Barbijos: el acusado de estafa al GCBA planeaba ganar millones

Apenas una semana después de firmar un contrato de $340 millones con el Gobierno de la Ciudad, Leonardo Morbelli ya sabía que su primer proveedor se había caído, o estaba a punto de caerse. Las respuestas esquivas de Damián Nevi, un falso farmacéutico que terminó preso, no lo convencían. Y decidió viajar a la ciudad de Rosario para intentar salvar “el gran negocio” de la pandemia. Aterrizó en un laboratorio. Tenían stock y no dudó. El 8 de abril firmó un nuevo contrato, aunque el primero todavía no estaba caído. En ese documento, se comprometía a pagar $210 millones por los mismos barbijos que ya había vendido a $340 millones. Una diferencia de 130 millones, descontando los impuestos. Era el mejor negocio su de vida, pero la historia terminó en un escándalo.

La trama del “Barbijos-gate-2” arrancó el 30 de marzo, cuando la Ciudad le compró a la empresa E-ZAY SRL, una empresa sin antecedentes en el rubro, 5 millones de barbijos por contratación directa. La resolución lleva la firma de Nicolás Montovio, el primer funcionario que tuvo que entregar su renuncia.

E-ZAY es una empresa dedicada a la tecnología y al desarrollo de software para educación a distancia. No tenía ninguna experiencia con insumos médicos, un dato que debería haber llamado la atención de los funcionarios del Ministerio de Salud. De hecho, recién en febrero de este año se dio de alta ante la AFIP en la actividad “venta al por mayor de instrumental médico, odontológico y artículos ortopédicos”.

La sociedad aparece en los registros públicos a nombre de José Jesús Paladino, pero el verdadero dueño es Morbelli. “Paladino contaría sólo con estudios primarios y a quien Morbelli, por ser su amigo, le habría solicitado que integrara en ese rol”, dice la causa judicial que todavía tramita en la justicia nacional.

Con las pruebas reunidas hasta ahora, no quedan dudas que Morbelli actuaba únicamente como un pasamanos. Un intermediario privilegiado, sin antecedentes ni barbijos.

La investigación judicial determinó que a fines de marzo, Morbelli ya estaba en contacto con Nevi y una broker, Paula Fernández. Ellos iban a ser los supuestos proveedores. El domingo 29 de marzo, un día antes de emitirse la resolución oficial para contratar a E-ZAY, pactaron un encuentro. Los compradores querían ver los barbijos. La negociación avanzó.

El 1 de abril, Morbelli recibió en su cuenta del Banco Itaú una transferencia de $162.350.000. Ese mismo día, transfirió $60.500.000 a Nevi, que se había comprometido a entregar 100 mil barbijos el 3 de abril (una suerte de adelanto), 1.500.000 el 10 de ese mes, y 3.500.000 el 20.

Para ese entonces, Nevi ya había sido denunciado por la empresa “CINMOR S.R.L.”, dueña de la marca DIMEX, en el juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N°12. Lo acusaban de utilizar su marca en base a un contrato falso.

Sin saberlo, Morbelli avanzaba en las negociaciones con Nevi. El falso farmacéutico comenzó a idear un guión casi cinematográfico. Las conversaciones quedaron almacenadas en el celular del dueño de E-ZAY. Nevi, en cambio, borró todos los mensajes de WhatsApp que había cruzado con Morbelli antes del 14 mayo.

El 3 de abril, fecha prevista para la primera entrega, Nevi argumentó que no podía cumplir porque la fábrica “había sido intervenida por el Ministerio de Salud y por la ANMAT”. El 10 de abril, donde estaba prevista la segunda entrega, Nevi le prometió a Morelli que a las 16 horas llegaba el cargamento y que lo iba a entregar el lunes 13. El domingo 12, en medio del festejo de Pascuas, mandó otro mensaje:“Aterrizó en Ezeiza pasadas las 12:00 de la noche. Me dijeron que esta todo en orden, me llega la proforma en breve al mail”.

