El capitalismo no es el enemigo del medio ambiente

Cuando hablamos del cuidado del medio ambiente, del cuidado de los animales, de los bosques, las selvas, los mares y el aire, rápidamente observaremos que las organizaciones que se sitúan hacia la izquierda del espectro político son las que, de alguna manera, se han adueñado de esta agenda verde, haciendo del capitalismo el perfecto enemigo al que responsabilizar de los problemas ecológicos.

Al capitalismo se le adjudica el alentar el consumismo de la sociedad, y como este consumo excesivo provoca contaminación ambiental, desde desechos plásticos en los ríos y mares, hasta la polución del aire que respiramos, entre otras formas de daño ambiental.

El capitalismo es un sistema económico y social, y que se sustenta en principios tales como la propiedad privada, el libre mercado, la competencia, pero ninguno como el daño al medio ambiente. Hacer uso y abuso del medio ambiente es inherente a la especie humana independientemente del sistema económico que elija para desarrollarse.

Es indudable que existe contaminación, pero no nos debemos dejar engañar, no es el capitalismo el responsable. En todo caso, al sistema capitalista se le puede imputar el satisfacer adecuadamente con bienes y servicios, produciendo cada vez a un menor costo y en mayor cantidad, lo que la sociedad demanda. Es que, si hay un logro absoluto del capitalismo, es el de haber sacado tan solo en los últimos 100 años a más del 80% de la población mundial de la pobreza, y esto no es menor, ya que lógicamente ha generado un aumento del consumo a nivel individual, pero con una población que también ha crecido exponencialmente, en virtud del mismo desarrollo económico, el consumo agregado también lo ha hecho.

Es cierto que con tecnologías más eficientes la contaminación sería menor. Imaginemos por un segundo que fuera posible que, todo el transporte automotor, naviero y aéreo utilizase energía eléctrica, solar u otra fuente alternativa a la quema de combustible fósiles, cuanto más limpio sería el aire. Bueno, los avances que hay hoy en día en este y otros sentidos, son producto, justamente del desarrollo de empresas capitalistas, y fundamentalmente porque hay una parte de la sociedad que esta dispuesta a consumir este tipo de bienes y servicios, porque los gustos y preferencias de estos consumidores los hacen valorar en mayor cuantía aquellos bienes y servicios que tienen cuidado del medio ambiente, y porque como dijimos, gran parte de la población ha salido de la pobreza es que puede permitirse pensar en el cuidado del planeta, porque no tienen otras necesidades anteriores que cubrir. En este sentido el enemigo a combatir es la pobreza, y un capitalismo responsable es la mejor herramienta a nuestra disposición. Incluso el capitalismo, es su búsqueda de eficiencia y menores costos, y en la medida que la tecnología se lo permita, optimiza los recursos y se vuelve cada vez más ecológicamente sustentable. ¿Cuantos de nosotros hemos dejado de recibir todo tipo de facturas y resúmenes en papel, por ejemplo? Este último ejemplo repercute no solo en el menor papel utilizado, su impresión, ensobrado, etc., sino también en menores procesos y utilización de recursos del proceso de distribución.

También el capitalismo produce avances posiblemente no buscados originalmente. Hoy solo con un teléfono inteligente hemos dejado de consumir una increíble cantidad de bienes que hoy forman parte de las aplicaciones contenidas en estos teléfonos, desde la más obvia cámara de fotos, pasando por la agenda, el GPS y en la mayoría de los casos los programas que se corren en una computadora, haciéndola más prescindible. Ni siquiera me voy a detener a examinar todos los beneficios que acarrea a la sociedad poder a acceder a esta tecnología, y cada vez a menores costos. Tan solo quiero remarcar la cantidad de aparatos que ya no son necesarios y que por lo tanto cae su producción y sus desechos. Las empresas que lideran el segmento no solo son profundamente capitalistas, sino que cada vez incorporan más y más componentes reciclados y reciclables, en su búsqueda de eficiencia, pero por sobre todas las cosas, porque los clientes lo demandan en mayor medida, volcando sus consumos hacia los productos de las empresas ambientalmente responsables.

Entonces, si por ejemplo queremos dejar de contaminar las mares con plásticos, es como consumidores que debemos demandar los productos de las empresas que cuiden ese aspecto. La tecnología ha desarrollado plásticos biodegradables, solo resta que estemos dispuestos a pagar y consumir por esa tecnología amigable del medio ambiente. Es el cambio de hábitos de los consumidores el que en definitiva direccionará el capital en una u otra dirección, haciendo más rentable la producción de bienes con bajo impacto ambiental, y por lo tanto haciendo deficitaria la industria que no contemple este impacto, obligándola a adaptarse o desaparecer.

Unos párrafos atrás hablé de un capitalismo responsable, y es que al fin y al cabo las empresas están formadas por personas humanas. El grado de responsabilidad que desde los directivos hasta los recién ingresantes le imprimen, es fundamental a la hora de maximizar los esfuerzos para que impacto ambiental sea mínimo. En definitiva, si por ejemplo, una empresa de manera irresponsable vuelca sus residuos a un río sin cuidar el medio ambiente, no es porque esto sea una práctica inherente a la empresa capitalista, sino que habla de razones como falta de educación, de valores, de respeto por los terceros, de leyes acordes, incluso también de Estados locales, sindicatos, y otros grupos de interés que pueden buscar su tajada cargándole costos innecesarios, que la llevan a recortar gastos, donde el impacto es más difuso, para ser rentable.

Es por todo lo expuesto que organizaciones como el Frente Animalista Verde cobran relevancia, para encausar los esfuerzos hacia los verdaderos problemas que enfrenta el cuidado del medio ambiente, como el de la pobreza y su vinculación con la contaminación, o como la falta de legislación moderna, o la falta de políticas públicas que fomenten nuevas tecnologías, procesos y buenas prácticas ambientalmente amigables.

Sebastián Cao
Lic. en Administración (UBA). Especialista en finanzas. Dirigente de Mejorar. Coordinador del Frente Animalista Verde

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