Abuso policial en Río Cuarto, Córdoba

En Río Cuarto se desató un nuevo escándalo el 20 de enero pasado, cuando en la localidad apodada “El Virreinato”, por ser la segunda ciudad más importante de la provincia de Córdoba, la Policía detuvo por error a un ciudadano, al cual golpeó salvajemente.

Sábado en la ciudad de la furia

Es un hermoso día de verano en Río Cuarto, la ciudad donde la gente se niega a ir a votar, y el intendente Llamosas (reelecto con menos del 50% del padrón, con peronismo y kirchnerismo unidos y la oposición “convenientemente” fragmentada), pasea tranquilo porque desde hace más de cuatro años, cuando asumió por primera vez la intendencia, declina hablar sobre los gravísimos problemas de seguridad en dicho territorio.

Mientras tanto, una ambulancia traslada velozmente a Carlos Galíndez, una nueva víctima de la inseguridad, a la ciudad de Córdoba para que reciba los tratamientos adecuados en un sanatorio de alta complejidad, donde le harán cirugía reconstructiva y colocarán una prótesis en su destruido maxilar.

Llamosas, ante cada caso en que la fuerza de seguridad derrapa por acción u omisión, dice que no es cuestión del municipio, alegando que la Policía es provincial. Pero el Intendente está involucrado, no sólo por pertenecer al mismo partido político que gobierna la provincia desde hace más de veinte años sino porque la seguridad es una de sus responsabilidades.

Las leyes, los hechos y el derecho

Según la Constitución de la Provincia de Córdoba se garantiza el derecho del ciudadano en los artículos 42, 43 y 44. “Salvo el caso de flagrancia nadie es privado de su libertad sin orden escrita y fundada de autoridad judicial competente, siempre que existan elementos de convicción suficientes de participación en un hecho ilícito y sea absolutamente indispensable para asegurar la investigación y la actuación de la ley. En caso de flagrancia, se da aviso inmediato a aquélla, y se pone a su disposición el aprehendido, con constancia de sus antecedentes y los del hecho que se le atribuye, a los fines previstos en el párrafo anterior”.

“Custodia de presos y cárceles”

“Artículo 44. Todo funcionario responsable de la custodia de presos, al hacerse cargo de los mismos, debe exigir y conservar en su poder la orden de detención o prisión; a él corresponde su custodia, con exclusividad. Es responsable de la detención o prisión indebida.

Los reglamentos, de cualquier lugar de encarcelamiento, deben atender al resguardo de la salud física y moral del interno, y facilitar su desenvolvimiento personal y afectivo.
Prohibida la tortura o cualquier trato vejatorio o degradante, el funcionario que participe en ellos no los denuncie, estando obligado a hacerlo, o de cualquier manera los consienta, cesa en su cargo y no puede desempeñar otro por el término que establece la ley”.

La Carta Orgánica de Río Cuarto

Para mayor precisión, le recordamos al Sr. Llamosas que Río Cuarto queda dentro de la provincia de Córdoba, pero además que el Intendente tiene responsabilidad respecto al desempeño policial. Así lo garantiza la Carta Orgánica de la Ciudad de Río Cuarto en su ítem acerca del

“PODER DE POLICÍA”

“ARTÍCULO 13.- El Municipio ejerce el poder de policía en las materias de su competencia dentro de su territorio. Mediante delegación efectuada por convenio con el Gobierno de la Provincia de Córdoba, ratificado por ordenanza, ejerce dicho poder en el espacio territorial que se extiende hasta colindar con igual zona de otros municipios y comunas”.
Para explicar la gravedad del feroz ataque a un turista, que estaba dejando la ciudad, aclaramos que Galíndez no fue atacado por delincuentes, sino ferozmente golpeado por quienes deben cuidar de los ciudadanos y combatir este tipo de acciones: La Policía.

