El delito de los pobres y los ladrones de guante blanco

Alberto Fernández: “Muchas veces el que delinque lo hace porque no encuentra una alternativa mejor” (SIC).

Se dispara a los pies este bobierno tantas veces y en tantos temas que el maltrato y la
falta de respeto al ciudadano se reiteran y potencian, el desprecio encastra perfecto en el rompecabezas que rompe la democracia, el sistema republicano, la economía, las formas
de vida que nos dimos como sociedad ordenada, perfectible, dentro del sistema republicano…

Como en la novela de Dostoievsky, humillados y ofendidos padecemos el desprecio desde el Poder. Ese discurso maniqueo que tanto recuerda la humillación al ciudadano desde los interminables monólogos por Cadena Nacional, propios de un pasado que creíamos superado y que vuelve con bigote, sin pierna enyesada (por ahora) y plagado de ofensas a países respetables, destrato al ciudadano común, despiste generalizado y hasta una payasa que tuvimos y tenemos que soportar.

¿Tenemos que soportar?

Duele el maltrato, duele el desprecio y la estigmatización.

Nuestro país tiene uno de los índices de pobreza más elevados de su historia. Es un problema estructural. Nos cuesta comprenderlo en su dimensión real, tal vez porque somos nietos y bisnietos de inmigrantes, la mayoría de nosotros. Nuestros predecesores llegaron en general con las manos vacías a una tierra digna y la trabajaron hasta obtener frutos.

Sus hijos fueron educados dentro del sistema y graduados universitarios en un momento en que los títulos profesionales abrían puertas de trabajos estables, para los ya capacitados y para que los voluntariosos se capacitaran.

De este modo, Argentina era tierra de oportunidades para salir de la pobreza trabajando, a diferencia de la actualidad. Esa desolación de no tener trabajo, si llegara a inducir al delito sería muy grave, no sólo como idea sino porque el actual gobierno ya casi duplicó la pobreza. ¿Entonces, el presidente augura la duplicación del delito?

Quien en campaña promete, en gobierno describe

Equiparar la pobreza al delito es un desprecio profundo a los valores de las personas, dando validez a las palabras de Maquiavelo, para quien el fin justifica los medios.

Esta mirada maniquea descalifica por igual a más de la mitad de los ciudadanos argentinos, tomando por delincuentes a los pobres y al resto, tratando como tontos a quienes no lo son, como si la inteligencia fuese una rara excepción que habita en el Gobierno de científicos, pero que no baña con su manto de piedad al ciudadano, que espera ansioso la palabra presidencial como Dylan su galletita.

Según sus palabras, él, como un Merlín del Siglo 21, leyendo su carta astral debería encontrar una señal para proveer esa “alternativa mejor” que dice que quienes delinquen hoy no tienen. Pero no, el Rousseau de juguete se dedica a describir los problemas y descalificar a quien no incline la cerviz ante su natural magnificencia. Pucha que nos salió altanero el adjunto a cátedra penal.

La historieta del Capitán Pucha

En este mito populista devanea un presidente cada día más demacrado, mientras en las calles, los delincuentes asolan a los ciudadanos honestos, Berni y Frederic animan la velada paqueta con su pelea de cotillón y los ministros de la nación curran con sus amigos, porque “el que no afana es un gil”. Las tomas de tierras enfrentan a pobres contra pobres, los juicios nunca llegan a condena, los desahogos sexuales se suceden ante el silencio de un falso feminismo y las presuntas Ganancias son solamente el nombre de un impuesto.

Fernández en caída libre

Él mismo va degradando su credibilidad al expresarse por fuera de la realidad, cuando dice, por ejemplo, que “los delitos ocurren en las sociedades más desiguales” (SIC).

Lo declaró recientemente, durante el acto de presentación de un plan de seguridad para el conurbano bonaerense. Acorde a su óptica empobrecedora en cuerpo y alma, en la grieta cavó: “Hay una razón primera promotora del delito: Es la desigualdad. Los países y las sociedades pueden ser muy ricas, pero si son desiguales, la posibilidad de que la delincuencia prolifere es mayor”.

Le recomiendo, modestamente, a Filomeno Filminas que mire a su exodiada hoy amada Jefa y a su prole, a la corte que la adula, millonarios que ostentan su riqueza ilícita.

¿Ellos tuvieron o no oportunidades? ¿No encontraron una alternativa mejor?

¿Qué le pasa a una sociedad sin valores?

La economía no rige la moral

El inquilino de la Rosada disparó: “Los delitos ocurren no en las sociedades más ricas, sino que los delitos ocurren en las sociedades más desiguales. Cuando muchas veces el que delinque lo hace porque no encuentra un futuro o una alternativa mejor que el delito”.

LA ÚNICA IGUALDAD QUE DEBE PREOCUPARLE ES LA IGUALDAD ANTE LA LEY.

Y le preocupa, quiere destruirla. Como en el viejo refrán, el mejor modo de ocultar a un elefante es crear una manada de elefantes, para eso las causas espejo a funcionarios del macrismo, para eso la proliferación de juzgados penales.

Nivelar para abajo, hasta la tábula rasa

Una sociedad de iguales es imposible de lograr sin aplastar la individualidad, el pensamiento uniforme es un monólogo que obliga al súbdito a acallar su propia voz. Ese paraíso con que sueña el Fernández 2 no tiene nada que ver con el que habita la Fernández, la One.

Ella no hace silencio, no paga Ganancias, no cesa de ostentar.

La Justicia, entonces, no genera la igualdad que la Constitución Nacional promete. De este modo se van minando los cimientos de la República, desde el Ejecutivo con sus DNU, el Senado de yeso y el vergonzante maltrato en Diputados, la locura de ignorar a los presentes, mientras otros ciudadanos son desaparecidos y los enfermos mueren en soledad, con los parientes intentando acercarse a decirles el último adiós.

Un pavo real, también es pavo

Mientras tengamos hálito de vida será preciso diferenciar lo urgente y lo importante de las payasadas y distractores, porque el adjunto a dedo sigue hablando.

Porque el que calla, parece que otorga, parece que obedece.

Espero que la Justicia deje de ser selectiva y castigue a todos. El delito no es patrimonio de los pobres”, agrietó el Capitán Verso. Mire a su alrededor, desvergonzados ministros negociando sobreprecios, acorralando a Gobernadores e Intendentes reducidos a limosneros, mientras opera sobre el Legislativo y el Judicial para precisamente reducirlos a cenizas, para que el “Reconstructor” pase a ser un ave fénix y deje de sentirse un pavo.

Por eso quiere ser “El Reconstructor de la Patrea”, lo cual suena demasiado parecido a otro mentiroso, “El Restaurador de las Leyes”, que relojea de costado a Kicillof en su despacho.

Digamos BASTA

El mejor modo de negar el monólogo es hablar, el mejor modo de poblar el universo de ideas es pensar, el mejor modo de enseñar es con el ejemplo.

El alimento de la Democracia son los ciudadanos conscientes, que la nutren con su participación activa. No nos quedemos esperando resultados mejores, mientras hacemos más de lo mismo, no nos quedemos resignados en casa callados y mirando al rincón. Seamos libres, que lo demás importa todo.

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

2 Comentarios

Deja un comentario