Cuarentena vs. libertades individuales

No caben dudas, que esta crisis sanitaria, en la Argentina, provocó el dictado de medidas excepcionales, y es válido preguntarnos a estas alturas si ¿el verdadero virus que nos aqueja es el coronavirus o el virus del pánico? Pánico a perderlo todo, desde la salud, hasta nuestro trabajo, nuestros ingresos para subsistir, soportando estoicamente una cuarentena interminable, que avanza y se proclama más allá de nuestras libertades personales.

Tal es así que con el decreto 297/2020 se declara la Emergencia Sanitaria y se decreta el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) o cuarentena obligatoria, con el fin de mitigar su propagación y su impacto en el sistema sanitario. El ASPO se iba a extender en principio hasta el 31 de marzo, pero como hemos visto continuó prorrogándose hasta la actualidad. El Presidente ha anunciado que se extenderá durante otras tres semanas, hasta el próximo 28 de Junio, sobre todo en aquellos lugares donde haya mayor circulación comunitaria del virus como ser en el AMBA, y áreas de las Provincias de Córdoba, Chubut, Chaco y Rio Negro. De esta manera, la cuarentena alcanzará los 101 días. Para el resto del país habló que entrará en una nueva etapa de distanciamiento social preventivo y obligatorio que dispone ciertas condiciones sanitarias sin transmisión del virus.

Lo importante aquí es remarcar que la Cuarentena afectó, sin lugar a dudas, la economía y al mundo del trabajo, trayendo la consecuente restricción de circulación y el cese de actividades económicas para gran parte de las empresas, pymes y comercios, que debieron cerrar sus negocios, por NO integrar sus actividades el listado de las llamadas “esenciales” (enumeradas en el art 6 del dnu 297), no encontrándose, por ende, habilitados para explotar sus negocios. Las innumerables pérdidas económicas a nivel nacional se observan a raíz de locales cerrados, empresas que han cesado en su producción y facturación, fracturas en la cadena de pagos, aumento de la inflación nacional, disminución del PBI del país, desabastecimiento de algunos sectores, créditos bancarios que resultan insuficientes o inaccesibles incluso para la mayoría de las Pymes, no poder solventar el pago de servicios, impuestos del establecimiento comercial, y/o no poder afrontar el pago de salarios de sus trabajadores. Que es harto evidente, que las medidas en materia laboral e impositiva “ATP” que se han ido dictando para socorrer al empresario de esta caótica situación actual, no han logrado morigerar las consecuencias gravosas que la cuarentena viene causando más allá de la pandemia que nos aqueja.

Es por ello que en todo el mundo, y la Argentina no está al margen, se reavivó el debate sobre los límites del confinamiento obligatorio y su impacto en las libertades individuales. Hastiados de esta situación, los Argentinos han salido el día patrio del 25 de Mayo a las calles en su celebración y en protesta de las estrictas reglas del Presidente Alberto Fernandez por la “cuarentena más larga del mundo” y las enormes consecuencias tanto económicas como psico físicas que la misma acarrea a todo ciudadano hasta la pérdida de sus libertades. Pareciera ser que nuestro mandatario se está enamorando de la cuarentena, lo que ha quedado evidenciado por su prolongación en el tiempo y por el desinterés que demuestra cada que vez que se le pregunta por la economía y el enorme daño que se le está causando a empresas, pequeños comercios, profesionales independientes, es decir, a todo aquel que quiera ejercer industria lícita en nuestro país. En idéntico sentido, aconteció nueva marcha “la Caravana del 30M (día 30 de mayo)”, se trató de una marcha contra la cuarentena en el Obelisco. A 70 días de que el Gobierno decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio como medida para evitar la propagación del coronavirus, usuarios de las distintas redes sociales convocaron a una caravana para marchar el sábado 30 de mayo, por una «cuarentena inteligente» lo que aconteció también en las principales ciudades de la Argentina. Bajo los hashtags «Caravana30M» y «CaravanaporlaLibertad», la convocatoria instó a que las personas se movilicen en auto contra las medidas que restringen la circulación. Apuntaron a una mayor reapertura de actividades, algo que ya ocurre en distintas regiones del país. También exigieron que se respeten las libertades individuales. Proclamaban «Libertad para trabajar», «Por una cuarentena inteligente» y «No al Estado totalitario» fueron algunos de los reclamos de la manifestación.

No se descarta que, en lo sucesivo, acontezcan nuevas marchas en idéntico sentido.

Está más que claro que se están cercenando un sinfín de libertades individuales con la excusa de la emergencia sanitaria decretada en pos de salvaguardar la salud pública.

La Cuarentena o ASPO, en sí misma, no es una figura jurídica tipificada que exista en nuestro derecho vigente. La única manera de suspender nuestras garantías y derechos constitucionales es decretar el Estado de Sitio (art 23 CN), como medida excepcional, situación ésta que no ha acontecido. Si bien, no existe controversia en cuanto a que estamos ante una emergencia social y sanitaria, aquello no es razón suficiente para asimilarlo a un estado de sitio y suspender o limitar nuestros derechos y garantías fundamentales. Por lo tanto, considero que los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que se han ido dictando son inconstitucionales, ya que restringen indebidamente el ejercicio de derechos y garantías básicos e inalienables del ser Humano.

