El camino no es la redistribución, sino la producción

En el marco de la otra vez, extensión de la cuarentena hasta el 26 de Abril, en una entrevista para la señal Net Tv el Presidente de la Nación el día viernes declaró: “Prefiero tener 10 por ciento más de pobres y no 100 Mil muertos en la Argentina por coronavirus”, y remarcó: “los que plantean el dilema entre economía y la salud, están diciendo algo falso”.

Lamento tener que disentir pero se incurre en un error muy grave al no entender que el cuidado de la economía es equitativo al cuidado de la salud. No son conceptos separados. La salud y el bienestar de las personas depende de la economía; y viceversa. No es correcto cuidar a una en pos de otra; sino que se debe prestar debida atención a ambas cuestiones si lo que verdaderamente se intenta es proteger al total de la población.

Decir que se prefiere tener un 10% más de pobres en nuestro País no es un hecho menor porque implica que 4.5 Millones de personas nuevas ingresen en la pobreza con el agravante que nuestra situación en materia económica ya era crítica antes de la aparición del virus. En Argentina muere mucha gente también por otras cuestiones, y una de ellas es la pobreza justamente. Según datos del ministerio de la Nación hay una muerte por desnutrición cada 10 horas en la Argentina. ¿Qué implicará entonces el descuido total de la economía y que, 4.5 millones de personas más entren a la pobreza? Ya ni hablemos de pobreza; hablemos de indigencia. ¿Cuántas personas morirán de hambre ahora si descuidamos la economía? ¡Y mucho cuidado! Con esto no quiero decir que no se deba prestar atención a la pandemia y al virus que sin dudas es peligroso. Simplemente es para -tomar conciencia que es de carácter urgente el cuidado de ambas; porque economía y salud es una sola cosa.

Para peor; a la clase política lo único que se le ocurre es seguir agregando impuestos (se habla de un nuevo impuesto a la clase media, media alta y alta impulsado por Máximo Kirchner) cuando nuestro País es el de mayor carga fiscal del mundo. ¡No hay espacio para más impuestos! Del otro lado del Río de la Plata tienen las cosas bastante más claras. En una última conferencia de prensa y ante una pregunta de una periodista referida a un nuevo impuesto a la riqueza el Presidente de Uruguay Lacalle Pou declaró: “Gravar el capital es amputar la posibilidad de los que van a hacer fuerza en la salida de la crisis”; y sentenció: “por eso, no lo vamos a hacer”.

Y es que está claro. En Uruguay el Presidente entiende que, para cuidar de verdad a su población, debe cuidar primero a las empresas y después a su producción. Acá nuestro Presidente, seguramente muy mal asesorado, entiende que la soluciones a los problemas son primero; la emisión monetaria sin limite. En marzo y según datos oficiales del BCRA; la expansión monetaria fue de $575.949 Millones, cuando en febrero fue de $7.623 Millones, es decir; un incremento del 7830% de un mes a otro, y segundo, agregar más y más impuestos para una supuesta “redistribución”; cuando el problema no es la redistribución sino la producción de bienes y servicios. Seguir extendiendo una cuarentena absoluta del 100% con un País ya en default y sin producción podría ser un acto suicida.

Para ser claros y llevándolo al extremo con un ejemplo; si dividiéramos los 80 Mil Millones de dólares de la riqueza de Bill Gates entre los habitantes del planeta, a cada habitante le corresponderían unos 10 dólares; o lo que es igual a dos hamburguesas de la cadena de comidas rápidas más conocida por todos. ¿Y que obtendríamos a cambio? Bueno, en primer lugar la bancarrota del magnate; luego, cientos de miles de personas sin empleo; después, millones de personas nuevas entrando en la pobreza; y finalmente, miles de millones de consumidores sin bienes ni servicios que consumir alrededor del mundo; y en ese caso sombrío en donde la producción llegase a ser cero; el consumo también se hace cero; y en ese limite es en donde estamos todos muertos. Así que lo correcto no sería cuidar la salud en pos de la economía; sino cuidar la salud y la economía; porque ambas son las caras de una misma moneda.

Nicolás Szuster

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