Los abogados, la única esperanza de hacer despertar una Justicia dormida

Ya no es noticia ni novedad que en la República Argentina nos encontramos a más de dos meses desde la épica sanción del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio.

En aquel entonces el Dto. 297/20 ordenaba el ASPO, lo que importaba en la gran cantidad de trabajadores de la Argentina, salvo los exceptuados del artículo sexto considerados trabajadores esenciales, una dispensa en el deber de asistencia al lugar del trabajo, pero no así al deber de ponerse a disposición del empleador.

Esto quiere decir que ni bien el trabajador no debe presentarse físicamente al lugar de trabajo, si el empleador pudiere reconvertir su tarea hacia la modalidad de teletrabajo, el trabajador en el marco de la buena fe quedaba obligado a prestar tareas. Así lo refrendó la Decisión Administrativa 279/20 del hoy Ministerio de Trabajo.

Si el lector sin personalizar los rubros que componen servicios esenciales de los que no lee normalmente, la puesta en escena parecería una organización lógica en el marco de una pandemia sin precedentes en el marco de la humanidad.

Ahora bien, si yo le dijera a usted Sr. lector, que entre los servicios exceptuados se encuentra uno de los tres poderes independientes del Estado, ¿Mantendría su parecer?

Y si a esto le sumamos que el Poder del Estado No Esencial es ni más ni menos que la Justicia, ¿No es mucho ya?

Asimismo, hasta el poder legislativo entendió su rol de importancia adaptándose en tiempo record a la tecnología de la circunstancia.

En contraposición la Corte Suprema de la Nación que en los argumentos de su propia Acordada 12/20 admite que su trabajo en adaptar a las nuevas tecnologías y avanzar hacia el expediente digital data de 2007 (Conferencia Nacional de Magistrados) no pudo estar ni lo está logrando a la mínima altura de la circunstancia.

Los únicos que están interiorizándose en la lucha por que los derechos de los ciudadanos “salgan de la cuarentena” son los abogados y abogadas.

Para que el lector se pueda situar, que “la justicia funcione, pero en modo Pandemia” como expresa tan vigorosamente el dirigente sindical Julio Piumato, significa entre otras cosas que denuncian los abogados y abogadas:

Que en el fuero penal solo “caminen” las causas donde hayan detenidos (Todos los demás delitos no hay impulsión);

Que si te despidieron y no te reintegraron a tu empleo aun mediando cautelar y querés iniciar juicio ¡No podes!,

Que si tenés que iniciar una sucesión ¡No podes!,

Que si tenés que reclamar un derecho litigioso ¡No podes!,

Que si tenés que iniciar una mediación urgente ¡No podes!,

Que si tenés que litigar por derecho del consumo ¡No podes!,

Que si tenés que iniciar Comisiones Medicas ¡No podes!,

Que si tenés que iniciar juicio a la ART ¡No podes!,

Que si el seguro no te paga el siniestro y necesitas pedir ayuda a un juez ¡No podes!; y así podría seguir largamente.

En la República Argentina, ¡en pleno Siglo XXI, querés acceder a la Justicia y ¡No podes!

Los Abogados y Abogadas no están luchando por abrir deliberadamente los tribunales que por la misma negligencia del Poder Judicial ya se encontraban en deplorables condiciones edilicias y de salubridad mucho antes de la irrupción de la pandemia.

Los Abogadas y Abogados bregan por que la Justicia empiece a funcionar de manera remota, con expediente 100% digital, con notificaciones por medios alternativos (Carta Documento o WhatsApp) y con Audiencia 100% digitales conforme al contexto.

Quiero destacar en este sentido, la lucha que vienen encabezando las Dra. Elizabeth Campos y Andrea Contreras, quien, a través del Grupo de Abogados Independientes, “Abogados en Emergencia Somos Todos” instaron un amparo en la Justicia Nacional, y la Dra. Campos Elizabeth uno propio en la Justicia Provincial a fin de que se restablezca de una vez por todas el servicio de Justicia, a través de su declaración como servicio esencial mediando los protocolos sanitarios y adaptaciones que sean necesarias.

Todas las sugerencias del párrafo precedente, son tan extraordinarias como el contexto, no habilitan argumento alguno que pueda negar la tutela de los derechos de los ciudadanos.

Lo vengo desarrollando este tema ya desde la crónica “La Justicia es un servicio esencial y debe restablecerse” de fecha 4 de mayo de 2020 en este honorable portal de noticias digital.

Quiero ser bien gráfico a dos meses de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, porque creo que ya es permitible aseverar lo que voy a decir, porque hubo tiempo necesario para que la Justicia se adapte como lo hizo el Poder Legislativo.

A dos meses de pandemia, La Justicia es tan esencial como la Ferretería, como la Gomería, como la Farmacia o el Supermercado.

La gente lo padece en silencio, y solo se traduce este malestar en las voces de sus abogados y abogadas, por eso, hoy es menester destacar la importancia y el rol social que cumplen estos profesionales.

Sigo afirmando hasta el cansancio, La justicia es un servicio esencial y debe restablecerse.

Sergio Rodríguez
Abogado, especialista en Relaciones Individuales del Trabajo, recibido en la Universidad de Buenos Aires. Docente universitario y escritor doctrinal de varias editoriales jurídicas del país. Se desempeña como abogado en el Estudio Jurídico Leguizamon-Rodríguez.

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