Desde la Década Infame a un Estado omnipotente

En estos días conmemoramos otro aniversario del primer golpe de Estado en Argentina.

Fue el proceso más nefasto que sufrió el Estado Nacional, donde se gestó un sistema Estatal, de orientación fascista, con todos los componentes del Socialismo; es decir crecimiento del Estado y administración directa del Gobierno central.

Tras estos años de oscurantismo político y desde su propio seno surge el Movimiento Peronista, que acentúa las pautas de la década infame con un sistema de Nacionalismo cerrado, con distribución de la riqueza desde los propios fondos del Banco Central. Un momento crucial, una bisagra para la historia argentina, donde el mundo, devastado tras la Segunda Guerra Mundial, nos daba la posibilidad de crecer invirtiendo capitales propios en la industria pesada para comenzar el despegue al desarrollo.

«Tanto el fascismo como el comunismo buscan un Estado totalitario, es decir, la abolición del individuo en beneficio de la entidad del Estado. La vieja fórmula liberal, el Estado se funda para facilitar el desenvolvimiento y los derechos y asegurar las garantías del individuo, ha sido reemplazada por el siguiente concepto: El Estado antes y sobre todo; el individuo no es más que un factor de los tantos que deben concurrir a fortalecer al Estado como entidad superior e ideal”, dijo Marcelo T. de Alvear en 1926.

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El Súper Estado

Así se generó el Estado macrocéfalo y centralista, desde los años ’30 que sostiene Provincias débiles gobernadas con Feudos que responden al Poder Central.

Por consiguiente, una sociedad empobrecida dependiente del gobierno de turno.

No olvidemos que una sociedad fuerte surge de administraciones autónomas, que administran libremente sus recursos, incentivando al ciudadano a crecer, respaldando su iniciativa.

La Constitución Nacional cubre y completa perfectamente la autonomía de las provincias y en éstas, a las distintas intendencias.

Art 121. – Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno Federal y el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación.

Vengo a mi Córdoba

La Ciudad de Córdoba no es la excepción. Nuestra Municipalidad tiene, desde el año ’83, un progresivo incremento de la planta operativa y un marcado retroceso en los servicios.

El fin de la Administración Pública es prestar servicios a la sociedad, usando los recursos económicos que esta suministra mediante el pago de impuestos. Este es el principio fundamental de la Administración Pública.

La Municipalidad de Córdoba se dedicó a privatizar, compartiendo los servicios esenciales que hasta entonces eran cubiertos por el Estado, como son el transporte público de pasajeros (uno de los más caros del país) y la Limpieza, que comparte haciéndose cargo de todos los costos del servicio con un ínfimo porcentaje de ganancias.

Recordemos que el Estado provincial aporta su cuota de participación económica para sostener esos servicios y el Estado nacional subsidia al Transporte con un porcentaje sobre la cantidad de boletos vendidos, en combustible.

Transporte Urbano de Pasajeros

Tenemos un transporte malo y caro, porque el boleto que paga el ciudadano es utilizado para pagar impuestos municipales y provinciales y una parte queda retenida para la empresa privada que lo administra. El costo del boleto en Córdoba capital es de $35, a sabiendas de que si fuera un servicio de administración municipal, costaría mucho menos.

Pero las empresas de transporte son Sociedades Anónimas, solventadas por el Estado municipal, de donde “también” reciben una parte las arcas municipales, estando el costo del vehículo, el pago de haberes a los choferes y el mantenimiento de la flota y servicio, a cargo del Estado municipal. Sólo negocio para algunos y pérdida para el flaco bolsillo del pasajero.

Escuelas Municipales

La Municipalidad, a su vez creó en el año ’84 las Escuelas Municipales, situadas en lo que era, 35 años atrás, la periferia de la ciudad. Se basó en el déficit de establecimientos escolares que tenía la Provincia en ese momento y se costearon, siempre, del fondo municipal.

Hoy un chico que se educa en la Escuela Municipal nos cuesta miles de pesos y no es, precisamente, un servicio del mejor nivel.

Según cuentas hechas por algunos políticos sobre los costos, hoy saldría más barato gestionar una beca en una escuela privada para cada niño que va a la Escuela Municipal, en vez de sostener esa infraestructura cada vez más cara para mantener.

Servicios Municipales

Otro tema es el de Alumbrado, Barrido y Limpieza, que pertenece a un grupo empresarial, hoy, con propietarios presos por lavado de dinero y otros cargos de corrupción.

Son empresas con subempresas donde se mezclan ciertos funcionarios públicos que comparten ganancias y brindan “cero aportes” a las arcas municipales.

El Proyecto de Red de Cloacas se presentó en 1964, cuando el entonces Intendente Víctor H. Martínez planificó un sistema para toda la ciudad, del cual fue concretado una sola red, Centro Norte, que hoy está en funcionamiento. El resto fue dejado en el abandono por intendencias posteriores, vendiendo los terrenos donde se debían instalar los centros de transformación de residuos cloacales que derivan al río, en su mayoría, hoy, son barrios cerrados.

Estado voraz

El Estado macrocéfalo, corrupto, que debilita a la sociedad, también está presente en la municipalidad de Córdoba, como un eslabón más de la cadena que viene desde el Gobierno Central.

Resumiendo, la Municipalidad de Córdoba, tiene:

  • Superpoblación de trabajadores.
  • Tercerizados los servicios esenciales que no controla en su administración y no alcanzan al vecino, a pesar de las tasas municipales que pagan, para vivir en esta ciudad. Un detalle no menor son los impuestos que aplica el Estado Municipal:
  • Rentas al automotor y a la vivienda.
  • Tasas al comercio e industria en general. El comerciante, para abrir un negocio, debe pagar una serie de impuestos, antes de empezar a percibir eventuales ingresos y ganancias.
  • Alumbrado, Barrido y Limpieza, que se cumple en el casco céntrico (con plus tarifario), pero deja que desear en los barrios.

Jamás la municipalidad va a alcanzar a recaudar para cubrir las necesidades básicas de la Ciudad, teniendo este agujero negro de expulsión de divisas.

Una municipalidad, reitero, debe invertir y administrar los servicios que presta.

Empecé escribiendo sobre la Década Infame, donde, hace 90 años, era iniciada la creación del Estado todopoderoso, como gran estructura que fue creciendo con los años y generando dependencia social, clientelismo y “pobrismo”, ese término usado hoy con tanta precisión para definir la caída de la sociedad de consumo y crecimiento intelectual, que se transforma a diario nivelando hacia abajo, dejando de lado las oportunidades individuales e independientes de crecimiento personal.

Como decía en 1926 el expresidente Alvear, el estatismo fue creado para que el individuo lo nutra con su esfuerzo y sea el sillón de descanso de los tiranos.

Propongo achicar el Estado

“Alguna vez se dijo, glosando a Yrigoyen, que había que empezar de nuevo. Empezar de nuevo, a mi juicio, es detenerse un poco en la marcha para reconstruir las filas y hacer balance de las circunstancias” Ricardo Balbín.

Nilda D'Aloia
Lic. en Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Córdoba

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