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Actualidad Política

51 años de discontinuidad

El libro ‘’Los que mandan’’ de José Luis de Imaz es una clara muestra de lo que debe ser un análisis sociológico y objetivo, intentando no entrometer juicios críticos si no más bien de describir la realidad argentina en base a la observación de sus hechos.

Su análisis se ubica en la Argentina de 1950, y el mismo es publicado en 1964. Según el autor tres son las causas del problema en Argentina de no haber vuelto nunca a tener una ‘’clase dirigente’’, la cual significaría una unidad de objetivos y valores o normas compartidos por los distintos sectores e instituciones que detentan el poder. Anteriormente las clases dirigentes correctamente llamadas, estaban compuestas por hombres formados con capacidad de cumplir varias acciones en distintos ámbitos del servicio al país (economistas, militares, políticos, historiadores, escritores, etc.), las mismas compartían una formación común, la cual destaca la capacidad de comunicación que entre ellos se desempeñaba. Compartían valores, familias, clubes e instituciones donde formarse mutuamente en un nivel parejo. En cambio luego en el proceso de transición a las nuevas generaciones de dirigentes, es decir los hijos de éstos próceres y nuevos inmigrantes, comienza el problema de la incomunicación, por la cual cada juventud según su status social, los valores que la misma representaba y brindaba una formación, crecieron en su ámbito particular de poder con un pensamiento y mentalidades inquebrantables e imposibles de conciliar con las otras tan distintas. Esto se debió a la falta de clubes o instituciones que contuvieran y relacionaran a estos distintos dirigentes provenientes de tan diversos ámbitos. Del mismo modo, y con relación a la comunicación, como segunda causa se menciona a la educación. Siendo ésta un ámbito donde se pudieran intercambiar ideas y opiniones entre sí contenidos en un espacio de diálogo. Y como tercer causa el autor menciona al Peronismo, en el sentido en que éste instala en la sociedad los valores de lealtad y obsecuencia con el valor máximo, en detrimento de las calidades intelectuales o los valores de las personalidades. Por estas razones considero muy interesante la capacidad de actualidad y contemporaneidad del texto ‘’Los que mandan’’ en la sociedad argentina del siglo XXI.

El autor detalla ciertas características de la sociedad argentina que analiza, las cuales encuentro sorprendentemente similares y aplicables a la realidad política que transitamos actualmente, luego de 51 años de su publicación.

A causa de los grandes cambios que se produjeron en el tránsito de una minoría dirigente aristocrática u oligárquica hacia una mas democráticamente amplia, detalla como la diversificación de orígenes de los diferentes grupos dirigentes influye en su funcionamiento en conjunto, siendo la sociedad la que debe pagar el alto precio por no lograr la dirigencia tener objetivos en común. Menciona ‘’Es decir, si el problema actual de los dirigentes es su radical incomunicación, esta incomunicación es fruto de algo cuyas raíces hay que buscar en el pasado.

Si hoy no hay comunicación, es porque los dirigentes no se conocen…’’Se puede observar el parecido con la actualidad, donde los grandes dirigentes y en medio de un contexto político de elecciones presidenciales, las diferencias sociales y de valores que cada uno de ellos representan son muy marcadas. La polarización en la sociedad misma se produce en base a lo que cada partido o grupo de poder que lo identifica, representa. Se divide la misma ciudadanía bajo iguales reglas o códigos que los referentes o dirigentes proponen. No es una sociedad ni menos aún unos dirigentes que busquen justamente conocerse, dialogar, desarrollar un programa o proceso para el futuro del país donde todos participen. Se juega una batalla en el cual deberá triunfar una sola ideología, irreconciliable con el resto de los ámbitos de poder que no piensen de forma similar. Lo más sorprendente es que la sociedad sea quien aún hoy, luego de tanto tiempo se encuentra en la misma postura y donde su demanda electoral sea alimentada con esa necesidad de diferenciarse simplemente del resto de los opositores, y no basada en la necesidad de tener un concepto de país como objetivo, comprendiendo que una coordinación con el resto de los grupos de poder influyentes es necesaria para cumplirlo.

