Fuerza Aérea: el Gobierno gastará millones en un Boeing 737-700

Mientras el paraguas regulatorio que entrega la emergencia del coronavirus esté vigente, la gestión de compras del Estado se ha tornado, al menos, polémica. Con la caja del Tesoro flaca y con Aerolíneas Argentinas con sus aeronaves en tierra, el Gobierno dispuso gastar US$ 10.000.000 en un Boeing 737-700 para la Fuerza Aérea.

La medida de la Fuerza Áerea y el Gobierno llama la atención por varias razones. La primera tiene que ver con la cuestión temporal, ya que los trámites de comprar, traer, matricular y poner a volar un avión no son inmediatos, además de la capacitación de pilotos. La excusa del COVID-19 estampada en la resolución parece no alcanzar; este avión estaría operativo y en condiciones de transportar carga, como rápido, el año que viene.

La segunda es la capacidad ociosa que tiene la línea aérea estatal en medio de la paralización de su operación. De hecho, sus aviones fueron utilizados para traer material desde China en vuelos que fueron sindicados como verdaderas epopeyas de la aviación argentina .

De acuerdo con una resolución firmada por el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y siempre bajo la emergencia de compras para atender las consecuencias del COVID-19, será el Ministerio de Defensa el encargado de la compra. «Que es menester incrementar el presupuesto del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, organismo desconcentrado actuante en el ámbito del Ministerio de Defensa, para la adquisición de una aeronave B-737 de transporte estratégico de personal y carga, necesaria para las urgencias de transporte aéreo que derivan de la situación sanitaria actual», dice la norma identificada como decisión administrativa 997/2020 publicada el 8 de junio de 2020.

Durante junio hubo varias reuniones por este tema. Varias fueron en embajadas. En una de ellas se repasó la posibilidad de que sea Aerolíneas Argentinas la que aporte alguno de los aviones de su propiedad. No hubo caso. La Fuerza Aérea y la compañía estatal no pasan su mejor momento en la relación. Ninguna quiere nada de la otra.

Según lo que se conoce de la operación, el avión para la Fuerza Áerea será un 737-700 y se cancelaría en un solo pago. La aeronave es similar a dos de Aerolíneas que son de su propiedad con matrículas LV-GOO y LV-BYY. A diferencia de otros aviones que son alquilados, en realidad con el sistema de leasing, estos dos fueron comprados al contado bajo la presidencia de Mariano Recalde. Además, hay dos Embraer que también están completamente abonados.

No eran pocos los que decían que la operación Aerolíneas era más prudente en momento de aviones en tierra y falta de dinero. Pero la prudencia suele no ser la única consejera.

Además, la gran mayoría de las líneas aéreas del mundo hacen sus cuentas sobre el mercado que viene y reportan en sus previsiones al menos dos años con un mercado deprimido. La IATA, el organismo mundial que las representa, también tiene proyecciones sobre un regreso lento al mercado anterior. Dicho de otra forma, bien podría pensarse que Argentina caminará por ese proceso y que la compañía aérea estatal tendrá capacidad ociosa por un tiempo.

Pero el Estado optó por otro camino. En el Ministerio de Defensa, que conduce Agustín Rossi, contaron que el avión es el que técnicamente definió la Fuerza Aérea para incrementar su capacidad de transporte aéreo y de carga.

Los caminos para la compra son dos. Se podría haber optado por una compra directa definida por la Fuerza Aérea. En cambio, se eligió el sistema de la OACI, un organismo que regula la aviación civil internacional y que depende las Naciones Unidas. Este fue el mismo procedimiento con el que intentó Mauricio Macri, en su período a cargo del Gobierno Nacional, comprar un avión presidencial. Y si bien aquella adquisición quedó trunca, los nuevos habitantes de la Casa Rosada podrían insistir estos días con reflotar el remanido tema del avión presidencial argentino.

Tanto se parecen los procesos que no son pocos los que comentan en el sector aerocomercial que más allá de la necesidad de fortalecer la capacidad de transporte, la intención que subyace detrás es tener nuevamente un avión presidencial, para Alberto Fernández. Dimes y diretes de un sector que, por estas horas, tiene poco que comentar más que la crisis aerocomercial que ya generó que Latam deje de operar en el país con su filial local y que los empleados de Aerolíneas y Austral cobren la mitad de su sueldo.

Siempre de acuerdo con el Ministerio de Defensa el monto estimado de la operación es de 8,5 millones de dólares aunque en el mercado estiman que luego de la conversión el monto al menos llegará a 10 millones. «Se utilizará en la pandemia para transporte y después para fortalecer LADE (Líneas Aéreas del Estado). Respecto de los plazos, depende lo que dure todo el trámite, pero se aspira tenerlo operativo entre agosto y septiembre», contestaron cerca de Rossi. El punto es que ninguna respuesta a la pandemia podría tener el ministro, si espera que el avión esté listo. Tanto que, si de verdad la urgencia existe, habría caminos más rápidos y efectivos.

Y como siempre que hay compras en Defensa, aparecen algunos nombres. Cuentan que la reforma de la aeronave (para convertirla de un avión de pasajeros a un carguero) ya estará apalabrada con un proveedor israelí. El representante de muchas de esas empresas es Mario Montoto, el padre de Fernanda Raverta, la titular del Pami.

Actualmente, la Fuerza Aérea tiene cinco aviones Hércules, dos Saab de 30 pasajeros, un Fokker 28 de 45 años de edad y seis Twin Otter. Según el sitio especializado Aviacionline.com, la compra ya estaría decidida y la resolución de Cafiero es sólo el marco presupuestario necesario para la cancelación.

En esa decisión administrativa firmada por el Jefe de Gabinete se aumentó el gasto para el Ministerio de Defensa en $1300,4 millones. «Se amplían los créditos de la Subsecretaría de Planeamiento Operativo y Servicio Logístico de la Defensa en $550,0 millones para Bienes de Consumo», consigna un trabajo de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), elaborado sobre los datos de las planillas anexas.

Además de incrementarse las partidas para el Estado Mayor General del Ejército en $500,4 millones, se amplió el presupuesto del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea en $300 millones. Allí estaría parte del dinero para la llamativa compra. Pero falta mucho más.

Edgardo Marano

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