Coronavirus, libertad y verdad

El exjefe de campaña del presidente de EE.UU. y actual miembro del gobierno, Steve Bannon, mantuvo una entrevista con el Daily Mail, en la cual expuso los avances de la investigación sobre el origen y la propagación del Coronavirus.

Relató que un grupo de científicos originarios de la ciudad de Wuhan lograron escapar de China, hacia naciones de occidente donde están refugiados. Desde sus escondites, confiesan una verdad que jamás en China hubieran podido contar. Gracias a estas declaraciones, aseveró el funcionario del gobierno norteamericano, el F.B.I. está recolectando pruebas de que la pandemia de coronavirus es el letal resultado de una fuga accidental.

“Sé que algunos desertores están trabajando con el F.B.I. para tratar de clarificar lo que sucedió” en el laboratorio del Instituto Wuhan, el origen de una pandemia cuyo desarrollo fue “horriblemente dirigido y terriblemente mal gestionado”, aseveró.

Bannon reveló que “no están hablando con los medios de comunicación todavía, pero hay gente del laboratorio de Wuhan y otros laboratorios que han llegado a Occidente y están entregando pruebas de la culpabilidad del Partido Comunista Chino”, según consta en sus declaraciones.

Evaluó: “Creo que la gente se va a sorprender”. Es que los mencionados investigadores trabajaban en el cuestionado laboratorio de Wuhan, ciudad china donde se originó el brote de COVID-19. Ellos decidieron desertar y hoy colaboran con los servicios de inteligencia occidentales, quienes indagan respecto del origen del virus que ya mató a más de 560.000 personas en el mundo.

La investigación se dirige a demostrar que la pandemia fue causada por una filtración del laboratorio P4, dedicado a manipular cepas de virus especialmente peligrosas, mientras intentaban desarrollar medicamentos y vacunas, en el Instituto de Virología en Wuhan. Más tarde, el encubrimiento posterior coadyuvó en la expansión de la pandemia, lo cual podría ser considerado “asesinato premeditado” de miles de personas. Bannon, que tiene estrechos vínculos con Guo Wengui, un multimillonario chino exiliado, sentenció: “Independientemente de si el virus salió del mercado o del laboratorio de Wuhan, las decisiones subsecuentes del partido comunista chino los declaran culpables de asesinato premeditado”.

Las revelaciones de Bannon coinciden con las denuncias de varios gobiernos occidentales sobre el polémico manejo de la crisis por parte de Beijing, a la par del trabajo de la mencionada agencia norteamericana reúne evidencia sobre el origen del virus.

Desde el mismísimo Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades del gobierno, los chinos reconocieron que el virus había sido introducido en el mercado, en lugar de originarse allí.

Bannon va más allá de la anécdota del coronavirus. Como numerosas personas, postula que los países democráticos deben unirse para ayudar a derrocar el régimen chino, al cual califica como “brutal y autoritario”.

Tanto en Estados Unidos como en Europa y Gran Bretaña hoy hablan los científicos que lograron escapar. Coinciden en afirmar que el coronavirus se propagó a causa de un accidente dentro del laboratorio, donde se realizaban experimentos a los fines de crear vacunas y fármacos para tratar los virus del tipo Sars. “La inteligencia de EE.UU., junto con el MI5 y el MI6 están tratando de construir un caso legal muy completo, que puede tomar mucho tiempo”, afirmó.

A mediados de febrero, uno a uno los investigadores que trabajaban en el mencionado centro pudieron salir de China y de Hong Kong. Según relata el exasesor de Trump, “Estos tipos estaban haciendo experimentos para los que no estaban totalmente autorizados o no sabían lo que estaban haciendo y que de alguna manera, ya sea por un error involuntario o por un técnico de laboratorio, una de estas cosas salió de allí. No es tan difícil que estos virus se fuguen. Por eso estos laboratorios son tan peligrosos”, continuó señalando.

Luego de brindar estos detalles, reflexionó acerca de las manipulaciones y comparó lo sucedido en Wuhan con Chernobyl en 1986. Esta pandemia, calificó, es el “Chernobyl biológico de Wuhan”. “Como en Chernobyl, en Wuhan también hay encubrimiento, el aparato estatal se reporta a sí mismo y se protege a sí mismo”, denunció.

“Sabemos esto porque Taiwán informó formalmente a la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) el 31 de diciembre que había una especie de epidemia en la provincia de Hubei (donde está Wuhan). Las autoridades de Beijing fueron informadas el 2 o 3 de enero, y decidieron retener esa información y luego firmar un acuerdo comercial con los EE.UU. el 15 de enero. Si hubieran sido directos y sinceros en la última semana de diciembre, el 95% de las vidas perdidas y la carnicería económica se habrían contenido”, reveló.