Por otro lado en cuanto a la calidad de dirigencia política, el autor menciona ‘’Casi todos eran abogados: profesión poco apta para la conducción. La conducción moderna requiere mentes inductivas en lugar de deductivas, la elaboración de un plan a partir de los datos del ser y no extraído de un orden normativo(…)’’. Se podría decir que la descripción del mando necesario en la actualidad, requiere las mismas características, una capacidad inductiva por medio del diálogo con el resto de los dirigentes para lograr un objetivo común para el futuro del país. Es importante volver a centrarse en el ‘’ser’’ y en qué clase de sociedad decidimos ser, para de ese modo ser representados correcta y abarcativamente, y no por inclusión dentro de un concepto de país cerrado en los valores propios de un grupo de representantes de manera subjetiva, dejando fuera otro gran porcentaje del país excluido de ser representado por pensar distinto.

Otra de las cuestiones comparables a la sociedad de hoy en día es la cuestión de la calidad de la dirigencia que detenta el poder. Explica el autor, como en aquella época cuando el futuro de la Argentina se veía repleto de riqueza por ser el llamado ‘’granero del mundo’’ se dejaron guiar por esa confianza en el futuro a tal punto que llegó a ser imperceptible e indiferente la calidad o preparación del ejercicio del poder. Ante la ceguera en aquella confianza, no fue fundamental la capacidad de previsión ni la prudencia en el ejercicio del poder ante cualquier complicación o imprevisto. ‘’(…) el futuro era ajeno e independiente al esfuerzo, al sacrificio o a la responsabilidad personal de cada uno de los argentinos.’’ ‘’(…) es cierto que la valía de un hombre o de un grupo se prueba cuando se enfrenta con un obstáculo, aquí toda una sociedad madura se encontró con que ni siquiera había sido preparada para imaginar la posibilidad del obstáculo.’’ Similar a experiencias actuales más cercanas, como podría ser la crisis del 2001 y la incapacidad de acción o idoneidad de los dirigentes políticos en su momento por ejemplo. Es imprescindible comprender que el futuro del país no es ilimitado, ni sus recursos, ni su capacidad de corregir los errores. Hay toda una sociedad que luego debe cargar con la solución de los problemas realizados en una gestión, a lo largo de varias generaciones. Pero es también la sociedad quien debe comprender que tal cual dice el autor, el futuro si depende del esfuerzo, sacrificio o responsabilidad personal de cada uno de los argentinos, tanto al momento de delegar la responsabilidad de gobernar, como así también en aquellos que asumen la misma. Hoy en día cargamos con grandes problemas sociales de atrasos en cuestiones de pobreza y educación, como así también en relación a la economía y la inflación que afecta la capacidad de consumo de la población y cada vez se encuentra mas desvalorizada la capacidad de compra de un sueldo, al no ser suficiente el ingreso con relación al consumo.

En cuanto a los partidos políticos y quienes los conforman, encontramos características de alienación a los mismos, sin capacidad de observar la realidad objetiva y abiertamente receptiva a recibir críticas o puntos de vista distintos, fuera del esquema sostenido por el propio partido. Tal como indica el texto ‘’poco a poco el peronismo identificó la lealtad y la obsecuencia como valores máximos. Las calidades intelectuales, los valores del espíritu y la capacidad investigativa comenzaron a visualizarse como indicadores de una independencia de criterio más que sospechosa. Se modificaron los criterios de selección y concluyó por generalizarse una mentalidad que reputaba poco conveniente el esfuerzo personal, el triunfo por méritos exclusivos y el lucimiento en cualquier campo de la actividad’’ ‘’Así fueran oficialistas u opositores. Y si eran oficialistas, con mayor razón; una propaganda que nos convencía de nuestra suficiencia y que nos presentaba como rectores en todos los órdenes, incluida la investigación nuclear, tendía a alejarnos de los grandes centros de formación mundial a los que realmente hubiéramos debido acudir-‘’ la política pasó al centro, a convertirse en una mera lucha y por ende a bajar los niveles colectivos de exigencia personal. Actualmente es el partido el que moldea las opiniones de sus integrantes y silencia sus voces u opiniones bajo un libreto formado.

