Ansaloni: Calladito te ves más bonito

En la segunda década del siglo 21, que acabamos de iniciar, la corrección política se extiende a todas las manifestaciones personales y se focaliza específicamente en la comunicación.

Este es el momento de definir a las personas en situación comunicativa y dictar el decálogo del buen orador.

  1. Si vas a grabar un mensaje de voz y la tuya es reconocible con facilidad, no seas tan Donda, no mandes un audio.
  2. Si estás tuiteando distraído mientras en el trono dudás de hacer lo primero o lo segundo, no dudes en el dolor de cabeza que tendrá tu CM para parchar las macanas que tuiteás. Si lo sabrá Rulo Atroz, el nieto de oro.
  3. Si das RT a un tuit con puñetadas a un periodista, no es gracioso. Es agresión. En caso de estar sentado en el sillón de Rivadavia, es peor. Si lo sabrá Alberto, Emperador de Costa Pobre.
  4. Y si a plena luz del día te querés apretar a una mujer casada y embarazada, famosa ella, seguida de cerca por paparazzis, polarizá los vidrios del auto… o saltarás a la fama como lo que sos. Y sos lo que estás haciendo.
  5. Si están sesionando en la Cámara de Diputados, la cámara está prendida, Ameri, no podés jugar al ternero mamón con tu secretaria. Las videoconferencias quedan registradas y no se puede hacer humo con eso. Ni Massa puede… porque te están viendo. También tenés que ser pudoroso con tu vestimenta, aunque se te derrame el tereré, como dijo excusándose el diputado Roberto González del Partido Colorado. No podés salir en zoom como el Señor te trajo al mundo.
  6. Si estás acostumbrado a golpear en la cancha mientras el árbitro no te ve, ahora te ve el VAR y salís con amarilla o roja, adaptate a los tiempos que corren.
  7. Atento a la agenda. Si te perdiste la conversación, no podés inventarla para la gilada. ¿Se entiende, Felipe? Si la reunión es en Casa Rosada y te fuiste a Olivos, te la perdiste, pero Biden la grabó.
  8. Si te vas a hacer el profesor canchero con filminas, o doblando papeles para mostrar una realidad paralela, la sociedad no es para-lela, es para todostodasytodes, Alverso… no mientas, si queda registrado, se te vuelve en contra.
  9. Si vas a citar la letra de una canción para hacerte el hippie setentoso, y las bienaventuradas palabras son de Serrat, no digas que es de Benedetti… bajá la soberbia y fijate… o aunque sea una vez, una vez decí simplemente “me equivoqué” tal como puede pasarle a un ser humano normal.
  10. Si participás de un zoom o plataforma similar, serás grabado y si decís una macana, será reproducida y te reclamarán que te retractes, aunque sea por ignorancia. Calladito te ves más bonito, Ansaloni.

Los vulnerables en este país son también las personas en situación comunicativa, que puede ser registrada, grabada y reproducida.

Si alguien odia, y se atreve a manifestarlo, ante el reclamo por su conducta la disculpa ideal que encuentra cuando expresa sus ideas es decir que fue “sacado de contexto”.

¿Cuál es el contexto que podría justificar el odio al otro, el desprecio a las personas con
capacidades diferentes, la xenofobia, el racismo, el antisemitismo?

En el caso de un funcionario público, sus acciones y expresiones deben ser intachables, también podrían ser admirables, porque se erige ante la ciudadanía que lo votó y sustenta, con sus impuestos, los honorarios que percibe para desempeñarse en su cargo.

Dicho trabajo se inicia con un juramento: “Desempeñar fielmente el cargo de diputado y obrar en todo de conformidad con lo que prescribe la Constitución Nacional”. Y en la Carta Magna precisamente se garantiza la igualdad ante la ley en su artículo 16. No podés discriminar a un grupo por religión o etnia ni por nada.

Además, don Ansaloni, hemos suscripto a los tratados internacionales contra la discriminación, que son receptados en el artículo 75, inciso 22.

Hace un año ya, precisamente en enero de 2020 (también perteneciente al siglo 21), nuestro país selló un acuerdo con la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA). La decisión oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores llamó a la definición de una guía para determinar qué conductas pueden ser consideradas antisemitas, para que puedan ser prevenidas, sancionadas y eliminadas.

Felipe, el que no oye pero escucha, convocó a todos los poderes públicos a utilizar la definición “para contribuir a la lucha de la República Argentina contra el antisemitismo en todas sus formas, colaborar en la construcción de una cultura de prevención de la hostilidad y la violencia a la que conducen los prejuicios y la intolerancia, promover la educación para la pluralidad y reforzar la tarea de garantizar el cumplimiento del objetivo de la educación, la memoria y la investigación del Holocausto y sus enseñanzas para nosotros y las generaciones futuras”.

Por esto es grave tu expresión, Pablo Miguel Ansaloni, Diputado de la Nación por el partido, atentos, “Unidad y Equidad Federal”, sí, sí, unidad sin odios, equidad sin discriminación.

Otro dato interesante que encontré en el sitio oficial de la Honorable Cámara es cómo contactarlo, “Ubicación de Oficina: 936, 9 piso, anexo A”, un correo electrónico: pansaloni@hcdn.gob.ar y tal vez lo más esperanzador: Que su período vence el 09/12/2021

Párrafo aparte para los que somos descendientes de los que llegaron en los barcos, que sentimos amor y respeto por este noble suelo que nuestros ancestros, sobrevivientes de catástrofes, llamaron Patria. Para ellos la Argentina era vida, para sus hijos alimento y estudios, para los nietos un desafío y siempre, siempre, el lugar que llamamos nuestro hogar.

Los judíos argentinos somos argentinos judíos, lo llevamos en la sangre y lo transmitimos de generación en generación. Es indisoluble e implica gratitud, por eso con la frente en alto podemos decirte, Ansaloni, que seas prudente para hablar. Porque cuando quisiste aclarar, oscureciste.

Para ser nacional no es necesario odiar. Para ser patriota, no hace falta comparar. Tampoco es cierto que los judíos no sabemos donde estamos. Estamos en un país en el cual un ignorante como vos se anota en una lista sábana que es larga para los políticos pero corta para los ciudadanos.

Después empeoraste: “Cuando hago mención a esa frase milenaria, sólo se refiere a la falta de territorio que por muchísimos años el pueblo Judío no tuvo”.

Mucho antes… mucho antes de tu existencia el pueblo judío se estableció en Israel. A pesar que fueron expulsados una y otra vez, siempre hubo judíos en Israel, tanto como fuera de Israel. En Argentina, desde 1889 llegan inmigrantes a establecerse, a armar sus familias y comunidades en esta tierra, arraigados. Enamorados. Dentro del contexto, no vinieron para aprovecharse y no se fueron, se quedaron a pesar de ataques antisemitas.

A pesar de los Tacuara, de los atentados a la Embajada y a la Amia. A pesar del asesinato del Fiscal de la Nación Alberto Nisman, crimen impune cuyo sexto aniversario se aproxima.

Ansaloni, el próximo 18 de enero pensá lo que vayas a decir. O mejor no digas nada, calladito te ves más bonito.

Fuentes: Perfil, TN, twitter, Constitución Nacional Argentina y el sitio oficial

Ley 23.592 sobre actos discriminatorios

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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