Para finalizar sus comentarios, Bannon recomendó al Primer Ministro Boris Johnson que descarte los planes de que la empresa de telecomunicaciones china Huawei sea parte de la nueva red 5G del Reino Unido. Por lo cual es factible que Johnson, quien padeció coronavirus, anuncie una retirada escalonada del gigante asiático de su territorio.

Otro funcionario estadounidense, el secretario de Estado, Mike Pompeo, contó que “hay una enorme cantidad de pruebas de que el virus comenzó en el Laboratorio de Wuhan”. Afirmó que China “hizo todo lo posible para asegurarse de que el mundo no se enterara a tiempo” del mortal virus. “Fue un clásico esfuerzo de desinformación comunista”, aseguró. Pompeo, además, denunció que “el Partido Comunista Chino sigue bloqueando el acceso a sus laboratorios al mundo occidental, a los mejores científicos del mundo, para averiguar qué ocurrió exactamente”.

El caso de Li-Meng Yan

Desde su refugio en EE.UU., Li-Meng Yan, la viróloga que pudo escapar de China reveló que el problema del Coronavirus fue silenciado por su gobierno, que en diciembre ya conocía y ocultó deliberadamente su peligrosidad.

“Se podrían haber salvado miles de vidas” confesó a Fox News, en una entrevista realizada recientemente. Por eso decidió dejar atrás su vida pasada y emigró a un país democrático, desde donde pudo ser dicha la verdad.

La joven científica advirtió, investigando en la Universidad de Salud Pública de Hong Kong, que el COVID-19 era altamente contagioso y letal, pero sus jefes la obligaron a callar y guardaron bajos siete llaves los resultados de su investigación.

La epidemióloga, pionera respecto del estudio del nuevo coronavirus, aceptó el pedido de su jefe, Leo Poon, quien tiene vínculos con la Organización Mundial de la Salud. Poon le solicitó que en el más absoluto secreto indague acerca de un coronavirus similar al SARS, cuya existencia se había verificado a fines del 2019.

A la par, sus crecientes sospechas, fueron confirmadas por un amigo, científico del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, que conocía de cerca los casos le contó a Yan el 31 de diciembre sobre la transmisión de persona a persona, mucho antes de que China o la O.M.S. admitieran que tal propagación era posible.

“No se trata de política, se trata de salvar vidas”. Con estas palabras, Li admitió con dolor que muchas vidas podrían haber sido salvadas si la verdad hubiese sido dicha a tiempo.
A pesar que se trata de vidas humanas, su país no admitiría la responsabilidad de esta verdadera tragedia. El silencio es clave para sostener una tiranía, que para algunas personas resulta insoportable.

La libertad no es sólo una estatua, es la garantía de la verdad, tal como la democracia es garante del derecho.

A nuestra Patria le falta un baño de verdad y a nuestro gobierno, de humildad. Porque como sabemos, aquí también fue negado y minimizado el peligroso virus, manteniendo abiertas las fronteras y aeropuertos, sólo con una declaración jurada.

El pasado 28 de abril, a punto de escapar del régimen totalitario chino a Estados Unidos, Li-Meng Yan reafirmaba para el mundo no solamente su misión de contar su verdad sino además que los regímenes totalitarios cercenan al individuo de modo tal que aún la vida pierde su valor como derecho, la verdad es sólo lo que dice el Estado. Junto con la libertad y la verdad, compete a los seres humanos la responsabilidad de cuidarnos unos a otros.

“El gobierno chino tendría que haber avisado al mundo acerca del problema, es su responsabilidad”, declaró la experta china en la entrevista.

Al parecer, muy lejos está China de admitir lo que la ciencia dice a gritos, la experiencia actual demuestra y la historia registra: Se trata de una pandemia muy difícil de controlar. Por lo cual, su silencio al respecto fue una condena a muerte para tanta gente que perdió la vida por no estar realmente consciente del riesgo que corría.

En díalogo con la prensa norteamericana, afirma que si hubiera intentado contar la verdad acerca del coronavirus en China, su destino hubiera finalizado como “desaparecida o asesinada”.

Por ello, la experta emigró a Estados Unidos en un exilio que le permite, desde su escondite, decir su verdad, una verdad para el mundo. No sólo acerca del COVID-19 sino de lo peligroso que puede ser hablar en un régimen totalitario. A vos, ¿te resulta soportable?

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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