Alberto le pidió a AMLO que medie con uno de los grupos de acreedores de la deuda

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo el viernes que medió entre el gobierno de Alberto Fernández y la administradora de fondos BlackRock, durante las negociaciones por la deuda del país sudamericano.

“Me habló el presidente de Argentina, Alberto Fernández, que sabía que yo tenía buena relación con Larry Fink – CEO de BlackRock – y que ellos estaban buscando una renegociación de su deuda”, expresó el mandatario izquierdista en su tradicional conferencia de prensa desde Palacio Nacional en Ciudad de México.

En noviembre de 2019, en su calidad de presidente electo, Alberto Fernández se entrevistó en la capital mexicana con López Obrador. Después de esa reunión, los canales diplomáticos entre los dos países se estrecharon.

Andrés Manuel López Obrador detalló que el presidente Fernández le contó que “ya tenían un dictamen, que podían reconocer la deuda y que querían cumplir». El mandatario sudamericano aclaró durante la conversación con su homólogo que “no quería firmar nada y que luego se incumpliera con las obligaciones”.

La conversación telefónica entre los mandatarios Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández ocurrió hace 10 días aproximadamente, según se pudo reconstruir a la hora de confirmar la comunicación entre ambos. Sin embargo, desde el entorno del presidente argentino aseguraron que “la gestión no habría dado los resultados esperados”. Es decir, que pase lo que pase con la negociación no sería una consecuencia directa de la intermediación del jefe de estado mexicano.

“Entonces (Fernández dijo) que se aceptara la propuesta de ellos, que era en aquel entonces de pagar el 41% de la deuda, osea una quita del 59%, para llegar a un entendimiento”, explicó Andrés Manuel López Obrador.

“Yo le hablé a Larry Fink, él es una buena persona, el presidente de Argentina, excepcional. Le expliqué a Larry Fink, (él) estaba enterado, ellos empezaron haciendo una propuesta, me explicó que no dependía solo de ellos. El caso es que iba a proponer a su consejo una disminución del 50 al 55%”.

BlackRock es la administradora de fondos más grande del mundo y se ha convertido en el principal obstáculo de una solución amigable de los USD 66.000 millones de deuda que el gobierno argentino se propuso restructurar.

López Obrador dijo que se ha mantenido atento al desarrollo de las negociaciones.

“Entonces por un lado (Argentina) 41%, luego me enteré que era el 39% y ahí estaban. Entonces hablé con ese propósito, ya le dije al presidente de Argentina, ‘así están las recomendaciones’. Siempre es mejor el arreglo para todos, porque aunque parece que es un asunto que sucede en otro país, a veces estas notas afectan la estabilidad del mundo, de otros países”.

El presidente mexicano que tomó el cargo en diciembre de 2018, no ha viajado al extranjero desde entonces y en algunas ocasiones se ha mantenido ajeno al concierto internacional bajo el argumento de la “no intervención”, sin embargo, este viernes se dijo atento a las circunstancias de la región, en medio de la pandemia de coroanvirus.

“Ayer corrió la noticia de los rebrotes de la pandemia y se cayeron las bolsas y nos pasaron a perjudicar también a nosotros porque nuestro peso se depreció, nada más por un informe. A veces con fundamento, a veces no, pero así se manejan los mercados, hay nerviosismos, tiene que ver mucho la confianza. Nosotros estamos en una situación muy favorable”, concluyó.

BlackRock, uno de los acreedores por los que Alberto Fernández pidió la intervención de AMLO

BlackRock, la administradora de fondos más grande del mundo y principal obstáculo a una solución amigable de los USD 66.000 millones de deuda que el gobierno argentino se propuso restructurar, fue denunciada en las páginas del influyente diario británico Financial Times de “hipocresía sobre el cambio climático”.