‘’ Entendieron la política como exclusión y a sus relaciones, siempre dicotómicas, o amigo o enemigo’’ Esa vivencia de la dirigencia política desde aquellos años, tiene relación directa con la dirigencia actual, ya que representa una característica muy marcada en nuestra sociedad. Se trata en mi opinión de una concepción de la política, un modus operandi de un paradigma antiguo, de un contexto político muy distinto al del siglo XXI, pero que sin embargo se mantiene vigente a la hora de construir el poder y la distribución y organización de la sociedad misma. Es un código común establecido y aceptado el cual debe cambiar. ‘’Así, finalmente la historia argentina pasó a ser una sucesión de discontinuidades (…) solo se han producido varias quiebras con fractura.’’

‘’En efecto, el peronismo, nuevo Rey Midas, convirtió todo lo que tocó en tres materiales distintos: los que lo rechazan todo sin reconocimiento alguno, los que en el peronismo lo admiten todo sin beneficio de inventario, y más alla de las posiciones irreductibles, los pocos que desean ser objetivos’’. Sin mucho que agregar, la sociedad Argentina actual se encuentra exactamente en este estado, completamente polarizada con una ideología o pensamiento dominante con gran capacidad de convencimiento que busca aglutinar opiniones únicamente a favor, o de lo contrario se utiliza nuevamente el concepto amigo o enemigo. Y urgente es su necesidad de transformación y de intentar reconstruir o mediar entre tan antagonistas visiones de un mismo país. ‘’Porque éste es el hecho básico que enmarca una generación. Que es y seguirá siendo vieja en la medida en que no transponga la dicotomía en que vivió. La salida solo puede entreverse a través de una ‘’generación nueva’’. En la que casi todos deben ser nuevos –nuevos por su actitud- y en la que también habrá los viejos nuevos que hayan podido a tiempo asumir e internalizar las experiencias’’. En el contexto electoral en el que vivimos, las opciones son variadas y varias de ellas consideran ésta posición, la cuestión central será si es efectiva y real su capacidad de mantenerse en ese estado y no recaer una vez en el poder (si es que existiese la posibilidad) de repetir una vez mas los errores para lograr finalmente un cambio generacional del modus operandi de la política generalmente aceptado a lo largo de tantos años. ¿Estará la sociedad finalmente, luego de tantas experiencias y años, en el momento histórico donde se encuentre la búsqueda de éste cambio?.

Finalmente el autor termina el capítulo haciendo mención a ‘’una perspectiva para lo inmediato’’. Desarrolla la importancia de una auténtica nueva generación cuando la misma se convierta en reconstructiva ‘’-(…) las nuevas elites estarán formadas por elites reconstructivas; es decir, de los distintos sectores que convergen funcionalmente en la cúspide. (…) deberán ser no solo funcionalmente, sino también ideológicamente reconstructivas y aun históricamente reconstructivas, que será lo más difícil.-’’ Coincido con el autor, a pesar de la diferencia de épocas, que continúa siendo el desafío principal del país el logro de una clase dirigente de este tipo, la cual aún no ha surgido y sigue vacante el lugar para ser ocupado. Pero éste cambio tal cual explica Imaz, no debe ser realizado por un sector social, sino por varios quienes deberán comenzar la reconversión, y este cambio luego obrará sobre el resto como un ‘’efecto de demostración’’ sobre los demás. En el contexto actual, luego de las elecciones presidenciales quedará definido que tipo de país buscamos, y si la alternativa es optar por una visión distinta de la misma, será necesaria la convergencia de todos los sectores interesados en participar en la política del país. Afirma también el autor que ‘’-hay un vacío generacional en los partidos políticos, no existe la generación de recambio-’’ y en cuanto a los partidos políticos dice ‘’-(…) nacen, crecen y mueren con rapidez.’’. Creo que es otro fenómeno que se puede observar en la realidad argentina actual, en la cual partidos políticos nacen y al poco tiempo se rompen, luego se generan uniones, desaparecen, cambian de aliado, de nombre y de ideología, olvidando la importancia que la Constitución Nacional misma les da como representantes del pueblo para detentar por medio de los mismos el poder y participar en la toma de decisiones.

