Economía y sociedad argentina, una perspectiva liberal

Hace algunos días releía un artículo escrito por el periodista Carlos Alberto Montaner en Infobae con fecha 20 de Julio de 2020, titulado: ¿El liberalismo al poder?, en el cual el autor cerró instando a los liberales argentinos a llegar al poder y enfocarse en resolver el principal problema de la Nación, al tiempo que lo comunican furiosamente para que la sociedad les otorgue más tiempo hasta lograr que el país recupere aquella posición económica que supo tener a principios del siglo XX.

Y este artículo me sirvió para pensar que quizás valdría la pena poner en perspectiva la realidad argentina desde una perspectiva liberal, siempre poniendo énfasis en la rebelión que debe darse ante los actos inmorales del Gobierno en el contexto presente y la mejora a nivel comunicativo que debemos hacer los liberales para dar la batalla cultural.

Economía

Existe una ecuación básica que debemos internalizar y que es una de las fuentes fundacionales del mensaje liberal a la sociedad argentina: Cada centavo que permitimos gastar en áreas no esenciales nos cuesta nivel y calidad de vida, a todos y cada uno de los argentinos. Vamos a ver algunos ejemplos: En primer lugar tenemos Aerolíneas Argentinas, en la cual, de acuerdo a un estudio llevado a cabo por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el Estado Nacional lleva invertidos $28.000 millones por año -desde la estatización en 2008- entre subsidios y aportes de capital. Ahora bien, todos sabemos que existe en la Argentina un grave déficit alimentario. Y si nos fijamos cuanto se ha invertido en el Plan Alimentario del Ministerio de Desarrollo Social, nos encontramos con la suma de $18.000 millones por año a precios actuales. $10.000 millones menos en alimentos para los más necesitados que en lo que el Kirchnerismo ha denominado «soberanía aérea». Durante la pandemia y con la industria aerocomercial totalmente detenida en Argentina, el Gobierno acordó con los trabajadores de AR, seguir pagando el 100% de sus salarios, una negociación que termina absorbiendo el bolsillo del pueblo ya que el Estado no tiene recursos reales para afrontar sus gastos.

Impuestos

Todo esto mientras le anuncian a la ciudadanía que piensan en aumentar la presión impositiva en 2021 y emiten dinero a mansalva para sostener una estructura completamente inviable. Ahora bien, este exceso de gasto público que el gobierno se empeña en financiar con una emisión descontrolada, causando una acelerada depreciación del valor del peso argentino, pretenden controlarlo con un nuevo cepo cambiario que viene en combo con una nueva devaluación del 35%, que se suma a la del 30% impuesta en Diciembre de 2019 a través del denominado «Impuesto PAIS». Este cepo es un golpe no sólo a las libertades de los ciudadanos, sino a su calidad de vida en general. Pretenden que la gente se quede, forzosamente, con una mayor cantidad de pesos porque el impuesto inflacionario es algo que nadie puede esquivar si no es por medio de las divisas. Al gobierno de turno le conviene hacer esto para aumentar la base imponible y poder financiar su enorme estructura a costo del bolsillo del trabajador privado. Estos avances los paga el esfuerzo del privado, quien deberá ceder calidad de vida y capacidad de ahorro (si aún le queda), o hasta podría tener que endeudarse, para que el Estado subsista.

Las medidas tomadas por el gobierno tienen una naturaleza inmoral, y ciertamente demuestran un desprecio por intentar la consecución del bienestar de su población, a la cual se deben.

Sociedad

En virtud de todo lo que acontece en la Argentina, y como respuesta a la principal crítica que se le hace a esta corriente de pensamiento que es «la sensibilidad social», creo que es menester dar una respuesta a ese argumento. Un Estado que aplica políticas económicas de corte liberal es por definición un Estado con la mayor sensibilidad social. Estamos hablando de un gobierno que estaría dispuesto a achicarse a sí mismo para que los ciudadanos puedan permitirse el pleno uso y goce de su producido; hablamos de un Estado que moderniza sus relaciones con la sociedad y entre sus partes para eliminar las ineficiencias, de modo que sea un facilitador de toda actividad que lo involucre al mínimo costo; planteamos un Estado que en vez de introducir regulaciones burocráticas que dificultan y encarecen la iniciativa privada, desregula, para permitir que todos, independientemente de su condición económica puedan crear su propia fuente de trabajo.

Dependencia

Hay una diferencia entre un Estado presente y la dependencia. Y nadie dijo que la cercanía del Estado dependa de un montón de subsidios que, dicho sea de paso, cada vez valen menos… Sí, los $10.000 del IFE o tu Asignación Universal por Hijo, se licúan mes a mes por la negligencia del mismo gobierno que dice cuidar tus intereses. Un Estado puede y debe ser cercano tomando medidas que garanticen la plenitud de tus libertades, generando un marco adecuado para que el sueño del trabajo propio, y el alcance de la independencia económica sea realizable. El Estado presente es aquel que maximiza tus oportunidades, el que facilita tu desarrollo sin ser una carga económica, burocrática, ni ideológica.

Popular

Y aquí es donde quiero profundizar en un tema ideológico, y es que el Liberalismo es ante todo el más genuinamente «popular» de todos los modos de gobierno. Es el único que genera un empoderamiento real de las libertades del individuo en todos los órdenes de su vida: Desde la economía hasta el esparcimiento, desde los bienes comunes hasta los personalísimos. ¿Cómo es posible que en Argentina tanta gente piense que es más «sensible» un Estado que convalida la dependencia de un plan o asignación que se deprecia mes a mes, que un Estado que baja el gasto al mínimo y facilita tu desarrollo personal?

¿Cuándo fue que alguien como ser humano decidió que está bien convalidar que un gobierno le quite bienestar a una familia, a los niños y adolescentes, a los jubilados, para gastarlos en la fiesta estatal? Desde una perspectiva social, no es lógico vivir «distribuyendo» lo poco que queda de lo que se generó, así como tampoco es «sensible» de parte del Estado vivir avanzando lo que sus ciudadanos generaron legítimamente para sostener una masa de personas y entidades a las cuales el mismo gobierno se niega a brindarles la oportunidad de desarrollarse haciendo el sacrificio que por deber de gobernanza les corresponde.

Esfuerzo

A la Argentina la hizo grande el esfuerzo, la hizo grande la lucha por la consecución de la libertad. Una libertad que no se pide, ni se negocia. La búsqueda de la Libertad no se burocratiza ni se pone a merced de conversación con ningún gobierno ni institución de turno. El desafío liberal es la batalla cultural, la cual va a requerir indefectiblemente una drástica mejora en la comunicación de lo que es y lo que puede hacer el liberalismo por el país, en la práctica. «Es fácil ser visiblemente compasivo si otros se ven obligados a pagar el costo». – Murray Rothbard.

Nicolás Krapf

Deja un comentario