¿Se pagan en los países nórdicos mayores impuestos que en Argentina?

En estos días, con las medidas impositivas que plantean uno y otro candidato, se ha vuelto sobre la afirmación recurrente de que en los países nórdicos o escandinavos se sufre una presión impositiva mayor que el nuestro, y que sin embargo, no se ven afectados con nuestros problemas habituales como inflación, desempleo, pobreza, etc., descartando así de plano que parte de nuestros problemas se resuelvan mediante la vía de la reducción de impuestos.

Dejemos de lado la discusión de que sistema político predomina en la región escandinava, a saber, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, si se trata o no de una social-democracia, vamos a demostrar que tales afirmaciones carecen de todo sustento, posiblemente basadas en una lectura errada y perezosa de algún indicador, como veremos luego.

Para comenzar a entender cómo es soportada la carga fiscal entre los distintos contribuyentes, el primer paso obvio es observar el nivel de las principales alícuotas impositivas tanto en nuestro país como los países escandinavos.

En el caso del impuesto a las ganancias nos encontraremos con alícuotas progresivas como regla para las personas físicas, mientras que hablaremos de alícuotas fijas o escalas acotadas para las jurídicas. Sin embargo, lo destacable es que, en el caso de las empresas, las tasas giran en torno al 20%, con media ponderada, en el máximo de la escala, del 22,8%, mientras que en nuestro país es, a partir de este año por la reforma fiscal, del 30% más un 7% de las utilidades distribuidas, habiendo sido hasta 2018 del 35%.

Cuando comparamos las tasas que se cobran a los individuos observamos que se invierte la relación, y Argentina con un rango del 5% al 35%, se encuentra, salvo por el caso de Noruega, donde las tasas van del 1,9% al 22%, por debajo de los países nórdicos, aunque en estos no encontraremos paralelo con el reciente impuesto a la renta financiera, que grava las ganancias provenientes de activos financieros, desde plazos fijos hasta títulos públicos, con un 5% o 15%, sean estos en pesos o moneda extranjera respectivamente.

En cuanto a las Contribuciones y Cargas Sociales, Argentina tiene las alícuotas más altas, tanto para las contribuciones que realizan los empleadores como los empleados. La única excepción es Suecia con un 31% que deben aportar los empleadores, mientras que en nuestro país las alícuotas van del 23% al 26%.

Para el caso del IVA, encontramos que la alícuota general del 21% en Argentina, es inferior a la general de los nórdicos, la que va del 24% al 25% dependiendo el país, y tanto en Argentina como en la región escandinava encontramos variados bienes y servicios exentos, así como alícuotas diferenciadas para otros. Lo que un individuo o una familia paguen finalmente de IVA dependerá de la canasta de bienes y servicios que consuma, como veremos más adelante.

Pese a tener alícuotas de IVA de ente 3 y 4 puntos inferiores, en los países nórdicos, no existen impuestos a los ingresos brutos, a los débitos y créditos, impuestos a los sellos, salvo para bienes inmuebles, o a los bienes personales a excepción de Noruega. Tampoco se cobran aranceles a las exportaciones, y en general, tampoco a las importaciones. En contraste, en Finlandia e Islandia podemos encontrar impuestos a la herencia mientras que en nuestro país salvo por la provincias de Buenos Aires y Entre Ríos donde si se aplica, todavía no es la regla.

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Tanto en Argentina como en los países nórdicos encontraremos impuestos internos, entre otros al tabaco, al alcohol, a los combustibles, a las energías, etc., pero la forma de determinar las distintas bases imponibles, y la gran variedad de productos hace muy difícil su comparación.

Como vemos, los resultados son a priori dispares en cuanto al tamaño de las alícuotas, aun así es innegable el hecho de que los países escandinavos con una menor cantidad de impuestos cuentan una menor complejidad fiscal. Sin embargo, pese a la comparación realizada, la existencia de mínimos no imponibles, exenciones impositivas, diferentes escalas, alícuotas diferenciales, etc. hacen que el impuesto efectivamente soportado difiera entre contribuyentes, por lo que resulta necesario comparar cuanta presión sufren en promedio el contribuyente argentino y el escandinavo, sea este una persona física o jurídica.