Por último el autor finaliza con optimismo hacia el futuro, haciendo referencia a la crisis como un lugar donde los que han crecido en ella, han madurado y lleva a una toma de conciencia íntima y personal, acercando a los jóvenes, favoreciendo el diálogo, el espíritu crítico y la racionalidad, lo cual considero, debería ser el tipo de interpretación que deberíamos darle las generaciones actuales a la realidad y a la historia argentina, ya que los hechos ocurren en un medio temporal, pero somos quienes vivimos en el presente quienes podemos hacer algo positivo o negativo con la historia y las experiencias pasadas. Lamentablemente luego de más de cincuenta años de su publicación, aún no se ha logrado el resultado deseado si no mas bien, repetir los errores. Y me es inevitable pensar si realmente habrá llegado el momento, si será ésta junto con la generación futura la que realmente transforme y encarne el cambio que todos o muchos buscamos, siempre y cuando signifique un cambio que incluya, que deje de lado los binomios, y con las diferencias incluidas prepare a una verdadera clase dirigente por un futuro de continuidades y con recambios y alternancias entre los gobernantes, pero finalizando con las discontinuidades de nuestra historia que tanto nos ha hecho retroceder y estancarnos. ¿Serán finalmente 51 años suficientes para tomar conciencia? ¿volveremos a generar una clase dirigente como merecemos?

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La razón del Estado. Respuesta a Javier Milei

El jueves 17 de enero, como todas mis mañanas, ingreso a la web del diario El Cronista, y en sus primeras líneas había una nota, escrita por Javier Milei, cuyo título llamó mi atención y decidí leer.

Antes de comenzar a explayar esta respuesta, es importante aclarar que quien escribe es un gran admirador de Milei, porque gracias a él y a otros economistas más, en los últimos tiempos la sociedad argentina viene despertando y dándose cuenta de que el gran problema de Argentina es el tamaño del Estado, y que gran parte de la sociedad vive para sostener no sólo a otra parte de la sociedad (por medio de subsidios y planes sociales), sino también a una élite (aunque no me gusta usar esa palabra) política parasitaria, que vive de los impuestos de los demás y que (lamentablemente) no tiene idea alguna sobre cómo manejar la economía del país, como así tampoco se decide a hacer cambios radicales para asegurar el crecimiento sostenido de nuestra economía, ya que esos cambios radicales constarían de atentar contra sus propios intereses (por ejemplo, eliminando cargos políticos, bajando la cantidad de asesores, eficientizando el funcionamiento del Estado, transparentando la política). En ese sentido, agradezco a Javier Milei el hecho de que ilumine a muchas personas, y (hablando en términos platónicos) los haga salir de “la caverna” y ver la realidad (que todo lo que el Estado gasta, lo pagamos los ciudadanos que trabajamos en blanco).

La nota mencionada se titulaba Sobre la naturaleza del Estado, y en ella, el autor utiliza como sustento lo escrito por varios autores, conduciendo luego la estructura de su escrito hacia una opinión totalmente personal, que es la de que el Estado es el enemigo del individuo. Y es por esta conclusión que este humilde servidor ha decidido realizar una respuesta a la nota, y (si se quiere) iniciar un debate, ya que del debate formal y respetuoso es de donde se obtienen las buenas conclusiones e ideas.

Vayamos al quid de la cuestión. Javier Milei titula a su nota Sobre la naturaleza del Estado, pero no explica la naturaleza del Estado. Es decir, el autor no responde al porqué del nacimiento del Estado, sino que trata, por argumentos que son posteriores a la creación del Estado, de decirle al lector que el Estado nace única y solamente para robar, y que por lo tanto es “nuestro enemigo” (de los individuos). Por lo tanto, y al utilizar argumentos que cronológicamente no tienen conexión lógica con una proposición, la proposición final (el Estado es nuestro enemigo porque nace para robarle al individuo) se anula por sí misma.

