Al servicio de la salud en condiciones insalubres

En el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio el sistema de salud se convirtió en el foco de atención del gobierno de turno, todos los medios de comunicación y la sociedad argentina.

El derecho a la salud constituye uno de los derechos humanos fundamentales, que son aquellos que existen con anterioridad a la sociedad y al Estado, ya que corresponden a la persona humana por su condición de tal y por el sólo hecho de serlo.

Nuestra sistema de salud ha dado qué hablar, reflejando años de decadencia y desidia por parte de las autoridades sobre uno de los derechos fundamentales, como es el de la salud, con raigambre constitucional reconocido en varios artículos intrínsecos de nuestra carta Magna, por ejemplo el artículo 42 que dice lo siguiente: “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno”.

Como así también, la incorporación de los tratados internacionales mediante el artículo 75 inciso 19, de los cuales mencionaré algunos a modo ejemplificador, tales como:

  • La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial –1965–, que en su artículo 5º, apartado e), inciso IV), establece que es deber de los Estados garantizar el derecho a la salud pública y a la asistencia médica.
  • Ya con un mayor grado de precisión, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre –1948– establece en su artículo 1º que todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la integridad, y en su artículo 11 reza: toda persona tiene derecho a que su salud sea preservada.
  • Asimismo la Convención sobre la Eliminación de toda Forma de Discriminación contra la Mujer 1979–, promulgada por la República Argentina en 1980, establece en su artículo 11, párrafo 1º, apartado f), la protección de la salud, y el artículo 12 prevé el acceso a la atención médica.
  • No menos trascendente por el universo que abarca, es la Convención de los Derechos del Niño –1989–, que en su artículo 24 establece que se reconoce el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud y al servicio para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud.
  • No podemos obviar por su trascendencia e importancia, al Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales –1966–, que contiene las previsiones más completas y de mayor alcance sobre el derecho a la salud dentro del sistema internacional de los derechos humanos, entendiendo por salud conforme la Organización Mundial de la Salud (OMS), como el estado de completo bienestar físico,mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad.

Estamos de acuerdo y orgullosos de haber adherido a cada pacto internacional, donde todas y todos los argentinos, si bien no conocen de forma textual, inconscientemente somos partícipes y conocedores parciales del mismo.

Es por ello que al inicio de la vigencia del aislamiento la sociedad argentina en el fervor de la solidaridad dedicaba unos segundos a las 21 horas a aplaudir a aquellos profesionales que se dedicaban al servicio de la salud, ha habido decenas de publicaciones en las distintas redes sociales dedicando agradecimientos y pidiendo a sus diferentes creencias religiosas el cuidado de cada uno.

A medida que la comúnmente llamada cuarenta fue prolongándose, los aplausos se fueron apagando y la vista comenzó a fijarse en otros ámbitos igual de preocupantes como es la economía, y la situación laboral de la mayoría.

Siendo el momento de fama más corto para un sistema que requiere mejoras no parches para pasar el invierno, un derecho al que hemos reconocido plenamente ratificando cual tratado internacional lo mencionare como prioridad. Siendo un orgullo otorgar a cada ciudadano del país, sea oriundo o no, la gratuidad de su otorgamiento, mas no así su calidad.

Los profesionales de la salud, hoy se encuentran expuestos a este virus que ha conmocionado internacionalmente a cada ciudadano.

Cumpliendo cada día con su juramento hipocrático ya sean médicos, técnicos, enfermeros, todo aquel que preste servicio en la salud, lo haya prestado o no. Con sus resquemores, pensando en cumplir con la atención hacia los pacientes, pero ¿cómo hacerlo si hacen falta materiales de protocolo para recibir a pacientes sospechosos de Covid-19?.

¿Acaso pensamos que por su juramento podemos exigirles trabajar de formas insalubres?Cito uno de los puntos del mismo:” VELAR con el máximo respeto por la vida humana”.

¿Y quién los respeta a ellos? Cuando hacen falta guantes, barbijos, mamelucos, gorras, jeringas, zapatos, para todos aquellos que se encuentran cara a cara con los pacientes contagiados.

¿Quién piensa en respetar sus vidas? Tienen familias y amigos que los aman y esperan todos los días.

Basta de aplausos hipócritas, palabras vanas y vacías de contenido, es hora de los hechos señores. A no olvidar.

Débora Díaz
Abogada, especialista en Derecho de Familia, recibida en la Universidad de Buenos
Aires, me desempeño como abogada y coordinadora del departamento Civil del estudio jurídico Leguizamón-Rodríguez.

8 Comentarios

  1. Solo un calificativo: IMPECABLE ??????????????????????. Hoy en los hospitales se obliga a los trabajadores denla salud a “colaborar” pero sin por alguna razón te agotaste o quebraste, sos sancionado, si sancionado o como le dicen comúnmente sumariado….esa es la realidad que la gente común desconoce. Y

  2. Excelente reporte, faltan muchos equipos de protección para profesionales. Los que compran son de baja calidad y no nos protegen.

  3. Excelente Débora, gracias por incluir en tu nota a los profesionales técnicos, que también estamos abocados al Covid 19 pero de los que nadie se acuerda y que cumplen con esta obligación, sin descuidar sus tareas diarias inherentes a su función, con dedicación, y buscando siempre el bienestar del paciente, exponiéndose y muchas veces dependiendo de nuestras propias gestiones para conseguir un equipo de protección mas adecuado que nos permita trabajar y volver a casa, a reencontrarnos con nuestros afectos (algunos a la distancia) con tranquilidad y sin temores de llevar el coronavirus.

  4. Gracias Charly, espero que el reconocimiento llegue y no sólo en palabras. Que la gente no olvide el esfuerzo diario, y menos los que deben velar por ello. Abrazo, y muchas gracias por el comentario.

  5. Gracias Adri, espero que la debida prestación y protección llegue. Que se haga publica las falencias a las que se encuentran diariamente expuestos. Abrazo y muchas gracias por leerlo!

  6. Lo se, Liliana, y fue el principal motivo de esta nota, que se supiera que todos los profesionales de la salud, no sólo médicos están al servicio de la salud y atravesando contingencias que no deberían de tener.
    Entiendo la responsabilidad con la que trabajan y se dedican a su profesión, conozco de ello. Reitero ojalá esto sea de público conocimiento y llegue a los ojos y oídos que deban. Abrazo y gracias por leerlo.

  7. Excelente nota Debora, gracias en nombre de los profecionales de la salud, por defender los derechos de una profesión incondicional al cuidado de las personas sin importar raza credo o religión.

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