Córdoba, de Montoneros a Malvinas: «Aquí no se rinde nadie, mierdas»

No se debe confrontar con el pasado, ni pretender que el pasado sea una opción a futuro en Argentina, país en donde nos costó sangre, sudor y lágrimas defender la República y su Constitución Nacional. Resulta imperioso exigir su cumplimiento a rajatabla como garante de nuestros derechos y obligaciones, de los límites al atropello de los ciudadanos. Entendiendo que el foco debe estar en solucionar el presente y proyectar un futuro promisorio en nuestro país, la mirada romantizada del pasado es poco menos que inútil para la construcción objetiva de un proyecto superador, y resulta muy peligrosa cuando se manipula la historia real transformándola en un relato; esto se ve replicado en las redes o en la calle, por gente a la cual “se la contaron” o se la persuade con dinero.

El silencio nos torna cómplices

A pesar de la poca importancia que podemos darle a algunas expresiones que parecen absurdas, ni son parte de la agenda crítica de estos tiempos, vamos a expresarnos para que nadie crea que somos cómplices o ignoramos la situación. La libertad de expresión no puede ser apología del delito.

Montoneros y su homenaje a los caídos

En honor a los caídos y héroes de Malvinas, en cada aniversario presenciamos distintos tipos de homenajes. Este 2 de abril coincidió con Semana Santa y eso hace que mucha gente entre en modo “fin de semana largo” y no le preste demasiada atención a la fecha, pese a que se conmemoraban 39 años del desembarco de nuestras tropas en las Islas. 

Sin embargo hubo un homenaje que para algunos cordobeses no pasó desapercibido. El viernes a la noche, por la Avenida Vélez Sársfield marchaba cortando el tránsito de media calzada, un grupo de no más de 100 personas, la mayoría jóvenes, munidos de antorchas, enarbolando banderas de Montoneros, reemplazando las escopetas de los años ‘70 por la estrella, y al grito de “patria sí colonia no”.  Se detuvieron frente al Patio Olmos Shopping (lugar emblemático en Córdoba) y comenzaron un homenaje a los Veteranos y Combatientes de Malvinas, que “lucharon contra el Imperialismo inglés” curiosamente (o intencionadamente) frente a la gente y turistas que circulaban por allí, pero no frente a ningún excombatiente. En definitiva para la “tribuna” pero no para los homenajeados. 

La puesta en escena resultaba un sainete por donde se lo mirara: Frente a un Shopping, (ícono del “imperialismo yanqui”) un grupo de jóvenes, que ni siquiera habían nacido en los años ‘70 (cuando surgió la agrupación guerrillera peronista de izquierda Montoneros), reivindicaba la lucha de nuestras Fuerzas Militares frente al “Imperialismo inglés”, cuando fueron los propios Montoneros quienes asesinaron y secuestraron a muchísimos miembros de las Fuerzas Armadas en ataques terroristas.

La historia completa

Montoneros, como el ERP y otras organizaciones guerrilleras de izquierda, tenían carácter irregular tanto durante los gobiernos constitucionales como de facto que hubo en Argentina desde el ‘70 al ‘83. Declaraba que su objetivo era luchar contra la dictadura militar gobernante que había proscripto los partidos políticos y que mantenía a su líder Perón en el exilio. Su primera acción pública se realizó el 29 de mayo de 1970, con el secuestro, posterior juicio revolucionario y asesinato del militar Pedro Eugenio Aramburu, quien ejerciera como Presidente de facto después del golpe de Estado autodenominado Revolución Libertadora, que en 1955 había derrocado al gobierno constitucional de Perón.  

Los argentinos debemos empezar a sincerarnos con varios temas, como la Guerrilla y Montoneros. No fueron jóvenes idealistas, fueron asesinos, organizados en comandos paramilitares que actuaban fuera de la ley, secuestraban gente para pedir rescates millonarios y financiar la compra de armamento y a su vez, asesinaban a quienes consideraban sus enemigos. También irrumpían en las clases universitarias y daban “clases” sobre marxismo  armados y encapuchados o ponían bombas en sindicatos o instituciones enemigas. Su idea era  imponer en el país un clima de terror con el propósito de facilitar la toma del poder, para imponer su ideología comunista marxista a la sociedad argentina y para ello debían aniquilar todos los símbolos de lo que fuera “imperialismo” para lo cual, en Córdoba, ponían bombas a los supermercados Americanos y secuestraban gente que eran confinados en las “cárceles del pueblo”, una especie de pozo de medidas muy incómodas tanto para pararse, acostarse o estar sentado. 