¿Cuál es el argumento de Milei? Utilizando a Franz Oppenheimer, informa que solo hay dos medios para obtener riqueza: los “medios económicos” (crear la riqueza por medio de la producción y el intercambio comercial) y los “medios políticos” (captura de bienes o servicios de otros por medio de la fuerza o la violencia –a lo cual podría agregarse que no sólo se puede capturar el bien o servicio, sino la riqueza generada por ello-). Según Milei, este es un acto de confiscación unilateral o robo de la propiedad de otro.

Como el Estado no produce bienes o servicios (y por lo tanto no genera riquezas), la forma de obtener riquezas del Estado es la de los “medios políticos”. Así, y como para todo libertario el Estado es un aparato que roba, Milei propone que el Estado nace para robar.

Es posible ver, entonces, que el argumento de Milei no es sostenible porque sencillamente no explica la causa del nacimiento del Estado. No explica el porqué. Milei dice que el Estado no genera riquezas (con toda la razón del mundo), sino que las confisca, las roba. Y afirma que como las roba, nace solamente con esa finalidad. Así, es posible ver que, efectivamente, no explica cómo nace el Estado. No explica la finalidad que tiene el Estado. El autor toma una concepción posterior (la herramienta para el financiamiento del Estado, que son los impuestos) para explicar un hecho anterior (nacimiento del Estado). Así, su argumento se cae.

En uno de los párrafos de la nota, el autor afirma que “…el Estado nunca ha sido creado mediante ´contrato social´ alguno y siempre ha nacido mediante la conquista y la explotación”. Allí, nuevamente habla sobre la creación del Estado (bajo una concepción libertaria), pero no trata el porqué de su creación.

Ahora bien, para descifrar la naturaleza del Estado, hay que remontarse a los autores clásicos, que también cita Milei en su artículo. Los autores a los que aquí se hace referencia son J.J. Rousseau y J. Locke. Ellos son, si se quiere, los padres de la izquierda y la derecha.

Por un lado, Rousseau (en El Contrato Social) sostiene que el hombre es libre y bueno por naturaleza, y que las instituciones creadas luego del pacto social lo restringen y lo hacen malo, lo incivilizan, lo corrompen. Esta comunidad epistémica sostiene que la riqueza es una, y que unos privilegiados roban y se quedan con mucho, y así generan pobreza, y que el Estado es la creación de esos privilegiados para mantener el poder sobre los pobres. El Estado, para Rousseau, es una estructura de poder que se debe “desenmascarar”, y considera que la propiedad es el origen de la desigualdad, y que esa desigualdad es una igualdad rota (o sea, iguales en el estado de naturaleza, desiguales una vez creado el Estado). Para Rousseau, el primer contrato (que crea el Estado) es antisocial, ya que sirve para robar. Luego existe un segundo contrato, el contrato social, donde los ciudadanos enajenan sus derechos hacia la Asamblea. El contrato social es dar todo, de todos, a la comunidad.

Por otro lado, Locke (en Tratados sobre el Gobierno Civil, que incluye algunos ensayos anteriores del mismo autor), considera que el hombre, en estado de naturaleza, es un ser malvado que se aprovecha de su superioridad con respecto a otros hombres (por posesión de riquezas superiores, de fuerza, de inteligencia, u otras características). El estado de naturaleza es malo, es un estado de guerra, donde unos contra otros luchan por los recursos. Entonces, el Estado se crea para asegurar una convivencia pacífica. Es decir, los hombres, de común acuerdo, crean el Estado para darse a sí mismos seguridad jurídica y seguridad personal. Se construye el Estado entre todos, por el bien de todos. Así, Locke propone también la división de poderes del Estado para que el Estado no oprima (ya que, como se le da todo el poder de policía, podría ejercerlo arbitrariamente contra sus súbditos –los ciudadanos-). Así, el Estado se crea para civilizar a la gente, salir del estado de guerra, siendo la vida mucho mejor con leyes, no sin ellas. De esta manera, todos los ciudadanos son iguales ante la ley, y las desigualdades (económicas o de cualquier otro tipo) son igualdades pendientes de ser creadas. El Estado, las instituciones, están para crear igualdad y oportunidades. El poder se crea para asegurar derechos y libertades.

