Basta de sanata, los trabajadores dispensados no son teletrabajadores

Nos encontramos en el mes de abril del 2021, flamante tiempo en que acontece la puesta en vigor de la ley nacional de teletrabajo Nº 27555

En este marco, muchos “exponentes públicos” han salido a abordar en los medios masivos de comunicación, las implicancias técnicas de esta nueva ley nacional destinada los teletrabajadores. Sin embargo, existen graves ambigüedades que pueden llegar a confundir a la gente en el marco de una crisis ocupacional y sanitaria cuando la sociedad necesita absolutamente lo contrario: Que los especialistas traigan certidumbre en el marco de la incertidumbre social.

Lo que debe quedar bien en claro respecto de la ley de teletrabajo, como cualquier ley que entra en vigencia en la República Argentina, es que sus efectos sólo alcanzan las relaciones contractuales posteriores a su entrada en vigencia. 

Esto originó muchas consultas de parte de los trabajadores que actualmente se encuentran efectuando tareas remotas por la dispensa sanitaria, que querían saber si en el marco de la dispensa de asistencia establecida por la pandemia sus contratos de forma automática pasaban a constituirse en teletrabajo, es decir esta novedosa modalidad que se estableció a través de la nueva ley nacional.

A pesar de la necesidad técnica que requiere este tema, las voces públicas han sido diversas en cuanto a la aplicación o no de la ley de teletrabajo en el caso de los trabajadores dispensados por el marco pandémico que estamos atravesando. 

Es por eso que es necesario terminar con tanta sanata que está dando vuelta y poder clarificar para el buen entendimiento de los trabajadores y trabajadoras de la República Argentina de qué implicancias verdaderamente y en términos estrictamente jurídicos y técnicos tiene la puesta en vigencia de esta ley a partir del primero de abril del 2021.

La ley de teletrabajo no es oponible para los trabajadores que se encuentran dispensados de asistencia en el marco de la pandemia. Esto tiene que quedar muy bien en claro. 

Sin embargo, esto no quiere decir que si los trabajadores en común acuerdo con sus empleadores quisieran ejecutoriar la conversión de su trabajo presencial al teletrabajo se vean impedido de hacerlo. Por el contrario, la ley establece institutos consagrados en el cuerpo de la misma norma para poder instrumentar debidamente la voluntad de las partes hacia el beneficio de la nueva modalidad que se incorpora como modificación en la ley de contrato de trabajo.

De tal manera es que el legislador previó el Instituto de la Voluntariedad, a través del cual un trabajador presencial debe manifestar mediante instrumentación escrita su voluntad de aceptar la propuesta del empleador de convertir su trabajo presencial a la nueva modalidad de teletrabajo. Sin embargo, se han escuchado algunas “voces especialistas” afirmar que es obligación del empleador para los trabajadores dispensados instrumentar que el trabajador se encuentra en dispensa bajo apercibimiento de tenerlo incurso en la modalidad de teletrabajo; cuando en realidad la dispensa tiene un origen de orden público que excede las relaciones individuales del contrato en particular. Esto quiere decir que los empleadores, bajo mi criterio de estricto rigor técnico, no tienen obligación alguna de instrumentar una dispensa de asistencia para evitar que el trabajador se considere con derecho adquirido de la modalidad de teletrabajo debido a que la imposición es de orden legal y no nace de la voluntad de las partes.

Lamentablemente se está confundiendo a la gente con lo que, en términos normales y no pandémicos, sucede cuando las partes por costumbre llevan adelante actos recíprocos que tienen una extensión temporal en el desarrollo de la relación laboral y que de alguna manera generan derechos adquiridos de parte del trabajador que por la aplicación del artículo 12 de la Ley de Contrato de trabajo implican un derecho irrenunciable. Sin embargo, la limitación se encuentra arraigada en los casos de trabajadores dispensados de asistencia cuando el origen de la dispensa asistencia y la existencia de trabajo remoto en el marco en la relación de trabajo tiene fundamento en el orden público y es imposición para ambas partes.

Las partes pueden pactar teletrabajo si efectivamente realizan una instrumentación que convierta dicha dispensa de asistencia en trabajo remoto de acuerdo a la nueva modalidad. No está obligado a instrumentar nada el empleador que respeta la dispensa de asistencia en el marco de las medidas de la emergencia sanitaria y que quiere mantener la naturaleza del vínculo en el marco de la presencialidad.

Finalmente, también cabe aclarar que se ha hablado de la posibilidad de ejercer la reversibilidad inversa, es decir que el empleador retrotraiga los efectos de la voluntariedad del trabajador de forma unilateral por el bajo desempeño del teletrabajador; cuando en realidad el imperativo legal en ningún lugar de su norma establece esta facultad unilateral del empleador. Todo lo contrario, la ley de teletrabajo establece la facultad de reversibilidad consagrada en su artículo octavo sólo y exclusivamente en cabeza del teletrabajador, quien deberá, conforme la reglamentación del decreto 27 del año 2021, notificar de forma fehaciente su voluntad de reversibilidad en los términos de la buena fe contractual a su empleador, quien dispondrá de 30 días para la conversión de ese teletrabajo a trabajo presencial.

En síntesis, lo que tiene que quedar bien en claro, es que los trabajadores dispensados de asistencia en el marco de las medidas implementadas e impuestas a los empleadores por estricta materia sanitaria, no son alcanzados por la puesta en vigor de la ley nacional de teletrabajo. 

Tampoco se opera la voluntariedad de forma automática, ni en modo alguno sin instrumentar en el marco de la existencia de la dispensa de asistencia sanitaria. 

La ley de teletrabajadores sólo le es oponible a las contrataciones posteriores bajo esta modalidad desde inicio, o bien las contrataciones anteriores que hayan llevado a cabo de forma escrita y consensuada de común acuerdo de partes la voluntariedad. 

Todo lo demás, sanata que confunde a la gente. 

Sergio Rodríguez
Abogado, especialista en Relaciones Individuales del Trabajo, recibido en la Universidad de Buenos Aires. Docente universitario y escritor doctrinal de varias editoriales jurídicas del país. Se desempeña como abogado en el Estudio Jurídico Leguizamon-Rodríguez.

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