Ataque con sello narco a una capilla que ayuda a jóvenes adictos

Otra vez en Rosario. Una nueva amenaza a balazos a un ciudadano que se animó a denunciar y a intentar combatir el narcotráfico. Una capilla del barrio Larrea amaneció el domingo con 12 impactos de bala después de que su cura principal iniciara un proyecto para alejar a los chicos más jóvenes de la zona de las drogas.

El receptor de la amenaza fue el padre Juan Pablo Núñez, de la capilla María Reina, quien asegura no tener miedo a un posible ataque directo hacia él y que continuará con su ayuda a la comunidad, «haciendo lo que tenga que hacer».

«Miedo no tengo. No porque sea corajudo, sé que estoy haciendo lo que Dios me está pidiendo. Por supuestísimo que me quedo acá», le explicó el cura a la Radio 2 de Rosario.

El representante religioso aseguró que los ataques a balazos son algo ya cotidiano en el barrio Larrea y que el domingo por la madrugada, al despertarse por el ruido, pensó que se trataba de un enfrentamiento más entre terceros.

El ataque se produjo poco antes de las 3 y media de la madrugada. Después de escuchar los estruendos de los disparos, siguió durmiendo. Se enteró de la magnitud del ataque una vez que iba a iniciar la misaFue justo cuando percibió los orificios de los impactos de bala en los ventanales de la puerta de la capilla y del colegio lindero Paulo VI.

«Llamó la atención el nivel de agresividad. Se quedaron esperando. Tengo la mala fama de haber salido en otras situaciones. Esta vez no salí y se quedaron a esperar a que saliera«, afirmó el padre, que pudo ver el ataque después con unas cámaras de seguridad de la propia entidad religiosa.

Los vecinos del barrio indicaron que el padre Juan Pablo viene luchando desde hace tiempo contra los búnkeres de drogas en el barrio Larrea. El hombre llegó a la capilla María Reina hace cuatro años y al poco tiempo diseñaron un denominado «Centro de vida», para ayudar a los adolescentes a recuperarse de las adicciones. Sin embargo, esos propios chicos eran amedrentados constantemente por los vendedores de droga del lugar y hubo que cerrar el centro.

La idea del cura era volver a abrir un nuevo centro de asistencia en los próximos meses. Todo parece indicar que intentará hacerlo, pese a las graves amenazas recibidas.

Edgardo Marano

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