Intentaron tomar durante el Gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón varios regimientos militares, con la finalidad de robar armamento. Recordemos el derribo del avión Hércules en Tucumán, que trasladaba 114 gendarmes en donde murieron 6 personas; el  atentado contra la Policía Federal Argentina en 1976 en el cual fueron asesinadas 23 personas y el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 u Operación Primicia, que incluyó el secuestro de un avión Boeing 737 en Aeroparque, con 102 pasajeros y 6 tripulantes a bordo, para trasladarse a Formosa. Fue en ese ataque en donde el conscripto Hermindo Luna inmortalizó la frase “Acá no se rinde nadie, mierdas”, antes de caer asesinado a balazos por los Montoneros, junto a 11 soldados, 1 policía y 3 civiles. Los Montoneros en su afán de imponer el modelo extranjero marxista en nuestro país, no dudaron en empuñar las armas, poner bombas, violar leyes, robar, secuestrar y torturar para perseguir sus objetivos; lo que continuó hasta entrada la Presidencia de Alfonsín, con el último estertor guerrillero, el copamiento de La Tablada.

El presidente Alfonsín, en diciembre de 1983, firmó el decreto 157/83, por el cual se declaraba la necesidad de promover la prosecución penal contra integrantes de grupos violentos, entre ellos varios pertenecientes a Montoneros, por los delitos de homicidio, asociación ilícita, instigación pública a cometer delitos, apología del crimen y otros atentados contra el orden público. Alfonsín tenía bien en claro que la delincuencia y el terrorismo debían ser combatidos. Durante el Gobierno de Alfonsín se realizaron dos juicios contra integrantes de Montoneros: El primero por el secuestro de los hermanos Born en 1974 y el segundo por el asesinato de Francisco Soldati y Ricardo Durán y por el intento de asesinato de Juan Alemann. Ambos resultaron condenatorios y confirmados por todas las instancias. Los jueces argumentaron que Montoneros era una asociación ilícita terrorista que tenía como fin la toma del poder y descartaron la defensa del derecho de resistencia a la opresión contemplado en el art. 21 de la Constitución Nacional, sostenido por los acusados.

A pedido de las autoridades argentinas, el 13 de febrero de 1984 fue detenido en Brasil el jefe de la organización Mario Firmenich, quien fue remitido al país el 20 de octubre de 1984 y encarcelado en la cárcel de Villa Devoto, en donde permaneció preso 7 años hasta que en 1990 Menem lo indultó.

¡Acá no se rinde nadie, mierdas!

Fueron 1094 víctimas, entre militares, empresarios, sindicalistas, políticos y civiles  asesinados por los grupos guerrilleros, entre ellos Montoneros, según registros. Víctimas a quienes hoy en día, no escuchamos ni recordar ni homenajear, por lo menos en Córdoba. Hay homenajes que no “garpan”.

Que estas agrupaciones delictivas, tras 50 años y con fallos condenatorios de la Justicia Argentina,  vuelvan a pasearse impunemente por las calles, intentando hacer un refreshing de su historial delictivo con un supuesto “homenaje” es grave y duele

Duele que quieran tergiversar la historia, armen un relato y monten un show en plena calle para limpiar su historia de violencia y muerte usando el derecho a la libertad de expresión.

Duele el silencio de los partidos y agrupaciones políticas, cuyos dirigentes vivieron y sufrieron esa época oscura, para no dejar de ser políticamente correctos en un año electoral.

Duele la connivencia del Estado frente al intento de resurgimiento de estas agrupaciones con antecedentes terroristas y golpistas, ya que deberían impedir toda difusión de sus símbolos e insignias, así como se prohíben los símbolos nazis. Duele el silencio del Gobierno frente a lo que ocurre en el sur argentino con los mapuches que no reconocen ni el Estado ni la Constitución Argentina, tal como hacían el ERP o Montoneros y utilizan la violencia como medio para imponer su ideología. 

El terrorismo ya sea de Estado o de guerrillas debe ser condenado. Reivindicar y no condenar su accionar es ser cómplice de lo actuado por ellos.

Honor y gloria a nuestros militares héroes y caídos en las Islas Malvinas, defendiendo nuestra tierra. Honor y Gloria a los policías, gendarmes, militares, sindicalistas, empresarios y civiles asesinados por la guerrilla defendiendo nuestras instituciones y nuestra República. 

Nuestro homenaje agradecido y sincero para ellos, porque acá en Córdoba como en Formosa: ¡No se rinde nadie, mierdas!

Autora: Eugenia Gordillo, con la colaboración de Marcela Zadoff

Politicos.com.ar

1 Comentario

  1. Muy valiosa esta nota. Viví esa época y duele mucho ver la enorme ingratitud para con quienes nos defendieron.

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