La maniobra política del Gobierno para cooptar a la Justicia

La maniobra que hoy intenta el Frente de Todos en Jujuy no es nueva ni original. Esto ya lo vivimos en Santa Cruz donde se fueron desarticulando progresivamente los mecanismos de control y el contrapeso institucional con resultados devastadores que hoy vemos con claridad en salarios públicos por debajo de la canasta básica, en la fata de cobertura de la salud, en la falta de seguridad y de justicia y en el constante avance de la delincuencia y la violencia.

Ni siquiera con amparos de por medio se logra proteger la vida de las personas.

El Frente Para la Victoria, devenido en Frente de Todos, tiene un prontuario en el tema de cooptar la justicia. En ese prontuario llegó incluso a desobedecer a la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación con una total impunidad.

Recordemos cuando el 7 de septiembre del 1995 la Legislatura de mi provincia avaló que se removiera al Fiscal General ante el Tribunal Dr. Eduardo Sosa disfrazando esa intentona de toma del poder judicial en la necesidad de desdoblar su cargo. De esa forma lograron vulnerar la inamovilidad de los jueces y funcionarios obligando al Dr. Sosa a deambular por los juzgados en todas sus instancias hasta llegar a la Corte Suprema de Justicia que le dio la razón pero sin la fuerza necesaria para imponer la orden impartida.

Santa Cruz fue sin lugar a dudas el laboratorio de prácticas corruptas y degradación republicana que se insiste en trasladar al gobierno Nacional.

Disciplinar y cooptar la Justicia era el objetivo. Querían y necesitaban una justicia amiga que mirara para otro lado y así lo hizo reiteradamente el Poder Judicial en Santa Cruz, donde a pesar de los miles de millones de pesos con destino desconocido en estos últimos años, no tenemos un solo condenado por corrupción.

Transformaron al Poder Judicial en un garante de la impunidad.

Esa impunidad es un precio que hoy pagamos los santacruceños. Nuestros jueces son incapaces de afrontar las demandas de seguridad, de garantías de justicia, de acceso a los derechos ciudadanos.

Tenemos jueces denunciados, tenemos jueces penales que en estado de ebriedad atropellan a un menor y huyen –y sigue en su cargo sin recriminación alguna-, tenemos un Fiscal acusado en la televisión púbica de ser garante del traslado de bolsos con dinero, tenemos un fiscal acusado de prestar servicios de seguridad a Lázaro Báez y tenemos jueces de menores acusadas de adopciones ilegales.

El sistema judicial cuya misión es la garantía de impunidad nos costó nuestros derechos. Porque no sólo se garantizó la impunidad y se permitió el robo al pueblo, sino que se constituyó una justicia inepta para afrontar y resolver los problemas cotidianos y comunes de la gente.

Así sucedió en la cuna del kirchnerismo, donde se enriquecieron funcionarios públicos, se cartelizó la obra pública, desaparecieron 600 millones de dólares y sus intereses y sin embargo no hay un solo funcionario procesado, imputado y mucho menos alguien que haya debido dar cuentas a la justicia a través de la privación de la libertad.

Es ese mismo modelo que quieren repetir en la Nación. No dejemos que eso suceda, no seamos cómplices, no es un tema menor.

La cooptación de la justicia no solo afecta el sistema republicano y de división de poderes en abstracto, lo hace en la vida diaria de todos. Esa impunidad que buscan los funcionarios para delinquir sin consecuencias se cobra vidas y calidad de vida de cada uno de nosotros.

Si el ejercicio intelectual de pensar que la justicia nos afecta directamente resulta muy engorroso, basta con pensar en las rutas que nos han robado sin control judicial y que llevaron a que se produzcan muertes y lesiones, o tal vez a pensar en los miles de argentinos que mueren a manos de jueces incompetentes que han sido puestos a dedo por su sumisión y obediencia debida.

No está tan lejos. Si la justicia es cooptada no solo vendrán por el otro.

Pronto nos tocará a nosotros, a cada uno, cuando no tengamos el mínimo derecho de peticionar porque quienes imparten justicia no son ni aptos ni independientes ni justos.

Al final de cuentas, si no hacemos nada, será la incompetencia y la sumisión la vara para el ingreso a la justicia.

Edgardo Marano

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