Roberto Lavagna quiere renegociar con el FMI

En una rueda de prensa de la Asociacion de Corresponsales Extranjeros en Argentina (ACERA), el eventual candidato presidencial Roberto Lavagna opinó que el próximo gobierno deberá renegociar el acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para posponer los pagos de deuda. También se manifestó a favor de una flexibilización laboral, pero sólo cuando la economía comience a crecer y con una contrapartida de parte del empresariado.

“Reforma (laboral) sí en tanto y en cuanto se hace en una economía que arranca”, declaró Lavagna, cuya postulación es promovida por el sindicalista Luis Barrionuevo. “Nadie toma personal por que se bajen los aportes patronales o que le den flexibilidad al despedir. Tiene sentido el esfuerzo del sector sindical en un programa de expansión (económica). Por ejemplo, como en el acuerdo de Vaca Muerta, que aceptaron distintos sectores por la fenomenal expansión de gente contratada. Allí todas las partes flexibilizaron sus posiciones. En general, el centroderecha sólo plantea flexibilización del lado de los trabajadores”, criticó el ex ministro de Economía de los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

Lavagna, que en su paso por la función pública sostuvo un diálogo tenso con el FMI, ahora propone renegociar el pacto que firmaron Mauricio Macri y su ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en 2018. “Dada la concentración de pagos de deuda importantes desde 2020, unos 43.000 millones de dólares, seguiremos un ajuste continuo del programa para adecuar el cronograma de pagos a las posibilidades de pago de la Argentina“, planteó el referente peronista.

Pese a que en los últimos días diferenció su proyecto político del de Sergio Massa, esta vez lo incluyó. Cuando se le preguntó si pensaba mantener su alianza con el ex jefe de Gabinete y con el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, respondió: “Sí, la idea es integrar esos sectores del justicialismo, otros de la UCR, el Partido Socialista, el GEN y el desarrollismo. También un grupo importante de la sociedad civil, la dirigencia sindical y gente de la cultura”.

Roberto Lavagna criticó el modelo de ajuste del FMI como el que aplicó en Grecia durante diez años. También “la intervención indiscriminada” del kirchnerismo. Se definió como de “centro progresista”: “Creo que las posturas extremas no han llegado a buen término. Y digo progresista porque a veces se identifica el centro con cierto inmovilismo. Me identifico con el socialcristianismo, la socialdemocracia, no el quietismo”.

En materia de política exterior, planteó que su prioridad será la relación con los países de la región: “El Mercosur, Chile, la Alianza del Pacífico”. Se manifestó a favor de la posición crítica de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra Nicolás Maduro. Y agregó que nunca vio a Jorge Bergoglio desde que es Papa, pero destacó sus contactos con él y su rol como articular del diálogo social en la crisis de 2002.

Admitió que su denuncia de cartelización de la obra pública le valió su despido como ministro de Economía de Kirchner en 2005. Abogó por bajar la presión tributaria y prometió que si la economía se reactiva se podrá reducir el gasto público, el social en particular.

Reconoció que las encuestas ubican en tercer puesto al peronismo en las elecciones de octubre, detrás de Cambiemos y el kirchnerismo, pero rescató que en un hipotético ballotage vencería. Claro que primero hay que ubicarse primero o segundo en la primera vuelta. “No tome demasiado en serio las encuestas para la primera o segunda vuelta”, concluyó el ex ministro Roberto Lavagna.

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