Año Nuevo judío y cordobés

A los nuevos problemas, nuevas soluciones”, parece ser el principio que rige el ingenio de quienes toman la responsabilidad de ser dirigentes comunitarios y se enfrentan a la contrariedad de la pandemia por Covid-19.

Este dicho tiene validez para la Comunidad Judía de Córdoba, que abraza a 900 familias vinculadas en diversas instituciones educativas, templos, el club, el cementerio, sedes locales de DAIA, entre otras entidades, un equipo de rabinos, Club de Abuelos y hasta una organización propia de Asistencia Social Comunitaria para cuidar de quien lo necesite, más iniciativas de colaboración con personas en situación de vulnerabilidad.

Entre algunos logros, si de algo nos sentimos orgullosos, aunque sin la menor vanidad, es del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) compartido con otras tradiciones, que ya es mayor de edad y nos honró a los cordobeses con la designación de Capital del Diálogo Interreligioso.

La cuarentena como desafío

En esta pandemia, la Comunidad ha redoblado esfuerzos para dar continuidad a todas sus actividades y mantenerse conectada a través de medios virtuales, en ceremonias como las del shabat, por ejemplo, transmitida desde el Templo y compartiendo las pantallas para rezar juntos y saludarnos.

De esta manera se logró cumplir la premisa de reunir el “minián”, un mínimo de diez judíos para rezar. Asimismo, para poder agradecer como todos los shabat, mediante el pan trenzado, llamado jalá, tenemos que compartirlo (de allí proviene la palabra compañero, es con quien compartimos el pan). Para ello, cada uno desde su casa comparte la pantalla de zoom con su propia jalá, que comemos al mismo tiempo.

Por lo demás, las funciones de la Comunidad y las necesidades de sus integrantes se fueron cumpliendo a través de la virtualidad, en el caso de la educación formal y no formal, el acompañamiento de adultos mayores, etc. y en casos de necesidad se han visitado casas de personas que lo requerían, con todas las precauciones del caso.

La calidez del equipo de rabinos ha permitido rediseñar encuentros a puro amor y religiosidad, porque no somos pocos, nos conocemos mucho y nos queremos integrar cada día más.

Año Nuevo poco ortodoxo

Ante la proximidad del Año Nuevo (Rosh Hashaná) un dilema nos exigió nuevas formas de cumplir el ritual tradicional, ya que si bien las celebraciones y bendiciones tienen valor a la distancia, es imprescindible compartir el toque del shofar (cuerno de carnero) de manera presencial, como está prescripto en la primera parte de las Sagradas Escrituras (Tanaj). Por lo tanto, la serie de ceremonias hubiera quedado incompleta sin el maravilloso sonido del shofar, que debe ser tocado en una reunión presencial pero con los recaudos que nos exige el distanciamiento social.

Córdoba, la revolucionaria

La Jewish Telegraphic Agency (www.jta.org) desde Estados Unidos quedó maravillada por la solución con la cual los rabinos nos ayudaron a cumplir el precepto y lo informó con estas palabras: “Con la ciudad de Córdoba como sede del evento anual de carreras y exhibición de automóviles del Rally Argentino, la comunidad judía de la misma provincia se apoderó del tema del desfile de automóviles para celebrar un servicio de Rosh Hashaná socialmente distanciado. Unos 200 coches llenos de familias se presentaron el domingo, segundo día de la fiesta, para participar en una ceremonia y escuchar el shofar, todo desde sus vehículos”.

En la playa de estacionamiento del predio que alberga a la Escuela Israelita Gral. San Martín el equipo de rabinos y oficiantes ideó un recorrido para que cada familia disfrute desde adentro de su coche, respetando las normas de distanciamiento, del cumplimiento de los preceptos correspondientes al Año Nuevo Judío.

Desde 1917, la citada agencia de noticias publica las novedades de las comunidades del mundo, para esta ocasión entrevistaron al Rabino Marcelo Polakoff, quien lo explicó de esta manera: «Organizamos un circuito completo donde las familias pudieron entrar con los coches y no tenían que dejar el coche, con estaciones para compartir nuestras actividades tradicionales en comunidad, con oraciones, algunos lugares de tzedaká (recepción de donaciones), izkor para recordar a los seres queridos y también lugares para cantar y por supuesto para escuchar el shofar juntos«, expresó el rabino del Centro Unión Israelita de Córdoba a la Agencia Telegráfica Judía.

La Comunidad judía de la provincia cordobesa cuenta con aproximadamente 8.000 personas, lo que la convierte en la segunda más grande de Argentina, después de la de Buenos Aires”, describió la Agencia.

El evento fue organizado en coordinación con el gobierno local para cumplir con los protocolos y directrices COVID-19. Argentina ha impuesto una de las cuarentenas más estrictas del mundo desde el 20 de marzo”, aseveró la JTA (sigla en inglés).

Las imágenes son elocuentes. La alegría del Año Nuevo Judío se comparte a pura espiritualidad y nada puede impedirla, ni siquiera una plaga a nivel mundial.

Entre los deseos del año que comienza, tal vez uno de los más reiterados es que podamos superar esta pandemia y aprender a cuidarnos siendo solidarios, ser militantes sin grieta y sin descanso del Tikún Olam (Curar el Mundo). Y que Dios nos bendiga a todos.

Año Nuevo judío y cordobés 1
El rabino Marcelo Polakoff cumpliendo el ritual de tocar el shofar
Disfrutá del video del evento
Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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