Jorge Urso: Murió el ex juez que ordenó la detención de Menem

Jorge Urso, el ex juez que ordenó la detención del ex presidente Carlos Menem en la causa por el trafico de armas a Croacia y Ecuador, murió esta mañana cuando andaba a caballo, confirmaron voceros policiales.

Las primeras versiones indicaban que murió por un fuerte impacto, luego de caerse de un caballo. Sin embargo, otras fuentes señalaron que pudo haber tenido un problema cardíaco antes del incidente. Las causas de su fallecimiento no están aún definidas.

De acuerdo a fuentes policiales, Jorge Urso falleció esta mañana en la zona de Las Catonas en Moreno. Personal policial acudió al Centro Hípico El Salvador, ubicado en calle Puente Marquez y Segundo Sombras, luego de un llamado que alertaba un deceso.

El cuidador del lugar Luis Angel Vara, de 60 años, explicó que había muerto una persona y habían llamado a una ambulancia. La víctima era Jorge Urso, “quien resulta ser Ex Juez Federal”, señala el parte policial.

Según declaró un instructor jinete profesional, llamado José Baldor Gandolfo, de 56 años, “mientras Urso se hallaba de paseo con su caballo por el predio, sin efectuar ninguna maniobra de salto”, el ex juez cayó del animal y falleció. Se resguardó el lugar y trabajaba en el área personal de la Policía Científica y médico policial.

Interviene el titular del UFI 1 de Moreno Leandro Ventricelli.

Jorge Urso fue designado al frente del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 8 en 1993, en los tiempos de Carlos Menem. El 7 de junio de 2001, ordenó la detención del ex presidente. Lo acusaban de asociación ilícita por el contrabando de armas a Croacia y a Ecuador.

Jorge Urso trabajaba en el Poder Judicial desde los 20 años, pero decidió renunciar en 2006. Por ese entonces tenía en sus manos la causa contra Luis D Elía por la toma de la comisaría de La Boca, la misma por la que el ex piquetero terminó preso recién el año pasado, aunque logró salir de prisión en abril pasado, con domiciliaria por el temor al contagio de coronavirus. Por ese entonces, Urso ordenó la detención de D’Elia que nunca se concretó.

El juez terminó renunciando, cuando avanzaba en su contra una serie de denuncias en el Consejo de la Magistratura y el kirchnerismo promovía citarlo. En los últimos años, Jorge Urso había desfilado por los canales de televisión opinando sobre su mirada de la justicia federal.

En una nota brindada a un medio periodístico en 2001, Jorge Urso decía:

-¿Está contento?

-No.

-¿Por qué?

-No tengo alegría. Sí satisfacción por casi seis años y medio de investigación. Hubiera preferido no haber tenido que firmar la resolución de ayer (por anteayer), pero no por la resolución en sí, sino porque preferiría que los hechos investigados no hubieran ocurrido.

Veinticuatro horas después de haber ordenado el procesamiento con prisión preventiva del ex presidente Carlos Menem como jefe de la asociación ilícita que envió armas del Ejército a Croacia y a Ecuador, ayer el juez federal Jorge Urso se mostraba distendido y «muy satisfecho y conforme» con la resolución de 532 páginas en la que también colaboraron sus secretarios Juan Martín Hermida y Federico Novello.

En ella se describe cómo funcionaba, según el juez, una asociación ilícita en el seno del anterior gobierno. Por esas ironías, Urso (44 años, casado, cuatro hijos) la firmó con la lapicera que siempre usa para firmar, una Mont Blanc Presidente.

En la entrevista con La Nación , atribuye parte del rechazo que generó la figura de la asociación «a un factor sociológico: a cualquier persona le cuesta pensar que desde un gobierno se aúnen voluntades para cometer actos ilícitos. No quiere creerlo».

También explicó que «aún falta ampliar varias indagatorias» y admitió que recibió sugerencias, a las que no hizo caso, antes de resolver la situación de Menem, del ex jefe del Ejército teniente general (R) Martín Balza, del ex ministro de Defensa Antonio Erman González, ambos procesados con prisión como organizadores de la asociación, y de otros imputados.

No lo cuenta él sino otros testigos: cuando Urso sale de misa en la iglesia San Martín de Tours varias personas se acercan a darle la mano y a felicitarlo. La semana última lo aplaudieron en un supermercado cuando compraba resmas de papel para el juzgado.

-¿Se siente mirado por la sociedad? ¿Tiene conciencia de que la resolución tiene valor histórico?

-Sería mentiroso si dijera que ésta es una causa más. Sí, tuve conciencia histórica y preocupación responsable por lo que significa esa resolución. Y quiero destacar que, de una manera o de otra, los 25 empleados del juzgado colaboraron.

-¿Recibió presiones, sugerencias o consejos antes de resolver?

-Presiones recibe el que es presionable. No me sentí presionado. La única presión fue la mía para estar a la altura de las circunstancias.

