El último que apague la luz

El éxodo ATR (a todo ritmo) de empresas que dejan nuestras tierras marca (pasando el resaltador verde) la estrepitosa debacle de nuestra República Argentina, que no sólo es económica sino total, porque las bases ideológicas que la sustentan tradicionalmente están siendo minadas desde el 10 de diciembre.

La gente en las calles se envuelve en la bandera como símbolo, una y otra vez, en defensa de los valores republicanos, mientras el inquilino de la Casa Rosqueada le da la espalda para deneunizar cada acción de gobierno, a la usanza de los comunicados de la última dictadura.

Tres poderes, dos poderes, un poder

Al mismo tiempo y con asombroso descaro, la vice desafía al Poder Judicial desde el Legislativo, manipulando a funcionarios que, por extraño que parezca a un cuerpo otrora tan corporativo, ante el abuso de autoridad de remover a tres jueces; silbando bajito algunos apenas se animan a guiñar el ojo dos veces a la Suprema Corte.

A la par de otras barbaridades, el intento de expropiación de Vicentin y el ataque vía Moshano a Mercado Libre, cuyo dueño decidió vivir en Uruguay, sumado a la voracidad impositiva y la inestabilidad cambiaria, pintan una escenografía de terror para las empresas.

CABA: Seguí participando

El grogui, de un manotazo, al quitar más de un punto de coparticipación a la Opulenta, se manifiesta nuevamente a favor de desalentar el bienestar, denigrar el mérito y asquearse del ascenso social propio del capitalismo. Tan populista nos salió el zurdo.

En este caldo hierve la rana de la fábula (esa que muere porque no escapa del agua tibia) mientras el Financial Times publicó: “Lo que provoca el éxodo de empresas de Argentina es el gobierno y no la pandemia”.

En ese sentido, a ver si el paseador de Dylan se aviva, el diario norteamericano consultó sobre la ola de salidas a ejecutivos y analistas que apuntaron que un intervencionismo «que no se ve en otros lados de la región” vuelve los negocios “crecientemente insostenibles”.

Ayer nomás el Lince Lopérfido expresó con claridad que Argentina padece una denigración de su calidad democrática, para las empresas que se van al ritmo de “Y ahora tomate el palo… ahora tomátelo…”, el problema tiene que ver con el fantasma venezolano del EXPRÓPIESE que sería el peor final. Por eso, dice el periódico citado: “Un número creciente de compañías están recortando sus inversiones en la Argentina o volando del todo, por temor a las movidas crecientemente intervencionistas del gobierno” a la vez que califica a la gestión de Alberto Fernández como “izquierdista”.

Por ese vete, olvida mi nombre…

Al ridmo de los Pimpinela, los colegas de Infobae despiden a Falabella: “La nota, del corresponsal del FT en Buenos Aires, expone la paradoja de que mientras el ministro de Economía Martín Guzmán presentaba el presupuesto 2021 con proyecciones optimistas (inflación de 29%, crecimiento de 5,5%), la compañía chilena Falabella anunciaba su salida del país y el gobierno anunciaba controles de capital aún más estrictos para proteger sus menguantes reservas internacionales”. Con la cadena de tiendas chilena, se agrandó la lista de las compañías multinacionales que anunciaron que se van del país, que reducen parte de sus negocios locales o los mudan a otros países de la región.

Falabella se encuentra evaluando opciones de rentabilización de las operaciones de sus filiales en Argentina, las que podrían incluir el ingreso de un socio estratégico para las mismas”, confirmó la empresa en un comunicado en el que aclaró que además abrió un retiro voluntario para sus empleados y que ya cerrará 4 de sus 19 tiendas.

La pandemia aceleró el proceso de digitalización del retail y ha afectado sus resultados. Para adaptarse a esta nueva tendencia y hacer sustentable la operación en el tiempo, Falabella y Sodimac han determinado cerrar cuatro de sus tiendas en Buenos Aires en los próximos meses”, aseguraron.

Si bien hoy entonamos a capella aquella ranchera que tan emocionalmente cantaba Tita Merello, “¿Dónde hay un mango, Viejo Gómez?”, ni los abuelos recuerdan una crisis como esta, que la manta corta de la pandemia no logra cubrir con la cuarentena más larga del mundo, que ya suma más de 200 días.

A pesar de la larga lista de compañías que prefieren dejar atrás el mercado argentino, un experto norteamericano asevera que “Es una exageración decir que hay un éxodo masivo, pero las empresas están lidiando con una política que tiene una dirección crecientemente intervencionistas que puede empeorar las condiciones económicas”, palabras de Keziz McKeague, asesor de McLarty Associates, la firma de lobby y negocios fundada por Thomas “Mack” McLarty, amigo y antiguo asesor del expresidente Bill Clinton, de quien fue también “enviado especial para las Américas”.