Si se trata de mantenerse en el plano teórico, así surge el Estado. En el plano práctico, el Estado (organizado como tal) no existía hasta 1648, con la finalización de la Guerra de los 30 años y la firma de la Paz de Westfalia. Para ver sobre el nacimiento del Estado, se invita a visitar el blog Nada es gratis en la vida, blog personal de este autor y que, en su primer escrito, habla sobre el nacimiento del Estado. El Estado nace formalmente para asegurar la supervivencia de la gente.

Anteriormente, por esos años mencionados, la normalidad en las relaciones internacionales era la guerra y, por lo tanto, los diferentes territorios tenían que defenderse ante ataques externos. Para ello, los Reyes (en aquellos momentos) solicitaban el pago de impuestos a los señores feudales, con la finalidad de financiar ejércitos que permitieran defenderse ante ataques externos y, así, proteger sus tierras, cosechas, y a su población. De esta manera nace el Estado, para dar seguridad. Además, y con el paso del tiempo, el Estado también comenzó a centrarse no solo en la seguridad personal y física, sino en la seguridad jurídica, con la creación de leyes que gestionen las relaciones sociales, y con jueces que diriman los conflictos que podían surgir.

Así surge el Estado, y para eso está el Estado. El Estado no nace para robar, como afirma Milei, sino que nace para proteger. Proteger a las personas de sí mismas. Nace para civilizar a la sociedad, para establecer parámetros de buena convivencia y para que, al fin y al cabo, no se maten unos a otros por obtener un recurso o un bien. El Estado no es nuestro enemigo, como dice Milei. El Estado es el protector de libertades y derechos.

Ahora bien, que en Argentina (y en muchos otros países) los políticos (que son quienes manejan el Estado) sean personas que buscan más su interés personal por sobre el de la ciudadanía, que sean tremendamente corruptos, que se protejan a sí mismos y se genere una casta o élite política que utiliza recursos estatales (o sea, de todos los ciudadanos) para perpetuarse en el poder y seguir viviendo a costa de los demás, es otra cosa. Sí, muchos políticos argentinos son parásitos. Sí, muchos políticos argentinos son corruptos. Sí, un Estado sobredimensionado limita las capacidades productivas del país y desincentiva la inversión. Sí, en Argentina se ahoga con impuestos a la sociedad y a las empresas. Sí, tenemos una justicia muy corrupta y que se inmiscuye en cuestiones económicas sin conocimientos. Sí, el nivel intelectual de nuestros legisladores es paupérrimo. Pero todo eso no quita que el Estado fue diseñado para protegernos. El Estado no es nuestro enemigo, el Estado es una herramienta necesaria.

Si queremos cambiar el país, se deben hacer muchos cambios radicales. Y el cambio que más costará es el cultural. El cambio que lleve a la sociedad a entender que si uno no trabaja, no produce, y por lo tanto no tiene derecho a pedir beneficio alguno. No se puede castigar a unos para sostener a otros por el simple pensamiento (no hecho) de que es “moralmente bueno”. El cambio que debemos hacer es el de mentalidad. Es menester abandonar la mentalidad becaria (pensar en vivir becados, o sea, sostenidos por otro) y empezar a hacerse responsable de su propia vida. Así, nuestro país tendrá un gran potencial. Sino, estará condenado al fracaso.

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Actualidad Política

Publicidad oficial: Macri bajó 70% el gasto

La baja en los gastos de publicidad oficial, permitirá redireccionar dinero

El Gobierno bajó un 70% el gasto en publicidad oficial durante 2018, respecto a la gestión anterior. Es que pagó $ 1.964 millones para difundir avisos en los medios de comunicación; frente a los $ 2.598 millones de 2015, último año del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que equivalen a $ 6.718 millones de ahora, por la inflación que hubo en este período.

