Argentina: Si dos más dos es cuatro, es inquietante

Contamos de nuevo con el diario del lunes edición 2021, y podemos constatar, a través de las noticias y los datos concretos, cómo una segunda o tercera ola de coronavirus (que suma a la cepa original del virus chino tres más: La inglesa, la nigeriana y la brasileña) está infectando y matando a un gran número de habitantes de países europeos y de Estados Unidos, países que cuando ingresaron al invierno ya comenzaron a sufrir las sacudidas de la gripe estacional y otras enfermedades infecciosas que tanto demandan la atención de los sistemas de salud, mientras el COVID-19 sigue su expansión.

En este marco, según el sitio worldometer, al día 7 de marzo de 2021, podemos identificar en el mapeo de coronavirus, como sobre un total de 221 naciones, el Reino Unido ocupa el 6° lugar en cantidad de muertos por cada millón de habitantes, Italia el 8°, Portugal el 10°, Estados Unidos el 11°, España el 15°, Francia el 23°, Brasil el 25° y Argentina el 29°. Alemania, a pesar de haber lamentado una escalada del virus cuando ingresaba al invierno, se encuentra por debajo de Argentina ocupando el lugar 43°.

El país alemán, sin embargo, tuvo que implementar medidas de contención del virus, incrementando fuertemente los protocolos para poder frenar la escalada, de tal modo el gobierno aprobó prorrogar hasta el 28 de marzo el confinamiento en el país. El Reino Unido, también debió endurecer las medidas de protocolos y cuidados para prevenir que sigan incrementándose los contagios, principalmente a partir de que los expertos sanitaristas sospechan que la variante de coronavirus inglesa contiene una mutación que puede obstaculizar la acción de los anticuerpos, lo cual genera preocupación sobre la posible no eficacia de las vacunas que vienen aplicándose contra el coronavirus.

Italia, ante el avance imponente del coronavirus, acaba de ordenar el cierre de las escuelas, así, seis millones de niños volvieron desde el lunes 8 de marzo al formato de clases virtuales,lo mismo ocurrió en Portugal, que debió suspender las clases y se encuentra hace un mes y medio cumpliendo una cuarentena estricta total; Estados Unidos sigue ocupando primeros lugares en la citada tabla, y si bien los niveles de contagios bajaron luego de las celebraciones de Acción de Gracias y Navidad y con esto se redujeron las muertes e internaciones diarias por coronavirus, desde la llegada del frío el impacto del COVID-19 en el país norteamericano sigue preocupando.

España y Francia se encuentran también en situación de emergencia sanitaria, y en algunas ciudades, se prohibió el ingreso y egreso de personas para prevenir que siga proliferando el virus; Brasil y Argentina, que aún no sufren la llegada del frío, sin embargo, se encuentran en la tabla de muertos por cada millón de habitantes, en lugares muy cercanos a países europeos, que con sus bajas temperaturas están atravesando los peores momentos desde la llegada de nuestro “enemigo silencioso”.

Los diarios del lunes de los países europeos nos relatan cómo la “relajación” en el verano, donde en numerosos sitios las flexibilizaciones fueron cuasi extremas, llevaron a que el virus irrumpa con mucha potencia cuando comenzó el frío, más aún si consideramos la suma de nuevas cepas que recrudecen el “escenario coronavirus”. Al mismo tiempo, a nivel global, según el sitio ourworldindata, al 6 de marzo, salvo escasas excepciones, tales como dosis diarias en Israel de 99,88 vacunas administradas por cada 100 personas, Emiratos Árabes 63,35 por cada 100 personas, Estados Unidos 26,29 por 100 personas, Serbia 24,25 por cada 100 personas, y en la región sudamericana, Chile con 24,14 por cada 100 personas (considerando dichas aplicaciones como primeras dosis), las vacunas no estarían siendo suficientespara responder a la demanda de cantidad de personas que requieren ser inmunizadas en las diferentes naciones del mundo.

Por su parte, en Argentina, dicha cifra llega a 0,14 vacunados diarios con primeras dosis por cada 100 personas.Como resultado, nos encontramos con naciones que cuentan con buenos o muy buenos sistemas de salud, pero que padecen nuevamente y en algunos casos con más preocupación que el año anterior, del crecimiento del virus y de la escasez de vacunas para poder prevenirlo.