En este deplorable avasallamiento anticonstitucional, donde cada día nos sorprende una contradicción, un atropello, donde nadie habla ya de Odebrecht, entre otros casos de corrupción que escandalizaron al continente entero.

Otros países asumieron sus errores y enjuiciaron a sus delincuentes, para luego seguir rumbo lo más limpios de corrupción que se pueda. Argentina es el segundo país con peor desempeño en la evolución de la inversión extranjera directa en lo que va del siglo XXI, sobre 202 países que analiza la ONU.

Se fueron y se están yendo

Según el Financial Times, la lista de emprendimientos que nos abandonan incluye a la autopartista Axalta, la química alemana BASF y las francesas Saint-Gobain Sekurit y Pierre Fabre. Se suman a su predecesora Latam (que avisó en el mes de julio que no volará más en Argentina) entre otras.

En medio de tantas malas noticias, si bien aún no hay saqueos, encienden las alarmas las tomas de tierras y la tibia reacción de un gobierno que parece avalar estas conductas ilegales, mientras no tiene el pulso necesario para controlar a su propia policía que, mediante un justo reclamo, llegó a las mismas puertas de la residencia presidencial a ver si el Títere con Banda se daba por enterado de la seriedad del asunto.

Así estamos, entonces el coronavirus es sólo un aspecto más del desgobierno que se agrega para terminar de pintar de negro (perdón, de “no blanco”) el panorama.

El periódico mencionó que el coronavirus fue un fuerte golpe para la economía argentina, “que está aún bajo uno de los más estrictas y largas cuarentenas del mundo”, pero aclara que según analistas e inversores la causa principal de las empresas extranjeras para darle la espalda al país es el intervencionismo estatal que –dicen- “no se ve en otros lado de la región”.

De este modo, McKeague, el ejecutivo de McLarty, insinuó que debido al fracaso de la intervención y expropiación de Vicentin, es poco probable que lo intenten de nuevo, es decir que haya nuevas nacionalizaciones de grandes empresas, pero nada puede afirmarse con estricta seriedad ante la permanente contradicción oficial.

Poca fe en Filomeno Filminas

Parece un payaso, pero es el presidente y tiene detrás a Mínimo, el Ungido 2023, el Campeón del Impuesto a los Ricos. Así estamos. Mientras Sergio Massarpado papelonea, el pueblo reclama cordura y la cara casta política un statu quo según el cual un funcionario del Estado gana por mes más que diez sueldos mínimos.

Este gobierno, en general, empeoró la desalentadora presión impositiva e impone a las empresas controles de capital “draconianos”, restricciones a la importación y congelamientos de precios están haciendo que los negocios en algunos sectores, como los de consumo masivo, se vuelvan “crecientemente insostenibles”.

Declaró al citado diario un CEO que prefirió no dar su nombre: «Con todo lo que está pasando ahora, olvídense que una compañía extranjera haga alguna inversión”.

La incertidumbre nos condiciona, nos lleva al abandono. El empresario Alejandro Díaz, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Norteamericana en la Argentina explicitó que los controles cambiarios, de precios y de importación “están profundizando las preocupaciones y planteando dudas sobre el desarrollo de planes de negocios”.

Flybondi

En medio de un contexto global muy desfavorable, con la industria aerocomercial como uno de los sectores más golpeados por el coronavirus, varias empresas anunciaron que no retomarán sus vuelos a la Argentina luego de que se levanten las restricciones vigentes por las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio.

A excepción de la empresa emblema de “La Revolución de los Aviones” del exministro Guillo Dietrich, de vuelos económicos (low cost), acosada por innumerables problemas tanto gremiales como de cierre de su sede operativa (Aeropuerto de El Palomar), al grito de “Resistiré… erguido frente a todo”, manifiesta que va a seguir en Argentina peleando por su nicho de mercado. Un ejecutivo de alto rango del grupo que controla FlyBondi aseveró que el gobierno “les aseguró que quiere crear un ambiente regulatorio sano y justo” (SIC).

Mientras muchas empresas aéreas toman vuelo (cuac) para no volver, como Qatar Airways, Emirates y Air New Zealand, que se despiden del país, perseveran: “Si, como nos han asegurado, el gobierno crea un sano y justo ambiente regulatorio, seguiremos invirtiendo en la Argentina”, declaró Peter Yu, director gerente del Cartesian Capital Group, controlante de FlyBondi.

A mediados de junio, con enorme revuelo (doble cuac), la aerolínea Latam confirmó su salida de Argentina, momento en el que comenzó a negociar con sus 1.700 empleados. Si bien muchos de ellos aceptaron el retiro voluntario que ofreció la empresa, la negociación aún sigue con otro grupo de trabajadores.

