Enamorado de la cuarentena

Había una vez…así comienzan la mayoría de los cuentos, esos relatos de ficción que acompañan tanto a chicos como a grandes con aventuras mágicas, suspenso, acción, ciencia ficción.

Particularmente, a mí me gustan los que tienen una mezcla de suspenso con terror, esas historias que te tienen atrapado en la trama, aunque algunas veces los autores se toman licencias demasiado amplias y terminan convirtiendo la historia en un relato. Este es de alguna manera un cuento, un cuento en el cual se embarcó el Gobierno Nacional allá por el 20 de marzo y que aún hoy sigue flotando en el río de la incertidumbre. Es que es una historia de amor, sí, se enamoró de este “enemigo invisible”, al cual no supo ni sabe cómo enfrentar incluso teniendo el “diario del lunes”, pero que le da herramientas para tenernos en una Cuarentena Eterna.

En un principio, era para poder preparar y equipar el sistema de salud, allí fue donde comenzó está historia de amor, luego, fue para evitar que el “pico” nos encontrara a todos en la calle y los contagios crecieran exponencialmente, ese pico que no llega nunca y que sostiene el relato, y ahora es porque…

Ese es el problema, se repiten las excusas, la “licencia” que les comentaba al principio comienza a desvirtuar la historia, nos enteramos por medio de sus colaboradores que los datos que usan para “administrar” el cuento no son tan fidedignos como manifestaban y al verse expuestos recurren a lo único que saben, buscar otro enemigo, sumar a alguien más que tenga la culpa.

Es por esto que ahora tiene un vuelco la historia, la culpa no es más del virus solamente, es de los medios por informar y no repetir como loros el relato, es de la oposición por no permitir el juego político detrás para conseguir impunidad o avasallar la propiedad privada con expropiaciones, por no dejar que se lleven todo.

Pero fundamentalmente es nuestra. Sí, es tuya, mía, por ser “irresponsables”, por “relajarnos”. Irresponsables por salir a trabajar, por ejercer nuestros derechos a transitar libremente, a manifestarnos en contra de lo que nos oprime, por visitar a nuestros mayores, por hacer ejercicio, por dar una vuelta con nuestros hijos, por decir basta a esta opresión sin sentido.

Mientras tanto hay una realidad que supera al enamoramiento del Gobierno, que revela y deja en evidencia esta licencia que se toman para modificar el relato ad hoc.

Y es la economía que pide a gritos que se reactive el país, y no es solo a nivel macro donde podemos dar incontables ejemplos como la caída del PBI, la emisión monetaria sin control, la inflación, la recesión, el aumento de la pobreza.

El que lo pide a gritos es el ciudadano que tiene su local y no puede trabajar, el autónomo que no puede ejercer su profesión libremente, el que hacía changas para ganarse el sustento y no puede salir de su casa, el que se levantaba a las 5 de la mañana para ir a la fábrica y que ya no tiene donde ir porque cerró al igual que miles de PyMEs, el millón y pico de trabajadores que están desempleados por las medidas adoptadas.

Es hora de que el Gobierno Nacional reaccione, que despierte de este enamoramiento y ponga fin a este cuento, a esta historia sin fin que deja a una Argentina cada vez más abatida, donde el hartazgo de todos es evidente y no soporta más excusas.

Es hora que deje de lado el relato, que deje de oprimir derechos, que trabaje para reactivar la economía y le devuelva al ciudadano su vida.

Pablo Bresciani

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