Córdoba, entre fuego, agua y descontrol

Casi como un canto de esperanza, escribí en agosto del 2020 el final de una nota sobre los incendios en mi provincia, gobernada desde hace 22 años por el partido único.

No me protejo de la expresión, Córdoba, la cuna de la rebeldía política, Córdoba la docta, no es, hoy, más que un viejo recuerdo de lo que supo ser.

Este unicato de gobierno se entiende, como dije entonces, en la conjunción partidaria de ese bipartidismo que alguna vez supimos ser y del que se ha perdido hasta la sombra de aquellos que hicieron historia.

Córdoba, la de las campanas, la de la Universidad Nacional, la industrial, la científica, la de las sierras, la del trigo y la ganadera, es sólo un recuerdo de su rebeldía estudiantil y de su desarrollismo pujante.

Decía, en agosto, que las sierras se incendiaban ante la mirada atónita de sus ciudadanos y el estupor del que no sabe qué hacer, o sea del gobierno.

También insistí que ese desmonte atroz que hizo el fuego es algo más que un desmonte: Es el comienzo de la desertificación o la nada misma.

Hace unos días vimos los ríos negros, porque estaban llenos de cenizas. Hoy hace ya varios días que llueve mucho, y se sorprenden, incautos, del agua que corre sin freno por las laderas.

¿Realmente se sorprenden?

Vivimos y votamos en una sociedad con gobernantes sumidos en la ignorancia, cuyo único interés es llenar sus bolsillos. No tienen reparos en demandar aportes públicos (de todos) para sus males, cuando autorizan construcciones fuera de la reglamentación de hidráulica sobre la cota máxima.

¿Me toman el pelo estos intendentes que desconocen su rol?

Construí lo que quieras mientras pagues

¿Acaso creían que tras semejante nivel de devastación, de ruina sobre las tierras, podíamos esperar algo normal con las lluvias?

El desarrollo demográfico en zonas turísticas es importante, pero nadie reglamenta, ni la venta de terrenos, muchos usurpados, ni el tipo y lugar de construcción.

La Fundación para la defensa del ambiente, Funam, a través de su representante el Biólogo Dr. Raúl Montenegro, nos confirma cosas que suponíamos, tras los incendios:

(…) La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, que provee semillas y plantines y la empresa Biofábrica de Misiones que germina semillas y las devuelve como plantines. La mayor parte de esas plantas morirá y nadie sabrá fuera del gobierno quienes estuvieron en este curioso negocio de importar plantas desde Misiones. Urge que la justicia lo investigue«…

Yo lo digo: ¡¡¡Es un NEGOCIADO!!!

«En el caso de la Facultad de Ciencias Agropecuarias proveerá 30 kilogramos de semillas de algarrobo –un millón de semillas aproximadamente- y 15.000 plantines. Y se hace creer a la sociedad, maliciosamente, que la reforestación impulsada desde la Secretaría de Ambiente creará biodiversidad. Plantar algarrobos no es plantar biodiversidad por más que sea mejor, obviamente, que no hacer nada”.

No se conoce ni se ha impulsado el conocimiento de la biodiversidad nativa de la provincia, que abarca desde virus, bacterias y hongos hasta plantas leñosas, vertebrados e insectos. No hay mapa de biodiversidad ni un plan provincial de ecosucesión secundaria para que la biodiversidad regenere biodiversidad. Lo que pasó durante la madrugada de ayer en Punilla y sigue sucediendo hoy en otras zonas de la provincia es el precio que se paga por años de incompetencia y dudosas prioridades«…

Incompetencia y dudosas prioridades

¿Queda claro que se lavan las tierras quemadas, porque no absorben las lluvias y eso arrastra todo resto de biodiversidad con las aguas que corren desenfrenadas hacia lo bajo, no?

Todo resultado de los incendios.

El Dr. Montenegro se pregunta en la nota, si los funcionarios han tomado conciencia de lo que pasa en Punilla.

Yo le contesto: NO, no saben lo que es conciencia.

Decía en mi nota de agosto del 2020 “Córdoba: Como el Ave Fénix” …Los actores políticos oficiales, como los de la oposición, forman parte de un unicato, que no tiene representación departamental y mucho menos municipal, todos funcionan para el poder.

La política es el Servicio Social, el mismo que no hay.

No tienen agua

Los pueblos de Punilla NO TIENEN AGUA y no la tienen porque las napas que son nutridas por los humedales, están cortadas por la ambición humana de construir y taparlo todo con cemento. En este caso, desde los incendios, los humedales, que son las corrientes subterráneas de agua que en la provincia circulan de norte a sur y de oeste a este, son los que están cortados por la construcción de “viviendas” y ahora por los incendios, en un futuro por la Autovía, que reemplazará a la trágica ruta 38.

Esta autovía de desconocido marcado, hasta hoy, pasaría a ser la piedra del zapato del gobierno, que necesitado de dinero, hace obras faraónicas de pavimentación, en vez de hacer un tendido de red de agua en el departamento Punilla (como ejemplo, ya que son varias las localidades que están con ese problema) y solucionar así el drama de varios pueblos de las serranías que se desarrollan a medias, porque sin agua no hay desarrollo. De paso, darían tiempo a que las dañadas sierras se recuperasen con algún plan que tan bien describe el Biólogo Dr. Montenegro*.

¿Seguirá el Gobernador tratando de armar el proyecto para traer Aguas del Paraná, cuando habría que incorporar bombas para “subir agua” ya que territorialmente el Paraná está más bajo?

Derroche de lo que no tenemos

Derroche, Desconocimiento y Soberbia. Tres males del gobierno provincial.

Termino tanto lamento por la erosión de las serranías cordobesas, con una frase que escribí en la nota por el fuego:

Aún tapados de cenizas o cemento, surgirán los sonidos de las vidas que se fueron, delatando los atropellos….porque tarde o temprano, la naturaleza recupera su espacio, así como la verdad tarde o temprano saldrá a la luz, porque la verdad, será verdad, cualesquiera sean los ojos que la miren.”

Nilda D'Aloia
Lic. en Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Córdoba

Deja un comentario