Consecuencias del sistema tributario kirchnerista

La economía del sector público, es decir la que se encarga de manejar el Estado, se compone de tres funciones fundamentales que son asignación, distribución y estabilización.

Por la asignación, el Estado determina el grado de importancia de ciertos factores, para recomponer las fallas del mercado. Esto lo hace por medio de impuestos, subsidios, tasas de interés, créditos, etc. Un claro ejemplo es el caso de las cuotas ‘’ahora 12’’. Para el gobierno una de sus prioridades no es que ahorres, si no que consumas, ya que con la inflación el dinero pierde capacidad de compra, y al ahorrar el estado pierde capacidad de gasto, ya que de todo lo que consumas, el estado te cobra impuestos ,que es la plata que le ingresa para poder gastar.

La distribución se encarga de distribuir la generación de riqueza de un país, con los criterios de bienestar e igualdad. En este caso es importante medir la pobreza, teniendo en cuenta el ingreso y la población de la sociedad. Me pregunto, ¿cómo se puede distribuir correctamente sin saber cuál es el total de la pobreza en Argentina?, y en el caso de guiarse por la FAO en cuanto a los dichos sobre que se eliminó la pobreza e indigencia en la argentina, entonces ¿para quién da los subsidios el Estado?.

La estabilización busca garantizar el más alto nivel de empleo con estabilidad de precios. En este caso es importante considerar el PBI (Producto Bruto Interno, es decir la generación de riqueza dentro del país), para poder visualizar la generación de empleo en el país y por ende el nivel de desempleo. Ambos fallan completamente y por otro lado los precios son totalmente inestables.

El Estado cobra impuestos, que es lo que los ciudadanos le aportamos, para que pueda manejar la economía del sector público, asignando, distribuyendo y estabilizando. Los impuestos por los que el Estado obtiene ingresos y se mantiene, son principalmente el IVA, impuesto a las ganancias, bienes personales, créditos y débitos bancarios.

El IVA es el impuesto al valor agregado. Es un impuesto que se cobra en todas las compras que se hacen, está directamente incluido en todos los precios y es del 21%. Es decir que tanto una persona de clase alta, como una persona indigente, compra un cartón de leche y el Estado indistintamente, le cobra a los dos por igual, un 21% de impuesto. El IVA por ende es completamente regresivo, se le saca a los pobres, para después redistribuirlo. Y para colmo, los exentos de pagarlo son por ejemplo las importaciones, lo cual genera una distorsión entre los precios del productor nacional y del producto importado, ya que el nacional tiene que pagar IVA y por ende su precio es más caro.

El impuesto a las ganancias, se cobra directamente a las empresas y a las personas por lo que ganan, cuando las primeras se dedican a producir ganancias y las segundas a trabajar y percibir por ello un sueldo en las primeras. Cuanto mayor sea su sueldo (a partir de $15000) mayor es el impuesto que paga. La iniquidad del impuesto a las ganancias se observa en las exenciones, esto es, – aquellos que no lo pagan – como por ejemplo no gravar las rentas financieras – deposito dinero en un banco a plazo fijo, al mes gano $6.000 de intereses y no pago impuesto a las ganancias).

Todas las exenciones de impuestos, es decir lo que el Gobierno no cobra a ciertas personas, se llaman gastos tributarios.

En el 2015 el gasto tributario alcanza a 143.767 millones de pesos, lo que equivale a 2,86% del PBI. El IVA (impuesto cobrado inclusive a los pobres) soporta el 47% de los gastos tributarios del estado, que equivale al 1,36% del PBI. En cambio el gasto tributario del impuesto a las ganancias, es decir lo que no se cobra, representa el 0,67% del PBI (los que no pagan son los que compran títulos públicos por ejemplo).

Y no sólo eso, el Gobierno incorporó una nueva exención de impuestos, que es una deducción especial para trabajadores en relación de dependencia que trabajan en la Patagonia. (Decreto 1242 del 2013 firmado por Cristina y Abal Medina).

Además en el Impuesto sobre los Combustibles por ejemplo, se crea la exención para los combustibles utilizados en la zona sur del país. (ley 26942 firmada por Julián Domínguez y Abal Medina en el 2014).

Y un dato más… en el Impuesto a la Energía Eléctrica, se establece un recargo del 6% sobre el precio de venta de la electricidad, aplicado a los consumidores finales, que se destina únicamente al Fondo de la Empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado de la Provincia de Santa Cruz.

Por otro lado las retenciones generan efectos distorsivos en el país. Las retenciones se cobran sin considerar el nivel de producción de la persona, sin tener en cuenta los costos que tuvieron los diferentes productores rurales para producir diferentes cantidades de ganancias, con esto, destruyen y desincentivan a los pequeños y medianos productores. Éste es el criterio que Martín Lousteau desestimó al haber elaborado la resolución 125 como Ministro de Economía. Es por este motivo que la sociedad se movilizó, ya que retenciones más altas destruyen el trabajo y la poca ganancia de muchísimas familias que viven de la producción rural.

Por otra parte el Gobierno prefiere cerrar las exportaciones, desincentivando la producción y a la larga, los altos impuestos a las exportaciones generan inflación, aumentan el desempleo ya que la producción necesariamente baja. Y al igual que las retenciones, grava el precio y no tiene en cuenta la estructura de costos, entonces los termina pagando siempre el productor. Los pequeños y medianos productores que exportan, terminan siendo los más perjudicados.

Otro dato sobre el financiamiento del Gobierno, es que en los últimos 5 años Argentina tiene déficit financiero y lo que es peor, déficit comercial y primario (es decir lo que gasta es mayor a los ingresos que recauda). Para poder mantener ese nivel de gasto, el gobierno pide plata para financiarse a corto plazo, al Anses, al Pami y al Banco Central.

Tanto Anses, como el Banco Central como el Pami, sus ingresos provienen de los impuestos que nos cobran a todos. Es decir que el gobierno financia sus gastos con nuestro dinero,esto es, de los impuestos que nos cobran a todos.

Por ejemplo, del impuesto a las ganancias el 20% de lo recaudado va a la Anses. Del impuesto al valor agregado (IVA) el 11% va a la Anses. Del impuesto sobre combustibles y líquidos y gas natural (incluido dentro del precio que pagás la nafta) el 21% va a la Anses. Del monotributo, el 70% va a la Anses.

Todo este dinero prestado a corto plazo al Gobierno, cada vez significa mayores deudas para el Estado, ya que por la inflación, año a año significan más dinero.

Entonces me pregunto, ¿es el Kirchnerismo realmente un movimiento Nacional y Popular? ¿es progresista como se autodenomina? ¿se promueve con éste tipo de impuestos y gastos a un país equitativamente desarrollado? ¿por qué hay tantos beneficios sobre el sur del país y especialmente Santa Cruz? ¿sabe el gobierno que en el norte hay desnutrición? ¿mira el gobierno por la ventana de la Casa Rosada para ver a los Quom?. Pero por sobretodas estas cosas, estafan al votante Kirchnerista, a los jóvenes que creen en sus ideales y que creen compartir ‘’el proyecto’’, ¿se siente representado un militante kirchnerista con éstos datos? ¿sentirá orgullo? ¿cuánto discurso es suficiente para tapar la realidad? Con las leyes y los datos se gobierna y se implementan las políticas públicas, con los discursos, no.

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