La aerolínea de origen chileno operaba en la Argentina desde hacía 15 años. Hasta la suspensión de los vuelos por la cuarentena a fines de marzo, tenía vuelos a 12 destinos locales y una participación del 16% del mercado”, según expresaron colegas de El Diario de Entre Ríos.

Air New Zealand fue una de las primeras –luego de Latam y ante la demora del regreso de los vuelos– entre las aéreas que tenían rutas que unían sus países con la Argentina y ya anunciaron que no las retomarán una vez que finalicen las medidas de restricciones a los vuelos.

Emirates se unió al éxodo en agosto mendiante la suspensión por un plazo indefinido de sus operaciones en Argentina y ofreció un retiro voluntario a los empleados que operan en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, aunque mantiene su planta comercial en sus oficinas de Buenos Aires.

Buenos Aires es una de las muchas ciudades en donde las operaciones de Emirates permanecen suspendidas debido a las restricciones actuales de viaje o vuelo relacionadas con la pandemia de Covid-19. Emirates sigue comprometido con Argentina y esperamos reiniciar nuestras operaciones en Buenos Aires cuando sea comercial y operacionalmente factible hacerlo. Haremos un anuncio formal si hay algún avance en este sentido”, indicaron desde la compañía.

También a fines del mes pasado, Qatar Airways anunció la cancelación de sus vuelos a la Argentina y se convirtió en la tercera aerolínea internacional que dejaba de volar al país desde que comenzó la pandemia.

Tras una revisión de las operaciones, Qatar Airways ha anunciado la decisión de suspender sus servicios desde Doha al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, Buenos Aires, debido al impacto global en las aerolíneas y las condiciones negativas del mercado actual”, confirmó entonces una fuente de la empresa.

El año pasado, la low cost europea Norwegian también dejó el mercado argentino y vendió su operación domestica a la compañía JetSmart.

En un contexto global complicado, la empresa noruega decidió salir del país a pocos días de la asunción de Alberto Fernández. El alza de los costos en dólares luego de la devaluación de 2019 y los rumores de que el kirchnerismo no impulsaría el modelo de vuelos económicos, aceleraron la decisión.

Sigue el éxodo

Desde la planta de BASF en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, directivos aseveraron que la empresa no abandonará del todo el mercado argentino, sino que prevé trasladar la producción de las pinturas automotrices OEM (fabricante de equipamiento original) a Sao Bernardo do Campo, en Brasil, en el segundo semestre de 2021.

La empresa alemana continuará trabajando con los negocios de pintura automotriz, repintura automotriz y químicos para el cuidado personal y del hogar.

La compañía química estadounidense Axalta comunicó que dejará de producir pinturas para automóviles en la Argentina. Cerró su fábrica y las oficinas administrativas de Escobar, donde trabajaban más de cien personas.

La planta había sido inaugurada hace apenas tres años, en enero de 2017, con una inversión de USD 18 millones. “A pesar de que buscamos ejecutar todas las posibilidades a nuestro alcance para mantener nuestras operaciones en el país, la evolución de la pandemia ha sido insostenible para nuestro negocio en la Argentina”, aseguró la compañía.

La autopartista francesa Saint Gobain Sekurit cerró su fábrica de parabrisas y mudó su producción a Brasil. La compañía acordó el retiro voluntario de sus 150 empleados y cerró su planta de la localidad de Campana, Buenos Aires. La firma es de origen francés y produce en 19 países.

A mediados de julio, el laboratorio francés Pierre Fabre anunció la venta de su planta de principios activos farmacéuticos, ubicada en la provincia de Buenos Aires, al laboratorio argentino Sidus.

Según información oficial, la salida de la Argentina formó parte de una estrategia global para reforzar su presencia industrial en Francia.

Grabois, ¿con los pies descalzos?

Nike anuncia hoy que está realizando una transición del modelo de negocio en Brasil, Argentina, Chile y Uruguay con alianzas estratégicas con distribuidores, permitiendo así desarrollar un negocio más rentable, eficiente en capital y de mayor valor agregado. Este movimiento demuestra el enfoque continuo de Nike para optimizar los modelos operativos de los países en su cartera global, con un enfoque e inversión nítidos frente a mayores oportunidades de crecimiento a través de la ofensiva directa al consumidor”, aseguró un comunicado emitido por la empresa. Nike le traspasó su operación local y de otros países de la región a la mexicana Axo.

Gerresheimer

La empresa de origen alemán, que producía packaging para el sector farmacéutico, le vendió su operación argentina a la local IMAP y se fue del país.

Fuentes: Financial Times, Infobae, El Diario de Entre Ríos

Marcela Zadoff
Lic. en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba. Redactora. Editora. Experta en Comunicación Institucional

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