Dady Brieva y un polémico pedido a Alberto Fernández

El humorista Dady Brieva , realizó un descargo al aire y le habló directamente al presidente de la nación, Alberto Fernández . «Si vamos a ser Venezuela , seamos Venezuela ahora», sostuvo contundente.

«Cuando volvimos creí que no iban a estar más los que estaban, que se iban a investigar, me dio ilusión. Se que no es fácil pero tampoco me quiero quedar con que no es fácil. Porque si no juzgamos, si no intervinimos, si no investigamos, fuimos», sostuvo Dady Brieva, refiriéndose así a lo poco que, según él, sucede respecto a «castigar» a la supuesta corrupción sucedida durante el mandato de Mauricio Macri .

«Me parece que hoy se armó una movida interesante en las redes. #EsAhoraAlberto, decían en Twitter, y yo te digo Alberto, que seguramente no me estás escuchando porque escuchás otra radio, pero vos fuiste elegido, tenés que hacerte responsable», sostuvo Dady Brieva hablándole directamente al mandatario.

«Sé que estás haciendo muchas cosas, pero no se puede más. Carlos Stornelli sigue trabajando, los periodistas hablan como si nada ocurriera. Y ya la verdad es que me siento un estúpido diciéndolo todos los días, y siento que envenenamos al oyente y yo quiero hacer reír a la gente, pero llega un momento en donde hagamos lo que hagamos siempre vamos a ser Venezuela», lanzó sin titubear.

En la misma línea, sostuvo: «Si vamos a terminar así, si tarde o temprano vamos a ser Venezuela, Cuba y todos esos silogismos que inventaron ellos que no me gustan nada, seamos Venezuela ahora y punto».

Enojado con el Presidente por su supuesto poco accionar frente a juicios y persecución a la oposición, Dady Brieva reiteró de forma clara: «Si vamos a ser Venezuela, seamos Venezuela. Ya están dadas las cosas».

Más adelante, Dady Brieva tildó a Fernández de «abarcar mucho y apretar poco»: «La verdad es que hace rato que pienso que Alberto, nuestro querido Alberto, nuestro capitán, le dieron para hacer la comida y darnos en comer en un picnic y se largó a llover (por la pandemia de coronavirus ) y aparte hay mosquitos y está tratando de hacer todo a la vez. Pero nuestros dirigentes se tienen que dar cuenta que, hasta que no neutralicemos los mosquitos, no nos van a poder dar de comer. Hay cosas que no se pueden hacer si no nos dedicamos a lo que nos tenemos que dedicar».

Para finalizar, Dady Brieva pidió censura en los medios «como lo que pasó en Estados Unidos con las Torres Gemelas » y regulación de las noticias como sucede en el país que lidera Nicolás Maduro : «Si sí o sí vamos a ser Venezuela y el populismo, empecemos ahora muchachos y terminemos con esta agónica espera».

En medio del pedido de Dady Brieva, un ex guardaespaldas de Cilia Flores, testigo clave en la acusación que prepara EEUU

Hace cuatro años, una figura poco importante en Venezuela fue arrestada en Colombia y extraditada a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico. Demostró ser una importante captura. El hombre, Yazenky Lamas, trabajó como guardaespaldas de la persona que muchos consideran como el poder detrás del trono del dictador Nicolás Maduro: la primera dama, Cilia Flores.

Ahora, con la ayuda del testimonio de Lamas, se espera que Estados Unidos acuse a Flores en los próximos meses de delitos que podrían incluir tráfico de drogas y corrupción, revelaron a la agencia Reuters cuatro personas familiarizadas con el caso de la primera dama. Si Washington prosigue con una acusación, dijeron estas personas, se espera que los cargos puedan provenir, al menos en parte, de una fallida transacción con cocaína y que ya ha llevado a dos de los sobrinos de Flores a un centro penitenciario de Florida.

