¿Debe eliminarse el aguinaldo?

Lo que hoy denominamos “aguinaldo” lejos está de ser “un sueldo más” como alguna vez fue. Se trata de un pago diferido del salario. Esto perjudica al trabajador por lo que, si queremos mejorar su calidad de vida, debería prorratearse sobre los doce sueldos regulares y eliminarse su figura actual de las liquidaciones salariales. Van los motivos.

El aguinaldo es una tradición que se originó en pueblos como el celta y el romano. Era un regalo que se hacía para desearle un buen año próximo a alguien. Conforme a la tradición evolucionó hacia un extra o un plus que recibían las personas con motivo de las fiestas. El aguinaldo original se trata pues, en términos jurídicos, de una donación que agregaba riqueza a quien lo recibía.

Distinto es el caso del Sueldo Anual Complementario (SAC), este instituto no está contemplado en nuestra Constitución y fue incorporado a nuestra legislación originalmente en 1945, durante la Dictadura de Farrel. El mismo nace con el Decreto 33.302/1945 propuesto por el Coronel Juan Domingo Perón que fue sancionado el 20 de diciembre de 1945. Dicho decreto establecía en su art. 45 la obligatoriedad de pagar un sueldo adicional a a cada empleado. Decía que los empleadores “están obligados a pagarles el 31 de diciembre de cada año y a partir del 31 de diciembre de 1945, inclusive, a sus empleados y obreros un sueldo anual complementario por lo menos”.

Dicho decreto generó al cortísimo plazo un genuino salario adicional a cobrarse de inmediato (que bastante bien le vino a Perón para las elecciones presidenciales que se celebraron 2 meses después, el 24 de febrero de 1946). Fue una forma eficiente de ganarse la adhesión de las masas con el dinero ajeno, un donante de sangre ajena. Al implementarse esta decreto se generó en un primer momento un ingreso extra, una transferencia de riqueza de empleadores a trabajadores. Situación que pronto encontró su límite por la restricción presupuestaria y la necesidad de mantener los puestos de empleo ya que no es sostenible en el tiempo un sueldo real por encima del precio de equilibrio, ello genera desempleo lo cual contradecía el objetivo de pleno empleo impulsado por Perón.

El SAC y otras medidas trajeron un beneficio palpable al corto plazo. Entre 1945 y 1949 el salario real promedio obtuvo una mejoría del 57%. Pero allí encontró su techo y desde entonces no pudo sostenerse en esos niveles. Fluctuó durante años por debajo de ese nivel y recién logró superar dicho pico de forma sostenida en 1964, casi 20 años después de la sanción del decreto (tal como surge del estudio de Cazón, Kennedy y Lastra, ver cuadro 1).

Dicho en otros términos el impacto económico positivo de corto plazo que implicó el SAC fue licuándose progresivamente hasta alcanzar su nivel de equilibrio. Dejó de representar un salario “extra” ganado sobre los empleadores y pasó a integrar el salario total anual posible pagado por los empleadores. Solo que ahora se pagaba en 13 partes iguales. Cuando empresas y trabajadores negocian lo que está sobre la mesa es el salario total anualizado, el total a pagar, por lo que resulta anecdótico a priori que se pague en 12, 13 o 24 veces el monto total. Es decir, el salario total real no es mejor, hoy día, por la existencia de un SAC ya que su efecto de conquista se licuó y ya fue incorporado a la discusión salarial general.

El SAC hoy opera en perjuicio de los trabajadores y la explicación es sencilla: el empleador tiene ya computado el 8,33% del sueldo que cada mes en lugar de pagarle al empleado se reserva a cuenta del aguinaldo. Para el empresario es lo mismo pagar el salario anual total en 12 pagos que hacerlo en 13, en términos de costos la diferencia no es de naturaleza económica (no varía cuánto paga el empleador) sino que es una diferencia financiera (sobre cómo lo paga). ¿Por qué nos pagan en trece partes lo que podrían pagarnos en doce?  Estamos cobrando mensualmente un 8,33% menos que lo que podríamos cobrar para que nos lo paguen todo junto cada 6 meses. En formato matemático:

¿Debe eliminarse el aguinaldo? 1
Equivalencia entre masa salarial con 12 o 13 pagos | Aporte del Lic. Martín Moretti

¿Cuál es el problema entonces? Que pasada la conquista inicial sobre los empleadores el SAC dejó de ser un “salario extra” y pasó a representar un pago diferido semestral de un porcentaje mensual de cada salario. En criollo: cada mes el empleador se queda con el equivalente a la doceava parte de tu sueldo que luego te paga un tiempo después, cada seis meses.

Esto trae al menos dos perjuicios para el trabajador:

  1. Alteración de incentivos del consumidor: Las personas manejamos de manera diferente nuestro ingreso cotidiano a los ingresos extraordinarios. Si bien en un escenario de individuos perfectamente racionales y con previsibilidad perfecta no debería haber diferencias sensibles en el comportamiento del consumidor la realidad es más compleja y en consecuencia las personas administran de forma diferentes el dinero del SAC. Llevando muchas veces a conductas ineficientes y decisiones potencialmente peores para su bienestar.
  • El negocio financiero: diferir el pago de la doceava parte del sueldo cada mes representa un beneficio para el empleador, no para el empleado. Al permitirse cada semestre que una parte del total de sueldosdebidos se pague de manera diferida lo que termina pasando es que el trabajadorfinancia al empleador quien administra esta parte del sueldo beneficiándose(sea utilizando el dinero para financiarse o sea evitando tener que financiarsepara pagar el sueldo). El empleado absorbe el costo financiero del SAC al quedebe sumarse el costo de oportunidad.

¿Por qué seguimos con esto? ¿creemos que los trabajadores son estúpidos y no pueden administrar su plata? ¿vivimos con la ilusión de que se trata de un «extra» cuando no lo es?. Es algo injusto, ridículo e inútil.  Lo lógico sería integrar y prorratear el SAC al sueldo corriente de los pagos regulares y así obtener el sueldo total en doce partes mensuales equivalentes (El sueldo más el 8,33% que se pagaba antes). Es decir, propongo eliminar el mal llamado «aguinaldo», el SAC, para beneficiar a los trabajadores.

Pero como Argentina es un país con muchas personas que prefieren vivir en una ilusión, monetaria en este caso, antes que enfrentar la realidad de las cosas quizás sea una propuesta superadora que se otorgue el derecho a elegir para los trabajadores sobre cómo desean cobrar el sueldo que hoy se les paga en diferido mediante el SAC. Así cada uno podrá elegir si necesita que el empleador “le cuide” la plata mes a mes o si se siente lo suficientemente adulto y responsable como para administrar su dinero y cobrarlo todos los meses.

5 Comentarios

  1. Muy interesante. Me quedo pendiente entender las formulas de X e Y.
    Donde puedo ver mas info sobre esas formulas?
    Saludos.

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  3. Interesante artículo Yamil, en realidad tenés razón es prácticamente lo mismo.. inclusive es cierto q la empresa hace dividendos con el aguinaldo q llevan a paraísos fiscales (las más poderosas)…
    La diferencia la hace quien gobierne: un alianza de ceos ineptos como la del Pro (sin ofender) o un estadista con conciencia de trabajador y de patria.

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