Juan Grabois, el soldado de Francisco y de la ex Presidente

Juan Grabois, un vago que, dicen los medios, es un trabajador social. Maneja millones de pesos del Estado, vive de los pobres, los usa y es un niño rico, es un soldado del Papa Francisco y de la ex Presidenta, se candidatea para Vicepresidente, Diputado o lo que venga de Unidad Ciudadana. Y la culpa de todo la tiene el Gobierno. No cree en la corrupción, y es más, se junta con los autores del vaciamiento a nuestro querido país en la «década ganada».

Un militante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que lidera Juan Grabois, murió en medio de disturbios en una toma de tierras en la localidad bonaerense de Ciudad Evita, partido de La Matanza. La organización social responsabilizó a la Policía provincial por el hecho, aunque la fuerza de seguridad aseguró que «no fue una bala» lo que mató al hombre de 36 años.

De acuerdo con la CTEP, en medio de los forcejeos, los uniformados «fusilaron en el suelo» a uno de sus manifestantes, identificado como Rodolfo Orellana, de Villa Celina. «Mientras en los barrios los compañeros y compañeras luchamos contra las políticas de hambre de este Gobierno, la Policía de Macri y Bullrich se dedica a asesinar a nuestros compañeros y compañeras», señaló el movimiento de Juan Grabois a través de un comunicado.

Sin embargo, fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense explicaron que los efectivos llegaron al lugar a raíz de un llamado al 911 por la discusión de dos grupos de vecinos que estaban ocupando una zona conocida como Puente 12. De acuerdo con esta versión, varias familias de origen boliviano estaban instaladas hace dos años en los terrenos que ahora son reclamadas por otras personas, oriundas de Paraguay, lo que habría motivado el conflicto.

Por otra parte, el informe médico del cadáver «indica que en las placas de abdomen, tórax y cráneo no se observa ningún proyectil alojado», señalaron fuentes oficiales, las que resaltaron que las heridas en el cuerpo no presentan «orificio de salida», por lo que «no fue una bala» lo que causó la muerte del militante. De acuerdo con la fuerza de seguridad, el militante «posee un orificio de entrada en el omóplato producto de un elemento punzante, pero que esto no necesariamente pudo haber provocado» su fallecimiento.

Asimismo, se informó que el hombre llegó varias horas después de los incidentes al hospital Balestrini con «una herida punzo cortante en la cabeza» y fue declarado sin vida unos minutos más tarde. La causa por «averiguación de causales de muerte» es tramitada por la UFI Temática de Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo del fiscal Jorge Yametti.

Juan Grabois, abogado, católico, peronista, es además el asesor del Consejo de la Justicia y la Paz del Vaticano y hombre cercano al Papa Francisco.

Hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, histórico dirigente peronista y fundador del Movimiento de Trabajadores Excluidos, y ahijado de Julio Bárbaro, Juan Grabois, que forma parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), fue criado bajo las premisas de justicia social, soberanía política e independencia económica. Desde allí adhirió a la doctrina social de la iglesia y en 2005 conoció al entonces Cardenal Jorge Bergoglio.

Hoy, con 36 años, Juan Grabois es uno de sus hombres de mayor confianza.

“En la Argentina pasan cosas que contradicen el pensamiento social de Francisco. En mi barrio se calefaccionan a leña, pero subió al doble por el tarifazo de gas. La gente, además, se llena los pulmones con humo, por no tener conexión de gas”, aseguró Grabois.

“Nosotros lo que vamos a hacer son ollas populares en distintos puntos del país. Se aprobó una ley que no financia a las organizaciones sociales. Se aprobó una ley que todavía no se implementó y no se erogó un solo centavo de las partidas presupuestarias, que tiene como objeto la lucha contra la indigencia en la Argentina”, afirmó Grabois. Por toda esta influencia, nada se dijo sobre lo que pasa en Venezuela, dice Grabois.

Francisco y el Nuevo Justicialismo Económico (buen vivir o economía socialista del siglo XXI).

Queremos una economía al servicio del pueblo, donde la riqueza y el ingreso se distribuyan con justicia, donde el salario sea fuente de dignidad, donde no haya explotación ni exclusiones.

Queremos una economía donde los principales resortes estén en manos del gobierno popular.Nuestras minas, nuestro petróleo, nuestra tierra, nuestro comercio exterior, nuestro transporte, nuestros servicios públicos, nuestra salud, educación y recreación son demasiado importantes para estar en manos del mercado.

Los trabajadores podemos gestionar las grandes fábricas sin necesidad de patrones como demostraron las empresas recuperadas, podemos distribuir los alimentos sin necesidad de intermediarios que se quedan con la parte del león, podemos cultivar el suelo y cuidar el medio ambiente si la tierra se distribuye en partes iguales.

Esta economía no va contra la iniciativa individual, no pretende eliminar todo tipo de propiedad privada, sino en primer lugar poner la economía al servicio del pueblo y no del dinero, pone la propiedad al servicio de la comunidad y no del lucro individual. Tal vez así algún día logremos llegar a una sociedad donde “cada uno aporta según su capacidad y cada uno recibe según sus necesidades”.

Tampoco niega el desarrollo de la individualidad, que es muy distinto al individualismo. Nuestro principal objetivo es que todos los compañeros puedan disfrutar de su tiempo para desarrollarse como personas, crear, amar, jugar, divertirse, compartir con familia y amigos, disfrutar del arte y la cultura, hacer deportes, contemplar el mundo, conocer su Patria. En muchos países se está intentando desarrollar esta nueva economía, comunitaria, cristiana, humanista, solidaria. En Ecuador, Bolivia o Venezuela, de distintas maneras, se intenta avanzar hacia un nuevo orden económico dónde no sea el dinero sino las personas y las familias lo que esté en el centro. (Cuaderno 3, Cap. 10, pp. 35-37).

Pero también en Cuba, Ecuador, Bolivia o Venezuela, puede verse, aunque no de una manera muy distinta, los estragos que causan una economía socialista, o de capitalismo estatizado, donde, a nombre de erradicar la pobreza y desigualdad, se multiplican de manera exponencial los pobres y los desiguales, que pasan a convertirse en los pretextos para que feroces dictadores barran con la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Son países cuyos gobiernos cuentan con el apoyo y beneplácito del Papa Francisco, seguro que por intermediación de socialistas como Grabois, quien le suministra munición a ateos convictos y confesos como Maduro, Correa y Morales para realizar uno de los sueños más acariciados por el comunismo ateo: acabar con la Iglesia Católica tradicional

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