Nicole Navas, portavoz del Departamento de Justicia de Estados Unidos, declinó hacer comentarios sobre cualquier posible cargo contra Flores. La primera dama y su oficina en la Asamblea Nacional tampoco respondieron a las preguntas para este artículo. El ministro de Información de Maduro, Jorge Rodríguez, manifestó en un mensaje de texto que las preguntas sobre la posible acusación a Flores en Estados Unidos eran “asqueantes, calumniosas e insultantes”.

En una serie de entrevistas con Reuters, las primeras que Lamas ha dado desde su detención, el ex guardaespaldas indicó que Flores estaba al tanto del lío de tráfico de cocaína por el que dos sobrinos fueron condenados por un tribunal de Estados Unidos.

La dirigente del PSUV también utilizó su privilegiada posición para recompensar a miembros de la familia con importantes y bien remunerados cargos en el gobierno, un reclamo respaldado por otros entrevistados.

Hablando detrás de un vidrio reforzado en la prisión de Washington, donde está detenido, Lamas manifestó que declara contra Flores porque se siente abandonado por la dictadura de Maduro, todavía instalado en el poder a pesar de que muchas de sus figuras centrales, incluido el presidente, también han sido acusadas de crímenes: “Me siento traicionado por ellos”. Está enfurecido con la familia con la que una vez trabajó para proteger. Se siente particularmente agraviado por una redada a su casa, en los días posteriores a su captura, y un largo interrogatorio a su esposa, con quien tiene dos hijos pequeños. “Fui leal a todos ellos. Pero no fueron leales a mí”.

A fines de marzo, fiscales estadounidenses acusaron a Maduro y a más de una docena de funcionarios y ex funcionarios venezolanos por cargos de narcotráfico y contrabando de drogas. En un discurso televisado después de las acusaciones, el dictador negó los cargos contra él y sus colegas, calificándolos de una fabricación por motivos políticos, y tildó de “miserable” al presidente norteamericano Donald Trump.

Las acusaciones de marzo y los posibles cargos contra Flores se producen en medio de una nueva campaña de la administración Trump para aumentar la presión sobre Maduro y su dictadura. Su permanencia en el control del poder, dicen algunos funcionarios estadounidenses, es una fuente de frustración para el mandatario norteamericano.

En 2017 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al dirigente y un año después hizo lo mismo con su esposa y otros miembros del “círculo íntimo” de Maduro. El golpe a Flores enfureció a Maduro. «Si ustedes quieren atacarme, atáquenme a mí” , dijo en un discurso televisado en ese momento. “Pero no se metan con Cilia, no se metan con la familia, no sean cobardes”.

Washington ha acusado a Maduro y su círculo de saquear a Venezuela de miles de millones de dólares. Pero no está claro cuánta riqueza personal poseen él y Flores.

Ni el dictador ni la primera dama revelan declaraciones de ingresos, de impuestos u otros documentos relacionados con sus finanzas personales. Después de que los fiscales acusaron a Maduro, el Departamento de Justicia dijo que había incautado más de 1.000 millones de dólares en activos pertenecientes a decenas de acusados relacionados con el caso. Los cargos ni detallan esos activos ni especifican quién los tenía.

Flores, una vieja estratega y articuladora en el partido socialista gobernante, primero ganó notoriedad como legisladora y confidente del fallecido presidente Hugo Chávez, el predecesor y mentor de Maduro. No tiene un papel oficial en el gabinete de Maduro. Sin embargo, la investigación en su contra subraya la gran influencia que ejerce, particularmente en ayudar a Maduro a superar a sus rivales y obstáculos dentro y fuera de Venezuela.

Aparte de Lamas, Reuters entrevistó a más de 20 personas cercanas o conocedoras de Flores. La retratan como una política astuta y sigilosa que, después de escalar las alturas del partido socialista como legisladora, ahora ostenta gran parte del poder de la oficina de su esposo, exigiendo reuniones importantes incluso antes que el presidente y negociando personalmente con emisarios extranjeros, legisladores rivales y otros.