-Negó las presiones, no las sugerencias.

-Siempre las hay. Siempre hay alguna buena voluntad que ofrece mostrar un camino alternativo. La cuestión es no aceptarlo.

-¿Qué diferencia hay entre una presión y una sugerencia?

-La presión es una acción consumada. Es frente a la tentativa de presión cuando uno debe saber actuar de acuerdo con sus convicciones.

-¿Hay diferentes estilos en materia de sugerencias?

-Algunas son sutiles, otras son muy directas, otras provienen de la línea editorial de algunos diarios. La verdad es que yo no me sentí presionado para decidir en esta causa. Me sentí libre. También debo agregar que no me llamó nadie porque dije que tenía el teléfono intervenido.

-¿Qué piensa del Menem político?

-Signó la vida del país durante diez años. Se le debe un trato muy respetuoso porque ocupó la primera magistratura. Hoy siento por él el mismo respeto que cuando me designó juez.

-¿Qué siente al verlo involucrado en estos delitos?

-Se producen sentimientos muy fuertes. Por eso la ley es sabia y uno debe administrar el Derecho, no los sentimientos. La ley es clarísima y debo aplicarla.

-¿Por qué generó resistencias y cuestionamientos la figura de asociación ilícita?

-Por varios motivos. A veces, el cuestionamiento fue intencionado. Otras, fue producto de la ignorancia. Después, se quiso darle un marco estático a la asociación ilícita, que en realidad es pura acción, es el trabajo de un grupo de personas para llevar adelante conductas delictivas.

-Raúl Alfonsín no considera consistente la figura de la asociación ilícita. ¿Puede haber un rechazo corporativo de la clase política porque en este caso se sienta un precedente?

-Es un precedente. Respecto de la clase política, un juez no debe opinar.

-Pero el año último usted dictó la falta de mérito para la acusación del fiscal Carlos Stornelli a Balza por asociación ilícita.

-Falta de mérito significa, precisamente, que no hay mérito para pasar a otra etapa, pero no libera al imputado de la acusación. Estimé que no había elementos. Luego, el tribunal de alzada (la Sala II de la Cámara Federal, superior de Urso), cuyas decisiones uno toma como guía, se expidió en favor de la asociación ilícita, y además surgieron más elementos que dieron la razón a la postura de la fiscalía. Yo siempre digo: convénzanme. Hay que tener amplitud intelectual.

-Desde abril aparecieron muchos elementos.

-Muchísimos. Desde abril la causa creció 32 cuerpos (cada cuerpo tiene 200 fojas), y no es papel muerto.

-A raíz de este crecimiento, algunos menemistas dijeron que esto es una persecución política.

-Desde ya que no. Esta causa no se escribió en tres meses. Se escribió en seis años y tres meses. Aquí se trabajó con mucha prueba, que fue muy retaceada y muy falseada. Cuando uno desentrañó el objeto procesal y tiene pruebas, tiene el marco del rompecabezas y se va llegando al núcleo. Hay pruebas que fueron gatillo de otras.

-¿Por ejemplo?

-La confesión de Luis Sarlenga (ex interventor en Fabricaciones Militares que acusó, entre otros, a Emir Yoma, ex cuñado de Menem). También hubo muchos testigos espontáneos. Los dichos de Sarlenga se corroboraron con otras pruebas y elementos.

-Algunos sospecharon que a Sarlenga se le pudo haber mejorado su situación a cambio de la confesión. Estaba acusado de organizador, delito no excarcelable, y luego fue procesado como integrante de la asociación ilícita, que es excarcelable.

-El Derecho prohíbe esos acuerdos. Sarlenga pidió declarar. Y lo hizo con su defensora.

-¿Encaja todo en la trama que investigaron?

-Sí, como en un rompecabezas donde se construye por segmentos, primero el cielo, después las plantas y luego el núcleo en busca del personaje central.

-De abril a hoy, ¿cuál fue el momento más importante?

-Ayer, la firma de la resolución.

-¿Más que la primera indagatoria de Menem, el 7 del mes pasado, cuando quedó detenido?

-Sí, esa indagatoria me ha dejado recuerdos más gestuales: el tema de la seguridad, el traslado del doctor Menem al juzgado. Recuerdo que yo llegué muy temprano ese día. Hay gestos que me acompañarán toda la vida.

-¿La causa termina?

-No, falta mucho trabajo por delante. Falta que llegue información de Estados Unidos y Uruguay sobre movimientos financieros, y hay que ampliar indagatorias a varias personas que ya declararon, y tomar otras.

Definiciones
«Esta causa no se escribió en tres meses. Se escribió en seis años y tres meses. Aquí se trabajó con mucha prueba, que fue muy retaceada y muy falseada. Pero cuando uno desentrañó el objeto procesal y tiene pruebas, tiene el marco del rompecabezas.»

Edgardo Marano

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