Ficción o realidad de la política argentina

Existen muchas historias y novelas de ficción. La mayoría de ellas escritas por grandes autores del género. Algunas de ellas te dejan esa sensación de cosas inalcanzables y por supuesto de asombro que te dan ganas de seguir leyendo páginas y más páginas. Lo mismo sucede con algunas de esas películas futuristas que podemos ver en el cine o en la comodidad de nuestra casa. Pero lo que vi hace unos días, más precisamente el 21 de Abril de 2019 me impactó más que estas películas y los libros que les contaba. Precisamente hablo de la entrevista que los periodistas Luis Majul y Hugo Maquiavelli le hicieron a Víctor Manzanares, contador de la ex familia presidencial que guio los rumbos de la patria durante 12 años.

En primer lugar, quisiera destacar que usted y yo probablemente tenemos un umbral de moral y ética que ni se asemeja al de los políticos o a aquellas personas que están en su círculo íntimo. Pero después de tantas cosas que uno escucha en los medios es muy difícil volver a sorprenderse cuándo se oye a otras personas decir algo respecto del nivel de corrupción que se vivió en esos años. Yo no sé si usted realmente se sorprende o no pero el sólo hecho de oír la frase ya me hace doler el estómago: “Los políticos son una casta que tienen todo permitido”.

Esto podría abrir una discusión tremenda respecto de cuáles son los límites que se deberían poner a estas personas, pero no podemos sólo quedarnos en esto porque todos los ciudadanos sabemos que los políticos suelen tener el poder de decidir e influenciar para que el ganado corra a su corral y no al de otro. Esto es sumamente preocupante cuando la realidad es que el poder está en el pueblo. Pero evidentemente en esos años todo se hacía a gusto y piaccere de quién estuviera de turno. Por ejemplo, en la misma entrevista el contador Manzanares resaltó “me prometieron la intendencia de Río Gallegos, primero había que ganar las elecciones, pero eso estaba presumido ya que el kirchnerismo tenía el caballo ganador”. En ese momento de la charla pude entender que el pueblo no tiene ningún poder una vez pasadas las votaciones en cada distrito. Lo que hagan o no los políticos que tienen la representación de sus votantes, raramente tiene consecuencias para su persona. Y esto es muy claro cuando vamos a la justicia a indagar a qué políticos les dictaron alguna vez una sentencia. La Dra. Elisa Carrió siempre tuvo razón en lo que dijo “Sólo se juzga a los políticos cuando no están en el poder”. Según Chequeado.com “de 59 casos de corrupción de funcionarios públicos nacionales que ejercieron su cargo entre 1995 y 2016, casi el 60% de ellos fueron procesados o condenados por la Justicia Federal. Pero, de ese total, en la mayoría de los casos (91%) se trató de procesamientos o condenas que se produjeron luego de que el funcionario dejara de estar en funciones. Sólo en el 9% restante (tres casos) la decisión de la Justicia se produjo mientras los funcionarios estaban en su cargo.” Por lo tanto, no existen consecuencias a los desmanes de los políticos en relación con sus actos. Y esto es gravísimo para la nación.

Volviendo a la entrevista del contador Manzanares, es alarmante escuchar que, durante esos 12 años de gobierno la familia Kirchner y sus secuaces tuvieron la impunidad y la destreza de mover millones de dólares por infinidad de circuitos sin tener el más mínimo inconveniente en hacerlo. Según el contador “serían 96 millones de dólares por año”, imagínese usted que esto es lo que vio Manzanares, quizás por otros canales llegaban más millones de dólares a pesar del estrepitoso nivel de pobreza que se vivía en esa época, que no se medía para no estigmatizar a quienes la padecían. Pero esto no sólo es preocupante a nivel político sino también tributario, ya que en ningún lado se pudo verificar dónde se invirtieron y qué se hizo con el dinero, cuándo a nosotros los mortales nos corre la AFIP de atrás y casi que de adelante si gastamos o ganamos un mango más. Es posible que este dinero del que se apropiaron nunca vuelva a la nación, ojalá me equivoque y la justicia y los peritos nos sorprendan realizando estas proezas de películas americanas donde el FBI encuentra todo. No sólo porque esto sería un avance impresionante para la imagen de la justicia, hoy venida a menos, sino porque nos daría un impulso de credibilidad importante a nivel internacional. Y realmente se debería generar una discusión nacional, provincial y municipal respecto de cómo y cuándo se ejecuta el presupuesto de cada distrito. ¿Hasta qué punto se podría resguardar a los ciudadanos de los desmanes políticos?

Otra de las frases que me dio escalofríos en esta entrevista fue la siguiente: “Esto era la comisión que se le cobraba a la patria por hacer las cosas bien, eliminar la deuda externa, etc.”. Yo no sé si le hace ruido algo de esto, pero escuchar esto me provocó una bronca impresionante, creyéndose emperadores o monarcas en una república. El pueblo tenía que aceptar además de abonarles un sueldo por cada uno de los puestos que sus secuaces y ellos ocupaban, abonarles una comisión para trabajar. Es realmente increíble tener que escuchar algo así en una nación donde el 30% son pobres y un gran porcentaje es indigente. Me indigna al mismo tiempo que las personas que se suponía debían velar por todas estas personas se mataban de risa cuando hablaban de los bolsos y su contenido. Me da asco saber todo esto.

Volviendo a las películas y los libros, ojalá que esto no sea real, que sea todo parte de la imaginación de una persona que lo inventó, por respeto a todos aquellos que hoy y ayer estuvieron por debajo de la línea de pobreza. Porque si nos ponemos a hacer números, durante esos 12 años estamos hablando de cifras escandalosas, que harían ricos a gran parte de las 13 millones de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Si al menos hubieran obrado con el estilo de un Robin Hood, tendría algo más de sentido, pero se llenaban la boca diciendo que gobernaban para el pueblo mientras por detrás lo dejaban desamparado.

Pero al mismo tiempo quiero que sea real, quiero que se les saquen las caretas a los políticos corruptos y sus secuaces y se demuestre que estas personas son un mal para la sociedad. Ojalá se los pueda sentenciar mientras estén vivos para poder creer en la Justicia otra vez y para que todos los que votaron este grupo de ladrones haga un mea culpa y recapacite. Es triste estar hablando de una nueva elección presidencial y que estas personas todavía tengan posibilidades de ocupar cargos públicos.

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