Israel: cierto temor por falta de concurrencia a las urnas

Los israelíes empezaron a votar hoy en las elecciones generales, las segundas en cinco meses, que se desarrollan entre cierto temor a una baja participación, una paridad registrada por las encuestas, y la duda sobre si el resultado pondrá fin a una década de hegemonía de Benjamin Netanyahu, actual primer ministro en funciones.

Cerca de 6,4 millones están habilitados a votar en estas elecciones que se desarrollan en una jornada de feriado con transporte público gratuito para que la población de mayor de edad pueda acceder fácilmente a las más de 10.000 urnas repartidas por el país y en asentamientos judíos en Jerusalén Este y en la ocupada Cisjordania.

El temor a una baja participación estuvo presente en las intervenciones de los principales líderes políticos israelíes, que ya acudieron a ejercer su derecho democrático esta mañana.

El actual primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu va camino a un quinto mandato sin precedentes, tras una de las elecciones más apretadas en la historia del país.

Con casi todos los votos escrutados, el partido Likud de Netanyahu se encuentra empatado con la alianza Azul y Blanco de su rival Benny Gantz con 35 escaños cada uno.

Sin embargo, Likud y sus aliados partidos de derecha conforman el bloque mayoritario para conformar un gobierno de coalición, con 65 escaños de los 120 en el Knesset (el parlamento israelí).

Eso convertiría a Netanyahu en el mandatario israelí con más años en el poder, cuando este julio sobrepase al fundador del Estado de Israel David Ben-Gurion.

No obstante, el primer ministro de 69 años enfrenta acusaciones de corrupción.

De acuerdo con datos oficiales del Comité Central Electoral israelí, se han contado hasta el momento el 99% de los votos, que representan más de 23,9 millones de boletas escrutadas.

De ellos, el derechista partido Likud, liderado por Netanyahu, ha obtenido el 26,47%, sacándole una ligera ventaja a la centrista coalición Azul y Blanco, encabezada por Gantz, que cuenta hasta el momento con un 26,11%. Ambas formaciones lograrían 35 escaños.

Los resultados casi completos sugieren que Netanyahu se mantendría como primer ministro (por quinta vez consecutiva), con lo cual podría conformar una coalición de derecha.

El Poder Legislativo israelí cuenta con 120 miembros y nunca en la historia un partido ha alcanzado la mayoría absoluta, por lo que la designación del primer ministro siempre depende de las capacidades que tienen los aspirantes para crear alianzas parlamentarias.

Las encuestas habían pronosticado una carrera cerrada sin un ganador claro, lo que llevó a Netanyahu y al líder azul y blanco Benny Gantz a reclamar la victoria el martes por la noche.

«Será un gobierno de derecha, pero seré primer ministro para todos», dijo Netanyahu a sus simpatizantes.

«Estoy muy emocionado de que el pueblo de Israel me haya dado su voto de confianza por quinta vez, y un voto de confianza aún mayor que el de las elecciones anteriores.

«Tengo la intención de ser el primer ministro de todos los ciudadanos de Israel. Derecha, izquierda, judíos, no judíos. Todos los ciudadanos de Israel«.

Israel, plagada de acusaciones de corrupción

Netanyahu, de 69 años, hizo un anuncio importante en los últimos días de la campaña, sugiriendo que de ser reelegido anexaría asentamientos judíos en la ocupada Cisjordania.

Los asentamientos son considerados ilegales según el derecho internacional, aunque Israel no está de acuerdo con esto.

Netanyahu también enfrenta acusaciones de corrupción, aunque las ha desmentido. Asegura que ha sido víctima de una «cacería de brujas» dirigida a afectarlo en los comicios presidenciales.

El partido del primer ministro, el Likud, fue criticado esta semana por enviar 1.200 observadores equipados con cámaras ocultas a los centros de votación en las comunidades árabes.

La alianza árabe Hadash-Taal, dijo que se trataba de una acción «ilegal» que buscaba intimidar a los árabes.

El Likud replicó que quería asegurarse de que solo se emitieran «votos válidos».

El principal rival de Netanyahu, Gantz, es un teniente general retirado de 59 años que formó la coalición Azul y el Blanco en febrero, y una de sus principales promesas ha sido la de unir a un país que «ha perdido su camino».

El exjefe de personal del ejército israelí también prometió mejoras en materia de seguridad y una política más limpia.

Giselle Tkaczuk

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