El caso argentino: A partir de la temporada primavera-verano, cuando el virus empezó a circular con más fuerza y comenzaron a incrementarse los contagios y las muertes, sucedió que las mentes perturbadas y el desmoronamiento generalizado de la economía por el encierro estricto y obligatorio de meses, dijeron“basta” al confinamiento. Da tal modo,se vino una oleada de aperturas de comercios con protocolos mínimos o nulos, las flexibilizaciones sociales y deportivas fueron también liberándose hasta límites inesperados (reuniones de decenas y centenas de personas, deportes de contacto sin ningún tipo de protocolos, playas atestadas de personas), el transporte público fue cada vez menos controlado al extremo de hoy funcionar, como en época libre de coronavirus, donde podemos encontrartrenes, subtes y colectivoscolmados de personas.

Bajo este telón de fondo, llegado 2021, un súper tema se colocó en la agenda de los diferentes niveles de gobierno y en todas las provincias del país: El regreso a las aulas. Con cuidados y protocolos,era inminente que las clases comenzaran en 2021. Sin embargo, cabe dudar, si el reciente comienzo de clases con protocolos tal vez “osados” (burbujas sin límite en cantidad de alumnos, rotación de docentes por varias burbujas, presencialidad total en lugar de un formato mixto, donde lo digital también pueda complementar días de clases y así evitar el norme tránsito de niños y adolescentes en los colegios) puede complicar tanto nuestra situación sanitaria como implicar un regreso a las aulas que puede llegar a resultar tan feliz como efímero. A dos semanas de comenzadas las clases, en la ciudad porteña, ya se encuentran burbujas suspendidas por casos de coronavirus en prácticamente todos los colegios.

El transporte público a partir de la vuelta a clases, también comenzó a ser otro súper tema de preocupación, así, trenes, subtes y colectivos repletos de personas pasaron a estar más repletos aún. En relación a la performance sanitaria nos encontramos ostensiblemente mejor que antes de comenzada la pandemia, pero seguimos siendo una nación en situación precaria respecto a insumos básicos, respiradores, cantidad de camas en unidades intermedias e intensivas, a nivel nacional y más aún en numerosas provincias y localidades del país.  

En Argentina, el presidente Alberto Fernández y el exministro de salud que acaba de renunciar, Ginés González García, nos anunciaron el día 10 de diciembre de 2020, a través de una conferencia de prensa desde la Casa Rosada, que para febrero ya habría 10 millones de personas vacunadas. Pero concretamente se vacunaron hasta la fecha menos de 1 millón y medio de personas. Según el sitio ourworldindata las dosis de vacuna COVID-19 administradas al día 6 de marzo en Argentina es de 1,36 millones de personas que recibieron una sola dosis (dicha cifra se cuenta como una dosis única, por lo tanto, puede no ser igual al total de personas vacunadas si la vacuna requiere más de una dosis).

Al mismo tiempo, las escasas vacunas que llegan se distribuyen bajo un criterio que no estaría siendo del todo eficaz, al considerar como población objetivo, la cantidad total de habitantes de cada distrito, en lugar de la cantidad de habitantes de riesgo de cada distrito. Cabe destacar, que, en este estado de situación, en Argentina, un porcentaje importante del personal de salud aún no se encuentra vacunado.

Nos contaba el año pasado el presidente Alberto Fernández que nuestra única vacuna era la cuarentena; ahora nuestra única vacuna es la vacuna, una vacuna que dicen que llega, pero no llega, o cuando llega, se distribuye ineficiente, tardía o incluso corruptamente. Así, la Argentina,con una población estimada en 45,20 millones de habitantes,al día de la fecha vacunó a menos de 1 millón y medio de personas con una primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. Y se viene el invierno. Y no hay resto para nuevas cuarentenas estrictas ni cierres totales, en una nación donde el desempleo es preocupante y la mitad de la población se encuentra bajo la línea de pobreza.

Sitio web de la autora Fuente original: Perfil

Sandra Choroszczucha
Politóloga y Profesora (UBA)

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