Los datos surgen de los informes sobre gastos en publicidad oficial, de la Secretaría de Comunicación Pública de Jefatura de Gabinete. Allí se ve que incluso bajó un 25% el gasto de 2018 respecto al año anterior, cuando se gastaron $ 2.594 millones. Eso sin contar la inflación, ni la devaluación del peso con respecto al dólar, que permitió que la reducción en el gasto fuera mucho mayor.

Desde que asumió el Gobierno se propuso una reducción drástica de los gastos en publicidad oficial, porque considera que esa era una herramienta que usaba el anterior gobierno como parte del aparato de propaganda kirchnerista, que se usaba para premiar a los medios alineados con el “relato” y castigar a los que eran críticos de la gestión oficial. Por eso, durante los doce años de gobiernos K los gastos en publicidad oficial aumentaron un 5.616%.

En esa época había medios que tenían más del 90 % de sus ingresos provenientes de la publicidad oficial, que cambiaron de manos tras la llegada de Macri al Gobierno, como el diario Página/12, que se vendió al Grupo Octubre, del presidente del PJ porteño, Víctor Santa María; y la cadena de noticias CN23, que Sergio Szpolski transfirió al Grupo Indalo, de los detenidos empresarios kirchneristas Cristóbal López y Fabián de Sousa.

La reducción de la publicidad oficial forma parte de una política de “agenda ampliada de libertad de expresión”, dijeron fuentes del Gobierno, que también incluye la realización de conferencias de prensa, la sanción de la ley de acceso a la información pública y el “fin de la guerra del Estado contra el periodismo”, como dijo el jefe de Gabinete Marcos Peña, cuando anunció la modificación de la ley de medios audiovisuales.

Además, se eliminaron las publicidades del Gobierno en las propagandas de los partidos de fútbol, que hasta 2015 eran las únicas que se emitían en esas tandas y no figuraban como gastos en publicidad oficial. En el mismo sentido, fuentes del Gobierno destacaron la finalización de los canjes de publicidad oficial por deudas impositivas, que usó indiscriminadamente la gestión de Cristina Kirchner y que ahora sólo se implementan con los canjes realizados hasta marzo de 2016.

De hecho, en el informe de la Secretaría de Comunicación Pública sobre gastos en publicidad oficial de 2018, todavía figuran $ 286 millones de canjes que corresponden a esa etapa y, por eso, no se contabilizan como pagos correspondientes a 2018 del Gobierno nacional.

De todos modos, en estos años hubo criterios divergentes en la distribución de la publicidad oficial, especialmente en 2017, cuando hubo medios K que tuvieron una pronunciada merma en sus ingresos por avisos del Gobierno, una baja que se corrigió en 2018. Por eso, pese a la caída en el gasto, que impactó de manera similar en la mayor parte de los medios, C5N quintuplicó y Página/12 duplicó sus ingresos durante 2018, respecto al año anterior.

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Campillo buscará que la Cámara Federal le otorgue la libertad

Campillo busca su libertad

Juan Manuel Campillo, el ex ministro de Hacienda de Santa Cruz que reveló que el secretario de Cristina Kirchner le dio 200 mil euros por sus gestiones en Estados Unidos para lavar dinero de Daniel Muñoz, busca ahora que la Cámara Federal sea la que lo libere.

Es porque el juez Claudio Bonadio homologó su acuerdo como arrepentido, pero no le dio la libertad. Su defensa apeló hoy al sostener que su encierro preventivo “carece de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad” después de haber logrado convertirse en “imputado-colaborador”. Incluso, se resaltó que el aporte de Campillo permitió un avance en la causa con una nueva detención y que no existe riesgo de fuga o entorpecimiento a la investigación.

El defensor oficial Gustavo Kollman aseguró que “sostener el encierro preventivo de Juan Manuel Campillo se presenta irrazonable y termina por desnaturalizar la medida cautelar transformándola en una pena anticipada” y advirtió que Bonadio “ha desatendido abiertamente la opinión del señor Fiscal vertida en el marco de la presente incidencia, generando así una intromisión excesiva”.

