La grieta y sus nocivos efectos en la sociedad

Vos, tus amigos, tu familia y yo caímos en el juego de las dos fuerzas políticas más grandes. En ese juego en el que sos de uno o del otro, algo muy parecido a un Boca vs River. En ese mismo juego en el que los votos hacia otros candidatos quedan, simbólicamente, anulados. Y en el que es mayoría el voto del descarte y el odio con el que los únicos que perdemos, somos nosotros, los de a pie.

Después de haber sido sometidos a esto, es normal que el cansancio, el estrés, la incertidumbre y el odio predominen en el accionar de cualquier argentino. Porque esta división no solo provoca que el 80% del padrón electoral vote entre dos candidatos, sino que genera violencia entre este mismo. Y como todos deberíamos saber, un gobierno con una sociedad dividida por la intolerancia, carece de gobernabilidad.

A raíz de esto, muchos argentinos, incluyéndome, nos preguntamos casi a diario cuando será el día que no haya “grieta” que atraviese nuestra sociedad, y por ende, comencemos a transitar un camino de paz y armonía social para ponernos de acuerdo en qué país queremos y en qué queremos para nosotros como habitantes del mismo. Pero muchos otros no, y quizá es debido a que como ciudadanos, nunca hicimos un análisis histórico que nos ayude a entender la realidad que nos toca vivir hoy. Porque no solo existe el macrismo vs el kirchnerismo, sino que la grieta viene de muchos años antes. Cualquier persona carente de conocimientos históricos, se sorprendería al leer que desde hace más de 150 años en diferentes períodos de nuestra historia, estuvimos y seguimos estando divididos como sociedad.

Si quisiéramos hacer el ejercicio de ver hace cuánto existe la grieta en nuestro país, podríamos retroceder en el tiempo hasta el conflicto entre unitarios y federales de 1826, y toda la disputa que tenía como argumento la elección del modelo de país queríamos para la Argentina. Y como si no hubiera sido poca la violencia que predominó en esos hechos que queramos o no constituyen nuestra historia, no son los únicos.

Recordemos el surgimiento de la división entre peronistas y los rabiosamente anti peronistas conceptualizados como “gorilas” en forma de sátira. Que incluso paradójicamente dicho concepto sigue siendo utilizado para descalificar, descontextualizar y agraviar a cualquier persona que difiera con una opinión inclinante a lo establecido como “popular”, y que por ende, va en contra de aquellos que menos tienen, y sólo vela por los intereses de un grupo determinado (elite, oligarcas, empresarios, capitalistas o como la persona desee llamarlo).

Al fin y al cabo, tenemos divisiones cíclicas y la única diferencia entre estas es el contexto social y económico. Desde hace muchos años vivimos a la deriva, y es normal y totalmente predecible que con tantas crisis económicas, políticas y sociales surjan dichos casi “populares” como “Este país es inviable”, “La única solución es Ezeiza”, “Estudia y andate a otro lado”.

Claramente si seguimos repitiendo nuestros errores, sin haber aprendido, vamos a estar condenados al fracaso. Pero, ¿por qué no soñar con un país distinto? Un país en el que haya políticas de Estado, una sociedad que esté convencida de tomar un camino común, y políticos que no jueguen con nuestro bienestar. Pero sí, entiendo lo que estás pensando. Posiblemente este país con el que sueño y pienso buscar, nos lleve muchos años de espera. Muchos años de trabajo en una sociedad que parece gustarle lo que nos hace mal. Pero creo firmemente en que podemos cambiar, podemos unirnos como nos unimos para un partido de fútbol y de una vez por todas, ser un país que progresa en cualquiera de sus ámbitos.

Santiago Drappo

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