Presión fiscal sobre los trabajadores

Una forma de medir la presión impositiva sobre los trabajadores, es analizando la cuña fiscal, esto es la diferencia entre el monto total que eroga un empleador y cuanto finalmente recibe el trabajador neto de contribuciones y cargas sociales, e impuestos.

Según un reporte de Tax Foundation, para los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para el año 2018, la cuña fiscal de un trabajador soltero sin hijos que cobraba un salario promedio, arrojaba para la región escandinava una media ponderada del 39,3%. La cuña fiscal media para el caso de una familia con dos hijos es del 33,7%.

Si bien el informe mencionado no recoge la situación para Argentina, si lo hace un reporte del Fondo Monetario Internacional de diciembre de 2017. En dicho informe se consigna que, para un trabajador en relación de dependencia soltero sin hijos cobrando un salario promedio, la cuña fiscal es del 33,4%, mientras que para una familia con dos hijos del 19,3%.

Adicionalmente, esos mismos trabajadores escandinavos promedio, consumiendo una canasta media de bienes y servicios, destinaban un 10,3% adicional de sus ingresos para el pago de IVA.

Por su parte, una familia argentina promedio destina al pago de IVA aproximadamente un 12,1% de sus ingresos. Para obtener este dato utilizamos la canasta promedio de bienes y servicios determinada para el mes de agosto de este año para la Ciudad de Buenos Aires por el Centro de Estudios, Servicios y Asesoramiento al Consumidor.

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Podemos observar que, considerando el IVA, en el caso de un trabajador promedio, el argentino dispondrá en principio de 4,1% más de sus ingresos netos, mientras que la familia argentina promedio lo hará por un 12,6%. Pero como tratamos anteriormente, los precios de los bienes y servicios escandinavos no contienen componentes impositivos recurrentes como impuestos a los sellos o a los ingresos brutos, los cuales son tan variados como los bienes y servicios que gravan, así como las etapas de fabricación que los componen.

Sin embargo, para considerar la totalidad de contribuciones sociales e impuestos que debe pagar un trabajador promedio, vamos a remitirnos al informe que realiza anualmente el Instituto Económico Molinari de Paris sobre miembros de la Unión Europea. Para 2018 indicaba que para la media de paises nórdicos, un trabajador con ingresos promedios se liberaba de la carga del Estado a partir del día 164, o sea, de los 365 días del año, 164 los debe destinar al fisco. 

Para el caso argentino tenemos el estudio que tambien anualmente realiza el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, que analiza cuatro casos de familias. Este arrojó que en este 2019, la totalidad de tributos y cargas sociales que deben soportar en los tres niveles del Estado, Nacional, Provincial y Municipal, recién éstas fueron libres del peso total del Estado entre los días 180 y 212. 

En definitiva, mientras un escandinavo destina el 45% de sus ingresos totales al pago de impuestos, el argentino promedio destina entre el 49% y 58% de sus ingresos totales para sostener a los distintos niveles del Estado. 

En este punto también es importante señalar que en la canasta considerada para la familia argentina promedio considerada encontramos que ésta destina el 20% de sus ingresos a servicios de medicina y educación privada, mientras que en los países nórdicos dichos servicios son brindados mayoritariamente por el sector público, pero con estándares y calidad propios del sector privado.

Presión fiscal sobre las sociedades

Analicemos a continuación cual es esta situación para las personas jurídicas. El último reporte Paying Taxes 2019 realizado por PWC y el Banco Mundial para el año 2107, sobre la base de una empresa mediana promedio modelo, considerando la totalidad de impuestos, tasas, contribuciones y cargas sociales que debe pagar en cada uno de los países en que fue medida, arrojó que en Argentina, ésta debe pagar el 106% de sus ingresos netos antes de impuestos, mientras que la media ponderada para los países nórdicos nos dice que esa relación es del 39%. O sea, mientras que en nuestro país para ganar 100 debe facturar debe obtener ingresos por más de 200, en la región escandinava solo debe hacerlo por casi 140. No por nada en el ranking nuestro país ocupa el puesto 169 sobre 189, mientras que el país escandinavo de mayor presión impositiva sobre las sociedades ocupa el puesto 33. El mismo estudio revelaba que mientras en nuestro país son necesarias 312 horas anuales para cumplir con la totalidad de regulaciones fiscales, la media escandinava es de 108 horas, lo que nos indica que la carga sobre las empresas no solo es terriblemente pesada, también es increíblemente compleja.