“Debo decir que parece absurdo considerar que un individuo, en el caso mi defendido, que solicita acogerse al régimen de imputado colaborador, celebra un acuerdo con el Fiscal con todas las garantías y obligaciones que le impone la ley, que es formalmente tenido en tal carácter a partir de la homologación judicial de dicho pacto, pretenda entorpecer la investigación. Cabe preguntarse: ¿colabora o entorpece?”, sostuvo la defensa.

Incluso, la defensa se quejó de que “llama la atención que se considere que persisten los riesgos procesales de un individuo que voluntariamente aportó elementos de interés para la pesquisa que V.S. dirige”, y dio a entender que fueron los aportes de Campillo los que llevaron a la detención de Isidro Bounine, el ex secretario de Cristina Kirchner, el miércoles pasado, en simultáneo con la homologación de su acuerdo como imputado-colaborador.

Ya es de público conocimiento que la presente investigación ha mostrado un avance sorpresivo incluso para quienes la llevan adelante, y los aportes novedosos realizados en primer término por mi pupilo -sumados seguramente a otros indicios concordantes- llevaron a su señoría. A decidir al menos la imputación y detención de una persona cuya participación en los hechos era absolutamente desconocida”, se añadió.

Sin resolver aún la situación procesal de Campillo y del resto de los involucrados en el capítulo sobre los más de USD 70 millones que Daniel Muñoz y su entorno sacó a Estados Unidos, el juez rechazó la excarcelación del ex ministro de Hacienda de Santa Cruz por entender que no tenía arraigo y que se lo había encontrado en el momento de su detención en un hotel, por lo cual no podía descartarse un eventual peligro de fuga o entorpecimiento.

La defensa interpretó otra cosa: “Fue detenido en su domicilio. Ahora, por si ello no bastara cabe destacar que cuenta con el asiento legal en la dependencia a cargo del suscripto, una madre de edad avanzada y un sobrino que ha sido recientemente liberado, es decir un contexto personal que denota lazos sólidos para afirmar que Campillo tiene probado arraigo que lejos de indicar algún peligro, revela que mantendrá un excelente comportamiento procesal de recuperar su libertad”.

“Por otro se alega como sostén de la decisión que hay diligencias en trámite y por tanto su desarrollo puede ser entorpecido si Juan Manuel Campillo es liberado. Nada más alejado de la realidad, si se repara en que objetivamente no puede demostrarse que el justiciable tenga intención de entorpecer la investigación, máxime cuando colaboró activamente en ella a punto tal que varias de las medidas de prueba que se están realizando son consecuencia de los propios dichos de mi asistido, volcados en un acuerdo con la Fiscalía que además Vuestra Señoría homologó recientemente”, le dijo al juez Bonadio.

A criterio de Kollman, la Cámara Federal deberá “encontrar un punto medio entre la búsqueda de la verdad y los fines del proceso y la presunción de inocencia que le asiste a Juan Manuel Campillo en armonía también con la colaboración que ha prestado”. Incluso, señaló, “para facilitarle dicha tarea, me atrevo a proponer que una exigencia de concurrencia mensual e incluso quincenal a la sede del tribunal o dependencia policial que corresponda al domicilio de mi asistido parece un modo idóneo de asegurar un compromiso del justiciable de mantenerse ajustado a derecho”.

Un detalle: la defensa pidió abreviar los plazos para una definición sobre la excarcelación, es decir, que se acelere una definición. Durante esta última quincena de enero, están en la Cámara Federal los jueces Martín Irurzun y Mariano Llorens. Llorens se encuentra excusado porque su primo fue funcionario de Planificación. Irurzun, entonces, tendría que convocar a un juez del fuero penal económico que también está de feria. En rigor, es de práctica que las causas sean analizadas por la sala de origen. Pero los jueces que intervienen en el expediente, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, estuvieron la primera quincena y regresarán en febrero, por lo que todo podría demorarse algunas semanas

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