Congreso: Alberto Fernández inaugurará las Sesiones Ordinarias

Con más de dos tercios de los diputados y senadores conectados en forma remota, el director de cámaras será probablemente un importante protagonista del evento. Tal vez deje oír los aplausos a través de las pantallas para que las palmas de los presentes no suenen huecas dentro del recinto. Como en un partido de fútbol sin hinchadas, nunca será igual una sesión remota que lo que hubiera sido en forma 100% presencial. También faltará fervor fuera del Congreso después de que el Presidente pidiera a la militancia que no se movilice. La oposición promete respeto aunque anticipa que retaceará cualquier gesto de acompañamiento y menos aún golpearán sus palmas. La tensión con el Poder Judicial llevó a los integrantes de la Corte Suprema, por prudencia sanitaria o política, a quedarse en el Salón de Acuerdos: Los jueces se conectarán en forma remota. Sólo hay renovado entusiasmo en el Frente de Todos.

El clima que espera a Alberto Fernández se divide entre la euforia de los legisladores del oficialismo que después de un año de pandemia vislumbran síntomas de recuperación económica y el escepticismo de una oposición que descree de la palabra presidencial y teme que se avance con proyectos como la reforma judicial y la reforma del Ministerio Público Fiscal que impulsa el sector liderado por la Vicepresidente. De un lado denuncian el lawfare y del otro el avasallamiento de la República. La grieta sigue intacta a pesar de que desde las Extraordinaras del año pasado hasta las que acaban de culminar se hayan votado decenas de leyes por unanimidad.

En el inicio de la pandemia el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri, le dijo al Presidente que era “nuestro comandante” (SIC) y prometió seguir sus indicaciones para hacer frente al COVID-19. En vísperas de la apertura de las sesiones Ordinarias anticipó que la principal oposición asistirá y escuchará en forma respetuosa pero se mostró enojado y distante: “Esperamos que hable con claridad, que tenga la valentía de reconocer que ha metido al país en un pozo, que su palabra está perdiendo credibilidad y que la moral pública se está destruyendo”.

El senador Martín Lousteau (Evolución UCR), que insiste en desarmar la grieta y buscar vías de diálogo, y que hasta estuvo en Olivos conversando con el Presidente meses atrás, se sumó a las críticas: “Esperamos que en su discurso de apertura de sesiones, el Presidente pida perdón por lo que hicieron con las vacunas”, consideró a una semana de la renuncia del ministro de Salud, Ginés González García, por la vacunación de políticos, amigos y militantes por fuera del calendario establecido.

En lo que lleva de mandato Alberto Fernández encontró en la oposición tantos halcones como palomas. El episodio de las vacunas unificó, como la reforma judicial y algunas otras leyes, la postura en contra de Juntos por el Cambio. Los banderazos en rechazo de las medidas de aislamiento tuvieron aliento en Mauricio Macri; Patricia Bullrich como presidenta del PRO y un puñado de diputados siempre más duros con el Gobierno que el resto.

En cambio en la movilización en contra de las vacunas VIP hubo una fuerte presencia opositora que se emponderó con la indignación generalizada. Se su sumó la Coalición Cívica de Elisa Carrió y participaron varios de los que estarán en la Asamblea como Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO; y su par el senador Humberto Schiavoni, a pesar de que 24 horas antes se sometieron al hisopado obligatorio para descartar el contagio de coronavirus y estar en forma presencial en la sesión dentro de una burbuja sanitaria. Por su parte Negri y su par del Senado Luis Naidenoff, viajaron a Mar del Plata y estuvieron en el banderazo de La Feliz y en un acto de la Juventud Radical en apoyo a Maximiliano Abad que compite contra Gustavo Posse por la presidencia de la UCR. “Vinimos a apoyar este reclamo genuino que nació de la sociedad”, explicó Martín Lousteau, al participar del banderazo versión porteña.

La participación masiva de la oposición en una movilización sin distanciamiento social fue criticada por el oficialismo aunque los reproches no alcanzaron a empardar el escándalo generado por la vacunación irregular.

En la previa, entre las opiniones, el senador radical fueguino Pablo Daniel Blanco confesó no tener expectativas: “Dicen que va a cargar fuertemente contra la Justicia y yo creo que eso, además de antidemocrático le será contraproducente. Más allá de las formalidades, la gente espera que se explique el plan de vacunación y que aclare con responsabilidad y sin chicanas el tema del vacunatorio VIP. También espero que llame, en serio, a trabajar en conjunto para salir de la crisis. Pero a la luz de mi experiencia del año pasado, el oficialismo termina siempre encapsulado y despreciando todos los aportes legislativos que desde la oposición hacemos”.

No es infundada la presunción respecto al énfasis que podrán el Presidente a la cuestión judicial. Fue parte central de su discurso del año pasado, su primera apertura de sesiones Ordinarias y es un tema recurrente en el planteo oficialista. Esta semana el senador Oscar Parrilli cuestionó el fallo contra Lázaro Báez. Su voz suele ser la de su jefa política, la vicepresidente Cristina Kirchner.

Este viernes Leopoldo Moreau, otro habitué del Instituto Patria, reclamó avanzar en los próximos meses con la ampliación de la Corte a través de una ley que requiere mayoría simple y también la reformas como la del recurso de queja que se interpone ante el máximo tribunal. Moreau participará en forma presencial después de hisoparse como todos los que estarán dentro del recinto, en tanto Parrilli se quedará en su despacho, al igual que el resto de los legisladores que estarán conectados vía Webex desde el Congreso o desde sus provincias.

