Brasil: La embajada salió al cruce del gobierno bonaerense

El ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán aseguró este lunes por la mañana que “si siguiéramos la doctrina Bolsonaro o Trump, hoy tendríamos entre 25 y 30 mil muertos”. Por la tarde, la embajada de Brasil en la Argentina emitió un duro comunicado en el que señaló que las declaraciones del ministro de Axel Kicillof “revelan desconocimiento de la realidad brasileña”.

“La Constitución de Brasil, como lo ha confirmado hace poco el Supremo Tribunal Federal (STF), atribuye a cada provincia brasileña la responsabilidad por la política de cuarentena – hecho que ha sido hartamente recalcado por la prensa argentina. Por lo tanto, y teniendo en mente la respuesta descentralizada a la pandemia que se observó en Brasil, carece de sentido hablar de una ‘doctrina Bolsonaro’”, señala el comunicado.

“La provincia de Buenos Aires tiene una población menor que la región metropolitana de la ciudad de Sao Paulo (17 millones frente a 20 millones). Sin embargo, dado que tantas autoridades argentinas buscan comparar la situación local con la de Brasil, cabría entonces hacerlo entre elementos similares: por ejemplo, Río Grande del Sur, el estado brasileño más próximo a Argentina en todos los sentidos (geográfico, demográfico y sociocultural), con 12 millones de habitantes, tiene poco más de la mitad de los casos de Covid-19 registrados en la provincia de Buenos Aires (71 mil casos versus 123 mil) y menos muertos (1974 fallecidos en Río Grande del Sur contra 2074 en la provincia de Buenos Aires), en el momento que se publica esta nota”, sostiene el texto de la embajada de Brasil en la Argentina.

Las declaraciones de Gollán “revelan un condenable deseo de generar polémica con un país amigo de la Argentina”, consideró la embajada que en nombre del Gobierno de Bolsonaro “sigue creyendo firmemente que Brasil y la Argentina deben ser solidarios en este momento difícil de la pandemia, absteniéndose de comparaciones que nada aportan y apuntan a generar conflicto entre los dos países”.

“La embajada sigue a disposición de las autoridades argentinas para brindarles información fidedigna sobre Brasil, siempre y cuando necesiten, y para trabajar en favor de las relaciones entre los dos países”, concluye el comunicado.

Este no es el primer cortocircuito diplomático desatado en torno a la lucha contra el coronavirus. El viernes, durante su intervención en el anuncio oficial sobre la prórroga de las medidas de aislamiento hasta el 16 de agosto, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, dijo que “las noticias que llegan del mundo son muy preocupantes, el COVID-19 no solo que no se ha superado, sino que va y vuelve en todos los países”. Y, para sostener su afirmación, dio ejemplos concretos de lugares donde “prácticamente hay toque de queda” y regiones de España como el País Vasco y Cataluña, que incluso regresaron a la cuarentena estricta. Nombró incluso a la capital de esta última región, Barcelona.

Como sucedió en anteriores ocasiones con varias comparaciones internacionales de Alberto Fernández, también ésta de Kicillof fue poco afortunada, por inexacta.

Por ejemplo, el corresponsal en Buenos Aires del diario catalán La Vanguardia, Rober Mur, dijo sobre Barcelona: “Ni es estricta, ni es cuarentena, porque en la Unión Europea esas medidas desaparecieron a principios de junio”. “Es verdad que en muchos puntos de España hubo rebrotes, pero lo que se está haciendo ahora es tomar medidas muy puntuales en esos lugares, no son en forma generalizada”, explicó.

También llegó la desmentida oficial, vía comunicado de la Embajada de España en Argentina, que señala que, desde que se levantó el estado de alarma, el 21 de junio pasado, “ni Barcelona ni ninguna otra parte del territorio español están en cuarentena, ni estricta ni de ninguna clase”.

La aclaración llegó pocas horas después de que, en su comparecencia junto al presidente, Alberto Fernández, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, Kicillof afirmara que “aquellos países que parecían tener controlados los contagios hoy tienen los rebrotes o una mudanza del virus de una región a otra”. Y luego nombró a España, “particularmente País Vasco, Cataluña, en este momento con cuarentena estricta en Barcelona”.

La Embajada de España en Argentina replicó mediante un comunicado en el que afirma que “por desgracia la pandemia no ha terminado y están en vigor algunas medidas restrictivas parciales en algunos lugares en los que recientemente se han registrado brotes puntuales de nuevos contagios, sin que en ninguno de ellos se haya decretado cuarentena de ninguna clase”.

En el anterior anunció de extensión de la cuarentena, Alberto Fernández señaló que el aislamiento es lo que le permitió a la Argentina “no caer en la crisis que cayó el País Vasco; no caer en el riesgo de elegir quién vive y quién muere”. Horas más tarde, la Federación de Entidades Vasco Argentinas (FEVA) consideró los dichos del Presidente como “desafortunados” ya que “el sistema de salud” en las ciudades que integran este territorio autónomo “no colapsó”.

A principios de abril, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, elaboró un informe desmintiendo las cifras que había dado su par argentino para comparar la situación epidemiológica en ambas naciones. A fines de mayo, el embajador de ese país en Buenos Aires, Nicolás Monckeberg Díaz, señaló un error en las gráficas que había utilizado Fernández en una de sus presentaciones. A través de su cuenta de Twitter, el diplomático aseguró que “la tasa de fallecidos en Chile es de 3,5 por cada 100 mil habitantes y no de 98,5” como había señalado el Jefe de Estado argentino.

Otro inconveniente diplomático a lo largo de la cuarentena se dio con el Gobierno sueco. Alberto Fernández había cuestionado el modelo utilizado por el país nórdico para el combate de la pandemia: “Suecia, con 10 millones de habitantes, cuenta 3.175 muertos por el virus. Es menos de la cuarta parte de lo que la Argentina tiene. Si seguimos el ejemplo de Suecia tendríamos 13 mil muertos”.

La Embajada sueca en Argentina evitando confrontar planteó que “es difícil hacer comparaciones directas entre las medidas de contención que han adoptado” diferentes Estados. “Pasará tiempo antes de que sepamos qué modelos funcionan mejor”, respondieron las autoridades de ese país.

Giselle Tkaczuk

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