Como ser:

la libertad de circulación (art. 14 CN), afectada a raíz de la prohibición decretada para circular para todos los ciudadanos, (salvo los exceptuados art 6 dec 297/20 teniendo que tramitar un permiso especial para circular el que puede ser sacado por trabajadores esenciales conforme aquellos rubros detallados por el Gobierno, y personas que asisten a adultos mayores, y personas que deban movilizarse puntualmente por algún motivo de urgencia) ahora bien, fuera de estas personas, para todos los demás rige aún la prohibición de circular libremente, sobre todo en aquellas zonas más afectadas por el Virus, sin perjuicio que esta restricción se estaría comenzando a flexibilizar en algunas provincias, tal como comentamos.

También se ven restringidas: la libertad para trabajar y ejercer industria lícita, – libertad de enseñar y aprender, – a la propiedad, – a profesar culto – libertad de contratación (art. 14, art. 19 CN), Nuestra Constitución Nacional (CN) adoptó originalmente los principios liberales y regula el derecho de propiedad en varios de sus artículos, (art. 14, art. 17 CN). Decía Alberdi: “puede justificarse restricciones a la libertad política, pero no a la libertad económica, y que la propiedad debía protegerse como principio elemental de la riqueza”.

A su vez, se ve afectada la igualdad (art. 16 CN): ya que vemos como algunas personas gozan de libertad ambulatoria y de transitar libremente, trabajar, reunirse, según sea su actividad calificada como esencial, ejemplo los periodistas, políticos, médicos, trabajadores de supermercados, y demás oficios autorizados, lo cual deviene injusto e inequitativo para con el resto de la ciudadanía.

Se ven seriamente afectadas las Garantías de acceso a la justicia y debido proceso (art 14, art 18 y art 33 CN) dado que el Poder Judicial está inactivo desde el 20 de marzo, cuando entró en vigencia del decreto 297/20 que dispuso el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, fecha en que la Corte dispuso la feria judicial extraordinaria, que fue renovando simultáneamente a medida que el Poder Ejecutivo extendía la Cuarentena. La gran verdad es que nuestra justicia se encuentra paralizada hace un largo trecho sin saber cuando finalizará la feria judicial extraordinaria, mientras tanto han coartado el acceso a la justicia a millones de justiciables, perjudicando a su vez la fuente laboral a miles de abogados que nos vemos privados del libre ejercicio de nuestra profesión y percepción del cobro de honorarios, cuando es harto sabido que los mismos revisten carácter alimentario. Los abogados del todo el país proclamamos que se restablezca la justicia prontamente, ya que “sin Justicia no hay derecho”! Recientemente se están viendo avances en esta cuestión y la Corte estaría levantando la feria judicial pero solamente en algunos tribunales federales de algunas provincias del país, y resta mucho aún por resolverse. NO hay que olvidarse que la justicia también es una actividad esencial y debe recomponerse.

Se ve limitado el acceso a la salud (art 14bis y art. 42 CN) porque de acuerdo a los protocolos emanados del ministerio de salud, debe darse prioridad de atención a aquellos que tengan síntomas compatibles con el covid-19, por lo que se han postergado intervenciones, y la atención de pacientes en general con otras patologías.

Téngase presente que la libertad individual ha sido definida como el valor constitutivo de la persona humana en cuanto tal, fundamento de sus deberes y derechos, conforme al cual cada uno puede decidir autónomamente sobre las cuestiones esenciales de su vida, haciéndose responsable ante la sociedad de las consecuencias de sus decisiones y de los resultados de su propia acción. En la época moderna la libertad individual se presenta fundamentalmente en tres niveles de actividad: la libertad de pensamiento y de opinión, la libertad política y de asociación, y la libertad de trabajo e iniciativa económica.

Lastimosamente, observamos como se han ido restringiendo dichas libertades comentadas a lo largo del presente, y que gobernar mediante DNU se ha vuelto una costumbre, olvidándose de la división de poderes y de las atribuciones propias de cada uno, que debe imperar en todo país que dice llamarse República. La inacción de los otros dos poderes dejaron al Ejecutivo con la suma del poder público. Lo cual torna muy peligroso que todo el poder recaiga sobre el Poder Ejecutivo, como el absolutismo propio de una monarquía. El juez de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti advirtió en un reportaje a la cadena CNN que «los gobiernos no pueden avanzar sobre las libertades individuales y que las restricciones deben ser temporales». Sin embargo el tiempo avanza y la justicia no retorna a su pleno funcionamiento.

A modo de conclusión, vale aclarar que no estoy en contra de que se tomen medidas para evitar la propagación de contagios en pos de la salud pública, al contrario, pero considero que las mismas deben ser adecuadas, y guardar el debido grado de razonabilidad suficiente para evitar el avasallamiento de nuestros derechos constitucionales. Tengo la esperanza, que el Gobierno pueda implementar una flexibilización sobre el actual régimen de aislamiento, siempre que persista la meseta estable de casos de contagio que se observó los últimos días en la región metropolitana (Amba). Una cuarentena más “oxigenada”, sin dudas, aliviaría mucho a la ciudadanía, y como dice el refrán “no hay mal que dure cien años” esperemos que se restablezca la justicia, que el Poder Legislativo retome la función que le es propia respecto al dictado de leyes, y que los ciudadanos recuperemos plenamente nuestros derechos y garantías constitucionales para una vida plena en libertad.

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Jesica Saul
Abogada UBA. Especialización en “Asesoría Jurídica de Empresas”, Depto de
Posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
Se desempeña y especializa también en los fueros del Derecho Laboral y Derecho
Migratorio. Se dedica al asesoramiento jurídico de empresas nacionales y extranjeras

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