Inteligencia (humana) Aumentada

La otra IA. La tuya. A la par del crecimiento de la inteligencia artificial, hay muchos factores que contribuyen a aumentar la inteligencia humana, individual y colectiva. La abundancia de tiempo, conectividad y ciencia convergen para potenciarnos.

Fuera de la histeria generalizada, la cuarentena también hizo que muchos nos preguntáramos: ¿Qué hacemos cuando nos sobra el tiempo? Hubo obviamente una explosión de tráfico en Netflix, Amazon y Apple para ver series y películas, o los juegos online y las redes sociales.  Pero también un fuerte crecimiento en las plataformas educativas, los cursos y las ganas de aprender.

Vemos también cómo se aceleró y masificó el uso de herramientas para digitalizar reuniones de trabajo, charlas entre amigos y familia, y clases a todo nivel educativo. Mientras se desplomaban todas las acciones, el valor de Zoom aumentó en febrero un 40%.

Por otra parte, saliendo un poco de las circunstancias actuales, las neurociencias y la genética nos permiten imaginar un futuro con saltos cualitativos en la inteligencia humana.

El regalo del tiempo

Uno de los grandes beneficios de la tecnología y la automatización es la liberación de tiempo. De a poco y sin darnos cuenta, pequeños triunfos de la tecnología nos fueron liberando de hacer varios trámites presenciales, ir a alquilar una película al videoclub, al banco para firmar una transferencia, o hacer fila para comprar entradas en el cine.

¿Cuántas horas, días o incluso meses de tu vida estás ahorrando gracias a la tecnología? Usemos un ejemplo simple con un invento que ya cumplió 50 años. Supongamos que al buscar efectivo en el banco, me ahorro 30 minutos por usar el cajero automático. Y que repito esta operación una vez por semana. Nos da un ahorro de 26 horas al año. Poco más de un día. Un día entero de hacer filas por año. Obviamente es un ejemplo simplificado, pero ilustra el punto.

En la realidad, la información del BCRA nos dice que de los 26,8 millones de argentinos que tiene al menos una cuenta bancaria, el 48% va al menos una vez al mes a retirar su sueldo completo. Corrigiendo entonces la frecuencia a una vez al mes, la cuenta da algo más de 1,2 millones de días, o el equivalente a 3.287 años que, al año, los argentinos pueden destinar a cualquier cosa que no sea hacer una fila en el banco.

gasto de tiempo

Para un país como el nuestro, que tiene una alta carga de burocracia estatal, la digitalización de trámites debe estar en el top 5 (o 10) en el listado de prioridades. Argentina tiene, sólo a nivel nacional, más de 1.500 trámites para distintos temas, con una duración promedio de 4,8 horas cada uno.

Por ahora venimos hablando de tecnología antigua y sin ninguna sofisticación. La Inteligencia Artificial genera un salto cualitativo hoy difícil de comprender. Chatbots para asistencia al cliente , RPA (Robotic Process Automation) para tareas contables rutinarias y voluminosas, machine learning y sensores para eficientizar el mantenimiento de máquinas industriales. Podríamos repasar cientos y cientos de casos de uso. En resumen: la Inteligencia Artificial le va a regalar a la humanidad tiempo.

Pensemos nuevamente en escala. Así sea que ese tiempo extra lo dediques 30 minutos más al mes para estudiar, multiplicalo no por la cantidad de argentinos que tienen una cuenta bancaria, sino por la cantidad de personas a nivel mundial que tiene hoy acceso a internet.  A fin del 2019, eran unos 4 billones de personas.

Incluso si no dedicáramos el tiempo extra a estudiar, existen miles de estudios que demuestran científicamente como el tiempo dedicado al arte genera mejoras cognitivas y neurólogos ya manifiestan con certeza que “estimular la participación en el desarrollo de estos procesos facilita una mejor función cerebral y mejor desarrollo de conectividad entre las distintas áreas y funciones cerebrales implicadas”[1]. ¿Y la inteligencia que nos da el deporte? También se conocen estudios que nos dan cuenta de los beneficios cognitivos y de preservación del cerebro ante la práctica del deporte.

Todos conectados.  En otro artículo hablamos del acceso a la educación. Y cómo hoy podíamos cada uno acceder a información y educación de calidad desde nuestras casas. Hoy lamentablemente nos vimos obligados a comprobar cuánto podemos hacer y ver sin salir de nuestras casas. Se proyecta que la cantidad de usuarios conectados a internet superará 4.400 millones de personas, y que no faltan muchos años para que la penetración de internet en el mercado sea cercana al 100% de la población mundial.

Más materia gris conectada a una fuente inagotable de información, con más tiempo libre, y comunicándonos en tiempo real. Si fuera solo por esos factores, la inteligencia humana va a seguir en ascenso.

Nuevos compañeros de trabajo

Cobotización. Es un término que va a utilizarse cada vez más en los próximos años. Desmitificar a la inteligencia artificial también ayuda a entender cómo podremos interactuar, al menos durante las próximas décadas hasta que se logre la inteligencia artificial general.

