 2016.

De hecho, en el informe de la Secretaría de Comunicación Pública sobre gastos en publicidad oficial de 2018, todavía figuran $ 286 millones de canjes que corresponden a esa etapa y, por eso, no se contabilizan como pagos correspondientes a 2018 del Gobierno nacional.

De todos modos, en estos años hubo criterios divergentes en la distribución de la publicidad oficial, especialmente en 2017, cuando hubo medios K que tuvieron una pronunciada merma en sus ingresos por avisos del Gobierno, una baja que se corrigió en 2018. Por eso, pese a la caída en el gasto, que impactó de manera similar en la mayor parte de los medios, C5N quintuplicó y Página/12 duplicó sus ingresos durante 2018, respecto al año anterior.

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Campillo buscará que la Cámara Federal le otorgue la libertad

Campillo busca su libertad

Juan Manuel Campillo, el ex ministro de Hacienda de Santa Cruz que reveló que el secretario de Cristina Kirchner le dio 200 mil euros por sus gestiones en Estados Unidos para lavar dinero de Daniel Muñoz, busca ahora que la Cámara Federal sea la que lo libere.

Es porque el juez Claudio Bonadio homologó su acuerdo como arrepentido, pero no le dio la libertad. Su defensa apeló hoy al sostener que su encierro preventivo “carece de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad” después de haber logrado convertirse en “imputado-colaborador”. Incluso, se resaltó que el aporte de Campillo permitió un avance en la causa con una nueva detención y que no existe riesgo de fuga o entorpecimiento a la investigación.

El defensor oficial Gustavo Kollman aseguró que “sostener el encierro preventivo de Juan Manuel Campillo se presenta irrazonable y termina por desnaturalizar la medida cautelar transformándola en una pena anticipada” y advirtió que Bonadio “ha desatendido abiertamente la opinión del señor Fiscal vertida en el marco de la presente incidencia, generando así una intromisión excesiva”.

“Debo decir que parece absurdo considerar que un individuo, en el caso mi defendido, que solicita acogerse al régimen de imputado colaborador, celebra un acuerdo con el Fiscal con todas las garantías y obligaciones que le impone la ley, que es formalmente tenido en tal carácter a partir de la homologación judicial de dicho pacto, pretenda entorpecer la investigación. Cabe preguntarse: ¿colabora o entorpece?”, sostuvo la defensa.

Incluso, la defensa se quejó de que “llama la atención que se considere que persisten los riesgos procesales de un individuo que voluntariamente aportó elementos de interés para la pesquisa que V.S. dirige”, y dio a entender que fueron los aportes de Campillo los que llevaron a la detención de Isidro Bounine, el ex secretario de Cristina Kirchner, el miércoles pasado, en simultáneo con la homologación de su acuerdo como imputado-colaborador.

Ya es de público conocimiento que la presente investigación ha mostrado un avance sorpresivo incluso para quienes la llevan adelante, y los aportes novedosos realizados en primer término por mi pupilo -sumados seguramente a otros indicios concordantes- llevaron a su señoría. A decidir al menos la imputación y detención de una persona cuya participación en los hechos era absolutamente desconocida”, se añadió.

Sin resolver aún la situación procesal de Campillo y del resto de los involucrados en el capítulo sobre los más de USD 70 millones que Daniel Muñoz y su entorno sacó a Estados Unidos, el juez rechazó la excarcelación del ex ministro de Hacienda de Santa Cruz por entender que no tenía arraigo y que se lo había encontrado en el momento de su detención en un hotel, por lo cual no podía descartarse un eventual peligro de fuga o entorpecimiento.

La defensa interpretó otra cosa: “Fue detenido en su domicilio. Ahora, por si ello no bastara cabe destacar que cuenta con el asiento legal en la dependencia a cargo del suscripto, una madre de edad avanzada y un sobrino que ha sido recientemente liberado, es decir un contexto personal que denota lazos sólidos para afirmar que Campillo tiene probado arraigo que lejos de indicar algún peligro, revela que mantendrá un excelente comportamiento procesal de recuperar su libertad”.

“Por otro se alega como sostén de la decisión que hay diligencias en trámite y por tanto su desarrollo puede ser entorpecido si Juan Manuel Campillo es liberado. Nada más alejado de la realidad, si se repara en que objetivamente no puede demostrarse que el justiciable tenga intención de entorpecer la investigación, máxime cuando colaboró activamente en ella a punto tal que varias de las medidas de prueba que se están realizando son consecuencia de los propios dichos de mi asistido, volcados en un acuerdo con la Fiscalía que además Vuestra Señoría homologó recientemente”, le dijo al juez Bonadio.

A criterio de Kollman, la Cámara Federal deberá “encontrar un punto medio entre la búsqueda de la verdad y los fines del proceso y la presunción de inocencia que le asiste a Juan Manuel Campillo en armonía también con la colaboración que ha prestado”. Incluso, señaló, “para facilitarle dicha tarea, me atrevo a proponer que una exigencia de concurrencia mensual e incluso quincenal a la sede del tribunal o dependencia policial que corresponda al domicilio de mi asistido parece un modo idóneo de asegurar un compromiso del justiciable de mantenerse ajustado a derecho”.

Un detalle: la defensa pidió abreviar los plazos para una definición sobre la excarcelación, es decir, que se acelere una definición. Durante esta última quincena de enero, están en la Cámara Federal los jueces Martín Irurzun y Mariano Llorens. Llorens se encuentra excusado porque su primo fue funcionario de Planificación. Irurzun, entonces, tendría que convocar a un juez del fuero penal económico que también está de feria. En rigor, es de práctica que las causas sean analizadas por la sala de origen. Pero los jueces que intervienen en el expediente, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, estuvieron la primera quincena y regresarán en febrero, por lo que todo podría demorarse algunas semanas

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