Crónica del horror

La pareja, que vive en Pilar, estaba paseando por la localidad cordobesa, cuando detuvo su vehículo en la salida de la ciudad. En esa circunstancia, según declaró el abogado defensor, “al lado estaciona un móvil blanco perseguido por móviles policiales, suponemos que por hechos delictivos”, por lo cual al arribar la policía presupone “que Galíndez estaba participando de eso” y lo llevan detenido junto a su señora, según cronicó Diego Orlando Chiechi, patrocinante del herido.

En la comisaría, Carlos Galíndez espera que la Policía resuelva la confusión, mientras él y su señora permanecen esposados durante una hora. Finalmente, el personal a cargo advierte que Galíndez es inocente y procede a labrar el acta correspondiente.
En el acta debe declararse lo actuado por el personal policial y como documentación, tiene validez legal, sirviendo como prueba de lo acontecido y del desempeño de los oficiales a cargo.

Chiechi contó a los colegas de Cadena3: “Confeccionan las actas, le piden que las firmen con espacios en blanco, Galíndez se niega y le tachan los espacios y una policía le dice textual: “Ahora si te haces el vivo sabés lo que te va a pasar” (SIC)”.

La tortura salvaje

En esta situación y con la evidente intención de intimidarlo, Galíndez fue llevado a la rastra a un cuarto aparte, donde entre varios policías fue desnudado. Ellos “empiezan a golpearlo ferozmente en estómago, cabeza y le quiebran la mandíbula y el maxilar”, dijo el abogado. La esposa, Jorgelina Galíndez, aseveró: «Fue una paliza brutal». Luego afirmó que tiene identificados a los policías que golpearon salvajemente a Carlos.

Jorgelina contó en detalle el horror que vivió, al presenciar la golpiza: «Yo no podía hacer nada, se había desmayado y le seguían pegando. Uno se dedicaba a pegarle en la cabeza, a mí me tenían esposada contra la pared».

«Nos llevaron ahí para torturarnos, nos trasladaban y no nos dejaban ir», agregó.

La ambulancia que traslada a Carlos y Jorgelina llega al Sanatorio Allende. Carlos es examinado. Debido a la contundencia de la agresión pasa al quirófano.

Son tantos y tan certeros los golpes que los dos policías descargaron a Carlos Galíndez que en la clínica le tienen que reconstruir la mandíbula, colocándole placas de titanio. «El lado izquierdo, que es el más destruido, tiene el nervio despedazado, así como el labio, el mentón, la mejilla y la nariz», detalló Jorgelina.

El día después

El Fiscal que recibió la denuncia, Fernando Moine, está centrando la investigación a dos sargentos, un cabo y un suboficial. La máxima autoridad del Tribunal de Conducta Policial, Ana Becerra, precisó que dos sargentos (un hombre y una mujer), un cabo y un suboficial inspector (que estaba a cargo en el momento de los hechos) pasaron a situación pasiva. «Esto permite garantizar que no haya entorpecimiento de la investigación y manipulación de las pruebas», aclaró.

El fiscal detalló que “se comenzó una tarea investigativa con secuestro de libros de guardia en la alcaldía central, en la de Río Cuarto y en las patrullas preventivas para recolectar testimonios y determinar lo ocurrido en la alcaldía”.

“Había una investigación iniciada en hechos contra la propiedad en Gigena y algunos intentos en Río Cuarto y circunstancias que determinaron la ubicación de vehículos identificados por testigos y este tipo de hecho. Investigamos las circunstancias en las que fueron encontrados juntos estos vehículos y los sospechosos”, agregó.

Tal como aconteció en el caso de Blas Correa, un mes atrás (17 de diciembre de 2020), Jorgelina no recibió ningún tipo de comunicación desde las autoridades policiales.
Alfonso Mosquera, ministro de Seguridad de Córdoba, al ser consultado al respecto calificó el hecho como «aberrante».
¿Se habrá enterado Llamosas?

Fuentes: Cadena3, ambito.com, diario Puntal de Río Cuarto, Constitución de la Provincia de Córdoba, Carta Orgánica de la Ciudad de Río Cuarto.

Audios de los graves hechos de Río Cuarto:

Audio Cadena 3

Duro relato de la esposa de Galíndez, atacado por policías

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

Deja un comentario