En Córdoba, la capital ya es tierra arrasada y su área central luce como un pueblo fantasma

Cuando hablábamos de la ciudad de Córdoba teníamos el orgullo de decir que su área central era especialmente atractiva, porque el desarrollo comercial creció a la par del cultural. El centro cívico alternaba locales de categoría (coquetas casas de moda, un corredor de librerías y editoriales, espacios de encuentro con la excusa de la gastronomía, etc.) con la administración municipal, la Legislatura provincial, varios museos, teatros y cines, el Cabildo Histórico, la Catedral y otras iglesias, junto a Facultades de la Universidad Nacional de Córdoba, pionera casa de estudios latinoamericana desde 1776. El centro alberga edificios declarados Patrimonio Histórico de los Jesuitas, como podía conocerse a través de un city tour que encantaba a los turistas.

Hoy todo está cerrado y los locales vacíos dan testimonio de un cambio de vida brutal. La desolación de cada persiana baja y con candado tiene por detrás historias de emprendedores que se han fundido y empleados sin empleo, ayer sostenes de familia que hoy no tienen recurso alguno. 

Un trabajador no puede ser reducido a planero, porque esa degradación no sólo es laboral sino moral. Las galerías entre una calle y otra hoy son arterias sin sangre y el otrora pujante perfil cordobés es hoy un desierto.

Detrás de cada negocio cerrado hay familias sufriendo, pero no te engañes: Este nuevo 2001 no se originó por la pandemia, es parte de un plan sistemático de falta de políticas públicas y de malas gestiones de anteriores intendentes, coronada por la mala decisión de la actual gestión municipal, de despojar al centro de sus actividades y del transporte, cerrando los accesos a todo vehículo, lo que ha acelerado el proceso de desertificación y tugurización del mismo.

Las veredas donde Jardín Florido con cortesía elogiaba a las damas con sus piropos y Daniel Salzano recreaba historias entre estudiantes universitarios, hoy ya son la tierra arrasada, delicia de motochorros y algún que otro vendedor ambulante que intenta infructuosamente vender algo a los pocos transeúntes que caminan. 

El Área Peatonal de Córdoba, una de las más grandes del mundo, gracias a que durante años, cada nuevo Intendente que asumía quería inaugurar su propia peatonal, creció tanto que su extensión afectaba la circulación, por lo cual en un radio cada vez mayor se fue restringiendo el acceso de vehículos particulares y concentrando todos los servicios de transporte público sobre las principales avenidas que rodean al Área Peatonal. Los ómnibus y trolebuses fueron organizados para circular en las avenidas del centro, acorde al Código de edificación es el único lugar donde se pueden construir edificios para vivienda, creando un sistema de asfixiante polución y contaminación sonora casi permanentedebido a la congestión constante de tránsito en avenidas de escaso caudal vehicular por minuto. 

Esto, combinado fatalmente con un pésimo sistema de transporte público de pasajeros (colectivos y trolebuses), escasos y caros taxis y remises que desaparecen los días de lluvia y la prohibición de servicios tipo Uber, redujeron la calidad de vida de los habitantes hasta tal punto, que las familias se mudaron paulatinamente a la periferia y los edificios se destinaron a oficinas, depósitos, etc. De noche, la soledad reina en las calles que se tornaron peligrosas y las arcadas del Cabildo en techo de los homeless. 

La antes ancha calle 27 de abril, desde que se redujo y se cerró al paso de colectivos fue el tiro de gracia que mató al centro. Con tan baja calidad de diseño y sin un estudio de impacto ambiental y social adecuado de dicha medida, la ampliación de sus veredas obstaculiza el paso de ambulancias, bomberos y vehículos policiales, tornando más insegura el Área Central para quienes se resisten a abandonar negocios y viviendas. 

Otras decisiones desacertadas que se acumularon formando un estrato de malas políticas públicas, fueron sacar la Legislatura de Córdoba, para que no haya marchas de protestas, cuando las marchas continúan y nadie las desvía o multa; no dar más permisos de edificación de viviendas, no exigir la construcción de cocheras en los edificios de departamentos del Centro y el aledaño barrio Nueva Córdoba, no modernizar la infraestructura de servicios, como poner Wi Fi libre, prometido sistemáticamente en cada campaña electoral y ahora durante la pandemia no dar incentivos económicos ni reducciones impositivas a los comerciantes. Todas acciones que hubieran hecho la vida de vecinos y comerciantes más fácil y atractiva para continuar apostando al Centro.

Otra intervención del actual Intendente fue la Megamanzanadel Paseo Buen Pastor, idea importada de España, que allá está siendo cuestionada y acá se aplica con el clásico “cute and paste” de los funcionarios mediocres.  Se achicó la circulación de autos en la bajada de Buenos Aires, para restringir la llegada al centro, calle que era el único acceso al área bancaria, mixada con cines y teatros hoy cerrados, hoteles de máxima categoría al grito de “resistiréy la desesperación de cada vez más familias enteras viviendo en la calle. 

La carpa blanca de testeos Covid, levantada enfrente de la Catedral de Córdoba, contrasta con el óleo negro en la pintura de una cultura de espacios de encuentro cerrados, peatonales desiertas, galerías comerciales abandonadas, la cultura degradada del mantero y el vendedor ambulante de alimentos sin ningún control, largas filas de taxis que nadie toma y locales agonizantes tratando de sobrevivir.

Seguramente gestionar durante la pandemia ha sido un desafío enorme, que sacó a la luz la visión, el profesionalismo y la empatía de los dirigentes, o su total ausencia.

En coautoría con la Lic. Marcela Zadoff

María Eugenia Gordillo
Arquitecta

2 Comentarios

  1. Lo de la 27 es claramente el mejor ejemplo de tener un intendente que no es cordobés, hace años se expropiaron terrenos pensando en futuro de una arteria fundamental para el desarrollo de la ciudad como es la 27 de abril y estos señores toman decisiones sin respetar nuestra historia, pero bueno que nos sirva de ejemplo para las próximas elecciones

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