Campo+Ciudad: Argentina se desmorona porque pierde credibilidad

El actual gobierno sostiene un discurso pleno de fanatismo, en el cual se autoerige en representante e intérprete de las necesidades de un supuesto “pueblo” envuelto en una épica “lucha de clases”. Los Fernández, fingiendo una actitud heroica, toman medidas osadas para restablecer un presunto equilibrio “a favor de los que menos tienen”. ¿Querés ficción? Te doy ficción.

Los ciudadanos argentinos que intentan sostenerse por sí mismos desde alguna actividad privada, con un objetivo comercial, están agobiados por diversas situaciones críticas que no tienen visos de mejorar: Crisis más crisis más crisis, como una bola de nieve, más carga impositiva agobiante, más infectadura y cuarentena eterna, más decisiones inconsultas de un gobierno soberbio que denosta el conocimiento y resuelve al toque, sin medir las consecuencias y pateando las deudas a futuro.

José Perkins, referente de Campo+Ciudad, expresó el destrato que la mayoría de los argentinos deberíamos sentir: “La ofensa que padecemos, porque las Cámaras tratan temas que no tienen relación con la crisis económica, no solamente hacen más ajustes a los jubilados sino que se debate la ley del aborto un 29 de diciembre, cuando la economía está en llamas. La agenda política no contempla al sector generador de divisas”.

Vinieron por todo y volvieron peores

De manera unilateral y sin consulta previa, el 30 de diciembre se comunicó la prohibición para exportar maíz, argumentando que la medida beneficia a “la mesa de los argentinos”, como solía decir Guillermo Moreno. Nuevamente tenemos al Estado “metiendo la mano” (SIC presidencial) en la vida privada de los ciudadanos, sin respetar los derechos adquiridos, porque se quita el derecho de exportar cuando los campos ya están sembrados. Un derecho que no debe ser vulnerado en ningún caso, si queremos vivir en democracia.

El mencionado productor explicó que los procesos se sostienen a lo largo del año y no pueden ser modificados de un momento al otro: “La siembra de maíz ya se ha realizado en todo el país, excepto en el sur de la provincia de Buenos Aires. Se calcula acorde a la región, por ejemplo en mi zona se siembran 72.000 semillas por hectárea con alta tecnología que requiere una inversión permanente de maquinaria, semillas, etc. y que resulta la mejor manera de limpiar, fertilizar y preparar al campo luego de la cosecha de trigo”.

Roberto “Tito” Porta, Ingeniero Agrónomo, desde su trabajo como asesor de productores detalló: “La planificación agropecuaria se realiza de un año para el otro, el maíz se siembra primero en primavera como restaurador del suelo y luego por la rotación de cultivo, después de la cosecha de trigo, es ideal como mejorador del suelo. Por lo cual, en este momento está todo el campo sembrado de maíz”.

También perteneciente al grupo Campo+Ciudad, desde su vasta experiencia Tito formuló la gravedad de arruinar una inversión ya realizada, que además resulta de gran riesgo: “El maíz es uno de los cultivos de más alto costo de producción y el más sensible a la falta de humedad en el perfil del suelo. La mínima falta de humedad genera una caída de rendimiento que se mide en toneladas de producción por hectárea”, afirmó.

El relato oficial versus las cifras reales

No es un detalle menor el nuevo golpe al campo. En un contexto crítico, el ataque resulta feroz. Pero según el gobierno, se pretende “asegurar el abastecimiento del grano para los sectores que lo utilizan como materia prima”. Prohibir la exportación es una medida dictatorial y la pretendida justificación tampoco parece razonable: “Esta decisión se basa en la necesidad de asegurar el abastecimiento del grano para los sectores que lo utilizan como materia prima en sus procesos de transformación, básicamente la producción de proteína animal como carne de cerdo, pollo, huevos, leche y feedlot, donde el cereal representa un componente significativo de sus costos de producción”. Es decir, el gobierno, de manera antojadiza, decide perjudicar al productor agropecuario para, relata, bajar el costo de producción del mercado interno. Como si hubiese escasez de maíz.

Sin embargo, desde Campo+Ciudad las cifras dan la razón al sentido común: “En Argentina, la producción de maíz es de aproximadamente 45 millones de toneladas, de las cuales entre 35 y 37 millones de toneladas iban a la exportación. Quiere decir que, al cerrar la exportación están cortando los mercados que eran compradores y que levantaban los precios a favor del productor”, aseguró Porta, quien maneja información de primera mano a nivel nacional.