El 13 no hubo entrega. La próxima noticia llegó el 16 de abril: Nevi le mandó a Morbelli fotos de un camión y dos chapas patentes (GQR y PIN 639) y prometió entregar al mediodía. A 18:45 horas de ese día, se volvió a comunicar: “Pasó el peaje de 25 de mayo”. Y a las 19:18 le dijo: “Pasó el peaje y ya no me pude comunicar más”. Empleados de E-ZAY y funcionarios del Ministerio de Salud de la Ciudad esperaron esa noche en un galpón de OCASA. Pero nunca llegaron los barbijos.

Al día siguiente, Nevi decía que ya había localizado los camiones en un galpón de Rosario. Para ese entonces Morbelli ya había perdido las esperanzas. Primero intentó comprarle barbijos al laboratorio HLB Pharma, con sede en San Isidro. Horas después, aterrizó en Rosario y firmó un contrato por 5 millones de barbijos con un laboratorio de esa ciudad.

En ese documento, al que accedió este medio de manera exclusiva, el laboratorio de Rosario se comprometía a entregar 5 millones de barbijos triple capa en tres etapas: 1 millón (entre el 17 y el 20 de abril), 2,5 millones (entre el 27 y el 30) y 1,5 millón (entre el 8 y el 11 de mayo).

Lo más importante figura en la cláusula sexta: Morbelli aceptaba pagar un adelanto de $35 millones y un saldo de $175.750. La cuenta final eran $210.750.000 para un producto que el Estado terminaría pagando $340 millones.

A partir de ese momento, la operación comenzó a desmoronarse. Morbelli transfirió $48.400.000 para llevarse 1 millón de barbijos (el costo de cada unidad era $40 más IVA y se lo vendía a $68 a la Ciudad). El laboratorio pagó un flete y los trasladó hasta un galpón del Ministerio de Salud porteño, en la ciudad de Buenos Aires. Pero el cargamento volvió como estaba. “Lo rebotaron porque los barbijos eran fabricados en China, solo querían nacionales”, contó una fuente al tanto de la trama.

A partir de ese momento hubo tres entregas hasta completar el millón pagado. Las negociaciones se desmoronaron. Y la plata había desaparecido.

En apenas treinta días, Morbelli realizó decenas de transferencias y vació su cuenta. De los $162.500.000 que le había pagado la Ciudad, el 30 de abril quedaban apenas $1.195.280. El dato figura en la causa judicial que investiga el fiscal Maximiliano Vence a partir de una denuncia de la Ciudad. En ese expediente, Morbelli fue allanado y le secuestraron el teléfono.

De los $162 millones iniciales solo se recuperaron $60 millones. El dinero estaba depositado en la cuenta de Nevi, el primer proveedor que terminó detenido. En su casa, la Policía encontró una valija de color gris, con $ 810.000 y una nota que rezaba “ESTE ES EL PAGO TUYO”. ¿Para quién era ese dinero?

La jueza criminal y correccional Paula González ya ordenó que el dinero sea restituido a la Ciudad. Para la magistrada, no hay dudas que Nevi estafó a Morbelli, pero también sospecha que empresario era parte de una mega estafa contra la Ciudad.

La causa judicial terminaría concentrándose en la fiscalía de Vence, el mismo que tiene a su cargo la polémica compra de barbijos N95 a la empresa Green Salud. Además de intentar rescatar el dinero, ese fiscal deberá determinar si hubo complicidad de algún funcionario.

El escándalo impulsó la renuncia de dos funcionarios de segunda línea. Primero fue Nicolás Montovio, el firmante de las resoluciones, y esta semana se sumó Santiago Costabel, que cumplía funciones como Director General de la Dirección General Abastecimiento de Salud.

Falta una respuesta clave ¿Quién entregó semejante negocio a E-ZAY? Por ahora, Morbelli guarda silencio.

Giselle Tkaczuk

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