¿Kicillof-Magario en la provincia de Buenos Aires?

La foto no fue casual, la «armó» Cristina Kirchner: en el backstage del acto de Merlo y la muestra a ella, junto a Alberto Fernández, y el tándem Kicillof-Magario, los dos últimos «candidatos» a la gobernación bonaerense.

Fue un mensaje político claro en el que la ex presidenta parece «bendecir» la fórmula Kicillof-Magario, Magario-Kicillof, como la oferta para competir en la Provincia contra -si no ocurre un sacudón en Cambiemos- María Eugenia Vidal.

Ocurrió el sábado sin una pizca de azar: al bajar del escenario, Axel Kicillof saludó a los Fernández y cuando le sugirieron hacer una foto, Cristina pidió que la llamen a Verónica Magario.

Esa foto fue la que la senadora publicó este lunes a la tarde en su cuenta de Twitter y que estuvo «oculta» durante 48 horas.

La tuiteó en un posteo que tituló: «Las 10 imágenes que más me gustaron del acto de Merlo» y que menciona a «la gente, a Sofía -la nena que subió a saludarla-, a Kicillof y a Magario.» El texto es, en si mismo, otro mensaje: habla de «Axel recién llegado de Mendoza donde fue a acompañar a nuestra Anabel y Verónica Magario, Intendenta de La Matanza».

Anabel es Fernández Sagasti, senadora nacional de La Cámpora y precandidata a gobernadora de Mendoza, que el 9 de junio competirá en la primaria del peronismo con Alejandro Bermejo.

En el segmento bonaerense, la foto con Kicillof y Magario no es unidireccional. Es un respaldo, a priori, para La Cámpora pero también puede leerse como un aviso al aperturismo de Alberto Fernández, su candidato a presidente.

El economista, que está de campaña en la Provincia desde enero, estuvo el lunes en José C. Paz, dominio de Mario Ishii, quien se convirtió en el primer alcalde del PJ del conurbano en respaldar, en público, su candidatura a gobernador.

Kicillof estuvo escoltado por Carlos «Cuto» Moreno, diputado provincial y ex funcionario de Néstor Kirchner, que junto a Carlos Bianco y María Teresa García, integran el staff de su equipo de campaña.

Algunos aspectos de la dupla Kicillof-Magario

  • Es un «mimo» político para La Cámpora, la agrupación de Máximo Kirchner, que parece replegarse en la provincia de Buenos Aires: a ese territorio movió a dirigentes como Andrés «Cuervo» Larroque y en la Provincia se lanzará a cruzadas territoriales como ganar Quilmes o Mar del Plata a través de dos dirigentes propias: Mayra Mendoza y Fernanda Raverta. Kicillof no es, en el sentido clásico, un neo camporista: nunca formó parte de la mesa chica y hasta generó celos en la agrupación por la relación directa con Cristina. Pero en la cuenta de pertenencia, Axel entra en la cuenta de La Cámpora.
  • Contrareloj, ante el hecho consumado, entre los intendentes apareció una luz de esperanza: que al final, Cristina ubique a Magario en la cima de la boleta y deje a Kicillof en el segundo lugar de la tira. «Sería una señal para los intendentes y el peronismo», confió un dirigente que se animó a leer el oráculo y suponer que ella se corrió a un segundo lugar y sacó a los más K de las provincias por lo cual, imaginó, podría repetir ese modelo en Buenos Aires.
  • El tercer factor tiene que ver con la posibilidad Massa. La foto generó una lectura brava: que Cristina fijó un límite y avisó que la fórmula bonaerense ya está armada, por lo cual en una eventual negociación con el massismo, no hay chance de darle ese casillero al jefe del Frente Renovador. De ser así también castiga a Alberto Fernández que fue, repiten en el PJ, el «promotor» de la alternativa Massa gobernador.

Otra mirada es que puso ser un mensaje para que «se apure a acordar».

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