Cuando miembros de la opositora Asamblea Nacional y un grupo de militares protagonizaron el año pasado una revuelta para intentar sacar a Maduro del poder, Flores ordenó a los funcionarios de seguridad que le entregaran directamente a ella todo el material de inteligencia sobre el asunto, de acuerdo con Manuel Cristopher Figuera, el jefe de la agencia de inteligencia del país en ese momento. Figuera fue uno de los pocos altos funcionarios de la administración que consideró en ese momento una salida negociada del poder para Maduro con Estados Unidos. Luego huyó del país cuando la acción opositora fracasó. “Cilia Flores siempre ha estado tras la cortina moviendo los hilos del poder», reconoció Figuera.

Sin embargo, en medio de la creciente presión presión internacional, Flores buscó concesiones personales en negociaciones con Estados Unidos en los últimos años. Según cinco personas familiarizadas con esas conversaciones, la primera dama dio instrucciones a los intermediarios de pedir a los enviados estadounidenses la libertad de sus dos sobrinos encarcelados. A cambio, esos intermediarios dijeron que Venezuela liberaría de prisión a seis ejecutivos de Citgo Petroleum, el refinador en Estados Unidos de la empresa petrolera estatal venezolana.

Los ejecutivos, detenidos en 2017 en Venezuela y luego acusados por cargos de peculado y legitimación de capitales, entre otros, son considerados como presos políticos por activistas de derechos humanos y muchos en la comunidad empresarial. Esa propuesta falló. Pero Washington tomó nota del alcance que tiene Flores. “Ella es probablemente la figura más influyente además de Maduro”, comentó Fernando Cutz, asesor de la Casa Blanca para América Latina durante el primer año de mandato de Trump.

A principios de este año, según personas con conocimiento de sus esfuerzos, Flores presionó personalmente a legisladores de la oposición para que apoyaran a un aliado de Maduro para encabezar la Asamblea Nacional, hasta entonces considerada la última institución gubernamental independiente en el país. Fuentes familiarizadas con las negociaciones con los diputados dicen que operadores del partido gobernante PSUV pagaron sobornos a rivales para que cambiaran de bando.

Poco se sabe fuera de Venezuela sobre la primera dama, particularmente sobre el alcance de su papel en el régimen de Maduro y las maniobras detrás de bastidores que lo ayudan a sobrevivir. En el primer interrogatorio de Lamas después de su arresto en Colombia, los agentes de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), tuvieron una solicitud, recordó: “Cuéntanos sobre Cilia Flores”. Michael D. Miller, portavoz de la DEA, remitió las preguntas sobre el caso al Departamento de Justicia.

Lamas, que ahora tiene 40 años, pasó cerca de una década custodiando a Flores, primero cuando era legisladora y encabezaba la Asamblea Nacional, luego cuando se convirtió en primera dama. Después de su extradición en 2017, Lamas llegó a un acuerdo con los fiscales estadounidenses, mediante el cual aceptó cargos de tráfico de drogas y accedió a convertirse en testigo. Ese acuerdo no había sido reportado hasta ahora.

En el acuerdo de culpabilidad, Lamas admitió los cargos de tráfico de drogas y acordó cooperar como testigo en las investigaciones relacionadas con su caso. La orden judicial colombiana que aprobó su extradición señaló que Lamas conspiró para enviar cocaína desde Venezuela en aviones registrados en Estados Unidos. Ni la orden judicial colombiana ni el documento del Departamento de Justicia mencionan a Flores, Maduro u otros miembros de la familia.

Debido a los términos del acuerdo -dijo que todavía espera sentencia y continúa testificando en investigaciones relacionadas- Lamas se negó a discutir detalles específicos sobre el caso en su contra. Su abogada en Washington, Carmen Hernández, también declinó hacer comentarios.

La información que ha proporcionado a los investigadores, incluidos los detalles sobre el supuesto papel de Flores en el plan de tráfico de drogas de sus sobrinos, es considerada creíble por las autoridades estadounidenses. Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA, dijo a Reuters que la DEA le da “gran importancia” al testimonio de Lamas.

Edgardo Marano

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