La empresa, cuyo CEO, Larry Fink, ya fue desafiado por el economista Jeffrey Sachs y por la senadora y exprecandidata presidencial demócrata Elizabeth Warren a aportar a una solución de la deuda argentina, es ahora centro de las críticas de organizaciones y compañías preocupadas por el cambio climático después de haber votado contra resoluciones de adecuación a temas ambientales en los directorios (en los que detenta poder de voto por sus participaciones accionarias) de las petroleras australianas Santos y Woodside Energy.

Este fin de semana, luego de que dos de los tres comités de acreedores de la Argentina informaron que presentaron una “propuesta coordinada” para que la Argentina restructure de modo “sustentable” su deuda, se confirmó un anticipo acerca de la “grieta” entre BlackRock y los otros dos grupos pues exige una oferta bastante más alta por parte de la Argentina

Fink ya fue motivo de criticas por la diferencia entre sus palabras y sus acciones a raíz del asesinato del periodista árabe Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia en Estambul, después de haber realizado denuncias contra el príncipe saudita Mohammed bin Salman. Tras ese episodio, Fink decidió no asistir a una conferencia mundial de inversores en Arabia, en lo que aparentaba ser una decisión ética en línea con su credencial (también sostenida en sus “cartas») de “activista social” de Wall Street. Pero Fink siguió haciendo negocios en el reino saudita y señaló que Arabia era “un país grande, hay mucha gente buena; estas cosas no son blanco y negro, son cosas muy complejas”. En una reciente entrevista con la agencia Bloomberg, Fink también dijo que si tuviera 20 años se dedicaría a la inversión en energías renovables, otra señal “pro-ambiente”.

Del dicho al hecho

El cargo de hipocresía en la nota de Financial Times es porque en su más reciente “carta” Fink también dijo que la preocupación por el cambio climático estaría en el “corazón” de sus estrategias de inversión, pero BlackRock votó en contra de decisiones de las compañías australianas para ajustarse a los objetivos del Acuerdo de París sobre reducción de emisiones. Las compañías australianas debatieron esos cambios luego de los devastadores incendios que tuvieron lugar en ese país en enero.

“Larry Fink habla mucho de las credenciales climáticas de su firma, pero no tiene nada que mostrar”, le apuntó Brynn O’Brien, directora del “Centro Austrasiático de Responsabilidad Corporativa, que abogó por las medidas de las dos petroleras australianas. “Es más que hora que BlackRock se decida si está a favor de un planeta vivible o no; no podemos perder otros 12 meses”, dijo O’Brien, mientras BlackRock explicó que su voto en ambos casos tuvo que ver con “preocupaciones de los inversores” y que votaría lo mismo el año próximo si esas preocupaciones no fueran satisfechas.

La administradora de fondos invocó sus votos a favor en temas ambientales (como la exclusión de 25 directores de diferentes “boards”) y en dos resoluciones, una de la finlandes Fortum y otra de la “Compañía Nacional de Gas y Fuel” de EEUU, pero señalando también preocupación por el difuso alcance de los objetivos ambientales e invocando su “complejidad”.

O’Brien, sin embargo, remarcó la falta de conciencia de BlackRock acerca de la urgencia que los recientes incendios impusieron a las cuestiones climáticas en Australia. “No alcanza con que diga que está en sintonía, es tiempo de que actúe”, dijo.

También Mark van Baal, fundador de Follow This, que presentó mociones de resoluciones climáticas en las próximas Asambleas Anuales de varias compañías europeas, como las petroleras Shell y Total, dijo que los representantes de BlackRock en los directorios “raramente” votaron contra las decisiones de los ejecutivos de las compañías en temas climáticas.. “La brecha entre las cartas de Fink y lo que vota BlackRock es cada vez más grande”, señaló.

Tim Buckley, director de estudios financieros del “Instituto de Economía y Análisis Financiero de la Energía”, también citado en la nota del Financial Times, dijo que el declamado foco de BlackRock en la sostenibilidad climática era bienvenido, pero tenía que ser sostenido en los hechos.

Giselle Tkaczuk

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