Con ustedes, el Partido Chavista Argentino

Hace pocos días salió publicada en el diario Página/12 una columna del intelectual K Mempo Giardinelli. Muy campante, él nos contó que en el marco del 2° Congreso Nacional de El Manifiesto Argentino, con la participación de intelectuales como Susana Rinaldi y Roberto Salvarezza, los diputados Daniel Filmus, Fernanda Vallejos, Felipe Solá y hasta el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona. Agustín “Misil perdido” Rossi y Axel “Vení Chiquito” Kicillof fueron invitados, pero no asistieron. Parece que esa fantochada de Manifiesto era demasiado para ellos.

Ya desde su nombre, “El Manifiesto Argentino” se presenta como una copia de “El Manifiesto Comunista”, pero en tono nacionalista. De lejos se percibe ese aroma de totalitarismo, esa carencia de valores democráticos.

Sigue contándonos Mempo que el ideario del colectivo funciona como “plataforma infrecuente de la política argentina ya que es la suma de condiciones necesarias para una patria justa, libre, soberana, y también solidaria, promotora de justicia y espíritu latinoamericano” (N. del A.: las negritas son mías). Cualquier rémora de la Constitución peronista de 1949 no es mera casualidad, sino toda una declaración de principios chavistas o peronistas, según el cliente.

Desde este colectivo “chavista” insisten con cambiar la Constitución. Así como se lee. La entonces diputada Diana Conti, allá por el 2013, mencionó la intención de hacer una “Cristina Eterna”, y, desde entonces, numerosos han sido los intentos donde los fanáticos K han esbozado sus intenciones en caso de volver al poder. El peronista sabe que sin poder, no hay plata, no hay territorio, y después vendrán sus grandes temores: el ostracismo y la cárcel. Este es el motivo por el cual están desesperados.

¿Qué nos dice Mempo respecto a una reforma judicial? Aquí el fragmento medular:

“…se debatieron y propusieron cambios fundacionales, necesarios y urgentes, en los distintos estamentos del todavía llamado Poder Judicial, a cuyo respecto este congreso destacó taras y conductas aberrantes como el destrato corporativo a una de las pocas y honrosas excepciones, el juez federal Alejo Ramos Padilla, a quien el gobierno y su sistema periodístico buscan desplazar. La propuesta más importante fue la de cambiar la idea y el concepto “Poder Judicial”. No necesitamos ese Poder. Lo que la Argentina necesita es un eficiente y decente Servicio de Justicia, o un Sistema de Justicia, pero no más el famoso “tercer poder” que el liberalismo de hace 150 años pensó e impuso como equilibrador entre el Ejecutivo y el Legislativo. (N. de A.: La negrita es mía) Eso es arcaico y ya se han visto y vemos a diario las consecuencias. Por eso se decidió reimpulsar la original propuesta de un Sistema Nacional de Justicia, como reza el Ideario del MA…”
Esto no es casualidad. Ya Cristina Kirchner afirmó en la contracumbre del G20, en noviembre último:

“…Tengan en cuenta que esta forma de organización de gobierno del mundo occidental data de 1789, porque esta división entre poder judicial, poder legislativo y poder ejecutivo data de la Revolución Francesa. De esta manera surge este concepto de izquierdas y derechas por cómo se ubicaban en la asamblea legislativa los más jacobinos y los menos jacobinos, lo más revolucionarios y los menos. Y un poder judicial además que es vitalicio…” (N. de A.: La negrita es mía)
En un acto partidario hace unos meses, el ya mencionado intendente nos contó:

“…Tenemos que ganar para lograr mayoría simple en el Congreso Nacional. Y el 11 de diciembre, … tenemos que presentar un proyecto de ley para que se amplíe el número de miembros de la Corte. Y los mismos [integrantes] de la Corte tienen que ser militantes nuestros. (N. de A.: La negrita es mía) No acomplejados que cuando llega el momento de la edad de jubilarse, se vayan y abandonen el cargo. Los puestos, los militantes nuestros sabemos que van a defender jurídicamente los intereses del campo nacional y popular y con eso se blinda absolutamente, todas las posibilidades para avanzar que nosotros tenemos y evitar que la reforma a la ley de medios, la reforma judicial, caiga en saco roto con medidas cautelares o fallos de la Corte mayoritarios… que terminan dando marcha atrás”
Similares discursos se escuchan de intelectuales de la más variada y perfumada fauna, como Rita Segato, Fortunato Mallimaci o Lidia Borda, y tienen también el apoyo de Eugenio Zaffaroni y de los todavía llamados “radicales para la victoria”, como Sergio Palazzo, secretario general del gremio bancario, y Leopoldo Moreau, ex radical, aborrecible diputado por el partido chavis… perdón, por el Frente para la Victoria.

Se expresó en el mismo sentido Eduardo Duhalde:

“No hay que tener miedo de cambiar la Constitución. Es un disparate votar cada dos años. Tenemos que cambiar el Poder Judicial, ponerlo en comisión, porque no funciona”
Lo que quiero dejar a la vista es la poca adscripción que todos estos personajes tienen a los valores democráticos inculcados en la sociedad desde hace años. El discurso de corte neomarxista, tapado con las oportunas caretas del feminismo, del indigenismo, del ecologismo, de las políticas LGTBIQ y americanistas, y de los desaparecidos en los 70, no son más que ideas de aquellos años que tanta muerte y locura trajeron al país. Para el caso de Duhalde, no aplican estas condiciones. Él sólo es un golpista nato.

Todo lo dicho remite directamente al régimen chavista venezolano. Los habituales neologismos utilizados por las distintas dictaduras, bautizaron al “poder popular” (otrora “la camarilla gobernante”), y le encargaron a asesinos la caza de los opositores al régimen. Imagínense lo que puede ser el llamado “servicio de justicia” de la mano de estos totalitarios. Da pavor el solo pensarlo.

Que Cristina le tenga miedo a la Justicia es razonable: con prisión preventiva confirmada por la Corte Suprema y más de 10 procesos pendientes de elevación a juicio, yo también tendría miedo en esa situación. Pero como ella es una narcisista autoritaria con características mesiánicas, y cuenta con el apoyo de toda la runfla populista global, decide dar un golpe contra las instituciones y la Constitución. Todo para no ir presa.

En el ejercicio de dar un vistazo a distintas cuentas kirchneristas, todas señalan que al hablar de Venezuela, si sus candidatos volvieran al poder, harían lo mismo que hace Maduro con los ciudadanos venezolanos. Esto va para los liberalotes que andan amenazando con votar en blanco ante la dicotomía Macri – CFK: no tienen ni idea de la clase de abismo que representa el kirchnerismo hoy. Ustedes serán las primeras víctimas en caso de que suban al poder estos totalitarios.

Si a todo esto le sumamos lo que fue la presentación del libro de CFK en la Feria del Libro (con lista de invitados de lo más selecto del mundillo K), se ve su peor cara: la de la intolerancia, el totalitarismo, el odio al que piensa distinto.

Si un animal tiene 4 patas, mueve la cola cuando está contento, hace guau guau cuando ladra, y levanta la patita para hacer sus necesidades, muy seguramente sea un perro. Señoras y señores, queda clarísimo lo que el kirchnerismo es en estos días: el Partido Chavista Argentino.

También queda clarísimo lo que está en juego en el próximo proceso eleccionario. Nada menos que la batalla final por tener un país razonable, abierto al mundo, con una economía saneada y sin inflación. Si la perdemos, nos espera un régimen nacionalista, autoritario y populista donde un séquito de adláteres cumple con aquel lema de “Cristina Eterna”.

Para finalizar, cito una frase de de George Orwell: “El nacionalista no sólo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio lado, sino que tiene una extraordinaria capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here