Argentinos y macabeos

Una reflexión acerca de nuestro país y la festividad de Jánuca.

Allá por el año 167 antes de la Era Común, en el dorado Medio Oriente, el imperio seléucida se aprestaba a recibir una sonora bofetada desde Tierra Santa.

El dominante griego ya no se conformaba con cobrar impuestos al dominado, que en Israel era un pueblo de agricultores, sin más que su casa y su tierra. En algunos poblados, un juez de paz, elegido entre los más sabios, dirimía los litigios. No se entronizó a ningún rey, no había esclavos ni privilegiados, ningún ejército parecía necesario. El templo, erigido entre las siete colinas de Jerusalén, era el centro de culto nacional.

Cuando los invasores helenos comenzaron el hilado fino de imponer su cultura entre los judíos, algunos fueron indiferentes y otros no (especialmente los ancianos, consejeros y sacerdotes). Los que vieron con malos ojos la asimilación criticaban las estatuas de dioses en lugares públicos (idolatría prohibida en el Segundo Mandamiento), las libertades sexuales de los griegos –que incluían zoofilia- y las agresiones de sus soldados.

Entonces, los hijos de Matatías Macabeo decidieron organizar su defensa. El hierro de los arados se transformó en escudos, puntas de flechas, cuchillos y lanzas, los agricultores en herreros y soldados, las cabañas fueron abandonadas y las familias escondidas en cavernas.

Cuando los griegos profanaron el Templo no sólo se contentaron con invadirlo con efigies de Dionisio, sino además, para horror de los sacerdotes, degollaron cerdos en el altar y regaron con su sangre impura cada rincón del edificio sagrado.

Era la guerra y el recién formado ejército asmoneo luchó hasta que reconquistó el territorio israelí, logrando recuperar la independencia territorial y la autodeterminación civil y religiosa. La rebelión de los mansos ha triunfado.

La hazaña fue plasmada en la novela histórica de Howard FastMis gloriosos hermanos”, la cual se difundió por el mundo en el mismísimo 1948, celebrando con el recuerdo de aquella victoria la flamante independencia del Estado de Israel.

El estadounidense narra, desde la mirada de Simón, el menor de los hermanos macabeos, la transformación de un modo de vida pacifista en revolución armada, por necesidad, por supervivencia. Pasó cuando el lazo alrededor del cuello se ajustó demasiado, cuando amenazaba con liquidarlo todo.

De esta manera Howard Fast presenta su relato:

«El que resiste a los tiranos obedece a Dios, decía el estandarte de los Macabeos, y encabezando primero un grupo de agricultores de su aldea y luego al ejército judío que formaron, llevaron a cabo la más gloriosa de las guerras contra el conquistador extranjero de su patria. Guerra de bravura y de sacrificios, de liberación e independencia fue el primero de los movimientos de oposición a la dominación y el sojuzgamiento que registra la historia de la humanidad. Integrado por hombres que vivían cultivando la tierra y sirviendo a Dios, bregando por la paz y la vida, que reposa en tres principios: La Ley, la verdad y el amor, aquel minúsculo pueblo, el único que no tenía ejércitos mercenarios, tuvo que organizarse en grupos de resistencia para enfrentar monstruosas fuerzas de centenares de miles de soldados profesionales. Los judíos transformaron su país en una trampa mortal para los invasores, descargaron lluvias de flechas desde todos los cerros, todos los riscos y todos los árboles, pelearon en los desfiladeros y las quebradas con lanzas y cuchillos, en sangrientos encuentros cuerpo a cuerpo, y después de treinta años de incesantes batallas aprendieron, y enseñaron al enemigo a su costa, que es imposible arrancar a un pueblo de la tierra donde nació

Treinta años de luchas les llevó a los gloriosos macabeos, muchas vidas perdidas, pero lograron liberar su territorio para perpetuar un modo de vida elegido en base a la fe, la libertad de pensamiento apartada de todo adoctrinamiento y la autodeterminación. No sirvió conformar al invasor con la creciente carga impositiva, nada lo conforma. Vinieron por todo, ¡Por todo!

Cuando recuperaron el centro de la vida nacional israelí aconteció el milagro. Sólo una pequeña botellita de aceite ardía sin consumirse, como la zarza de Moisés. Duró siete días con sus noches encendido el candelabro comunitario.

Por eso se conmemora en el mundo esta revolución en defensa propia, cuando un pueblo pequeño derrotó al Imperio invasor que no respetó su modo de vida republicano.

Enseñaba el menor de los hermanos Macabeos, Simón, las palabras de sus ancestros: «En tres bases reposa la vida: En el derecho, expresado por la ley; en la verdad, manifestada en el mundo; y en el amor de los hombres, que reside en el corazón».

Fuentes: Mis Gloriosos Hermanos, por Howard Fast, bama.org.ar, “La Patria fue un Libro”, por Gustavo Perednik, en www.ort.edu.uy , Sagradas Escrituras, libros Macabeos I y II (traducción de Reina Valera).

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

5 Comentarios

  1. El paralelismo entre Macabeos y argentinos, da un salto de siglos y de transformaciones increíbles. Hoy los extranjeros (los bárbaros) no son extranjeros de origen, pero lo son de valores e ideales. Los patriotas no son sólo agricultores, se diversificaron de acuerdo con los tiempos y la evolución.
    Sin embargo, en esencia, la encrucijada es la misma.
    Defender un sistema de vida compartido, aceptado y plasmado en una Constitución y arraigado por generaciones a la Patria…
    O permitir la imposición de un régimen externo, ajeno, por siempre resistido y rechazado que, bajo engañosos disfraces, adquiere una aparente legitimidad viciada de manejos fraudulentos…
    Seremos los valerosos Macabeos (de está época) que reconquistaron lo propio, los mansos que descubrieron su fuerza nacida de la rebeldía ante el atropello y la injusticia?
    Lo seremos???
    LO SEREMOS!

    (Gracias, Marcela, por enriquecernos con tanta sabiduría como sencillez y claridad!)

  2. Querida prima, linda narrativa, lindo mensaje. Howard Fast publicó «Mis gloriosos hermanos» (lo devoré de adolescente) en honor a la lucha judía liberada en Eretz Israel / Palestina por lograr un estado independiente en la tierra ancestral. Fue intencionado.
    Me encanta leer lo que escribís. Seguí compartiendo! FELIZ AñO!!! Cariños
    Efraim

    • Gracias !!! Ojalá pueda darte un abrazo personalmente en Jerusalén. Valoro cada una de tus palabras.

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