En el gráfico a continuación podemos ver como es el impacto de la presión fiscal efectiva detallada en los párrafos precedentes en cada uno de los países involucrados en la comparación.

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Vale la pena destacar que no es menor tener tal nivel de presión fiscal sobre las empresas, esto explica junto con otras razones, como son la complejidad regulatoria, la falta de seguridad jurídica, la imprevisibilidad política y económica entre otras, el por qué nuestro país no resulta atractivo para las inversiones de capital, tanto extranjeras como propias, y que cualquier plan que apunte al crecimiento económico debiera contemplar.

Hasta acá no existen, realmente elementos que indiquen que los países nórdicos tienen una presión fiscal mayor que el nuestro, todo lo contrario. ¿Y entonces, de donde surge el argumento de los sectores progresistas? Podemos arriesgar que por un lado miran la el tamaño de las principales alícuotas como vimos al principio, pero no su incidencia, y por otro lado hacen una mala lectura de la relación entre recaudación y PBI, como veremos a continuación.

Ingresos Fiscales sobre PBI

Para analizar cuál es el nivel de ingresos fiscales respecto del PBI vamos a examinar las estadísticas recopiladas por la OCDE para el año 2017.

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Efectivamente, si el cociente entre recaudación fiscal total y PBI fuera un buen indicador de la presión tributaria, definitivamente Argentina, con un 30,3%, tendría una presión impositiva inferior a la totalidad de los países nórdicos, con una media ponderada del 42,7%, como se puede apreciar en el gráfico. Sin embargo, no, no es un buen indicador en ese sentido, ya que no tiene en cuenta cómo se distribuye la presión fiscal sobre los contribuyentes, como vimos, ni tampoco contempla cuál es el nivel de evasión fiscal presente.

Evasión Fiscal

Para poder estimar el nivel de evasión fiscal, primero es necesario determinar el tamaño de la economía informal. Para esto, nos remitiremos una publicación del Fondo Monetario Internacional del año 2017 sobre datos a 2015. Según el informe Argentina presentaba una economía en negro del 25%, mientras que la media de los países escandinavos era del 13,4%. Dicho informe solo refleja el nivel de transacciones lícitas que se realizan sin facturar, por lo que, para obtener una idea más acabada del total de la economía informal, es necesario también conocer el volumen de trabajo no registrado.

Un estudio estadístico de la Organización Mundial del Trabajo del año 2018, revelaba que en 2015, mientras en Argentina de cada 100 trabajadores 47 eran informales, en los países nórdicos, en promedio, tan solo 8 de cada 100 se encontraban sin registrar.

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Claramente este nivel de informalidad laboral y economía no declarada repercute en un menor nivel de recaudación fiscal. Estamos hablando entre impuestos y contribuciones sociales, de una evasión fiscal de como mínimo 19 puntos del PBI en Argentina, contra 6,7 puntos que arroja el promedio para la región escandinava, recordando que no están contempladas maniobras de defraudación y evasión impositiva que generan una mayor evasión fiscal.

Este nivel de evasión fiscal, casi tres veces superior en Argentina que en los países nórdicos, claramente es otro indicio de que la presión fiscal en nuestro país resulta excesiva.

Llegados a este punto creo que resulta evidente que los países escandinavos tienen respecto a nuestro país una menor presión fiscal sobre sus contribuyentes, principalmente sobre las sociedades, y no casualmente, un nivel muy inferior de evasión fiscal, lo que lógicamente se traduce en una mayor recaudación.

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