Por lo cual, no existe riesgo de desabastecimiento por exportaciones. Este dato es verificable para la Secretaría de Agroindustria, en base a las hectáreas sembradas. No se justifica la intervención del Estado en el negocio de particulares que realizan un gran aporte a ese mismo Estado, al pagar impuestos y retenciones elevados.

Somos una república democrática, no se puede vivir de decreto en decreto coartando las libertades de acción y de comercio que la Constitución Nacional garantiza.

Entre la tibieza de las entidades afines y el silencio de cementerio de los ministros de Agricultura y Ganadería de las provincias productoras de maíz, el federalismo se reduce a un título vacío. La representación de las entidades afines brilla por su ausencia, porque no fijan una posición, sólo emiten comunicados tras la máscara de una representatividad que se arrogan, pero que debe ser ejercida, no meramente declamada.

José Perkins agregó que “desalentar la inversión en siembra afecta a las economías regionales directa e indirectamente, porque los límites en los precios impiden el derrame dentro de las comunidades. Perjudica el pago de servicios como fletes, laboreos de contratistas a un precio adecuado… En síntesis, va en detrimento de los sectores asociados al campo, desde maquinarias agrícolas, hasta casas de repuestos, incluso el movimiento comercial vinculado a la producción, transporte, comercialización, se frena…

Los cuatro ataques al campo

La decisión de cerrar las exportaciones es netamente política y es la una determinación consecutiva más que sufre el campo desde que llegó “el grupo Fernández”. La primera decisión de ir en contra del campo fue desfinanciar a través del Banco Nación a las PyMEs agropecuarias, es decir les cerraron el crédito, creando un tremendo problema para el productor agropecuario, la segunda fue el aumento de las retenciones, la tercera es esta del maíz, de cerrarte el mercado, para favorecer a “la mesa de los argentinos” (como decía Guillermo Moreno en su momento) y la cuarta será, seguramente acorde a la experiencia, que cuando ya se termine de sembrar la soja aumentarán las retenciones de dicho producto. Está claro y se ve venir…”, vaticinó Porta.

Acorde al relato, prohibir la exportación de maíz es una patriada, pero las consecuencias son diferentes, al decir del referente de Campo+Ciudad: “Si te cierran las exportaciones, el más perjudicado será el gobierno, porque se va a quedar sin dólares, al productor por supuesto que lo perjudican también, pero va a poder comercializar su producción dentro de la Argentina con el precio base que se publica en la Bolsa de Cereales de Chicago y luego se ve replicado en la pizarra de cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario y en el mercado a término de Buenos Aires. Allí el productor puede tener la libertad de optar por un precio para que “le cierren los números”, para cubrir los costos de producción vendiendo en el mercado a término, pero como los K van por todo, estimo que por esto también van a venir”, sentenció «Tito» Porta.

Apartidarios y en defensa propia

Los integrantes de Campo+Ciudad aclararon a lo largo de la entrevista que son un movimiento independiente, no responden a ningún partido político y están dispuestos a defender sus derechos ante quien corresponda. Pero aún resuenan en ellos los recuerdos de la 125 y otras medidas similares. “Cuando te cierran los mercados, otro pasa a ser el proveedor, por ej. en los años de la señora Kirchner, cerraron las exportaciones a través de los ROE (Registros de Operaciones de Exportación) y los que más sufríamos éramos los que producíamos trigo”, narraron.

Con la excusa de “la mesa de los argentinos”, el cereal quedaba en el país y nuestro principal cliente que toda la vida fue Brasil, por una cuestión de distancia y de la calidad de nuestros trigos, tanto en gluten como en proteína, tenía que abastecerse en otros lados. No nos olvidemos que, en una oportunidad, estaban cargando seis barcos en el puerto San Martín en Santa Fe y por orden de Moreno los hicieron descargar. Los brasileros se fueron a comprar a Estados Unidos… porque dejamos de abastecerlos”, prosiguieron.

Entonces alguien te reemplaza en el mercado y para volver a conquistarlo tenés que hacer muy buena letra durante mucho tiempo porque dejás de ser creíble, ya nos pasó con el trigo, ahora están provocando lo mismo con el maíz. Los contratos que tienen los exportadores, que son multinacionales, los van a cubrir con producción de otro país, pero nosotros dejamos de ser creíbles… eso es lo más grave”, concluyeron.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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