En los últimos días Cristina Kirchner se mantuvo en silencio. No opinó ni sobre el escándalo de las vacunas ni sobre la condena por evasión a Lázaro Báez, amigo del expresidente Néstor Kirchner y de quien se sindica como presunto testaferro. Su última aparición pública fue en el velorio del expresidente Carlos Menem pero supervisó la organización de la Asamblea desde Santa Cruz, provincia de la que regresó recién el último jueves. También bajó su perfil Sergio Massa que junto con la Vicepresidente, Alberto Fernández y la presidente provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala, serán los únicos con lugar en el estrado.

A la inversa de lo que sucede en la oposición, en el oficialismo hay entusiasmo. José Luis Gioja, presidente del Consejo Nacional Justicialista a quien seis días atrás dieron el alta tras sufrir coronavirus, consideró que “hay que seguir diciendo lo de la herencia recibida” y también manifestó que espera un balance sobre lo hecho durante el último año para enfrentar la pandemia. “Ha habido un Poder Legislativo que ha trabajado a la par del Presidente”, autoelogió al Parlamento muy contento por haber superado los 14 días de encierro junto a su esposa, también contagiada con el COVID-19.

Otro peronista, el entrerriano Marcelo Casaretto dijo que espera “con gran expectativa” el mensaje presidencial. “La mayor parte de su mandato es con pandemia, por lo que debieron adaptarse los planes de Gobierno. La Argentina ha comenzado a crecer, y lo hará con más intensidad con la masividad de la vacunación. Seguramente el Presidente hará anuncios importantes”, anticipó.

En el medio, el resto de los bloques espera con expectativa dispar. Luis Di Giacomo (Juntos Somos Río Negro), que a diferencia de otros diputados se hizo el hisopado en el hospital de General Roca, se mostró esperanzado frente a un año que además es electoral. “Estamos encarando el año con la esperanza en la vacuna”, señaló y apuntó que la reactivación económica y la vuelta a clases presenciales modifican el panorama respecto al año anterior. “Con mucha expectativa y con mucha esperanza empezamos este año electoral y legislativo”, consideró.

Alejandro ‘Topo’ Rodríguez, jefe del bloque Consenso Federal, respondió que “se trata de un acontecimiento institucional relevante. Lo vamos a respetar como tal, por encima de cualquier diferencia política”. Del interbloque que integra participarán en forma presencial Eduardo ‘Bali’ Bucca y el santafesino Luis Contigiani.

A mitad de semana hubo una reunión de jefes de bloques en el despacho de Massa. Participaron Negri, Cristian Ritondo, Juan Manuel López, Alejandro ‘Topo’ Rodríguez, José Luis Ramón, Luis Di Giacomo, Cristina Alvarez Rodríguez en representación de Máximo Kirchner y Omar de Marchi, del PRO, como vicepresidente de la cámara baja. El clima, según varios de los asistentes, fue distante pero correcto. El radicalismo pasó una lista de 13 nombres (19 si se habilitan las galerías) mientras que el PRO avisó que por lo menos 28 legisladores quieren estar dentro del Palacio. Del Senado, la oposición anotó a ocho de los integrantes de su interbloque y por lo menos una docena serían del Frente de Todos. En Diputados este fin de semana terminaban de confeccionar la lista del oficialismo.

También convocó a reunión el secretario de Relaciones Parlamentarias, Institucionales y con la Sociedad Civil, Fernando ‘Chino’ Navarro, junto a la subsecretaria de Asuntos Parlamentarios, Cecilia Gómez Mirada. En una charla con las diputadas nacionales del Frente de Todos, Cristina Álvarez Rodríguez y Paula Penacca, avanzaron en la agenda legislativa que arrancará este 1 de marzo después del amplio temario de Extraordinarias que terminó con el saldo de tres leyes aprobadas (incentivo a la construcción, incremento del presupuesto para Ciencia y un pago por única vez a los familiares de las víctimas de la tragedia del ARA San Juan) y una media sanción (Acuerdo de Consenso Fiscal).

Va a ser un año mucho más dinámico porque la pandemia está en retroceso y va a haber mucha más actividad territorial”, anticipó el líder del Movimiento Evita que también organizaba la movilización al Congreso hasta que el Presidente la canceló.

Por su parte Álvarez Rodríguez, que es secretaria parlamentaria del bloque, destacó que en 2020 se sancionaron 66 leyes en tanto aseguró que este año, aún siendo electoral, se buscará mantener el ritmo legislativo. Y Penacca, cercana a Máximo Kirchner, remarcó que “el objetivo es trabajar en la mayor cantidad de leyes que el Ejecutivo necesite en estos años de gestión que tenemos por delante”.

Las buenas intenciones demostradas en los discursos deberán confirmarse en los hechos. El reinicio de las clases, el plan de vacunación y la Justicia, fueron tres temas que este verano enfrentaron a oficialismo y oposición en el Congreso. La primera batalla después del discurso del Presidente será sin embargo por la presencialidad en las sesiones. En Diputados venció el protocolo y en el Senado vencerá en este lunes. Hasta quienes defienden el funcionamiento remoto se empiezan a cansar del sistema.

Edgardo Marano

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