Claudio Fantini: Adiós sensatez

Desde el matutino cordobés La Voz del Interior, el analista político Claudio Fantini, nos orientó acerca de lo que considera “La tumba de la sensatez”, respecto del uso del barbijo, declaraciones al borde del desquicio y reuniones masivas.

Su texto fue iniciado comentando que “Por suerte están los bomberos combatiendo los incendios y los médicos y enfermeros luchando contra la pandemia. La entrega abnegada de esos combatientes resulta redentora en un país donde el escenario político acumula actuaciones deplorables y donde mucha gente no está dispuesta a la incomodidad del barbijo ni a privarse de fiestas ni amontonamientos donde sea, a pesar del riesgo de causar brotes que perturban la economía y producen angustia y muerte”.

Y sentenció: “Cuando la sensatez resulta crucial, en la política parece librarse una competencia para ver quién habla y actúa con más irresponsabilidad. El Presidente y un expresidente marchaban a la cabeza del desquicio argentino. Mauricio Macri mandó fotos paseando sin barbijo por la Costa Azul y en lujosos hoteles parisinos. Y Alberto Fernández, que a esa altura coleccionaba fotos sin barbijo ni distancia social, pasó al frente con una infidencia imperdonable: afirmó que en una conversación privada, sugiriéndole no hacer cuarentena, Macri le dijo “que mueran los que tengan que morir”, aseveró.

La evidencia es tan palpable que el prestigioso autor de “La sombra del fanatismo”, entre otros excelentes ensayos, sólo enumeró hechos que apenas describe. Le resultó.

“Como si no alcanzara, el Presidente cometió otro estropicio al decir que “a los argentinos les fue mejor con el coronavirus que con el gobierno de Macri”, insensatez que el aludido expresidente no puede repudiar, porque antes él había dicho que “el populismo es peor que la pandemia”.

Al hueso, el ensayista consignó que “Parecía haberse alcanzado el pico de la irresponsabilidad, pero apareció Eduardo Duhalde batiendo récords de desequilibrio al anunciar un golpe de Estado”.

Prosiguió: “De todos modos, que en una clase dirigente en la que priman la codicia y la mediocridad se digan barbaridades peligrosas no sorprende. Lo que genera desolación es que mentes lúcidas y bien intencionadas se dejen arrastrar por la radicalización”.

De la mano llevó a su lector a recorrer los senderos de la reflexión al aseverar que “Luis Brandoni es un gigante de la actuación, de probada honradez y entrega desinteresada a la política, con intenciones que nadie puede poner bajo sospecha. Pero su inmensa calidad como artista y como persona no implica tomar como válida su afirmación de que aglomerar multitudes en el marco de una pandemia no sea peligroso. Lo es”.

Agregó que “Aun con buenas razones y con las mejores intenciones, se puede aportar al desquicio. Sería también el caso del matemático y escritor Guillermo Martínez, quien, al referirse al oscuro desvarío de Duhalde, lo calificó en un tuit como “una prueba más de que hay que dejar de reunirse y esperar nada de los enemigos, y gobernar con y para quienes le dieron el voto”.

“Como científico, pasó por los claustros de Oxford, y como novelista, escribió piezas memorables como Crímenes imperceptibles, Acerca de Roderer y Los crímenes de Alicia, además de lúcidos ensayos como Borges y las matemáticas. Pero el autor de esos libros estupendos se pronunció en consonancia con una lucubración de usina propagandística aceitada con los axiomas del filósofo del neopopulismo Ernesto Laclau”, aseguró Fantini.

“Esos laboratorios de fórmulas ideológicas fabrican argumentaciones para justificar la construcción de poder hegemónico, que excluye al “otro” demonizándolo. El pensamiento excluyente es antidemocrático porque convierte al adversario en “enemigo”, el término usado por Martínez”, explicó.

Detalló luego que “En su mensaje, “reunirse” refiere a dialogar, pero suena menos duro. Semejante categorización del que piensa diferente y semejante propuesta para tratarlo (la exclusión cortando el diálogo) desembocan en una propuesta antidemocrática: “gobernar con y para quienes le dieron el voto”, cerró.

En el momento de las conclusiones, afirmó: “En democracia, quien gobierna no es el presidente de una parte de la sociedad, sino de la totalidad. La democracia es el gobierno de la mayoría que incluye a las minorías (en lugar de excluirlas). El gobernante lo es de todos los ciudadanos y no sólo de quienes lo votaron. Sostener lo contrario es sectario”.
De este modo reafirmó la sensatez que consideró bajo tierra, luego llegó el momento de dejar su enseñanza al decir. “El sectarismo y su matriz, la cultura autoritaria, no desaniman demasiado cuando se manifiestan en personajes decadentes que buscan algún rédito o porción de poder, ni en las mentes que abrazan ideologías con fervor religioso, o sea con fanatismo. Pero cuando aparecen en personas bien intencionadas y con talento y lucidez, resulta desolador”.

Habitualmente la mirada de Fantini se amplía como una lectura no sólo de lo dicho por algunos actores sociales, hacia la cultura. “El matemático que creó personajes entrañables como Arthur Seldom y describió el lado oscuro del autor de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll, seguramente actúa convencido”, acertó.

“Pero su tuit no está a la altura de su enriquecedor aporte a la literatura ni de la ética que nadie le pone en duda. Su tuit esgrime el tridente lucubrado en cercanías de Cristina para obligar a Fernández a no dialogar, a atacar al “enemigo” y a gobernar exclusivamente “con y para” los votantes de la vicepresidenta, que son quienes lo hicieron presidente a él”.

“Al tridente lo empuñan “Torquemadas” kirchneristas para desangrar al desfalleciente “albertismo” y expulsar del entorno presidencial a gente valiosa como Gustavo Béliz, Vilma Ibarra y Santiago Cafiero”, opinó.

Para concluir su análisis, cerró: “Es el arma del “vamos por todo”, que esta vez empieza dentro del Gobierno”.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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