Para definir la interacción, no basta con usar la automatización para entregarle a un bot trabajos repetitivos y rutinarios. Es en la interacción humana con la inteligencia artificial donde se ven los mayores beneficios. Y las empresas que mejor aprovechen la Inteligencia Artificial serán las que logren rediseñar sus procesos para poder aprovechar las habilidades de ambos.

Inteligencia (humana) Aumentada 1

Esto implica rediseñar procesos y conceptos, y la definición misma del trabajo humano. El bot, en lo que tiene capacidad para hacer, siempre será mejor que nosotros. No se cansa, no se equivoca, no está desconcentrado por problemas familiares ni se toma vacaciones. Pero desde el sistema más simple al más complejo, el aporte humano es esencial.

En primer lugar, el humano tiene que definir el objetivo, el propósito de la serie de reglas (algoritmos) que se le dará al bot. Y los algoritmos son específicamente esos: reglas matemáticas. Entonces, se puede arriesgar un proceso genérico para la cobotización:

  • El humano define el problema (que datos considerar, que está bien o no, y las opciones que existen para actuar)
  • La automatización permitirá replicar las reglas, sin errores y más rápido, con la posibilidad de analizar, cuando es necesario, una mayor cantidad de información y sin los sesgos humanos
  • El humano luego tiene que revisar y evaluar las respuestas y soluciones y actuar acorde[2].

En los sistemas predictivos, deberá definir los datos (los data sets) sobre los cuales el sistema debe trabajar, y eso implica un trabajo por demás relevante y humano. Si los data sets son incompletos, replican discriminaciones, o toman como base únicamente parámetros históricos que no son adecuados para la actualidad, los resultados pueden ser catastróficos.

Un caso famoso que ilustra los riesgos de lo explicado anteriormente es el caso COMPAS. El sistema COMPAS se usa en algunos estados de USA para determinar la probabilidad de reincidencia de un preso, para determinar si corresponde darle o no libertad condicional. Como resultado de una mala administración de los data sets y las reglas incluidas, el sistema discriminaba constantemente a ciertos grupos étnicos.

Una mirada al futuro. No muy lejano

Neuralink es, en mi opinión, uno de los proyectos más ambiciosos de Elon Musk. Y Elon trabaja para colonizar Marte, así que sus ambiciones no son en general menores. El objetivo último de Neuralink es conectar nuestros cerebros a la nube. ¿De ciencia ficción, no? [3]

Con “chips” (en sentido amplio de la palabra) insertados en la corteza cerebral, busca eliminar todas las interfaces entre nosotros y las computadoras. Acceso a la información y educación constante y en todo momento. ¿Los principales problemas para que se lleve a cabo? Seguridad, en primer lugar y ante todo. Hay que animarse a incorporar algo que pueda ser hackeado. Literalmente te podrían hackear el cerebro. Asusta.

Y aunque parezca muy pero muy lejano en el tiempo, no crean que es tan así: Neuralink ya presentó a la FDA (US Food and Drug Administration), un primer prototipo de un chip que permite a cuadripléjicos mover con pensamientos un exoesqueleto que se conecta por bluetooth.

Limitless y la manipulación genética

En la película (así como la posterior – no tan buena- serie), el personaje principal se convertía en alguien superdotado en un minuto gracias a la ayuda de una droga. Obviamente no existe hoy nada que se le parezca, pero no hay pocos emprendedores y científicos buscando algo que se le acerque al menos.

Cognitive Enhancers son remedios que efectivamente mejoran la concentración y se dan en algunas de las drogas que se prescriben para personas con déficit atencional. Pero las ambiciones de los neurólogos van mucho más allá, y hay quienes afirman que los nootropicos te hacen efectivamente más inteligente (nada que esté aún probado científicamente).

La manipulación genética va mucho más allá, por supuesto. Teóricamente es posible manipular la genética para darle ciertas características a una persona humana. CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, o Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas) es una técnica de edición genética que ya se está usando para casos específicos.

Se está lejos, o al menos así se cree, de un avance científico que permita editar los genes de una persona para hacerla, por ejemplo, inmune a una enfermedad. Un científico chino anunció en el 2019 que había logrado hacerlo en un recién nacido para hacerlo inmune al HIV.

La manipulación genética abre algunos interrogantes éticos complejos. Por un lado, parecería reprochable jugar a ser Dios en ciertos aspectos, pero definitivamente sería bueno que todos los humanos nacieran inmunes, por ejemplo, al COVID-19. ¿Pero donde frenamos?

[1] https://elpais.com/cultura/2020/01/09/actualidad/1578585325_165215.html

[2] Reconstructing Work: https://www2.deloitte.com/us/en/insights/deloitte-review/issue-21/artificial-intelligence-and-the-future-of-work.html

[3] https://neuralink.com/

Ezequiel Braun Pellegrini

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